Así se expresa Mayoral, en referencia al minuto en el que la ciudad que gobierna fuera bombardeada por aviones italianos (31 mayo 1938), en plena Guerra Civil española dejando numerosas víctimas.

Granollers ha rescatado su memoria dignificándola, incorporándola en la ciudad, en sus calles, en su cotidianidad, con el objetivo de que nunca más se repita aquella barbarie, al tiempo que ha apostado por el diálogo y la paz.

Mayoral trabaja también activamente a favor del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares.

El municipio de Granollers (Barcelona) ha sido galardonado con el premio Francisco A. Muñoz Muñoz, “que tiene por objetivo reconocer públicamente a personas, organizaciones de la sociedad civil, instituciones, ciudades, grupos de investigación o trabajos académicos que hayan contribuido o contribuyan de forma relevante a la construcción y fomento de la paz”. El premio lo recibió su alcalde, Josep Mayoral, durante el II Foro sobre las Violencias Urbanas y la Educación para la Convivencia y la Paz, que ha tenido lugar en Madrid en los primeros días de noviembre, de mano Federico Mayor Zaragoza.

Josep Mayoral Partido Socialista de Cataluña) ocupa la alcaldía desde 2004 y es miembro del Comité Ejecutivo de Alcaldes por la Paz, la red de alcaldes de todo el mundo, a la cual se han sumado casi 400 municipios españoles, cuya sede está en Hiroshima.

Hemos querido entrevistar a Josep Mayoral, Alcalde de Granollers, por este galardón recibido y por su apuesta por la paz y el diálogo, frente a la violencia.

Pressenza.- Con este premio, se reconoce la trayectoria de Granollers a favor de la paz… Imaginamos que esto es un impulso importante en la labor del Ayuntamiento en esta dirección.

Josep Mayoral.- Lo vivo, lo vivimos como un premio a la ciudad, a la trayectoria. Lo he explicado en otras ocasiones, esta ciudad –como dice un poeta granollerense- es fruto de un minuto. Este minuto en que los aviones italianos bombardearon Granollers. Este minuto en que murieron 224 personas casi al momento. Este minuto en que destruyeron la ciudad. Somos hijos de este minuto porque nuestros padres y nuestros abuelos estaban allí y podían haber muerto, como a tanta gente le ocurrió, y las ciudades que han visto sangre en sus calles, que han visto los efectos de un bombardeo absolutamente incomprensible desde una ciudad que estaba a 300 Km. enfrente… Esas ciudades tenemos la obligación de velar a nuestros muertos pero también, pensando en ellos, pensando en todo el sufrimiento, trabajar para que nunca más ocurran bombardeos como éste, nunca más en nuestra ciudad pero nunca más en ningún rincón del mundo.

Se ha ido construyendo este relato, primero a partir de los silencios, silencios que vivimos en nuestras casas en épocas franquistas, en las que no se podía hablar de estos temas, no se podía hablar de situaciones provocadas por esta cuestión bárbara, fascista y antidemocrática de quienes se levantaron contra la República Española. De silencio pero también de los primeros movimientos que se generaron entre la gente joven, incluso en la clandestinidad, para recordar este minuto trágico, este día trágico. Y el compromiso que también se asumió de una manera pública y colectiva cuando en 1988 representantes ya de la democracia, concejales y concejalas de la ciudad, su alcalde, acompañadas con gente que estuvo sufriendo el bombardeo, decidieron conmemorar de una manera explícita, de una manera muy potente, el bombardeo, y ya en el ‘88 esta primera conmemoración, formalmente institucionalizada, tenía un eje esencial que era el educativo

En el ‘88 muchos niños y muchas niñas que son padres y madres plantaron ya un árbol, plantaron un olivo, y se puso una placa con el compromiso de “Nunca más”. Por tanto, el trabajo, el trabajo es largo y la educación es un elemento esencial en las escuelas, pero más allá de las escuelas; la conexión entre personas de diferentes generaciones, los abuelos con los nietos, en la ciudad, en cada espacio, en cada entidad… está esta reflexión. Si te paseas por nuestras calles, verás que hay unas baldosas rojas y blancas, son los puntos de las bombas. Una ciudad que hace pública su memoria cada día, que recuerda a los niños y las niñas, a los jóvenes, cada año, que allí donde juegan, allí donde pasean, allí donde se enamoran, hubo gente que murió, hubo sangre.

Este es el compromiso de una ciudad que se construye de una manera muy colectiva, en la que Ayuntamiento únicamente es el portavoz, el coordinador de una historia que necesariamente es del conjunto de la ciudad.

Baldosa colocada donde cayera una de las bombas, y que busca recordar el sufrimiento de las víctimas para que no se repita.

 

Pressenza.- Entonces, ¿El mensaje sería “¡Nunca más!”?

J.M.- El mensaje es ¡nunca más aquí, y nunca más en ninguna parte!; el mensaje es diálogo, palabras, no bombas,  no violencia, construyamos un mundo a partir del diálogo.

Pressenza.- ¿Está en la ciudadanía el tema del armamento nuclear en este momento?

No es tema frecuente el tema nuclear pero sí que la reflexión sobre el “nunca más” te lleva al armamento y obviamente al armamento extremo que es el armamento nuclear.

