Esta mañana amanecimos leyendo una carta abierta al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, escrita por la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo exigiéndole que «No abandonen a la Villa 31». En la tarde, Nacho Levy, referente de La Poderosa, daba a conocer la muerte de Torobia Balbuena, de 84 años, residente en la Villa 31 y sin haber recibido los cuidados necesarios por parte del gobierno porteño.

Compartimos ambos comunicados y nos solidarizamos con los habitantes del barrio Carlos Mugica, quienes llevan más de una semana sin agua corriente y padeciendo el principio de la pandemia, sin que se accionen los protocolos correspondientes, digan lo que digan los funcionarios de Larreta y los medios cómplices.

Carta Abierta a Horacio Rodríguez Larreta

Son las tres y media de la mañana del sábado y no puedo dormir, pensando en la población de la Villa 31.

Esa comunidad está abandonada en la Ciudad más rica del país; hace más de 8 días que no tienen agua, pero sí tienen infectados que están aumentando a cada hora.

La gente está hacinada y tiene miedo de quedarse sin casas.

Galmarini no aparece, hay silencio y mentiras, y siguen las miles de personas indefensas con una enfermedad tan contagiosa, solo Nacho Levy, que si alguien lo escuchó ayer con Víctor Hugo, nos rompió el corazón con su denuncia.

Larreta dejá de mentir, no pongas más plata en los canales para que no digan LA VERDAD, y hacete cargo del abandono y las muertes que puedan ocurrir en la Villa 31, porque si siguen así van a morir, como pasa siempre, los niños y los ancianos, y estos crímenes no se tapan con plata.

Hebe de Bonafini.

 

«MURIÓ POR CORONAVIRUS UNA VECINA DE LA VILLA 31» – LA PODEROSA

No se murió, ¡la mataron de abandono! La mataron de desidia, la mataron de indiferencia, la mataron de mezquindad. O qué nos van a explicar, ¿ahora sí quieren escuchar? Acaba de perder la vida Torobia Balbuena, una vecina de 84 años que apareció anónima varias veces en las denuncias que publicamos, cuando decíamos literalmente: «Los padres de la primera contagiada tienen 84 y 85 años, viven en la misma casa y comparten inodoro con 11 personas más».

Casi 48 horas después del resultado positivo que recibió su hija, sí, dos días después, nos llamaron los responsables de Contactos Estrechos de la Ciudad, para «pedirnos» el número de teléfono de sus padres, cuando ya no sabíamos en qué medio nos faltaba denunciar sus falsos operativos. «Ellos fueron aislados» decían públicamente, antes de pedirnos el teléfono, amparados en el silencio forzado de muchos vecinos que temen por su vida, pero también tienen miedo de perder sus casas, en un barrio que por supuesto sigue padeciendo desalojos y suba de alquileres, en la más absoluta informalidad. Confirmada en «la tanda de nuevos contagios», la madre del «Caso Cero» quedó internada el domingo último por Covid-19. Y ahora su esposo, Ramón, llora su fallecimiento desde otra cama del mismo hospital, porque también está contagiado.

Hace más de 70 años que la Villa 31 viene peleando por su derecho a la vivienda digna y hace más de 10 que venimos escuchando como promocionan una «urbanización» de fantasía, que tiene McDonalds, pero no puede garantizar el derecho al agua. «Las villas, el otro grupo de riesgo», anunciaba el primer informe que publicamos hace un mes. No leyeron, no escucharon, no respondieron, no reaccionaron: hace apenas diez días, tenían apenas 300 camas para 25 mil personas mayores que habitan la Ciudad en condiciones habitacionales infrahumanas, donde día por medio nos quedamos sin luz, donde se corta el agua con o sin cuarentena, donde no llega el gas, ¡donde no llega el Estado! Lo dijimos, lo gritamos, pero miraron para otro lado. ¿Y ahora qué dirán? Que ya estaba vieja, que no saludaba con los codos, que cuánta mala suerte, ¡siguen mintiéndoles a todos y acá ya llegó la muerte!

#LarretaEsResponsable.