Alemania ha anunciado que congelará las ayudas por valor de más de 1.000 millones de dólares en forma de proyectos de desarrollo en Marruecos, en medio de las crecientes tensiones diplomáticas entre los dos países, que culminaron con la suspensión de los vínculos de Rabat con la embajada alemana en marzo y la retirada de su embajador en Berlín el mes pasado.

Sin embargo, la decisión ha afectado a la ayuda de Alemania, en particular de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional y el Banco Alemán de Desarrollo, lo que fue confirmado por un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, señalando que algunos proyectos habían sido «completamente suspendidos» y que estaban «afectados por la política unilateral de Marruecos».

Entre los proyectos clave suspendidos se encuentra un acuerdo firmado por los dos países el año pasado para la producción e investigación de hidrógeno verde, promocionado como una importante alternativa a los combustibles fósiles por la UE.

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Según su comunicado anunciando la retirada de su embajador en Berlín, Zohour Alaoui, Marruecos citó tres agravios que tenía con Alemania, el principal de ellos la postura del país de la UE sobre el territorio en disputa del Sáhara Occidental, que fue reconocido por la administración del ex presidente estadounidense Donald Trump el año pasado como de soberanía marroquí. A cambio, Rabat aceptó reanudar los lazos diplomáticos con Israel.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos acusó a Alemania de «activismo antagónico» a pesar de la «Proclamación Presidencial de EEUU que reconoce la soberanía de Marruecos sobre su Sahara».

Rabat también criticó a Alemania por su «complicidad» en relación con un individuo no identificado «anteriormente condenado por actos de terror».

El gobierno marroquí también se mostró en desacuerdo con que Berlín «muestre una continua determinación para contrarrestar la influencia de Marruecos, particularmente en la cuestión de Libia».

En su momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán reaccionó afirmando que estaba «sorprendido» por la medida, pero pidió trabajar con el reino «de forma constructiva para resolver esta crisis».

En 2019, Marruecos ocupó el tercer lugar entre los países africanos que más ayuda a la cooperación al desarrollo recibieron de Alemania, después de Egipto y Túnez, según datos del Ministerio alemán de Cooperación Económica y Desarrollo.

Marruecos mantiene un conflicto con el grupo separatista Polisario, apoyado por Argelia, por el Sáhara Occidental desde 1975, tras el fin de la ocupación española. Se convirtió en un enfrentamiento armado que duró hasta 1991 y terminó con la firma de un acuerdo de alto el fuego.

Rabat insiste en su derecho a gobernar la región, pero propuso un gobierno autónomo en el Sáhara Occidental bajo su soberanía, pero el Frente Polisario quiere un referéndum para que el pueblo determine el futuro de la región. Argelia ha apoyado la propuesta del Frente y acoge a los refugiados de la región.

El alto el fuego de 1991 llegó a su fin el año pasado después de que Marruecos reanudara las operaciones militares en el paso de El Guergarat, una zona de amortiguación entre el territorio reclamado por el Estado de Marruecos y la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, lo que según el Polisario fue una provocación.

Al lanzar la operación, Marruecos «socavó gravemente no sólo el alto el fuego y los acuerdos militares relacionados, sino también cualquier posibilidad de lograr una solución pacífica y duradera a la cuestión de la descolonización del Sáhara Occidental», dijo Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, en una carta a la ONU.

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