Hace unos días, Tel Aviv fue escenario de una manifestación contra la guerra en la que participó Ofek Sinvani. Conversamos con él sobre la situación actual y sobre las iniciativas de la sociedad civil pacifista y noviolenta.
—Hola, Ofek, estuviste en la manifestación contra la guerra. ¿Cómo fue?
La primera manifestación no fue lo bien que esperabamos. Llegamos unos 10-15 activistas con pancartas a Habima, donde nos esperaban decenas de policías y Magav (unidad paramilitar de policía fronteriza). Antes incluso de empezar, la policía nos dijo que la protesta era ilegal y una «amenaza para la seguridad pública» y que teníamos dos minutos para abandonar el lugar. En 30 segundos nos dispersaron violentamente y arrestaron a uno de los activistas.
La segunda manifestación fue una protesta en toda regla, con cánticos y unos 40 activistas. La protesta duró 10 minutos antes de que llegaran decenas de policías y Magav y comenzaran a dispersarnos violentamente, asfixiando, empujando y golpeando a la gente. Dos activistas resultaron heridos durante la protesta y uno fue arrestado.
—¿Formas parte de algún movimiento no violento y contra la guerra? ¿A qué te dedicas en tu vida?
Soy coordinador de campo de Combatientes por la Paz, un movimiento de resistencia noviolenta palestino e israelí. Trabajo codo con codo con activistas palestinos y judíos, principalmente en Cisjordania. Organizamos acciones en Cisjordania, como trabajos agrícolas, manifestaciones conjuntas y otras actividades. En mi vida personal, dedico mi tiempo al acompañamiento solidario en las comunidades palestinas de Cisjordania y a participar en actividades políticas dentro de las fronteras anteriores a 1967 (el territorio de 1948).
—¿Cuáles eran los lemas de la manifestación?
Estas manifestaciones fueron lideradas por una red radical de izquierda llamada «The Radical Block», una red feminista, antisionista y contra la guerra. Invitaron a muchas otras organizaciones y activistas a participar, entre ellas Combatientes por la Paz. El lema principal de estas manifestaciones era contra el ataque del imperialismo israelí-estadounidense, en particular por los recientes ataques mortales en Irán, Irak, Siria, Líbano y Palestina.
La manifestación también incluyó consignas antisionistas, antibelicistas y contra la expansión de asentamientos de colonos y anexión de facto de territorio, así como contra la violencia que se pueden escuchar en todas las protestas radicales de izquierda en la Palestina ocupada. «Irán, Irak, Afganistán, la misma excusa de siempre» y «Ningún ataque a Irán traerá derechos humanos».
—¿Cómo se siente la gente en este momento?
Es difícil vivir en un estado de guerra permanente, que no brinda seguridad, sino que se prolonga por razones políticas: miedo persistente, innumerables sirenas, carreras hacia los refugios, noticias diarias de hogares destruidos, personas heridas o asesinadas.
Más personalmente y como activista por la paz, me siento muy impotente en este momento, porque, hagamos lo que hagamos, no podemos evitar que más personas sigan muriendo asesinadas, y no hay nada que podamos hacer para desmantelar el imperialismo israelí y estadounidense. Además, es desgarrador ver a mis amigos palestinos sufrir guerras que ni siquiera pretenden protegerlos y que no cuentan con ninguna protección básica, como mejores refugios antiaéreos, además de la violencia de vivir bajo la ocupación.













