Venezuela: La violencia golpista de las derechas se confronta con la madurez del pueblo

04.05.2017 - Olivier Turquet

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Venezuela:  La violencia golpista de las derechas se confronta con la madurez del pueblo
Geraldina Colotti en Venezuela.

Registramos mucha confusión y manipulación sobre lo que está sucediendo en Venezuela en los últimos tiempos. Comprender una situación significa, para nosotros, hacer hablar a los actores en campo, los observadores informados, depurar la noticia de la propaganda, y sobretodo, aclarar de que punto de vista se habla.  En este momento histórico el único punto de vista interesante nos parece el del desarrollo humano, del desarrollo de los pueblos.  Por esto hemos escuchado a Geraldina Colotti, periodista del Manifesto y directora de la edición italiana de Le Monde Diplomatique, que desde hace años cuenta sobre Venezuela a través de entrevistas y reportajes.  Un punto de vista “alineado” pero no acrítico, y bien documentado, expresado por una periodista de gran nivel profesional.

Geraldina, ¿cuándo has estado en Caracas la última vez?

En septiembre del año pasado, por más de un mes, en ocasión del 17mo. Vértice del Movimiento de los países no alineados (MNOAL), que se ha desarrollado en la Isla de Margarita desde el 13 al 18 de septiembre y durante el cual Irán ha transferido la presidencia interina del organismo internacional -el segundo más grande luego de la ONU- a Venezuela.  El Mnoal fue constituído en Belgrado en septiembre de 1961.  Pero los antecedentes se ubican en la Conferencia afroasiática de Bandung, en Indonesia, de abril de 1955.  En aquel entonces, promovieron la iniciativa cinco países descolonizados de Asia:  Pakistan, India, Indonesia, la actual Sri Lanka y la Birmania.  A aquella conferencia asistieron 29 países, que condenaron el colonialismo todavía existente en Africa y el sistema del apartheid e invitaron a las grandes potencias a cooperar en la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza.  En el mundo, entonces dividido en dos bloques, nacía el llamado Tercer Mundo.  Los países de América Latina y del Caribe no estuvieron presentes en Bandung.  Pero su rol resultó determinante en este siglo,  gracias al dinamismo de los gobiernos del “socialismo bolivariano”, que han retomado el ejemplo de Cuba y han buscado transformar la “ritualidad” de los vértices internacionales bajo el signo de las relaciones no asimétricas, de la integración regional, de la solidaridad, de la cooperación sur-sur y de la no alineación a las políticas de guerra.

¿Cómo era la situación?

En la Isla Margarita estaban presentes las más altas representaciones de los 120 países de Africa, Asia y de América Latina, el Caribe y de la Europa Oriental, de los 17 países observadores y 10 organizaciones observadoras.  Pero el Vértice ha sido completamente silenciado por todos los medios europeos, empeñados, en cambio, a transmitir cada estornudo de las derechas venezolanas.  En aquella sede, se ha puesto en claro que es el diálogo y no la guerra que debe guiar las políticas del mundo globalizado, cada país participante ha afirmado el principio que garantiza la libre circulación de las personas y no solamente de la mercadería, la libertad de género, aquella del trabajo y de la dignidad humana y el derecho de los pueblos a la propia autodeterminación.  Ha sido lanzada la campaña contra los paraísos fiscales, retomada también por la ONU y sostenida por Papa Bergoglio.   Un “pacto ético” que luego ha llevado, en Ecuador, al referendum que se ha desarrollado contemporaneamente a las últimas elecciones presidenciales, vencidas por Alianza PAIS.  Más del 50% de los Ecuatorianos ha dicho NO a los paraísos fiscales, no obstante la poderosa campaña de las derechas, que hasta ahora desconocen el resultado.

En los días del vértice Mnoal, en Piacenza fue asesinado durante una manifestación noctura el obrero egipcio Abdesselem El Danaf, profesor en su país, trabajador de la logística en Italia, y el sindicato USB organizaba una exitosa huelga “de clases”… De aquellas partes se hablaba de derechos del trabajo que Venezuela continúa a defender, no obstante el primer objetivo de las derechas, luego de la victoria a las elecciones parlamentarias del 2015, haya sido de abolir la avanzadísima legislación del trabajo. En aquella ocasión, se ha visto un ulterior giro de censura sobre Venezuela y una ulterior tergiversación del sentido en el contar las noticias.  Para decir una, en la Isla Margarita, en el supermercado cercano al Hotel que alojaba a los participantes al vértice, en aquellos días se encontraba de todo a precios aceptables.  El día después de la clausura del vértice, los precios estaban nuevamente por las nubes.

