En la medida en que podemos remontarnos a la historia de la humanidad, siempre la violencia estuvo en el centro de la acción humana, con momentos esporádicos de iluminación traídos por algunos Mensajeros para ayudar a la humanidad en su camino predestinado hacia la eliminación de todas las formas de violencia y la iluminación del mundo. Por alguna razón, cada vez que la humanidad tuvo la posibilidad de cambio para ponerse en este camino predestinado, eligió permanecer indiferente y continuar en la ruta de la violencia y la destrucción.

Un condicionamiento mental que continúa hasta hoy.

Paralelamente a este estado primitivo de la mente y en todas las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, los hombres y mujeres de la ciencia, el arte, la filosofía y la espiritualidad eligen el camino de la iluminación y dan a la humanidad sus posibilidades de progreso humano y liberación del dolor y el sufrimiento.

Pero sus esfuerzos siempre fueron ensombrecidos o a menudo borrados por aquellos que prosperaron en el poder, el dominio y la subyugación, continuando el ciclo interminable de violencia y sufrimiento.

A través del tiempo, los métodos para infligir violencia se volvieron cada vez más sofisticados y su fuerza destructiva ha sido cada vez mayor. La violencia física, psicológica, económica, racial y sexual evolucionó a la medida de la evolución tecnológica cada vez más acelerada. Y hoy nos encontramos en un mundo distópico donde no solo hay guerras constantes, sino también el uso de los medios de comunicación y las redes sociales para atrapar a las poblaciones en una manipulación mental constante y brutal. “No pienses, solo consume lo que pongamos ante ti” es su silencioso lema.

Como ha sucedido varias veces en nuestra historia antigua, un Mensajero llegó a mostrar una vez más el camino predestinado para que la humanidad saliera de su momento más oscuro. El camino de la no violencia, la compasión y el amor, el camino de la superación del dolor y el sufrimiento, el camino de la eliminación de una vez por todas la violencia interior de los seres humanos.

Este Mensaje resuena y resuena en todo el mundo en medio a la violencia y el sufrimiento humano maximizados. Una violencia maximizada contra la humanidad de la cual hoy en día todo el mundo puede ser testigo porque todas las partes del mundo están interconectadas en tiempo real. La violencia ha ido más allá de cualquier límite y su destrucción de la vida y la mente ha alcanzado su punto máximo.

En este momento histórico, donde parece que todo está perdido y que no hay futuro, la prehistoria de la humanidad está terminando porque se está destruyendo desde adentro hacia afuera. Aquellos que elijan quedarse con ello, se aprovisionarán. Aquellos que elijan el camino de la no violencia y la liberación espiritual de todas las formas de violencia serán los constructores de la verdadera historia humana y el nacimiento de la Nación Humana Universal. En los momentos más oscuros de la humanidad, en este violento final de la prehistoria humana, la humanidad encontrará y abrirá la puerta hacia la luz y su evolución, como lo hizo en los momentos esporádicos del pasado. Pero esta vez será global y mundial. Porque esta vez el mensaje que trajo el Mensajero, fue y es mundial.