Chalecos amarillos: Ocho preguntas simples, ocho respuestas indiscretas

16.02.2019 - Didier Maisto, Francia - Rédaction France

Este artículo también está disponible en: Francés, Italiano

Chalecos amarillos: Ocho preguntas simples, ocho respuestas indiscretas
(Imagen de Sitio de Facebook de Didier Maisto)

Por Didier Maisto (*) en su sitio de Facebook

Los que me conocen desde hace mucho tiempo saben muy bien que no soy ningún faccioso o sedicioso, ni ningún conspirador extremista o lo que sea que resulte de esas palabrerías utilizadas de escondite para el pensamiento. Simplemente soy un ciudadano que desea continuar viviendo en un país libre así como también informar libremente.

Durante varias semanas, he estado inspeccionando las calles de París ya que quería constatar por mí mismo, sin vendas en los ojos y sin ideas preconcebidas, lo que sucede durante las diferentes movilizaciones por parte de los chalecos amarillos.

Debo manifestarles hoy mi estado de asombro, tanto por lo que percibo en el terreno como por la documentación de los hechos que hacen los medios de comunicación «convencionales» y las autoridades. Estamos muy presentes en la “narración”. Luego están las personas en las plataformas televisivas («editorialistas», ex políticos reciclados profesionalmente como filósofos informados de salón, si no de mostrador) que vienen a hablar, hablar y a hablar sobre la base de un material que se presta poco a lo real. Y a esto lo llaman «debatir». A decir verdad, estas personas no hacen más que hablar de sí mismas. Una y otra vez.

De hecho, estamos en una silogística ya bien concluida en donde las premisas –mayores y menores– falsas solo pueden llevar a conclusiones erróneas. Lo sabemos desde Aristóteles: cuando las proposiciones son presentadas y asumidas como verdaderas, el silogismo hace posible validar la validez formal de la conclusión, lo cual es necesariamente verdadero si las premisas son realmente verdaderas. El círculo se cierra, este es infernal desde la visión general.

1/ ¿Están los manifestantes acorralados frente a los lugares estratégicos y simbólicos –por ejemplo ante la Asamblea Nacional–, a fin de que la situación se tense o se salga de control para así poder obtener imágenes impactantes destinadas a desacreditar el movimiento? Hoy lo puedo decir: la respuesta es sí.

2/ ¿Están involucradas las personas que no tienen nada que ver con el movimiento (personas vestidas de negro de la cabeza a los pies, quienes a veces usan una chaqueta amarilla para mezclarse con la multitud) en actos de extrema violencia con impunidad? Hoy lo puedo decir: la respuesta es sí.

3/ ¿Está el Ministerio del Interior manipulando burdamente las cifras para minimizar la escala de las manifestaciones, presentadas solamente como las acciones de algunas personas entusiasmadas que desean derrocar a la República? Hoy lo puedo decir: la respuesta es sí.

4/ ¿Están la mayoría de medios de comunicación audiovisuales contando una historia «llena de ruido y furia» para hacer eco a Faulkner refiriéndose a Macbeth, apegándose perfectamente a las versiones oficiales proporcionadas por el poder ejecutivo? Hoy lo puedo decir: la respuesta es sí.

5/ ¿Es legítimo plantearse la pregunta sobre el origen de estos famosos individuos vestidos de negro perfectamente entrenados y organizados? ¿El Bloque negro? ¿Policía infiltrada? ¿Varios mercenarios utilizados para que el movimiento sea corrupto y así solo retener la violencia extrema? Hoy lo puedo decir: la respuesta es sí.

6/ ¿Están los oficiales de policía de la Brigada Anti Criminal (BAC) en su lugar en las manifestaciones, capacitados para mantener el orden, de manera pacífica y tomando la distancia necesaria para manejar la situación? Hoy lo puedo decir: la respuesta es no.

7/ ¿Tienen como objetivo mantener el orden las medidas tomadas en el lugar de los hechos bajo la dirección de los centros de comandos (hay mucho que decir sobre el tema, lo haré en otro post) con la misión principal de proteger a los manifestantes? Hoy lo puedo decir: la respuesta es no.

8/ ¿Hubo infiltrados fichados como «S» por el islamismo radical en algunos de los movimientos de los chalecos amarillos? Hoy puedo decirlo: la respuesta es sí, especialmente durante la Ley 3 del 1 de diciembre en el Arco de Triunfo con más de 70 personas identificadas y con ninguna verificación en las estaciones de RER aquel día. En el metro y en las carreteras todos podían circular. La prefectura de policía de París y la place Beauvau [N.d.E Sede del Ministerio del Interior] sabrán de inmediato de qué estoy hablando.

Para concluir: nunca podría haber escrito esto si solo me hubiera contentado, como muchos, con contar la historia de «el hombre que vio al hombre que vio al hombre que vio al oso». [N.d.T.  Expresión que se refiere a como aumenta la distorsión de un testimonio recibido de un testigo directo, cuando va pasando por una o más personas que han recibido la información]. Solo que aquí, vi al oso y lo conté. No toques al oso grizzly. Bueno, sí. [N.d.T.  Ver el oso es tener la información directa sin pasar por intermediarios. Tocar al ‘oso grizzly’ es ir a buscar la información directa y no deformada por lo que dicen otros. ‘Bueno, si’ es reafirmar que se va a buscar la información directa pues lo que dicen los medios tradicionales no es fiable].

El movimiento de los chalecos amarillos se está acabando y rompiendo por completo a causa de infiltraciones perfectamente orquestadas, representadas y teatralizadas por un ejecutivo que simplemente continúa con su partitura: «progresistas contra populistas». Los medios de comunicación toman las imágenes correctas y organizan los debates del mundo real que deben denunciarlos.

Es una máquina perfectamente engrasada, esto no es para nada como una conspiración. Ha estado ocurriendo durante décadas. El fenómeno ha crecido desde que la política se convirtió en «una profesión» y desde que los medios de comunicación dependen en gran medida de los accionistas en los negocios con el estado a niveles estratégicos. Agreguemos también a los periodistas, quienes buscan complacer al Príncipe, y la dosis de autocensura adaptada, lo que formará este cisma entre la realidad y la fantasía. ¿Qué digo cisma? Es una península. [N.d.T. Lo que debería ser un cisma: una ruptura, una división entre la realidad y la fantasía se ha convertido en una península geográfica, esto es, un paso por tierra firme que une una masa continental de tierra otra masa de tierra, un paso por tierra firme entre la realidad y la fantasía, ya no hay separación.]

El único pequeño problema: las redes sociales, las transmisiones en vivo de Facebook, la circulación de información, «los Galos refractarios». Será muy difícil detener o encarcelar a cientos de miles de franceses simplemente porque no se tragan la «verdad oficial». ¿Qué piensa Alexandre Benalla? ¿Y qué piensa Iskander Makhmudov? [N.d.T. Iskander Makhmudov es un oligarca ruso con quien A. Benalla firmó un contrato de seguridad, y por el cual hay una encuesta de corrupción, pues en ese mismo momento A. Benalla trabajaba en el servicio de seguridad del presidente francés E. Macron.]

El autor:

Didier Maisto, presidente de Sud-radio.

Fuente:  https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=619502638506637&id=100013407183076


Traducido del francés por Rosalía Briones

Categorías: Europa, Opiniones, Política
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