Es increible la cantidad de ataques que ha sufrido Maduro luego de haber ganado las elecciones contra Henrique Capriles, luego de la muerte de Chavez, en el 2013. Como en el Chile de Allende, los Estados Unidos, y las derechas que pilotean han decidido de “hacer gritar la economía” venezolana, complicando las debilidades de un país petrolero todavía demasiado dependiente de los ingresos del oro negro.  Un país rico de recursos -sobretodo oro y coltan, pero también de recursos hídricos y biodiversidad-  que ha puesto en acto un fuerte proceso de redistribución y ha cortado las relaciones de propiedad capitalista, aunque sin haber hecho una revolución de sello del novecientos como aquella de Cuba.  Imponiendo una altísima calificación del riesgo, las agencias de rating obligan a Venezuela a pagar anticipadamente y con impuestos de intereses exorbitantes, como ocurre para Cuba que sufre el bloqueo económico por los Estados Unidos.

El tráfico de dólares al mercado negro intoxica la economía y hace aumentar la inflación acumulada en los años de la IV República. Las grandes empresas han obtenido millones de dólares a precio preferencial por el gobierno (en Venezuela la moneda es el Bolívar) para inversión o importaciones que no han hecho nunca, prefiriendo especular sobre el mercado del dólar paralelo.  Las grandes empresas privadas han tomado una gigantesca acción de sabotaje y acaparamiento de los productos, para provocar el descontento en los sectores populares.  Como es posible que, luego de haber aumentado en modo estelar los precios, luego de haber recibido así tantos dolares y materia prima, a cambio de colas tan evidentes la empresa que produce el maiz pre-cocinado ( el producto más usado en la alimentación)  decida de reducir la producción del 80% en lugar de aumentarla para hacer frente a la demanda?  Si la demanda hay, por qué reducir la oferta?   El gobierno ha reaccionado con los Comités de abastecimiento y producción, los CLAP.  Organismos autogestionados, de alto contenido político, proyectados hacia el aumento de la pequeña producción agrícola.  La derechas han intentado promover saqueos y violencia, pero sin éxito.  Lamentablemente han intentado otra vez luego de las elecciones de Trump en los Estados Unidos, que ha decidido dejar carta blanca y de terminar con el socialismo del Siglo XXI en América Latina.  Pero como vemos en estos días, el juego aún no ha terminado.

Uno de los temas de la discordia es cómo se administra el poder en Venezuela; Chavez ha diseñado un sistema institucional original.  ¿Nos lo puedes explicar?

La Constitución Bolivariana, nacida en 1999, es un modelo original que se alimenta a las Constituciones de varios países, desde los Estados Unidos hasta Francia, a Italia. Diseña una República Presidencial basada sobre el equilibrio de cinco poderes, regulados por el Tribunal Supremo de Justicia.  El TSJ vigila para que ningún poder prevalezca sobre el otro, pena, la desestabilización del país.  Un sistema basado en la democracia participativa  y  “protagonica” y no sobre aquella representativa.  Para esto, cuando el Parlamento gobernado por las derechas quiere imponerse a expensas del cuadro institucional y no reconoce a los otros poderes consituídos, actua para desestabilizar.  Pero, también en este caso, los medios nos la han contado en manera diversa… La Constitución bolivariana pone también al centro, la soberanía y la independencia nacional y la integración regional.  Por esto, los apelos a la intervención externa, también militar, votadas por la oposición en el Parlamento son de considerarse una verdadera traición.  Ahora, para evitar que el enfrentamiento en curso pueda degenerar en guerra civil,  Maduro ha hecho un llamado a los artículos de la Constitución que le permiten de concovar a una nueva Asamblea Consituyente:  para rediscutir con todo el país los términos de la revolución bolivariana, cosolidar las conquistas y renovar el consenso fuera de las lógicas del aparato.  Maduro hace un llamado al poder “originario”, que cuenta más que todos en la Constitución, el poder popular, que es constituyente.  Un giro histórico y también un riesgo en la coyuntura particular que vive el país, probado desde hace cuatro años por ataques y por la drástica caída del precio del petroleo.

