Como parte de las actividades que realizan las Mesas temáticas sobre Desarrollo interno, educación y contra la violencia de género en el marco del Foro Humanista Mundial, activistas humanistas lanzaron por el Día de San Valentín en la prisión keniana de máxima seguridad de Kisumu Kibos un programa que busca promover la renovación interna de los reclusos.
Por Dorothy Adenga y Javier Tolcachier
El programa tiene como objetivo basar la rehabilitación en los centros penitenciarios en el desarrollo interno, la autoliberación y la autorrealización, fortaleciendo la conciencia emocional, la resiliencia y la responsabilidad personal entre los reclusos.
Asimismo, es un propósito central integrar la toma de conciencia sobre la violencia de género para promover la responsabilidad, el respeto y las normas no violentas, como así también brindar apoyo a la educación y las habilidades para la vida como vías para la reintegración a largo plazo. Al tiempo de proporcionar espacios seguros y participativos para el diálogo, la reflexión y la expresión, el proyecto tiende a fomentar el liderazgo, la apropiación y el compromiso con el apoyo de los compañeros en situación similar.
La idea estratégica a la que se aspira es establecer un modelo de rehabilitación sostenible y replicable dentro de las instituciones penitenciarias.
El programa, centrado en el propio trabajo de los reclusos, se desarrolla a través del diálogo, grabaciones, círculos reflexivos guiados por la autoindagación, el aprendizaje colectivo, la integración suave y el aprendizaje experiencial. Las sesiones abordan la conciencia de uno mismo, la regulación emocional, la responsabilidad, las habilidades para la vida, la educación, la concienciación sobre la violencia de género y la creación de esperanza.
Los grupos de entre 35 y 40 reclusos participan en sesiones que se celebran semanal- o quincenalmente en las que se les proporciona materiales de escritura y aprendizaje para que puedan llevar sus propios registros mientras comparten refrigerios y también para puedan repasar la sesión en su tiempo libre. Las sesiones se refuerzan mediante ejercicios de reflexión, expresión creativa y graduaciones planificadas y exhibiciones de talento que afirman el progreso y los logros.
A través del Foro Humanista Mundial, el equipo que lleva adelante el proyecto estableció colaboración con un grupo argentino que lleva varios años trabajando en prisiones, implementando ocho módulos y planificando una ceremonia de graduación para los reclusos antes de ser trasladados para prepararse para su puesta en libertad.
Antecedentes
La iniciativa Amor Sin Límites se presentó públicamente por primera vez en 2025 en Kisumu, con motivo del Día de San Valentín, en el que se repartieron flores a los agentes de policía en espacios públicos. Esta acción se diseñó deliberadamente para desafiar el miedo, el estigma y la distancia social, afirmando que los agentes de policía son seres humanos normales que merecen dignidad, empatía y un trato humano, y que no deben ser temidos ni aislados.
Esta acción pública sentó las bases conceptuales de «Amor sin límites»: desmantelar el miedo, restaurar la dignidad y normalizar la compasión. Estos principios inspiraron posteriormente la aplicación de la iniciativa en entornos penitenciarios.
Sobre esta base, el programa se implementó posteriormente en 2025 en el centro correccional juvenil Borstal en Mombasa, con la participación de jóvenes reclusos menores de 18 años. El enfoque avanzó de la humanización pública al desarrollo interno, reconociendo que el encarcelamiento a menudo intensifica el aislamiento emocional, la erosión de la identidad y el estigma internalizado, especialmente entre los delincuentes juveniles.
Tras su buena acogida y los resultados observados, el programa se amplió a la prisión de máxima seguridad de Kisumu Kibos, extendiendo el mismo enfoque centrado en el ser humano y reflexivo a los reclusos adultos varones. Aunque el contexto penitenciario era diferente, la filosofía central se mantuvo constante: una rehabilitación significativa.
Actividad de lanzamiento por el día de San Valentín
La actividad se realizó el viernes 13 y sirvió como punto de partida formal del programa en la prisión de máxima seguridad de Kisumu Kibos, bajo el lema «Amor sin límites». La acción se estructuró intencionadamente como una intervención centrada en el ser humano, dando prioridad al equilibrio emocional, la creación de confianza y la introducción al desarrollo interno sostenido.
La humanista Rose Neema abrió la sesión con un ejercicio de relajación guiado, que permitió a los participantes liberar la tensión y estar emocionalmente presentes. A continuación, presentó la Mesa Temática de Desarrollo Interno del Foro Humanista Mundial, haciendo hincapié en la autoliberación y la autorrealización como procesos a través de los cuales los reclusos pueden recuperar la libertad interior, la responsabilidad y la dignidad a pesar del confinamiento físico.
Por su parte, la humanista Dorothy Adenga complementó esta actividad con un diálogo interactivo sobre el Día de San Valentín, en el que invitó a los reclusos a reflexionar sobre el amor, la conexión, el abandono, el perdón y la esperanza. El debate se planteó intencionadamente como una conversación, lo que permitió a los participantes expresar sus experiencias y perspectivas en un espacio seguro y respetuoso.
