Temeroso de perder la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y ante la perspectiva de un juicio político a su mandato, Trump está decidido a manipular las elecciones de medio mandato por la vía que sea, por más amenazadores o inconstitucionales que puedan resultar los medios, buscando impedir que los demócratas alcancen su victoria casi asegurada. Los demócratas deben estar plenamente preparados para contrarrestar cualquier intento de Trump de influir en los resultados a su favor. Manteniéndose atentos y preparados, también pueden prevenir cualquier violencia que pudiera derivarse de sus planes maliciosos.

Las recientes declaraciones y acciones de Trump revelan un plan claro sobre lo que está tramando y cómo está preparando el terreno para secuestrar las elecciones de medio mandato. Los demócratas deben prestar atención y contrarrestar sus maniobras antes de que se acabe el tiempo.

Redibujando distritos para ganar escaños en “Estados Rojos”
Trump ha impulsado agresivamente la redistribución de distritos, a mitad de la década en su primer mandato, en aquellos estados controlados por el Partido Republicano. Todo ello, para asegurarse una mayoría republicana más amplia en la Cámara de Representantes antes de las elecciones de medio mandato de 2026, incluso a pesar de las objeciones por manipulación racial y los boicots demócratas. En junio de 2025, la administración Trump instó a los líderes republicanos en Texas a redibujar la división por distritos legislativos del estado para cambiar los distritos actualmente demócratas al control republicano. Trump continúa presionando a los gobernadores de otros estados rojos para que sigan el ejemplo de Texas.

Exigiendo la nacionalización de las Elecciones en EE. UU.
Trump ha instado públicamente a los republicanos a «nacionalizar» las elecciones, presionando por un control federal mucho mayor sobre cómo cada Estado administra el voto. Aunque presentado “como una lucha contra el fraude”, para los expertos implica una centralización sin precedentes de la autoridad electoral. Trump declaró que  —«Los republicanos deberían decir, ‘Queremos tomar el control’. Deberíamos tomar el control de la votación; hay votación en al menos 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar la votación». Efectivamente como advierte el título de este artículo, estaba todo ya pensado.

Exigiendo documentar o probar la ciudadanía como requisito para votar
Trump ha combinado su narrativa de fraude con una Orden Ejecutiva (Decreto presidencial) y un impulso legislativo y normativo, para exigir prueba documental de ciudadanía para registrarse o votar en elecciones federales. Una medida que los grupos de derechos de voto advierten que privaría del derecho al voto a muchos votantes elegibles. Al firmar esta orden ejecutiva, Trump dijo, —«Tenemos que enderezar nuestras elecciones… las elecciones falsas y las malas elecciones, vamos a enderezar eso de una manera u otra».

Reavivando la narrativa de la «Elección Robada»
Trump ha repetido continuamente afirmaciones falsas de que las elecciones de 2020 fueron amañadas o robadas, utilizando discursos, insinuaciones o directamente publicaciones en Truth Social y conmemoraciones del 6 de enero, para mantener viva la narrativa y justificar nuevas restricciones e intervenciones en torno al voto. Hablando con congresistas republicanos el 6 de enero de 2026, Trump insistió nuevamente en que «La elección fue amañada», retratando a los demócratas como si «hubieran escenificado ellos la verdadera insurrección al certificar una elección plagada de fraude». No está de más recordar quiénes protagonizaron el asalto al Capitolio.

El despliegue del ICE como herramienta de intimidación electoral
Aunque es un delito federal que los militares o agentes federales interfieran en las elecciones o intimiden a los votantes, Trump y aliados cercanos han sugerido o fomentado la idea de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) esté presente cerca de los lugares de votación, amplificando los temores. Temores particularmente fundados entre las comunidades inmigrantes, que podrían interpretar esa presencia como preludio de operativos selectivos o actos de intimidación al votante, durante las elecciones de medio mandato. Una cita explícita proviene del aliado clave Steve Bannon, señalando la intención del círculo de Trump: —»¡Claro! ¡Que demonios!, vamos a tener al ICE rodeando las urnas en noviembre. No nos vamos a quedar sentados aquí permitiendo que nos roben el país de nuevo».

