Construir juntos un camino común para nuestras ciudades

El 7 y 8 de febrero de 2026, Cecina, en la provincia de Livorno (Italia), acogerá la Coordinación Nacional de las entidades comprometidas en la construcción de la Cuarta Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, una cita concebida no como un simple encuentro organizativo, sino como un espacio de convergencia, escucha y planificación compartida.

El objetivo del encuentro es claro: crear juntos un camino común para nuestras ciudades, inspirado en los principios de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, capaz de transformar una visión global en prácticas locales concretas, extendidas y reconocibles.

En un mundo marcado por guerras, rearme, desigualdades crecientes, crisis ambientales y pérdida de sentido, la Coordinación Nacional nace de la necesidad de relacionar territorios, experiencias y personas, superando el aislamiento de las iniciativas individuales y construyendo un lenguaje y un horizonte compartidos.

La Cuarta Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, que se llevará a cabo del 21 de septiembre al 4 de octubre de 2026, propone un cambio profundo de perspectiva: ya no será una marcha que atraviese físicamente el planeta, sino «la Marcha «en mi ciudad»», una semana de acciones simultáneas en ciudades de todos los continentes, conectadas entre sí por una misma intención y por un aliento global.

La Coordinación de Cecina se enmarca plenamente en esta visión: fortalecer el vínculo entre los territorios, apoyar la autonomía de las iniciativas locales y, al mismo tiempo, hacer que formen parte de un proceso común, visible y reconocible.

Programa de la Coordinación

El sábado 7 de febrero, en la Biblioteca Municipal de Cecina, la Coordinación se abrirá con un momento público de acogida y bienvenida, que contará con la participación de las instituciones y de las ciudades conectadas.

Durante la tarde se presentarán el sentido del encuentro y los objetivos de la Coordinación, junto con el marco general de la Cuarta Marcha Mundial, profundizando en herramientas y caminos compartidos: desde el manifiesto hasta la comunicación, desde el sitio web y las redes sociales hasta la oficina de prensa, pasando por los proyectos Escuelas en Marcha y Universidades en Marcha.

Se dedicará un amplio espacio a la puesta en común de las experiencias y propuestas procedentes de las ciudades, porque la Coordinación nace desde la base y se nutre de la pluralidad de los territorios. La tarde se enriquecerá además con una conexión internacional y con un momento de diálogo con la experiencia de Peace Walk to Jerusalem, subrayando la dimensión global e interconectada del camino.

El domingo 8 de febrero, en la sede de «Fuori dal Comune», el trabajo continuará de forma más operativa. Tras una síntesis del debate surgido, la Coordinación se dedicará a la definición de los próximos pasos para la realización de la Marcha y a la construcción del programa de la Coordinación Nacional, con el objetivo de dar continuidad al proceso y hacerlo efectivo en los territorios.

La mañana concluirá con un gesto simbólico y público: la realización de un mural dedicado a la Cuarta Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia — «En mi ciudad», como devolución del trabajo realizado y como señal visible en el espacio urbano de Cecina.

Arte, paz y espacio público

La Coordinación Nacional se realiza en un momento particularmente significativo para la ciudad. Hasta el 1 de marzo de 2026, el Centro Expositivo Municipal de Cecina acoge la exposición «Pablo Picasso — Sus carteles», una muestra de relieve internacional que presenta, por primera vez en Italia, 58 carteles originales procedentes de la Colección Röthlisberger.

Entre los núcleos más intensos de la exposición destaca la sección de los Carteles por la Paz, dedicada al profundo vínculo entre Picasso y el tema de la paz. En los carteles realizados en la segunda posguerra, el artista elige un lenguaje esencial y accesible, llevando el arte fuera de los museos y al espacio público. La célebre paloma de la paz, nacida en 1949, se convierte así en un símbolo universal: frágil, sencilla, pero capaz de atravesar fronteras geográficas e ideológicas.

En esta coincidencia entre la Coordinación Nacional y la exposición, se abre un diálogo natural: el arte como responsabilidad civil, el cartel como instrumento democrático de comunicación, la ciudad como lugar donde la paz no solo se declara, sino que se hace visible y se comparte.

Desde Cecina, desde nuestras ciudades, puede partir un camino capaz de incidir en el presente y abrir el futuro: la Paz puede volver a ser una práctica cotidiana y compartida.