Donde nosotros, los medios mainstream, llega poca información y aquella que llega habla de una situación de guerra civil. ¿Es una imágen real del país?

La sociedad venezolana ha estado siempre polarizada. La oposición tiene una inveterada tradición golpista:  en un primer tiempo no ha reconocido la Constitución, luego ha organizado junto con la CIA el golpe contra Chavez en el 2002, la huelga petrolera patronal y no ha dejado nunca de probar a subvertir en todos los modos el órden constituido.  Ahora intenta el todo por el todo, pero se enfrenta a la gran madurez del pueblo chavista.  En cualquier otro país habría habido un baño de sangre, que las derechas buscaban a toda costa, construyendo todo tipo de provocación, organizando homicidios seleccionados, feminicidios políticos y pagando a bandas paramilitares.  Mientras tanto, la prensa internacional atribuye la cuenta de los muertos al gobierno y Maduro viene pintado como “un dictador”.  He estado en Venezuela por todo el período de las violencias en la plaza del 2014, las guarimbas.  He constatado la realidad de los hechos:  la revuelta de los ricos contra un modelo de inclusión que, aunque con todos los límites de una experimentación prevalentemente basada sobre el consenso y no sobre una revolución de tipo del novecientos, consiente de poner en primer plano las necesidades de los seres humanos ( y de los animales y de la naturaleza) y no los intereses del capitalismo depredador.

La derecha neoliberal promueve en todo el continente, sea a la oposición que al gobierno, una política basada sobre el enfrentamiento físico y la violencia mediática: ¿cuáles son las armas que los progresistas han puesto en acto para contrastar esta estrategia?

Los países progresistas, como Brasil y la Argentina, durante el gobeirno de Lula y Rousseff y de los Krichner han buscado de colmar la espantosa deuda social de los sectores tradicionalmente excluídos, dándoles a ellos la posibilidad de acceder a las necesidades elementales. El hecho de no haber ido más allá en las reformas estructurales, como pedían los movimientos populares y la izquierda más definida, ha contribuído al retorno de las fuerzas conservadoras, que en Brasil han empantanado a un gran partido como el de Los Trabajadores (el PT) en la disputa institucional absolutamente desfavorable y en las alianzas sometedoras con las fuerzas que luego lo han derribado, llevándo a fin el golpe institucional contra Dilma Rousseff.

En Argentina, donde los movimientos populares tienen una fuerza notable, falta todavía una directiva de marcha organizada y creible que aclare dentro y fuera del “peronismo”. Tener como candidato al empresario Scioli como alternativa a Macri (el Berlusconi argentino) y haber apostado sobre personajes poco creibles en la gestión de lo público a nivel territorial no ha favorecido las cosas.   Sinembargo, ahora quien ha votado por Macri sin compartir los intereses de clase esta haciendo la amarga experiencia de ver más allá de la propaganda electoral:  represión, despidos, cancelación de las conquistas sociales, endeudamiento con los fondos buitres, encarcelamiento de la parlamentaria indígena Milagro Sala….

En lo que respecta, en cambio, a países que, a varios títulos, evocan al socialismo del siglo XXI, las cosas estan un poco distintas. Venezuela, que más que todos ha puesto en causa las relaciones de propiedad, tiene de su parte el enorme progreso social de la población tradicionalmente emarginada, logrado a través de la garantía de los derechos elementales y apostando mucho sobre la educación y la cultura,  a la que viene dedicada una parte muy relevante del balance del Estado.  Venezuela, que partía desde un nivel altísimo de analfabetismo, ahora es el quinto país en el mundo por matrículas universitarias.  Cierto, esto no basta para poner al seguro el socialismo bolivariano de los ataques de las derechas y de su propaganda, enfocada hacia aquellos sectores populares que, luego de haber alcanzado el bienestar, ahora se sienten “clase media” y piensan estar mayormente garantizados por las derechas:  olvidando que , durante los años del neoliberalismo, también las “clases medias” han sido pesantemente emprobrecidas.  Presentar una figura empresaria como potencialmente menos corruptible porque no habría necesidad de dinero es un engaño que oculta la naturaleza rapaz del capitalismo y sus lógicas.  Solamente para dar un ejemplo, Macri tiene un discreto numero de empresas en los paraísos fiscales.

