Las consecuencias en cascada de un bloqueo de estas características —que quizá nunca llegue a imponerse dado el alto riesgo de guerra con Irán que conllevaría— podrían debilitar simultáneamente a Rusia, India y China.
El Wall Street Journal informó que la Administración Trump 2.0 está considerando imponer a Irán un bloqueo petrolero similar al que se aplica a Venezuela. Señaló que aún no lo ha hecho por temor a que Irán pudiera atacar los activos militares regionales de EE.UU. y/o apoderarse de los petroleros de sus aliados del Golfo. Cualquiera de estos escenarios desestabilizaría el mercado petrolero mundial y elevaría drásticamente el riesgo de una escalada bélica, por lo que quizá nunca llegue a materializarse. Sin embargo, si EE.UU. lograra imponer dicho bloqueo, podría ser capaz de dividir y dominar hábilmente a Rusia, India y China (el bloque RIC).
«EE.UU. quiere replicar el modelo venezolano en Irán«, coaccionando al país persa para que subordine su industria energética y su soberanía a los intereses estadounidenses. La «Doctrina Trump«, moldeada por la «Estrategia de Negación» de Elbridge Colby, subsecretario de Guerra para Política, busca negar recursos estratégicos a los rivales de EE.UU. En consecuencia, existe un claro interés en cortar el flujo hacia China de los 1,38 millones de barriles diarios que China importó de media el año pasado de petróleo iraní. Esto podría golpear duramente su economía si no se consigue reemplazar ese crudo (algo que podría ser muy difícil).
Estas exportaciones podrían entonces ser redirigidas a la India, lo que permitiría a este país más que reemplazar su importación media de 1 millón de barriles diarios de petróleo ruso del mes pasado. Los ingresos se depositarían en una cuenta de depósito en garantía (escrow), siguiendo el precedente venezolano, y serían liberados a Irán sólo si este país alcanza un acuerdo nuclear y de misiles con EE.UU. Por estos medios, la India podría reducir a cero sus importaciones de petróleo ruso, al tiempo que incrementaría la influencia de EE. UU. sobre su seguridad energética, exactamente lo que busca la administración Trump 2.0. El resultado final infligiría un daño incalculable al bloque RIC.
Los ingresos presupuestarios de Rusia por esas ventas se reducirían y sólo podrían reemplazarse en parte con un aumento de las ventas a China, aunque eso podría no ser tan fácil como parece. El Reino Unido está preparando una campaña para apoderarse de la «flota en la sombra» de Rusia en el Canal de la Mancha, después de haberse sentido empoderado por la incautación por parte de EE.UU. de un petrolero con bandera rusa cerca de sus costas. Si Rusia no impone costes inaceptables al Reino Unido (ni tampoco lo hizo con EE.UU. por hacerlo), entonces sus petroleros del Báltico podrían no llegar nunca a China.
Tampoco podrían llegar los del Mar Negro si el Reino Unido se alía con Grecia y Chipre para cortar también el acceso a la «flota en la sombra» rusa en ese vector. Las exportaciones por oleoducto, que tienen un límite en su capacidad de ampliación, serían entonces el único medio para reemplazar parte de las exportaciones rusas perdidas hacia la India mediante mayores ventas a China, aparte de las relativamente mínimas exportaciones en petroleros desde el Lejano Oriente. La consiguiente presión económica sobre Rusia y China podría hacerlas susceptibles de aceptar acuerdos desiguales con EE.UU. en materia de Ucrania y comercio.
En cuanto a la India, ya ha alcanzado un acuerdo parcialmente desigual con EE.UU. en lo que respecta al quid pro quo informal de aceptar reducir a cero sus importaciones de petróleo ruso a cambio del acuerdo comercial bilateral. La creciente influencia de EE.UU. sobre la seguridad energética de la India podría cercenar su duramente ganada autonomía estratégica. Esto podría entonces ser aprovechado para forzar una reducción en la compra india de bienes y servicios chinos, con el fin de ejercer más presión sobre la República Popular China para que acepte su propio acuerdo comercial desigual con EE.UU.
Este peor escenario, a resultas del ‘divide y vencerás’ de EE.UU., aplicado sobre el bloque de países RIC puede evitarse, siempre que Irán logre disuadir o romper un bloqueo estadounidense a su petróleo; en paralelo a que Rusia haga lo propio, frente a cualquier bloqueo británico contra su ‘flota en la sombra’. Estas opciones requieren una inmensa voluntad política, ya que conllevan el coste potencial de que estalle una guerra abierta entre las grandes potencias, por lo que no está claro si se implementarán. Pero, del mismo modo, también es posible que EE.UU. y el Reino Unido terminen dando marcha atrás en sus posibles bloqueos por la misma razón.