Esta ciudad tiene una relación intensa con Hiroshima y Nagasaki a través de Alcaldes por la Paz. Nosotros, somos miembros del Consejo Ejecutivo de Alcaldes por la Paz, que se reunión aquí en el 2011 y esta relación ha hecho que, cuando se conmemoró el 70 aniversario de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, Granollers liderara la acción y la reflexión no solamente sobre lo que ocurrió sino lo que pudo ocurrir, entonces este Ayuntamiento junto con el Museo de la Paz de Hiroshima construyó una exposición que ha dado vueltas por toda Cataluña, en que en la poníamos sobre la mesa la necesidad de la abolición de las armas nucleares y obviamente nuestro plan de trabajo, el plan de trabajo de la ciudad.

Empezaremos por nosotros y trabajaremos con otros en red, dirigiéndonos al Presidente del gobierno para que avance en la dirección de la firma del Tratado de Prohibición de las armas nucleares.

Pressenza.- ¿Como Ayuntamiento qué papel cumplís o podéis cumplir para influir en otros ayuntamientos y otras instituciones autonómicas, estatales…como para que firmen y ratifiquen el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares?

J-M.- Nosotros debemos empezar por nuestro propio compromiso de la ciudad, que ya expresamos en  el Foro de Madrid, hace escasamente tres semanas, y que ratificamos hoy en la reunión que hemos tenido con la gente de ICAN. Tenemos ya un documento consensuado con ICAN y Fundipau que llevaremos al pleno del próximo martes (27 de noviembre) para su aprobación. La primera acción es la propia.

A partir de aquí, Granollers juega un papel como ciudad que ejerce la coordinación de Alcaldes por la Paz en Cataluña y el impulso de Alcaldes por la Paz en España. Nosotros lo que haremos es explicar a nuestros ayuntamientos asociados de Alcaldes por la Paz el acuerdo que adoptaremos y, a partir de ahí, reforzaremos la labor en red y, con esta voz múltiple, nos dirigiremos al Presidente del Gobierno para que avance –me parece trascendental- en la dirección de la firma de este Tratado para que se eliminen las armas nucleares.

P.- ¿Dentro de tu partido [Partido Socialista], también?

J-M.- ¡Por supuesto! -dice muy serio y contundente-. Mi voz es única dentro de todos y cada uno de los ámbitos en los que me muevo, tanto como alcalde como militante del partido, y ejerzo esta obligación de expresarme con claridad en todos los ámbitos y de una manera habitual.

P.- Hay una propuesta que se ha planteado desde ICAN, que es la desinversión por parte de instituciones y empresas en lo que se ha llamado banca armada, ¿El Ayuntamiento de Granollers se ha planteado revisar en qué bancos tiene sus cuentas?

J.M.- Vamos a ser consecuentes con lo que aprobamos y vamos a iniciar caminos para sintonizar con las propuestas que hay encima de la mesa. Son procesos que hay que irlos haciendo. Ahí estaremos.

P.- ¿Cómo te parece que se podría ir trabajando el tema; tal vez, en conjunto con los movimientos sociales para que el rechazo al armamento nuclear esté en la cabeza y el corazón de la ciudadanía?

J.M.- Nosotros estamos convencidos que desde el mundo local, los ayuntamientos, por la proximidad, son elementos fantásticos para fortalecer el diálogo ciudadano. Entendemos que es esencial que la ciudadanía hable, se exprese, especialmente en momentos en los que hay gobiernos que callan y callan demasiado y algunos hablan, y mejor que no hablaran, pero otros callan y cuando hay silencios, la voz tiene que ejercerse desde la ciudadanía y el compromiso del mundo local tiene que ser necesariamente ese espacio de relación, ese espacio de fortalecimiento democrático, ese espacio que nos permita muscular la sociedad para avanzar hacia un mundo más justo y más libre.

Apuesto por ser persistente… y trabajar por un mundo que apueste por resolver sus conflictos a través del diálogo.

P.- Y respecto a ese mundo más justo y más libre, que está en el futuro pero que se está construyendo también desde ciertos ámbitos ¿Tú eres optimista? ¿Cómo lo ves desde el momento actual?

J.M.- Eso de optimista es del alma.

P.- Pero el alma es importante, es fundamental…

J.M.- Yo lo que prefiero es ser persistente y buscar el compromiso… y miro hacia atrás (señalando con la cabeza y la mano en referencia a la Portxada que está en la plaza del Ayuntamiento, que tiene detrás y que fue bombardeada aquel 31 de mayo de 1938)  y recuerdo las imágenes que he visto mil veces y recuerdo todo destrozado y gente muerta, y recuerdo a la gente que ha perdido su vida por infamias… y es el compromiso para que estas infamias nunca más existan.

Hablan de utopía y probablemente hemos de caminar hacia este espacio. Me es difícil expresarme con optimismo, tampoco pesimista, pero sí me gusta insistir en la persistencia. Es imprescindible defender programas coherentes, visiones y direcciones claras. En este caso, trabajar por un mundo que apueste por resolver sus conflictos con el diálogo, sin violencia y, a partir de aquí, hay que –con la prudencia que se quiera pero también con la continuidad y la persistencia imprescindibles- avanzar, teniendo en cuenta que hay mil obstáculos pero que hay que vencerlos.