Trump insinuó que podría suspender la venta de armas a los aliados si estos se niegan a transferir material a Ucrania, lo que probablemente entregaría a Rusia la victoria que llevan cuatro años tratando de evitar. Sin embargo, tampoco quieren arriesgarse a sufrir bajas militares a manos de Irán, algo que podría hundir las carreras de sus políticos.

En una entrevista con el Financial Times, Trump advirtió: «Si no hay respuesta o es negativa (a su propuesta de coalición naval en Ormuz), creo que será muy malo para el futuro de la OTAN… Tenemos un compromiso con ellos. Hemos sido muy generosos. No teníamos por qué ayudarles con Ucrania, que está a miles de kilómetros. Pero lo hicimos. Ahora veremos si ellos nos ayudan a nosotros. Siempre he dicho que nosotros estaríamos ahí para ellos, pero no estoy seguro de que ellos lo estuvieran para nosotros».

La amenaza velada es clara: Trump podría dejar de «ayudar a la OTAN con Ucrania», lo que implicaría no venderles más armas para su envío a ese país, si los aliados no se suman a su coalición naval en Ormuz para «neutralizar a algunos actores hostiles en la costa iraní». Esto sitúa a la OTAN ante un dilema: su objetivo es prolongar el conflicto ucraniano hasta que llegue al poder en EE.UU. una administración antirrusa, pero tampoco desea enfrentarse militarmente a Irán.

El conflicto no puede continuar si EE.UU. se retira, pero el envío de tropas a una zona de guerra lejana y más aún un ataque con muchas bajas, como sería el hundimiento de un buque por parte de Irán, podría desatar malestar social y condenar las carreras de los políticos que lo aprobaran de cara a las próximas elecciones.

El dilema tiene otra arista: si no ayudan a EE.UU. a reabrir el estrecho, los precios del petróleo se mantendrán altos por más tiempo, lo que enfadaría a los votantes. Pero, además, podría llevar a EE.UU. a ampliar la exención temporal de sanciones al petróleo ruso, algo a lo que la UE se opone.

Por tanto, la OTAN debe elegir entre:

  • Opción 1: Ayudar a EE.UU. a asegurar el estrecho, asumiendo el riesgo de bajas militares ante Irán, posible malestar social y el coste político para los dirigentes que lo autoricen.
  • Opción 2: Negarse, con el riesgo de que EE.UU. corte el suministro de armas a Ucrania, prolongue los precios altos del crudo y amplíe la exención de sanciones al petróleo ruso.

La primera opción conlleva costes militares y políticos; la segunda, costes económicos (petróleo más caro) y de reputación (deterioro de relaciones con EE.UU. y posible victoria rusa en Ucrania).

Objetivamente, no se espera que EE.UU. retire por completo sus fuerzas de Europa si la OTAN rechaza la coalición, por lo que ese aspecto del segundo escenario es asumible. También lo serían los costes económicos, siempre que los aliados tengan voluntad política para desdecirse de su retórica antirrusa y aumenten sus compras de petróleo a Rusia, o incluso reabran sus gasoductos. El único coste realmente significativo sería, pues, una posible victoria rusa en Ucrania.

Sobre esto último: aunque antes se pensaba que Trump no querría concederle a Putin una victoria así por razones de ego y legado, podría hacerlo si Putin le ayuda a alcanzar algunos de sus objetivos en Irán por la vía diplomática. Véanse este análisis previo de la situacion o este otro, y también para castigar a la OTAN por no sumarse a su coalición. Putin podría inclinar la balanza endulzando los términos de su propuesta de asociación estratégica entre Rusia y EE.UU. centrada en recursos, una vez concluido el conflicto ucraniano. Por tanto, este escenario no puede descartarse.

La OTAN debería, pues, prepararse para esa posibilidad si rechaza unirse a la coalición de Trump. Pero incluso si se involucra en una Tercera Guerra del Golfo, Rusia podría aprovechar el previsible redireccionamiento de armas occidentales desde Ucrania hacia ese nuevo frente para presionar a Zelenski con más eficacia y lograr que acepte sus exigencias. A diferencia de antes de esa hipotética guerra, cuando parecía que Putin tendría que ceder en alguna de sus demandas, ahora tendría más opciones de imponerlas, ya sea por la fuerza o con el respaldo indirecto de Trump.

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