Con una potente declaración que exhorta a la defensa de los derechos humanos, la democratización real y la no violencia activa como método de acción y forma de vida, concluyó este domingo (25) la Cuarta Asamblea del Foro Humanista Mundial.

En la segunda jornada de la Cuarta Asamblea del Foro Humanista Mundial, los activistas trabajaron en la consolidación de propuestas y planificación de acciones concretas en diecisiete áreas, con el compromiso de amplificar y articular las voces de las mayorías que exigen y anhelan una transformación global de raíz.

El diagnóstico elaborado durante la primera jornada fue claro y contundente. Existe una brecha creciente entre las aspiraciones de los pueblos y las decisiones de los líderes políticos y económicos. La incoherencia de los liderazgos, los déficits democráticos, la desigualdad, la crisis climática, el autoritarismo y la desinformación están intensificando la inestabilidad global.

Como lo expresó con total claridad uno de los participantes: “El sistema nos está matando”. Y no fue una frase retórica. El hambre y la miseria, el armamentismo desenfrenado, el racismo y la discriminación, la violencia contra las mujeres y los niños, la expansión de la delincuencia y el crimen organizado, la proliferación del discurso de odio, las catástrofes ambientales, entre otros indicadores, muestran la brutal ineficacia del sistema y sus promotores, para proporcionar una mejor vida a las personas en la sociedad actual.

A pesar de ello, el análisis colectivo enfatizó en que las iniciativas de la sociedad civil y las asociaciones humanistas en todo el mundo demuestran alternativas constructivas y ofrecen razones para la esperanza. Un mundo nuevo está emergiendo y son esas las señales que hay que visibilizar y fortalecer.

La postura y actitud del Foro Humanista Mundial ante la Actual Crisis Global

Los asistentes al cónclave subrayaron la importancia de afirmar los derechos humanos como base para profundizar las relaciones humanas, como garantía de supervivencia y horizonte revolucionario para políticas públicas que aseguren de manera equitativa y efectiva la calidad de vida para todas las personas.

Junto a ello, ponderaron la necesidad de modificar los modelos hoy prevalentes, remanentes del ascenso de las burguesías de siglos anteriores, por una organización política descentralizada en la que la democracia y el pluralismo sean reales y provengan de la misma base social, incluyendo sistemas de gobernanza inclusivos, transparentes y responsables.

Colocaron en las deliberaciones la urgencia de abordar desafíos globales urgentes, tales como el cambio climático mediante medidas inmediatas y responsabilidad ambiental a largo plazo y dejar atrás la desigualdad, la represión, los conflictos y los desastres a través de la solidaridad y la cooperación global.

Nada debe interponerse al establecimiento de la paz. con referencia al destructivo talante evidenciado hoy por el crecimiento de los arsenales bélicos y la agresividad manifiesta de la potencia en decadencia. Sin embargo, para alcanzar una paz verdadera y duradera, será necesario que los pueblos adopten la No Violencia como estilo de vida cotidiano.

Otra de las prioridades destacadas por esta Cuarta Asamblea es el esfuerzo por empoderar a los grupos marginados, priorizando a las mujeres, las minorías y las comunidades LGBTQ+. Al mismo tiempo, en un sentido de proceso de más largo alcance, se insistió en poner un fuerte énfasis en la educación como herramienta de empoderamiento, justicia y transformación.

El Humanismo, existente con diversos nombres y modalidades en diferentes culturas en distintas épocas, es por esencia inclusivo y universal, y su sentido debe atravesar toda división identitaria, basado en la dignidad humana compartida.

Por lo demás, se insistió en que el Humanismo es una práctica vivida, no un simple ideal abstracto, que impulsa la educación, la solidaridad y la acción comunitaria.

Actuación estratégica

Hoy es preciso renovar las formas organizativas y los modos de acción colectivos. Una acción global coordinada requiere articulación con múltiples organizaciones y la adaptación al vertiginoso avance tecnológico. Sin embargo, la clave está en promover el enfoque comunitario desde la base social y valorar a la juventud como principal agente de cambios. Es fundamental crear espacios acogedores que generen confianza, afecto, inclusión y esperanza.

