Por una parte la que la ve como el gobierno
del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y aquella que la ve como el
gobierno de las clases dominantes, por las clases dominantes y para las
clases dominantes.

Personalmente, caracterizo al golpe como mercenario y farisaico.

**Mercenario:** en el sentido de que los principales autores del golpe no
obraron por ideales sino por intereses. En efecto, entre ellos estaban
terratenientes latifundistas, empresarios del agronegocio sojero y
propietarios de industrias. Junto a ellos, miembros de la alta burguesía,
políticos de los partidos tradicionales, religiosos conservadores, jefes
militares, miembros de la clase media alta, representantes paraguayos
de empresas multinacionales, todos ellos preocupados por la amenaza
que, en su entender, Lugo representaba para sus propiedades, intereses y
privilegios .
Al estar motivados por intereses y no por ideales los mercenarios matan
sin remordimientos, como lo hicieron los que infiltraron francotiradores
entre los campesinos de Curuguaty para asesinar policías.

**Farisaico:** el Evangelio presenta al “fariseo” como una persona religiosa y
respetuosa de la ley pero que desprecia al pueblo y se considera superior a
todas las demás personas. Jesús llamó a los fariseos “hipócritas”, “raza de
víboras” y “sepulcros blanqueados”. Cualquier semejanza de este tipo de
personas con los lideres golpistas dista de ser mera coincidencia.

**El contexto**

Si tienen algún mérito los golpistas fue el de haber orquestado
magistralmente los elementos que constituyeron el contexto sociopolítico
del golpe. En efecto, fueron usados como detonantes:

• La intensificación de la lucha de los campesinos por acceder a la
tierra.

• El aumento de la prohibición de semillas transgénicas lo que puede
afectar a los enormes lucros de la multinacional norteamericana
Monsanto

• La propuesta de aplicación de impuestos a la exportación de
commodities

• La fiscalización de pulverizaciones tóxicas aereas por el SENAVE

• La decisión de realizar una Reforma Agraria que tenga en cuenta
que el 82 % de la tierra está en manos del 2% de los propietarios

• La creciente organización de los campesinos

• La probabilidad de que el Partido Colorado retorne al poder

• La simpatía de las izquierdas hacia Hugo Chavez y el propuesto
ingreso de Venezuela al Mercosur

• El acceso del pueblo a los nuevos medios públicos de comunicación

• La creciente comprensión popular de que la democracia
representativa debería amplíarse hacia la democracia participativa

Como se nota en la lista, el golpe fue motivado fundamentalmente por el
temor que sienten las clases que concentran los beneficios del desarrollo,
de un gobierno que suponían capaz de promover una distribución más
equitativa de los mismos. Los golpistas aprovecharon la legítima ocupación
de una tierra mal habida y el consecuente desalojo de los ocupantes, para
montar una tragedia capaz de provocar el juicio político del Presidente.

**El proceso**

Nadie duda de que el golpe que hubo en el Paraguay viene siendo
gestado y planeado desde hace mucho tiempo. A comienzos del periodo
presidencial de Lugo el entones vicepresidente fue acusado de participar
en reuniones contrarias al presidente, como la ocurrida en la embajada
norteamericana con la presencia de militares de esa nacionalidad y de la
propia embajadora.

El incidente de Curuguaty, que está todavía siendo investigado, demuestra
que el asesinato de policías fue realizado con armas de alto poder, usadas
por francotiradores profesionales de alta puntería.

La velocidad con que fue armado el juicio político, criticada en el
continente y el mundo, no solamente impidió cumplir con el “debido
proceso” , sino determinó la redacción ridículamente improvisada del
libelo acusatorio. Pasará a la historia este episodio bochornoso en que un
Presidente de la República fue acusado sin pruebas, con un plazo irrisorio para preparar su defensa. Los argumentos de la defensa, de altísima calidad
a pesar del escaso tiempo permitido para prepararla, no fueron analizados
por los senadores, simplemente porque la sentencia condenatoria ya estaba
escrita. Se trató de un adefesio legal del cual los abogados paraguayos
del futuro sin duda se avergonzarán pues determinó la prostitución del
Congreso Nacional y la desnaturalización del Estado de Derecho. Lo
peor de todo es que la Constitución Nacional fue farisaicamente utilizada
para manipular el fondo y la forma del proceso, de modo a justificar lo
injustificable.

**Las consecuencias**

Son imprevisibles, pero probablemente muy graves, los efectos que
tendrán el golpe y el juicio político express sobre la realidad política,
económica y social del Paraguay. Ellos dependerán de la capacidad del
pueblo paraguayo de comprender lo que realmente pasó, de indignarse
ante la índole farisaica y mercenaria del golpe y de, superando sus hábitos
culturales de resignación fatalista, concretar su indignación en actos de
resistencia y de lucha. El futuro dependerá también de la capacidad de los
países vecinos, especialmente los miembros del Mercosur y la Unasur, de
continuar manteniendo su actual decisión de no aprobar la interrupción
de una presidencia legítimamente establecida por el voto libre de los
paraguayos.

Una de las consecuencias positivas del golpe institucional está siendo
el despertar cívico de la juventud paraguaya. En efecto, ella estaba
ausente en las luchas por el rechazo del ALCA, por la renegociación
del Tratado de Itaipu, por la Reforma Agraria y hasta por la Reforma
Universitaria. Pero ahora abrió sus ojos y está organizándose para la
resistencia pacífica. Si la juventud asume realmente su papel generacional,
se podrá decir alguna vez del golpe el refrán español “no hay mal que por
bien no venga”. Porque, abiertos los ojos a la necesidad de luchar por la
justicia, la juventud percibirá la imperiosa urgencia de la reforma agraria
y el desarrollo equitativo del país, así como la necesidad de depurar el
Congreso y la Corte Suprema de Justicia.

También puede ser una consecuencia positiva el cambio del concepto
y la práctica de la política. Tendremos así en el Paraguay no más una
política pragmática de intereses y resultados, que genera injusticia,
exclusión, corrupción y pérdida de soberanía y dignidad, sino una política
de principios, al servicio al pueblo.