Destiñéndome en NYC

13.06.2020 - Nueva York - Patricia Ríos

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Destiñéndome en NYC
(Imagen de Jesús Ordóñez)

CUENTO

¡Ah regio, justo cuando se me ven las canas es cuando hay falta de tintura! Como si no fuera suficiente estar engordando frente a la computadora el día entero. ¿Debiera haber tenido una reserva de tintura, pero como iba a saber que habría escasez? Bueno, al menos ahora nadie me ve y, además, probablemente hay millones de personas por ahí que también necesitan tintura de pelo. Bien, no nos vemos así que no nos importa. Y sí, podría ser peor. Se nos podría estar acabando el papel higiénico. Las mascarillas son otro problema. La mayoría de las personas solo conseguimos de esas que nos hacen ver enfermos. Esas blancas, o las blancas con estampados rosados y celeste, me imagino que son para ambos sexos. Debiéramos tener mascarillas multicolor o sino negras, con más estilo, y tintura de pelo a domicilio. Después de todo, esta es la ciudad más grandiosa en la Tierra y hay que mantener nuestra reputación. Los neoyorkinos debiéramos vernos guay y eternos. No necesitamos que nos recuerden que nos podemos enfermar o acercarnos al momento de que… nos vayamos para nunca volver. ¡Ya está, lo dije! ¡No Nueva York, no hay necesidad de esas cosas de miedo! A pesar de que, la otra noche me soñé afuera en una noche de luna llena, tendida en la tierra húmeda mirando al cielo abierto, cuando cae una roca (¿o fue un meteorito?) exactamente sobre mí. Lo gracioso es que lo vi venir, pero no sentí miedo. ¡Morí y eso fue todo! Una pantalla oscura, sin movimiento o sonido. El fin de la película… OK, esas son tonterías que a veces soñamos. El morir probablemente no es así, debe ser mucho más excepcional… Pero, la realidad es más pesada que mi muerte en sueños… Apuesto que esas personas que a veces gritan asomados a la ventana lo están pasando mal, aunque son los mismos que se asoman por la ventana a las 7 pm, para aplaudir a los que están afuera trabajando. Es que ahora tenemos mucho tiempo para pensar… Ah, lo encontré; el internet dice que me puedo teñir el pelo con cosas de la cocina. ¡Okey, lo haré! Ahora preparo todo. Sí, ese fue un sueño tonto, pero igual, no me dio miedo morir y eso lo llevo conmigo. ¡Quién sabe! Hum, de todos los ingredientes para la tintura de pelo casera solo tengo zanahorias y café instantáneo, en vez de café de grano. Bueno, no me atrevo a andar con el pelo color de zanahoria y el pelo color café es aburrido. OK, los mezclo. No va a ser mi color favorito, pero es preferible a… Hey, ¡hay remolacha en la congeladora! Okey, mezclo todo y veo qué pasa. ¡Así saldrá un color más chévere! Y si queda mal simplemente me pongo la gorra de baño para salir a comprar víveres. Ja; ¡debe ser por eso que he visto gente con gorra de baño en la calle… se nos están viendo las canas! ¡Y a quién le importa cuando ahora todo es improvisación! Cierto, podría ser peor… canosos o no, podría estar faltándonos la comida. ¡Tal vez debiera guardar la hortaliza para hacerla guiso… pero, necesito verme joven y linda ahora, no después! OK, hagámoslo. La hortaliza va al microondas a descongelarse mientras rallo las zanahorias y caliento el agua para el café. ¿Y si me enfermo y muero por falta de albergue y agua caliente y electricidad y gas y calefacción y teléfono? Sí, pero uno no se muere por eso, uno se muere por falta de agua y comida o porque uno se enferma y no puede ir al médico. Hay lugares donde la gente no tiene nada. Bueno, aquí también hay gente de esa. Ahora último cuando salgo, veo gente desaseada y flaca que luce enferma y demente. Antes, los pobres eran invisibles. Pero, lo que es yo, yo me voy a ver muy digna cuando parta… yo creo. Bueno, depende de… Okey, ayer recibí un email, desde Kentucky creo, en que me ofrecen sacar licencia para portar armas y luego venderme un arma -todo por internet y sin demora. Lo tiré a la basura… pero ahora que lo pienso, después que me tiña el pelo voy a ir a sacarlo de la basura. Por si acaso… Porque dicen que si las cosas empeoran tal vez tengamos que pelear para comer. ¡Ay, ojalá que no tenga que aprender a cazar! En tal caso, tendría que comprarme un rifle y tomar lecciones de tiro por internet, me imagino… O tal vez, el mundo entero podría acordar reunir todo el dinero y lanzarlo adentro de los volcanes, luego, seguir produciendo y consumiendo sin pagar ni ser pagados. El sol no cobra por brillar, ni la lluvia por caer o la tierra por darnos remolacha. ¿No es cierto? ¡Apuesto a que resulta! ¡A quemar todo el dinero! Pero bueno, probablemente muchos dirían que eso es de comunistas… OK, ¡empecemos! Pongo todo en la batidora. Ah, interesante el color…creo. ¡Ya está listo! ¿Pero, tengo suficiente tintura? ¡Maldita sea, no me va a alcanzar! Claro, no compré más hortaliza porque estaba muy cara y ahora no tengo suficiente tintura de pelo. ¡Sí, siempre es el dinero! ¡Y las armas! Si tienes una pistola tienes lo que quieres. Si no tienes plata no tienes nada. Eso, también deberíamos juntar todas las armas del mundo y tirarlas adentro de los volcanes… Resulta que ahora tengo tintura solo para dos tercios de la cabeza porque la hortaliza estaba muy cara. ¡Sí, no más armas o dinero! Bueno, me tiño solamente el frente y me olvido del resto de la cabeza. Bien, no soy solo yo, hay un montón de gente pasando por esto ahora mismo. Hecho, ahora a esperar que se me tiña el pelo. Hey, allá abajo van unos policías paseando a caballo por la calle vacía. Lo supe por el sonido de las herraduras en el asfalto… igual que el gorjear de gaviotas, petirrojos y urracas azules que he visto por la ventana… y, también del águila que vi pasar con el rabillo del ojo… ¡Es como si el tiempo estuviera suspendido o como si fuera retrocediendo suavemente y pudiéramos ver a Manhattan cuando se llamaba Manna-hatta! Pero, los policías tienen mejores mascarillas. Se verían cómicos con las que usamos nosotros. Y a propósito, esas mascarillas que usamos están obsoletas -igual que los que creen que todavía todo se trata de izquierdas y derechas. Hasta yo me doy cuenta que el tema de los géneros es cada vez más fluido. ¡Mascarillas blancas con estampados en celeste y rosado, por favor! OK, debo estar lista. Ahora me enjuago la cabeza… felizmente todavía tengo agua. Eh, no está mal. Un color desconocido, como de chocolate con arándanos y mandarinas… ¡Ay no, está mal! ¡Está horrible! ¿Y ahora qué hago? Tengo que ir a comprar víveres y no quiero salir con gorra de baño a la calle. ¡Veamos… ¡OK, me rapo la cabeza pues! ¡Pero, por supuesto que no tengo afeitadoras! Juro que no debiera haber más dinero, ni armas. Bien, me pongo la mascarilla, la gorra de baño y unos guantes de goma y salgo a comprar comida y unas afeitadoras baratas. OK, me voy a ver como loca, pero solo una vez. Cuando me rape la cabeza me voy a ver estilizada. Usaré más maquillaje y joyas y seré calva. O tal vez sea calva y punto…

Categorías: Cultura y Medios, Norteamérica
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