Para las y los humanistas, las alianzas, el trabajo en red y la colaboración recíproca con otras organizaciones es un aspecto muy importante, pero esto no significa diluir las propuestas propias. Por el contrario, el momento requiere imágenes trazadoras, novedosas y ejemplos demostrativos que ayuden a superar la indecisión y el abatimiento. Construir desde un “nosotros” la utopía es hoy el camino.

La fuerza de los pueblos y las civilizaciones ha surgido en todo momento histórico de sus mitos fundantes. Mitos que se encuentran en la profundidad de la conciencia humana. Por lo que, las mejores aspiraciones se harán efectivas si los activistas logran conectar con esa fuente y desde allí, llegar a las comunidades con un mito social renovado.

Del diálogo a la acción

Entre las principales acciones propuestas en esta Cuarta Asamblea está en primera medida la participación y generación de acciones en la base social, apoyando y trabajando con los sectores discriminados y generando soluciones en todos los campos “desde abajo”, desde lo particular y local a lo general.

Asimismo, la construcción de redes de comunidades y alianzas no violentas junto al desarrollo de alianzas para el acceso a la educación y la acción a favor del cuidado del planeta y el apoyo a nuevos modelos de democracia, están en las prioridades concertadas.

Rechazar la militarización, promover la descolonización, y aportar activamente a la Semana de la No Violencia y a la 4ª Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia son otras de las guías de acción próximas. Del mismo modo, promover iniciativas de solidaridad internacional y adherir a la convocatoria de una Asamblea Mundial Ciudadana en el marco de una reorganización democrática de Naciones Unidas, fueron otras de las acciones mencionadas en esta Asamblea.

Finalmente, continuar fortaleciendo el tejido interno del Foro Humanista Mundial a través de la ampliación y la conformación de nuevas Mesas temáticas, junto a incrementar la visibilidad del Foro a través de los medios y las redes sociales, son prioridades para que esta ámbito amplíe su carácter de referencia en el medio social.

La Cuarta Asamblea culminó con un emotivo pronunciamiento que reproducimos íntegramente a continuación.

Un llamado humanista en tiempos de crisis

Vivimos en un mundo donde las esperanzas de los pueblos son cada vez más ignoradas por quienes detentan el poder. La desigualdad se profundiza, la democracia se debilita, el planeta está amenazado y el miedo se utiliza con frecuencia para dividirnos. Sin embargo, en todas partes las personas se organizan, cuidan, resisten y crean nuevas posibilidades.

El Foro Humanista Mundial defiende un humanismo que incluye a todas y todos. Más allá de identidades, fronteras y creencias, afirmamos la dignidad de cada ser humano. El humanismo no es una filosofía abstracta: es lo que vivimos, lo que construimos juntas y juntos, y cómo nos tratamos.

Creemos en la no violencia activa como forma de vida y fuerza de transformación. Defendemos los derechos humanos como fundamento de la libertad, la justicia y la supervivencia. Apostamos por una democracia que escucha, una educación que empodera, y la ciencia y el pensamiento crítico como guías para nuestras decisiones.

Proteger el planeta no es opcional: es esencial para nuestra supervivencia. La acción climática, el cuidado de la naturaleza y la solidaridad con quienes más sufren las crisis son imperativos morales. Rechazamos la militarización y el autoritarismo, y elegimos la cooperación, la empatía y el coraje.

El cambio comienza cerca de casa: en nuestras comunidades, en espacios compartidos, en pequeñas acciones colectivas que crecen hasta convertirse en movimientos. Las juventudes no son el futuro: son el presente. Juntas y juntos, desde la base, podemos pasar de la necesidad a la libertad, del aislamiento a un “nosotras y nosotros” compartido.

Otro mundo no solo es posible: ya está emergiendo.

El Foro Humanista Mundial invita a todas las personas que creen en el poder de la humanidad a construirlo colectivamente.