En los últimos diez días unos 75.000 estudiantes han llenado las calles de las ciudades europeas. En lugar de asistir a la escuela o a la universidad, se declararon en huelga diciendo que no pararán hasta que los gobiernos tomen medidas concretas contra el cambio climático.

Las huelgas escolares comenzaron en noviembre, cuando la sueca Greta Thunberg, de 16 años, habló con los líderes políticos del mundo en la COP24. Desde entonces, su ejemplo -una protesta política fuera de la escuela todos los viernes contra la inacción- ha sido asumida lenta pero inexorablemente por estudiantes de todo el mundo.

En Alemania, varias huelgas organizadas antes de Navidad fueron reportadas sólo por los periódicos locales. Continuaron organizándose en enero a través de los grupos WhatsApp y Telegram, de forma transparente, horizontal y abierta a todos, para preparar un evento en el nuevo año.

Alemania

El viernes 18 de enero, 30.000 estudiantes se manifestaron en más de 50 ciudades alemanas (Berlín, Bonn, Bremen, Dortmund, Dresde, Düsseldorf, Frankfurt, Hamburgo, Hannover, Heidelberg, Colonia, Leipzig, Munich y muchas otras). Pressenza informó en este artículo, citando sus declaraciones, los problemas encontrados durante la preparación y la forma en que fueron abordados, lo que puede describirse como un muy buen ejemplo de democracia descentralizada de base. El evento fue un gran éxito y finalmente llegó a los titulares (todas las capturas de pantalla de #FridaysForFuture en Instagram):

Bélgica

El jueves 24 de enero, decenas de miles de estudiantes llenaron las calles de Bruselas, el «Corazón de Europa», con la misma energía y el mismo clima positivo que en Alemania. Fue la tercera marcha de este tipo en Bruselas y en toda Bélgica (en Namur, Gante, Lovaina, Ostende, Amberes y otras ciudades); la segunda tuvo lugar el 17 de enero. Los jóvenes belgas eligieron el jueves para sus huelgas y este último vio un increíble total de 32.000 jóvenes activistas del clima (todas las capturas de pantalla de  #YouthForClimate en Instagram):

Berlín y Munich

El pasado viernes 25 de enero, sólo un día después de la última huelga masiva en Bélgica, los jóvenes alemanes volvieron a las calles, esta vez con dos grandes eventos: uno en Berlín con unos 10.000 estudiantes frente al Ministerio Federal de Economía y Energía, donde se reunió la llamada Kohlekomission (Comisión del Carbón) y el otro en Munich con 5.000 estudiantes (3.500 según la policía) como evento de apoyo, para permitir la participación de aquellos que, viviendo en el sur del país, no podrían llegar a Berlín.

Berlín, 25 de enero (imagen de Friday4future.berlin en Instagram)

Munich, 25 de enero (imagen de fridaysforfuture.de en Instagram

What do we want? Climate justice!When do we want it? Now!Danke an alle jungen Menschen und UnterstützerInnen, die heute mit uns in Berlin auf der Straße waren! Wir waren großartig!✊?

Posted by Fridays for future Deutschland on Friday, 25 January 2019

Vídeo: https://www.facebook.com/fridaysforfuture.de/videos/365375440709417/

Desde noviembre, también se han producido huelgas en Suecia, Suiza, Austria, Polonia, Canadá, Australia y Japón, y otros países se están sumando. El viernes 25 de enero, las huelgas por el clima también afectaron a Italia (en Roma, Milán, Turín y otras ciudades). En Francia se espera que este fin de semana se celebren las primeras huelgas estudiantiles por el clima y en el Reino Unido los estudiantes se preparan para el gran acontecimiento mundial del 15 de marzo, cuando jóvenes de unos 40 países participarán en una huelga mundial a favor del clima.

Más y más estudiantes están participando en todas partes. Los grupos locales se coordinan entre sí, pero no dependen unos de otros ni de una estructura o autoridad «superior». Nadie marca el tono. Es un verdadero movimiento de base y está creciendo.

El mensaje a los líderes mundiales es: «Están poniendo nuestro futuro en juego con su inactividad. Así que atacaremos hasta que actúen». Y mientras las élites globales se celebraban a sí mismos en Davos y volaban en jets privados como si las emisiones no existieran, Greta Thunberg encontró una vez más las palabras correctas (ver vídeo más abajo): ¡El sistema ha fallado y es muy urgente hacer algo al respecto! Por desagradable y poco rentable que sea, ¡se trata de nuestra existencia!

Nuestros jóvenes están en camino y no hay límites para su deseo de un futuro mejor, su creatividad y su voluntad de continuar hasta que haya un cambio real. Quieren cambiar este sistema y eso es exactamente lo que necesitamos. ¡Apoyémoslos!

Traducido del italiano por María Cristina Sánchez