Los líderes demócratas tienen bastante trabajo por delante… Se enfrentan a un presidente resuelto, dispuesto a explotar ilegalmente el Poder Federal. Para garantizar que los comicios permanezcan verdaderamente libres, justos y en ambiente pacífico, los demócratas deben estar preparados para tomar todas las medidas necesarias encaminadas a proteger la democracia, incluyendo:

  1. Apoyar legislación estatal que prohíba explícitamente al ICE y a todas las autoridades federales de inmigración operar dentro o cerca de los lugares de votación, respaldada por sanciones civiles y penales claras para las infracciones.
  2. Financiar masivamente y coordinar equipos legales (DNC, grupos de derechos civiles, fiscales generales estatales), estando preparados para activar la vía judicial de urgencia, solicitando medidas cautelares “inaudita parte” e impugnando cualquier acto que vulnere los derechos de los votantes, como la intimidación, el secuestro de papeletas o la extralimitación federal el día de las elecciones.
  3. Ampliar líneas directas robustas y multilingües de protección al votante y redes de respuesta rápida, especialmente en comunidades negras y latinas, para documentar incidentes, enviar abogados y monitores capacitados, y publicitar los abusos en tiempo real.
  4. Reforzar la que la presencia de apoderados e interventores en los colegios electorales conozcan bien su función, así como fomentar la participación de ciudadanos como miembros de mesa (presidentes y vocales, aceptación del papel asignado, al ser por sorteo a partir del censo) en distritos de alto riesgo, para garantizar la transparencia y denunciar cualquier intimidación o interferencia ilegal.
  5. Negociar acuerdos operativos vinculantes para el día de las elecciones con funcionarios locales y fuerzas del orden que prohíban la cooperación con el ICE en o cerca de los lugares de votación y prioricen el acceso de los votantes.
  6. Realizar campañas intensivas y específicas de educación pública en diversos medios de comunicación y en los idiomas pertinentes, explicando los derechos de los votantes, qué constituye intimidación ilegal y exactamente cómo informar de manera segura y resistir los intentos de supresión del voto.
  7. Fortalecer la Ley federal de Derecho al Voto, los estatutos contra la intimidación y las normas claras sobre la presencia armada cerca de las urnas, mediante iniciativas electorales cuando sea posible.
  8. Crear «gabinetes de crisis» preelectorales para rastrear la desinformación, coordinar la refutación rápida de las afirmaciones de elecciones robadas y transmitir garantías claras de que cada voto legal será contado y defendido.
  9. Impugnar por la vía contencioso-electoral mediante el procedimiento de urgencia las purgas indebidas del censo, o los requisitos de identificación restrictivos y la clausura de colegios electorales que afecten desproporcionadamente a los votantes afroamericanos y latinos, aportando pruebas periciales y estadísticas y solicitando medidas cautelares urgentes ante los tribunales.
  10. Preparar planes de contingencia con organizaciones comunitarias para el transporte seguro, la movilización del voto anticipado y el voto en ausencia en áreas donde el ICE u otros esfuerzos de intimidación puedan deprimir la participación presencial.

No se puede enfatizar lo suficiente que el resultado de las elecciones “de medio mandato” puede resultar fatídico para los Demócratas, pero aún más para el País. Es difícil imaginar en qué estado quedará el País si los republicanos mantienen el control de la Cámara de Representantes y el Senado durante los siguientes dos años del mandato presidencial. Trump estará en una posición de fuerza aún más avasalladora para afianzar su agenda autoritaria, y continuar desmantelando aún más nuestros cimientos democráticos y demoliendo lo que queda de la integridad constitucional de Estados Unidos.

Estas elecciones de medio término, me atrevo a decir, son de vida o muerte para los demócratas. No hay margen para el error. Deben actuar al unísono, no dejar nada al azar y seguir el ejemplo de los existencialistas como Sartre, que sostenían que lo que define los resultados son las acciones, no los pensamientos ilusorios.


El Dr. Alon Ben-Meir es profesor jubilado de Relaciones Internacionales, habiendo trabajado más recientemente en el Centro de Asuntos Globales de la NYU. Impartió cursos sobre negociación internacional y estudios de Oriente Medio.