Bangladesh está nada menos que a unos 4000 kilómetros de Irán, pero ya sufre las consecuencias directas de su alianza con Israel y Estados Unidos. Tanto política como económicamente, Bangladesh está notando los impactos de la crisis en Oriente Medio. En el día 26 del conflicto bélico, que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos; cuando por fin empiezan a cobrar impulso las conversaciones sobre un posible acuerdo de paz y tregua; los países del sur de Asia, incluido Bangladesh, ya están sufriendo los efectos visibles e invisibles de la guerra en su vida cotidiana.

Las consecuencias no se limitan a los círculos políticos o los informes económicos; se comentan en todas partes. Desde las charlas informales en los puestos de té, hasta la gente que cambia sus planes de viaje, en motocicleta durante, el Eid al-Fitr (la «Fiesta de la Ruptura del Ayuno»), que marca el final del Ramadán, el mes de ayuno), debido al aumento del precio del combustible y a la incertidumbre general del mercado. Como economías dependientes de las importaciones de energía, los países del sur de Asia son especialmente sensibles a las fluctuaciones en el mercado del petróleo mundial, a las interrupciones del suministro, así como a la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio. Esta situación demuestra claramente cómo una guerra lejana puede influir rápidamente en la vida social diaria, el comportamiento del consumidor y la confianza económica en Bangladesh y en toda la región.

Por Md. Al-Amin

Perspectivas políticas. El conflicto en curso entre Israel y Estados Unidos e Irán, está teniendo implicaciones políticas notables para Bangladesh, particularmente en la definición de su posicionamiento diplomático y sus prioridades de política exterior. Como país de mayoría musulmana y miembro activo de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), Bangladesh el desafío es equilibrar las crecientes expectativas de manifestar solidaridad, con las preocupaciones más amplias del mundo musulmán, al tiempo que ha de manter relaciones constructivas con sus socios occidentales, especialmente Estados Unidos. La situación también exige que Bangladesh adopte una postura cautelosa y equilibrada en foros multilaterales como las Naciones Unidas (ONU). Foros, donde el lenguaje diplomático y el voto deben reflejar tanto los intereses nacionales como las responsabilidades internacionales. En el plano interno, el conflicto ha intensificado los debates políticos sobre la orientación de la política exterior del país, ya que la opinión pública y los sentimientos religiosos siguen influyendo en las expectativas hacia el Gobierno. Además, Bangladesh debe manejarse con cuidado estratégico en su diplomacia regional, considerando las posturas de actores importantes como India y China, para que su larga tradición de diplomacia equilibrada e independiente se mantenga intacta en medio de las tensiones geopolíticas.

Desde una perspectiva económica, Bangladesh siente plenamente el impacto de esta guerra en curso. El conflicto entre Irán e Israel está generando presiones económicas multidimensionales sobre Bangladesh, particularmente a través del aumento de los costos de importación de energía, la ralentización de las rutas marítimas mundiales y la escasez de materias primas para las industrias dependientes de las importaciones. La inestabilidad actual en Oriente Medio ha disparado los precios mundiales del petróleo, lo que contribuye a una mayor inflación y al aumento de los costos de producción en Bangladesh, ejerciendo en última instancia una presión negativa sobre el crecimiento del PIB del país. Al mismo tiempo, es probable que Bangladesh se enfrente a serios desafíos en su mercado laboral en el extranjero, especialmente en Oriente Medio, donde la incertidumbre y la reducción de la actividad económica podrían alterar las exportaciones de mano de obra y disminuir significativamente las remesas económicas (de los trabajadores emigrados allí). En conjunto, estos acontecimientos suponen un riesgo considerable para la estabilidad económica de Bangladesh y el rendimiento de su sector exterior.

Uno de mis vecinos del pueblo, el Sr. Alamgir Hossain, me contó —«Hace poco me hice el pasaporte para ir a Qatar a trabajar; para ello le di cien mil takas a una persona que ya vive en Qatar, para que me gestionase el visado. El hombre me aseguró que tendría el visado en quince días. Yo ya dejé mi trabajo en una fábrica de confección me quedé en casa, y ahora estoy en un verdadero aprieto…».

Según declaraciones de Mahmud Hasan Khan, presidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir de Bangladesh (BGMEA), —«Bangladesh, como país orientado a la exportación, debe estar preparado para afrontar las consecuencias económicas del actual conflicto entre Irán e Israel, en particular en el sector textil de confección». Subrayó que, los conflictos mundiales suelen impactar debilitando el poder adquisitivo de los consumidores en los principales mercados de exportación, lo que a su vez reduce el gasto en artículos no esenciales como la ropa, afectando finalmente a las exportaciones de la industria textil de Bangladesh. Además, se espera que el aumento de los precios mundiales del combustible, debido a la gran inestabilidad en Oriente Medio, a su vez, incremente también los propios costes de producción nacionales. Ya que Bangladesh depende en gran medida de la energía importada. En consecuencia, estos gastos de fabricación más altos y una demanda externa decreciente podrían, combinados, ejercer una fuerte presión sobre el rendimiento exportador del país y su estabilidad económica general.

Aunque en condiciones normales en los surtidores no se evidencia una crisis real, durante las vacaciones del Eid la cosa cambió. Muchos viajeros, que se desplazaron a las zonas rurales en moto, si se han enfrentado a una grave escasez de combustible. Convirtiendo, lo que debería ser un viaje alegre, en una experiencia frustrante. A pesar de esperar durante horas en largas colas en las estaciones de servicio locales, muchos no pueden conseguir suficiente combustible. Por ejemplo, el Sr. Azizul, gerente de la Estación de Servicio Chowdhurani (Rangpur), nos explicó que aunque ese día recibieron unos tres mil litros de combustible que se distribuyeron entre los clientes según llegaban, que no cubrió toda la demanda.

Un motorista, Mintu, compartió su frustración. Ya que, tras hacer cola durante cuatro horas, solo le dieron combustible por valor de 200 takas, insuficiente para continuar su viaje a Daca (Dhaka). Otro viajero, Md. Limon, aparentemente no tuvo más remedio que regresar debido al racionamiento o escasez. Esta situación puso en evidencia la falta de una adecuada gestión del combustible, justo en períodos de mayor afluencia de viajeros, Circunstancia que acabó causando importantes molestias y preocupación entre los viajeros durante

En definitiva, hoy nada de lo que ocurre queda confinado a un solo lugar: todo termina repercutiendo en otros rincones del mundo. Y Bangladés no es una excepción: también siente el impacto de la crisis de Irán.


Md. Al-Amin es docente. Con un posgrado en el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Rajshahi, Bangladesh. Sus intereses de investigación son la diplomacia, la política exterior, los conflictos fronterizos y las cuestiones de seguridad.