El paso a dar sería anunciar ante el mundo entero que es correcto reconocer la creación del Estado Palestino. Que ello coincide con los intereses de Israel, tal como lo declaró el mismo Netanyahu en la Universidad de Bar Ilan y en el Congreso americano. Sí, declarar que vamos a votar a favor por ser los interesados más próximos al nuevo Estado.

Es más, debemos anunciar que Israel dará una mano y ayudará en la construcción y
el adelanto de ese Estado, movidos por la convicción de que cuanto más progrese y
avance, aumentará el caudal de fuerzas por la paz que ayuden a superar a los grupos
extremistas de ambos pueblos.

A continuación y en forma sucinta los argumentos que apuntalan tal posición:

1. Un anuncio de ese tipo será recibido por una parte importante de la familia de
los pueblos con comprensión y alivio. Será recibida también como una respuesta
positiva a la política americana y le facilitará retomar la posición que le corresponde
en el Medio Oriente. Paralelamente comenzará un proceso de diferenciación
en el efervescente mundo árabe en cuanto a su frente a Israel disminuyendo la
aglutinación de un frente rabioso anti-Israelí.

2. En los sectores judíos de Israel despertará un gran eco y demostrará a la judería que
el gobierno israelí tiene real intención de bregar por la Paz y la Convivencia

3. El terror y las fuerzas extremistas, no renunciarán al intento de abatir esta
tendencia, pero una reacción inteligente por parte del gobierno conseguirá disminuir
las llamas, gozando del beneplácitos de sectores cada vez más grandes de ambos
pueblos.

4. Son muchos los problemas a dilucidar y queda un largo camino hasta conseguir la
paz, pero a medida que demostremos nuestra positiva intención con respecto al estado
árabe, irá aumentando la predisposición de las potencias en el mundo de cooperar en
este proceso.

5. Israel es bastante fuerte como para enfrentar amenazas y podrá demostrar sus
intenciones básicas de convivir en concordia.

6. La alternativa que nos queda es más dura y mucho más amenazadora. Las acciones
bélicas del último choque (Oferet Ietzuka) serían un juego infantil en comparación
con lo que nos espera.

Vale la pena *»correr el riesgo»* de conseguir una paz (aunque no ideal) en lugar de los
altos precios que pagarán los dos pueblos por una guerra casi inevitable.

Nuestros pueblos se merecen este esfuerzo de conseguir tal meta, aunque siempre
habrá un sector que verá en ello una traición y la renuncia a uno de sus sueños.