El grupo de valientes noviolentistas que ha caminado estos días bajo el viento, la lluvia y el granizo ha vuelto a partir de Santiago de Compostela, lugar simbólico y síntesis de todas las peregrinaciones que han caracterizado la historia europea.

Como subrayan los participantes, la Peace Walk to Jerusalem no es solo una manifestación por la paz y la noviolencia, de denuncia de la terrible situación de genocidio que aún se vive en Palestina y trabajar por la dignidad de todas las personas que viven entre el río y el mar, sino también una peregrinación espiritual en la que los caminantes se plantean preguntas sobre el sentido de la vida, sobre cómo llevar la noviolencia a su vida cotidiana.

“Caminar y vivir juntos no es algo fácil ni tranquilo, sino que, por el contrario, saca a la luz las contradicciones y la violencia que cada uno de nosotros lleva dentro, y es maravilloso poder afrontarlas juntos en un camino que va más allá del simple hecho de caminar juntos”, declara una de las participantes.