Así se expresó en la mañana de hoy, desde el Palacio de La Moncloa, el presidente español Pedro Sánchez. El mandatario analizó la crisis de Medio Oriente, esclareció la posición de su gobierno y afirmó: “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses.”

Estos son algunos de los tramos principales de su discurso. (Texto completo al final de esta nota)

 “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos, de bombas. Y finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.

“De la guerra de Irán  no va a salir un orden internacional más justo, ni tampoco van a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medio ambiente más saludable. (…) Lo que de momento podemos vislumbrar son más incertidumbre económica, subidas de precio de petróleo y también del gas. Por eso desde España estamos en contra de este desastre, porque entendemos que los gobiernos estamos aquí para mejorar la vida de la gente (…). Y es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido, usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre. Los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles.”

“Vamos a colaborar, como hemos hecho siempre, con todos los países de la región que abogan por la paz y por el cumplimiento de la legalidad internacional, que son dos caras de la misma moneda. (…)  Y vamos a seguir trabajando para lograr una paz justa y duradera en Ucrania y en Palestina, dos lugares que merecen no ser olvidados.

“Por último, el Gobierno va a seguir exigiendo un cese de las hostilidades y una resolución diplomática de esta guerra. Y quiero además explicitarlo, porque sí, la palabra adecuada es exigir. Porque España es un miembro pleno de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional. Y porque esta crisis también nos afecta a nosotros, a los europeos y por consecuencia, a los españoles. (…) Lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito ahora, no se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad.

«Debemos aprender de la historia y no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas. Las potencias involucradas en este conflicto deben cesar inmediatamente las hostilidades y apostar por el diálogo y la diplomacia. Y los demás debemos actuar con coherencia, defendiendo ahora los mismos valores que defendemos cuando hablamos de Ucrania, de Gaza, de Venezuela o de Groenlandia. Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España. La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz.

«Nosotros repudiamos al régimen de Irán que reprime, que mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres. Pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Al contrario, yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente y por tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno.

«Algunos dirán que estamos solos en esta esperanza, pero tampoco es verdad. El Gobierno de España está con quienes tiene que estar. Está con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución. España está con los principios fundacionales de la Unión Europea. Está con la Carta de Naciones Unidas. Está con el derecho internacional y por tanto, está con la paz y la existencia pacífica entre países y su convivencia. Estamos, además (…) con millones de ciudadanos y ciudadanas que lo que piden al mañana no es más guerra o más incertidumbre, sino más paz y más prosperidad. Porque lo primero solo beneficia a unos pocos y lo segundo nos beneficia a todos».

Texto completo del discurso