El gobierno nigeriano está impulsando el reinicio de la producción de petróleo en los territorios históricos del pueblo ogoni (Ogoniland), más de treinta años después de la interrupción de las actividades. Esta decisión ha reavivado tensiones históricas en el delta del Níger.
El pueblo ogoni ha protagonizado una lucha no violenta para combatir la destrucción del ecosistema de la región, con graves consecuencias para la salud y la vida social de la población, provocadas por la contaminación petrolera generada por las distintas multinacionales presentes en el delta.
El intelectual Ken Saro-Wiwa fue, a finales de los años noventa, uno de los líderes de esta lucha y, por ello, fue procesado bajo acusaciones falsas y condenado a muerte en 1995. Fue ejecutado en la horca pese a las protestas internacionales.
Ante la posibilidad de nuevas instalaciones, los ogoni afirman que las perforaciones petroleras anteriores contaminaron gravemente sus tierras y cursos de agua, y que el daño ambiental nunca ha sido debidamente remediado.
Muchos temen que un retorno a la producción petrolera agrave los riesgos para la salud y sus medios de subsistencia.













