La creciente rivalidad entre Israel y Turquía podría extenderse pronto a Jordania
Turquía, Siria y Jordania firmaron a principios de abril un Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) trilateral sobre cooperación en transporte, tras la reunión que mantuvieron hace más de medio año, el pasado septiembre, donde se comprometieron por primera vez a reactivar el Ferrocarril del Hiyaz. Este proyecto de finales de la era otomana conectaba Estambul con Medina y La Meca, pero colapsó durante la Primera Guerra Mundial. Su restauración en la época contemporánea otorgaría a Turquía una inmensa influencia económica y estratégica que, previsiblemente, inquietará a Israel.
Ya se explicó el pasado diciembre que «La rivalidad de Israel con Turquía jugó un papel clave en su reconocimiento de Somalilandia«, con el fin de permitir al Estado judío mantener bajo observación posibles preparativos turcos de pruebas balísticas y, quizá algún día, nucleares en Somalia, después de que sus relaciones se deterioraran durante el último año. El catalizador fue la caída de Asad en diciembre de 2024 y la consiguiente expansión de la influencia turca por toda Siria. Desde la visión securitaria de Israel, esto podría convertirse en una amenaza existencial si no se le pone freno.
El rápido desmantelamiento por parte de Siria de su autonomía kurda, alineada con Israel, a principios de este año dejó a los drusos como el último aliado que le queda al Estado hebreo en la República Árabe. El mes pasado, «El último ataque de Israel sobre Siria reforzó su zona de amortiguamiento de facto» en el sur del país, habitado por drusos, pero puede que Israel no sea capaz de valerse de ellos, para detener la reactivación del Ferrocarril del Hiyaz ,debido a la importancia religiosa que este tiene para los peregrinos. En ese caso, la influencia turca se extendería hasta el Golfo de Áqaba, lo que podría traducirse en un cerco estratégico a Israel.
El Ministro turco de Transporte e Infraestructura, Abdulkadir Uraloglu, declaró durante el reciente evento que «el Puerto de Áqaba puede servir como un puente terrestre-marítimo, transportando las mercancías que lleguen del norte hacia el Mar Rojo y más allá». Turquía pasaría entonces a tener una presencia económica estratégica junto a Eilat —la única salida directa de Israel al Mar Rojo—, y podría seguirle en el futuro una presencia militar. Aunque Jordania sigue siendo aliada de Israel, existen nuevas preocupaciones sobre sus planes para Cisjordania, y esto podría deteriorar aún más sus relaciones.
Al Jazeera informó a mediados de febrero que «las nuevas leyes israelíes de registro de tierras y la presión militar en la Cisjordania ocupada son el preludio final del escenario de la ‘patria alternativa'», mediante la «transferencia silenciosa/suave» de palestinos desde allí hacia Jordania. Si este escenario comienza a materializarse, Jordania podría recalibrar su política regional ampliando sus lazos con Turquía para equilibrar y, en última instancia, disuadir a Israel. Esto podría hacer que el reactivado Ferrocarril del Hiyaz asumiera un papel logístico-militar no declarado entre ambos países a través de Siria.
Para empeorar aún más las cosas para Israel, Turquía y Arabia Saudí están considerando la posibilidad de formar una «OTAN Islámica» junto con Pakistán y Egipto, país este último cuyas relaciones con Israel se han enturbiado recientemente. Su propuesta de plataforma de coordinación en materia de seguridad regional también podría ampliarse para incluir a Siria y Jordania gracias al Ferrocarril del Hiyaz. Este es un escenario altamente preocupante para Israel por sus fuertes paralelismos con la situación de seguridad regional en vísperas de las tres guerras árabe-israelíes. Por lo tanto, es probable que haga todo lo que esté en su mano para impedirlo.
La visión securitaria de Israel sobre los acontecimientos regionales, unida a su creciente rivalidad con Turquía, garantizan que la reactivación del Ferrocarril del Hiyaz intensificará su competencia en Siria y posiblemente lleve a que esta se extienda a Jordania, debido a la preocupación israelí de que Turquía la esté cercando estratégicamente por estos medios. Incluso si no adoptaran una forma militar, a Israel le seguiría incomodando que su nuevo rival estableciera una presencia económica estratégica junto a Eilat, y podría intentar, con el tiempo, desplazar a Turquía o forzar su retirada.













