En los últimos años el cambio climático afectó fuertemente sobre los ecosistemas y el bienestar humano y se proyecta que durante la próxima década, el calentamiento global continuará y los cambios climáticos probablemente habrán de intensificarse impactando sobre nuestra forma de vida en muchas maneras.

Se preguntó, ¿qué tan dañino para la economía en general, y para el bienestar de los seres humanos en particular, podría resultar el efecto del cambio climático?

En septiembre de 2014, durante la reunión Rosa Luxemburg Stiftung/Left Labor Project “Los grandes y profundos impactos del Cambio Climático”, Asbjørn Wahl, asesor del Sindicato Noruego de Empleados Municipales y Generales (Norwegian Union of Municipal and General Employees) presentó una estrategia sindicalista contra el cambio climático, que responde en gran parte a este interrogante.

Su exposición comenzó así, “Ya que todos solo reciben pocos minutos para hacer nuestras intervenciones con respecto a un tema tan grande como el del Cambio Climático, he elegido presentar solo diez breves puntos para una estrategia sindicalista contra el cambio climático. Primeramente, estableceré algunos de los fundamentos sobre los cuales desarrollar nuestras estrategias y políticas”.

1.- El cambio climático no es una amenaza del futuro, ya se está llevando a cabo y está aquí; es causado por el hombre, y las consecuencias pueden ser catastróficas.

2.- La amenaza al clima puede tener implicaciones amplias para el desarrollo social — ya sea como resultado del cambio climático o como resultado de medidas para prevenir o mitigar el cambio climático. La manera en que vivimos y trabajamos entonces cambiará de manera considerable, si tomamos acción o no. La falta de acción, o postergar la acción, representa la amenaza más grande – con efectos desastrosos.

3.- Como las medidas para combatir el cambio climático requerirá grandes cambios en la sociedad, enfrentaremos una gran lucha social. Entonces la lucha en contra del cambio climático es antes que nada una lucha para el poder social, una lucha sobre el tipo de sociedad que queremos. En la situación actual, esto significa que la lucha de cambio climático tendrá que estar unida a la lucha en contra de los efectos de, y las fuerzas que impulsan, la crisis económica, la crisis del capitalismo.

4.- El régimen de crecimiento económico de hoy en día y la explotación despiadada de las materias primas son una parte incrustada de la economía capitalista. Un enfoque estrecho para una política ambientalista entonces no será suficiente. La lucha climática y ambiental debe de ser entendida dentro de un contexto político más amplio. Un marco que critica el sistema será necesario. Para prevenir el cambio climático, necesitaremos control democrático de la economía – en particular la generación y distribución de la energía. Entonces, la crisis ambiental así como también la económica no solo representa una amenaza pero también una oportunidad para luchar a través del cambio social importante y necesario.

5.- En esta lucha social, el movimiento sindicalista jugará un rol grande por su posición estratégica en la sociedad. Sin embargo, los sindicatos están a la defensiva en todo el mundo y están bajo una inmensa presión de intensas fuerzas económicas. Entonces para el movimiento sindicalista poder asumir un rol principal en la lucha en contra del cambio climático, tiene que estar revitalizada, reenfocada y reactivada.

6.- Las políticas entorno al clima no pueden ser reducidas a una cuestión de sacrificio, de que se tendría que sacrificar nuestros derechos que ganamos con mucho esfuerzo, como nos dicen algunos sectores del movimiento ambientalista. La lucha es antes que nada de crear una mejor sociedad para todos. El financiamiento de medidas de mitigación de dióxido de carbono (CO2) entonces debe de ir mano a mano con una redistribución radical de la riqueza – desde el norte al sur y desde los ricos a los pobres. Sin esto, será imposible lograr un apoyo amplio para las políticas necesarias en contra del cambio climático.

7.- Prevenir el cambio climático va a requerir una restructuración extensiva de nuestras sociedades. Las actividades que le hacen daño al clima tienen que reducir, mientras que la energía renovable, la eficiencia de la energía y actividades que son ambientalmente sustentables deben de ser desarrolladas – de una manera planificada y sistemática, lo cual mantiene y fortalece la seguridad social y económica de los pueblos. No podemos aceptar que ciertos grupos de trabajadores tengan que cargar el peso de las medidas de mitigación del cambio climático por medio del desempleo y la marginalización. La transición, en otras palabras, tiene que ser justa, tiene que ser planificada y manejada de una manera democrática. Todas las investigaciones serias han demostrado que las políticas necesarias en contra del cambio climático crearán más trabajos que los que destruirán. Esto tiene todo que ver con la fuerza de los trabajadores en el mercado laboral, de horas de trabajo más cortas y como distribuir el trabajo necesario en la sociedad.

8.- La transición a una sociedad ambientalmente sustentable tiene muchas ventajas. Miles de nuevos trabajos en transporte público, energía renovable, modernización de vivienda e industria sustentable se crearán. Una reducción en gases causantes del efecto invernadero también llevará a menos contaminación en sitios de trabajo y comunidades. Un aumento en el control democrático de la económica reduciría la competición y la presión en sitios de trabajo. Menos estrés y presión serán efectos importantes de tal desarrollo.

9.- Las soluciones, basadas en el mercado, para la crisis climática principalmente por medio del comercio del carbono que han sido promovidas por gobiernos e intereses económicos fuertes bien establecidos, han hasta el momento fallado. Las cumbres mundiales tampoco nos salvarán. A la medida que hemos logrado un incremento en la igualdad social, trabajo decente, reducción de la pobreza, igualdad de género, etc. en nuestras sociedades, no lo hemos hecho por medio de cumbres mundiales. Necesitamos acuerdos internacionales obligatorios para salvar el clima, pero para lograr esto es necesario movilizar a las fuerzas sociales para soluciones alternativas basadas en la solidaridad, la igualdad y las necesidades de los pueblos. Los gobiernos y las compañías multinacionales comprobaron en la última COP 10 en Varsovia que no solo podían avanzar pero también se dieron pasos atrás. Entonces ellos han tenido su oportunidad, y nos fallaron. Es hora de que tomemos las riendas.

10.- Entonces para ser exitosos en esta lucha social necesitaremos construir alianzas de pueblos de largo plazo que sean amplias. Esto tiene que suceder en particular entre el movimiento sindicalista y el movimiento ambientalista. La lucha del clima se trata de la democratización de la economía y la sociedad, la redistribución de la riqueza, el uso libre de nuestros conocimientos comunes – sin barreras de patente. Para salvar el clima, tenemos que cambiar la sociedad. Solo entonces podremos crear las condiciones necesarias para una vida mejor para todos – incluyendo nuestros descendientes.

Conclusión

El cambio climático incrementará la disparidad entre el bienestar en los países desarrollados y el de los países en desarrollo; la brecha se hará cada vez mayor a medida que aumente el calentamiento global – Mark Smith

Debemos conservar el medio ambiente natural, no solamente por su valor intrínseco, sino también porque es vital para el mantenimiento de nuestra salud, bienestar y prosperidad. El futuro está en nuestras manos.

Fuente TUED / AAPN