La nueva ley federal sobre control de armas parece haber fracasado antes de que el Senado comience a discutirla la próxima semana. El estancamiento en el Senado de Estados Unidos, donde en los últimos tiempos se necesita una mayoría especial de 60 votos para aprobar prácticamente cualquier legislación, está resultando ser un obstáculo infranqueable para lograr un cambio significativo tras la masacre de Newtown, Connecticut. Mientras tanto, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) está tratando de imponer su polémica propuesta de colocar guardias armados en todas las escuelas, lo que aumentaría el número de armas en nuestra sociedad y consolidaría aún más la cultura de las armas.

Mientras que el Senado es probablemente el peor barómetro de la opinión pública, las encuestas más recientes indican que existe un apoyo mayoritario a realizar controles más estrictos: un abrumador 85 a 90% de las personas consultadas de todo el espectro político apoyan la verificación universal de antecedentes. Sin embargo, a medida que el horror de la masacre de Newtown va quedando atrás, las encuestas indican que el apoyo a una prohibición más fuerte contra las armas de asalto va disminuyendo de a poco, como era de esperar.

El tiempo está a favor de quienes se oponen al control de armas, en particular la NRA. Cuanto más se posterga la votación de la ley, más disminuyen las probabilidades de lograr algún resultado. Es por eso que el anuncio del Presidente Barack Obama sobre la creación de una comisión para tratar el tema, apenas cuatro días después de la masacre en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, fue tan solo un presagio de fracaso e inacción.

Poner en marcha una comisión lleva tiempo, y no ayudó el hecho de que la persona que nombró Obama para presidir dicha comisión (el Vicepresidente Joe Biden) alentara el uso ilegal e irresponsable de armas al declarar: “Si quieren protegerse, cómprense una escopeta de doble cañón y cartuchos para una escopeta calibre 12. Les aseguro que, como le dije a mi esposa (vivimos en una zona rodeada de árboles y un tanto aislada): ‘Jill, si alguna vez hay un problema, sal al balcón, toma la escopeta de doble cañón y dispara dos tiros al aire. Te aseguro que quien quiera entrar a la casa no lo hará’. No necesitan un fusil AR-15. Es más difícil de apuntar, más difícil de usar. Y tampoco necesitan 30 municiones para protegerse. Compren una escopeta”.

Muchos de los dichos de Biden son desestimados por ser considerados deslices o bravatas, pero estamos hablando de la declaración de quien preside la comisión sobre control de armas que creó el Presidente. En su discurso sobre el estado de la Unión, Obama fue fuertemente ovacionado cuando afirmó: “Las familias de Newtown merecen un voto. Las familias de Aurora merecen un voto. Las familias de Oak Creek y Tucson y Blacksburg y el sinnúmero de comunidades que han sido víctimas de la violencia con armas, merecen un simple voto”.

Paul Barrett, viceredactor en jefe de la publicación Bloomberg Businessweek y autor del libro: “Glock: The Rise of America’s Gun” (Glock: el auge de las armas en Estados Unidos), me dijo: “Creo que [Obama] envió una señal muy clara, quizá codificada, en su discurso del estado de la Unión cuando pronunció su emotiva frase recurrente de que quienes proponen leyes de control de armas merecen un voto. Repitió eso una y otra vez. Creo que los miembros de su partido, el principal de ellos Harry Reid, congresista de Nevada y líder de la mayoría del Senado, podrían interpretar que la exhortación de Obama significa: ‘Damas y caballeros: vamos a discutir las diferentes mociones, votaremos y después pasaremos a asuntos más importantes’. Es casi un reconocimiento de que no se adoptará ninguna legislación seria. Es un debate acerca de si debería o no obstruirse la votación. Y todo esto está sucediendo en el contexto de un proyecto de ley propuesto en el Senado, donde los demócratas están teniendo dificultades para presentar proyectos de ley, a pesar de que tienen la mayoría en esa cámara. Cuando todo esto pase a la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos y con fuerte influencia del ‘Tea Party’, todo el proceso va a frenarse de golpe”.

La legislación propuesta es apenas una sombra de lo que debería ser una verdadera ley de control de armas. La Ley de prohibición de las armas de asalto de 2013 de la senadora Dianne Feinstein, según ella misma reconoce, deja fuera a 2.271 armas. Según una encuesta de 2007 realizada por GunPolicy.org, de los 645 millones de armas que están en manos de civiles en el mundo, más de 270 millones están en Estados Unidos, es decir, casi la mitad de las armas que poseen civiles en todo el planeta. La misma encuesta señala que las fuerzas armadas y la policía de Estados Unidos tienen en conjunto poco más de 4 millones de armas. Realmente somos un país armado.

Si bien la legislación federal parece estar estancada y haber sido despojada de todo contenido, se está avanzando a nivel estatal. En Colorado, la legislatura controlada por los demócratas aprobó leyes por un estrecho margen que obligan a realizar verificaciones de antecedentes más estrictas y limitan el tamaño de los cargadores de las armas semiautomáticas. Obama viajó a Colorado el miércoles para destacar el avance logrado. Allí, Obama afirmó: “Creo que Colorado ha demostrado que es posible avanzar gracias al liderazgo del gobernador Hickenlooper y a algunos de los legisladores estatales que están hoy aquí. Aurora es una ciudad que vota tanto a demócratas como a republicanos: el Ayuntamiento de la ciudad es republicano, la mayoría de los legisladores estatales son demócratas, pero se unieron porque comprendieron que había que hacer algo razonable a partir de esta tragedia”. La próxima semana se dirigirá a Connecticut, donde está Newtown y hay muchas fábricas de armas. Connecticut está a punto de aprobar las leyes de control de armas más estrictas del país.

El momento para aprobar una legislación sobre el control de armas fue cuando la atención del país estaba puesta en la masacre de Sandy Hook, el brutal asesinato de veinte niños y seis adultos. Antes de que las víctimas se desvanezcan de nuestra memoria, es necesario reparar al deteriorado sector político del país. Se necesita que un movimiento de base enérgico asuma el liderazgo que tanto hace falta en Washington D.C.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.