A pesar del alto el fuego de dos semanas declarado, entre Estados Unidos e Irán, el Mundo sigue al borde de crímenes de guerra que podrían destruir una civilización entera, e incluso al borde de una guerra nuclear.

Desde cada nación, cada sector debe actuar, y actuar ahora. Hacemos un llamamiento a todos —ya sea congresista, médico, profesor o ingeniero— para que se una a otros colegas y especialistas de todo el mundo y contacte, con sus homólogos estadounidenses (congresistas, médicos, profesores, etc.), instándoles a que ejerzan la máxima presión sobre el Congreso de los Estados Unidos; así como sobre el Presidente de los Estados Unidos y sobre la sociedad civil para detener esta locura. Estados Unidos no tiene por qué ser el enemigo de la Humanidad; puede y debe retomar el papel que le asignaron sus padres fundadores: fomentar el desarrollo soberano de todas las naciones de la Tierra.

El 6 de abril, Executive Intelligence Review (EIR; en español, «Revista de Inteligencia Ejecutiva») patrocinó una Mesa Redonda de Emergencia con «ciudadanos del mundo» de diversos países, bajo el título: «Un diálogo de civilizaciones: ¿Todavía hay tiempo para evitar que la guerra contra Irán escale hacia un conflicto nuclear global?».

Uno de los ponentes de esta mesa redonda, Chandra Muzaffar, fundador y presidente del Movimiento Internacional por un Mundo Justo (JUST, por sus siglas en inglés), con sede en Malasia, propuso que el nivel de peligro es tan grande que todos los ciudadanos deben ser movilizados y activados, para contactar con los miembros de los parlamentos de sus respectivos países y con las organizaciones políticas afines. Todo ello, a fin de que a su vez éstos contacten con los miembros de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos, para que tomen las medidas necesarias que detengan la guerra. Que es una capacidad que reside, de hecho, en el Congreso estadounidense. Añadió que, debería hacerse un llamamiento similar a los militares de cada nación, tanto en activo como retirados, para que contacten con los miembros de las instituciones militares de EE. UU. y les pidan que alcen la voz contra la guerra.

Hacemos un llamamiento urgente para que se lleven a cabo estas acciones para detener la guerra, tal como la propuso Chandra Muzaffar. No se pretende actuar contra la nación de los Estados Unidos, Es una nación que, en épocas anteriores, sirvió (como sus padres fundadores pretendieron) como «faro de esperanza y templo de la libertad» para el Mundo. Pero no se puede aceptar el rechazo abierto a la existencia del Derecho Internacional, la adopción de la ley de la jungla y el principio fáctico por el que «la fuerza es lo que prevalece» (might makes right), llegándose incluso a afirmar que esto se hace en nombre de Dios. El llamamiento es a que se contacte con los colegas estadounidenses de cada grupo o especialidad, ir en su encuentro y ello ayudará a crear un poderoso movimiento internacional por la paz en el seno de la sociedad civil.

Eso es urgentemente necesario para detener esta carrera precipitada hacia la aniquilación; pero no eliminará las causas profundas de la guerra. Para ello será necesario sustituir la amenaza de «destruir la civilización iraní», por una política de diálogo entre civilizaciones, y por un plan concreto para lograr la «paz mediante el desarrollo» en toda la región del Sudoeste Asiático, a través del Plan Oasis (Oasis Plan), tal como propuso Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller. Dicho plan consiste en construir una red de canales, plantas desalinizadoras de agua, proyectos eléctricos y de transporte —algunos de los cuales ya han sido planificados o iniciados—, desde el Norte de África, pasando por Israel-Palestina y los estados del Golfo, hasta la India, y hacia el Norte hasta el Cáucaso. El objetivo es transformar toda la región en una zona de cooperación pacífica, por un futuro mejor, en lugar de ser una zona de guerra y destrucción.

Si Estados Unidos aceptara poner fin definitivamente a esta guerra y acordara, en cambio, esta política de paz mediante el desarrollo —tal como ha hecho en sus mejores momentos históricos—, el Plan Oasis en el Sudoeste Asiático podría servir como un «fénix que resurge de las cenizas», tal como lo caracterizó otro de los ponentes de la Mesa Redonda de Emergencia del EIR del 6 de abril, Chas Freeman, ex subsecretario de Defensa de Estados Unidos y ex embajador en Arabia Saudita. De lo contrario, el mundo terminaría convertido en cenizas a causa de una guerra nuclear.

A continuación, incluimos los enlaces a las dos sesiones (paneles) de la Mesa Redonda de Emergencia del 6 de abril. Téngase en cuenta que, al comienzo del Panel o Sesión 1ª, Helga Zepp-LaRouche describe cómo el «Plan Oasis» puede crear, a través de la interconexión de enormes proyectos hídricos y de desarrollo en el Sudoeste Asiático, la base para un nuevo orden internacional de seguridad y desarrollo:

Panel 1: “Can the Iran War Be Stopped Before Nuclear Escalation?”

Panel 2: “Global Infrastructure Development Is the New Name of Peace”

 

El artículo original se puede leer aquí