Dorothy informó que la prisión les proporcionó un espacio para un «muro de conversación» con mensajes humanistas y se invitó a los reclusos artistas a colaborar, para lo cual el equipo necesita conseguir pinturas y materiales.
Desde la institución, se asignó a un pequeño número de funcionarios de prisiones para apoyar el programa, garantizando el orden y la continuidad. Paralelamente, los reclusos se ofrecieron voluntariamente para apoyar las sesiones, ayudando con la logística, la preparación de materiales y la gestión del sistema de megafonía. Esta responsabilidad compartida demostró la disposición, la responsabilidad y el compromiso, y tanto el personal como los reclusos expresaron su deseo de que el programa continuara.
Paquete de regalos por San Valentín
Con espíritu de compasión y reconocimiento y haciendo hincapié en la dignidad, el cuidado y la humanidad compartida, se entregaron rosas a los reclusos y al personal a cargo por el día de San Valentín, lo que supuso un gesto significativo e inolvidable. También se financió la fumigación de las celdas, que estaban infestadas de chinches, ya que el Gobierno no había prestado este servicio.
El reparto de rosas a los reclusos por parte de Rose y Dorothy antes del día de San Valentín fue un acto simbólico deliberado para suavizar las barreras emocionales, romper la distancia institucional y verlos como seres humanos, acompañado del mensaje #Te veo en mí. Este gesto humanizó el compromiso, evocó una conexión emocional y reforzó el mensaje de inclusión, reconocimiento y cuidado.

Por otra parte, se entregaron paquetes de regalo para el personal y los reclusos como acto simbólico de agradecimiento por sus esfuerzos diarios y su resiliencia.
Entre los regalos, se incluyó ropa interior, un regalo sencillo pero significativo, que afirma su dignidad y les recuerda que se les ve y se les valora como seres humanos.
A través de estos gestos, la iniciativa fue más allá de la entrega de materiales: fue un acto humanista, basado en la empatía, el respeto y el reconocimiento de la humanidad compartida. Fue un momento para recordar a todos, independientemente de las circunstancias, que el cuidado y la amabilidad trascienden las paredes, los uniformes o los roles.
Compromiso del personal y apoyo institucional
Si bien los reclusos siguieron siendo los principales beneficiarios, la eficacia del programa se vio reforzada gracias a la cooperación institucional. Los responsables de la prisión y los funcionarios de bienestar social proporcionaron autorización, supervisión y apoyo estructural, garantizando un entorno seguro y propicio para la participación.
Entre los funcionarios fue destacada la colaboración de Billy Koshal (ACGP), subcomisario de prisiones y de Timon Warambo (S.W.O), funcionario superior de bienestar social.
El personal reconoció que la participación humana y las iniciativas de desarrollo interno contribuyen positivamente a la rehabilitación de los reclusos, la cultura institucional, la moral del personal y las relaciones entre los reclusos y el personal.
La participación de los reclusos
La participación de los reclusos fue activa, reflexiva y profundamente personal. Los participantes demostraron atención y apertura emocional durante toda la sesión. Uno de ellos anotó las lecciones clave en un pañuelo de papel, subrayando tanto las limitaciones de recursos como el valor que se da a las enseñanzas.
«Desde que me encarcelaron, mi familia dejó de llamarme y, cuando yo les llamo, no contestan. Pero hoy, cuando he recibido estas flores, he sentido que todavía pertenezco a algún lugar», señaló otro participante.

Los reclusos manifestaron de forma sistemática sentimientos de reconocimiento, alivio emocional y esperanza renovada.
Las expresiones creativas, como el canto, el movimiento y la narración de historias, permitieron un procesamiento emocional más allá de la discusión verbal. Estas actividades fomentaron la confianza, la conexión entre compañeros y un sentido de humanidad compartida.
Impacto y conclusiones
El programa demuestra que las intervenciones de desarrollo interno basadas en la dignidad, la participación y la compasión pueden influir positivamente en la estabilidad emocional, la conciencia de sí mismo y la resiliencia de los reclusos varones. Por otra parte, la integración de gestos simbólicos con una participación estructurada reforzó los resultados de la rehabilitación y la armonía institucional.
La actividad por el Día de San Valentín introdujo con éxito un programa de desarrollo interno a largo plazo basado en la humanidad, la introspección, la responsabilidad y la transformación.
Las recomendaciones clave a partir de la experiencia subrayan la importancia de dar continuidad al programa para llegar al menos a tres cuartas partes de la población reclusa y a otros centros penitenciarios adicionales. Aspectos fundamentales para el avance del proyecto es lograr apoyo institucional continuo y la participación de los propios reclusos en el liderazgo de las actividades.













