El próximo 15 de noviembre Brasil tendrá la primera oportunidad real de iniciar un cambio político, capaz de reanudar el proceso democrático interrumpido con el advenimiento de Bolsonaro como Presidente de la República.

 

El 15 de noviembre es el día de las elecciones municipales. De norte a sur, desde pueblos de pocos miles de habitantes hasta metrópolis de millones, se votará para elegir alcaldes y concejales.

Gobernar ciudades como Belo Horizonte, Salvador, Río y São Paulo, además de dar una notable proyección nacional, otorga el peso político y moral para poder interferir en el escenario nacional. Pero es desde abajo, desde la base popular, que la coexistencia democrática puede generar movimientos e ideas que determinen el futuro de la nación. Basta pensar en la historia de partidos como el PT –Partido de los Trabajadores–, nacido de y en las huelgas fabriles de finales de los 70; basta pensar en la Teología de la Liberación y las comunidades de base, en el Movimiento Sem Terra… Y si actualmente faltaran iniciativas de ese calibre, ciertamente no significa que la base haya desaparecido o que esté durmiendo en los laureles.

La desmovilización política, el desprestigio de la participación, es un proceso común a todas las grandes democracias occidentales y el Brasil –país periférico– sufre los mismos problemas. Sin embargo la composición social y cultural de nuestro pueblo es tal, que permite el nacimiento en los territorios de un sinfín de iniciativas capaces de implicar y aglutinar fuerzas e intereses, a través de una labor política que va mucho más allá de la militancia tradicional. Es la que se integra a las necesidades de la comunidad en la que nació: el derecho a acceder a los servicios, el derecho a la seguridad, a la cultura, a la autodeterminación.

Los suburbios de nuestras ciudades, a menudo abandonados a sí mismos, son presa del narcotráfico y de la acción de las milicias armadas, tan queridas por la familia Bolsonaro. Sin embargo también ven nacer grupos populares organizados transversalmente, capaces de producir el debate democrático fundamental para interferir en las políticas urbanas del municipio, más allá de las organizaciones políticas o partidistas.

A través de emisiones en directo y entrevistas semanales, la redacción brasilera de Pressenza ha decidido participar en el proceso electoral dando espacio y voz a candidatas y candidatos que viven esas realidades.

La primera será Maiara Felício, candidata del Partido de los Trabajadores a concejal de la ciudad de Nova Friburgo, estado de Río de Janeiro. Ella es una de las fundadoras del Colectivo «Império das Negas». Formado originalmente por mujeres afrodescendientes (“negas”), el colectivo se ha convertido en un punto de referencia para la formación ética de los jóvenes: el rescate de la propia identidad está a la base de toda iniciativa.

 

Miércoles 16 de setiembre, 21 hs. | Youtube | Facebook