Nos llegan voces de que son varias almas en el movimiento de protesta contra el gobierno: ¿estás de acuerdo?  ¿Existe una crítica “de izquierda” a la obra de Maduro?

El arco de la oposición modula diversos tipos de derechas y del centro-izquierda de la IV República que ha adherido plenamente a las recetas neoliberalistas y represivas. Una crítica más radical, que quisiera profundizar el socialismo acelerando sobre el enfrentamiento de clases y sin mediación, existe, pero se ubica dentro del chavismo, o de todas formas en el arco de sus aliados.  El Gran Polo Patriótico reagrupa de hecho, aquellos partidos y grupos que no han aceptado de fundirse en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado por Chavez en el 2007:  desde el Partido Comunista, a Redes, a los Tupamaros, etc.  Hay pocos grupitos que osan alinearse con las derechas más impresentables en base a una lógica de aparente extremismo, como los residuos de Bandera Roja.  Haciéndose un paseo por las redes sociales, se nota un altísimo nivel de intoxicación, útil a bombardear los cerebros confundiendo los planes y los contenidos.

¿Cómo piensas que se pueda resolver la situación?

En una “transición al socialismo” como aquella a la que hacía referencia primero es necesario asumirse un nivel de enfrentamiento permanente. Por esto, de esas partes, la democracia, las normas, las elecciones no vienen consideradas un amuleto, sino como un campo de autodefensa, de batalla y de trinchera.  La milicia popular -un servicio civil que cada ciudadano comprometido presta en varios sectores- esta preparada a la autodefensa y presidia todos los objetivos sensibles (escuelas, hospitales, fábricas…)  Fundamentalemente también la unión cívico-militar que ha puesto claramente las Fuerzas Armadas de la parte del pueblo y con funciones sociales definidas.  En estos días, Maduro ha lanzado la propuesta de una Nueva Asamblea Constituyente:  no para cancelar la Consitución bolivariana, sino para reformar el Estado incluyendo y blindando las conquistas sociales realizadas hasta ahora.  Por esto ha hecho un apelo a algunos artículos de la Constitución que le permiten de apelar al poder “originario” que tiene más fuerza de todos: el poder popular, el poder constituyente.

¿Qué piensas de la acción diplomática del Papa Francisco y del rechazo de Capriles de adherir? ¿Es posible construir una mesa de reconciliación nacional?  ¿En qué condiciones?

La posición del Papa Argentino -que se define “bolivariano” y que ha organizado los encuentros mundiales con los movimientos populares en defensa de las “3T” (techo, tierra, trabajo) y del ambiente – aparece diversa de aquella de las jerarquías eclesiásticas venezolanas y también vaticanas.  Se evidencia de algunas entrevistas hechas, también recientemente.  Capriles, que busca de acreditarse como líder de toda la oposición, pero no lo logra, ataca sea al Papa que al expresidente español Zapatero (ciertamente no extremista), que guía el diálogo junto a otros expresidentes latinoamericanos.  Las derechas siempre han jugado en muchas mesas:  la primera a uso y consumo de los medios occidentales, la segunda es la de desestabilización.  Durante algunos encuentros de diálogo, habían sido establecidos cinco puntos, pero las derechas quieren todo el plato y los han incumplido.   Ahora se ha puesto en acto una nueva propuesta, aquella de la Asamblea Constituyente, que llama a discutir a todos los sectores del país.  Derechas incluidas.  Pero Trump ha ya abierto el baile:  a Venezuela -ha hecho saber- serán aplicadas sanciones todavía más pesadas, como las impuestas a Cuba.  Italia y Europa se han alineado ya.  El juego, ahora más que nunca nos incumbe.

 

Traducido por Gabriela Pereira

 

Categorías: Asuntos internacionales, Entrevistas, Política
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