{"id":91251,"date":"2014-03-03T21:57:48","date_gmt":"2014-03-03T21:57:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/?p=91251"},"modified":"2014-03-03T21:57:48","modified_gmt":"2014-03-03T21:57:48","slug":"ahi-fuera-hay-medicinas-que-yo-conozco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2014\/03\/ahi-fuera-hay-medicinas-que-yo-conozco\/","title":{"rendered":"\u00abAh\u00ed fuera hay medicinas que yo conozco\u2026\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Acababa de amanecer en Yaeda Chini, una zona de Tanzania al sur de las llanuras del Serengeti. Iba caminando entre los matorrales con un grupo de hombres de la tribu hadza que hab\u00edan salido a cazar jabal\u00edes aprovechando un d\u00eda relativamente fresco.<\/p>\n<p>Ya estaba sangrando a causa de los ara\u00f1azos de las espinas de las acacias, pero de pronto un dolor distinto, abrasador, me recorri\u00f3 el brazo. Un pinchazo agudo, y luego una oleada de intenso calor hizo que se me hinchara la mano y que me dieran arcadas. Y luego lleg\u00f3 el primer picotazo de otra sensaci\u00f3n: p\u00e1nico. No llevaba antihistam\u00ednicos.<\/p>\n<p>Gonga, uno de los cazadores m\u00e1s mayores, examin\u00f3 de inmediato los matorrales en busca de la causa de mi dolor. Se\u00f1al\u00f3 una estructura de forma hexagonal, fina como una tela de ara\u00f1a, que colgaba de una rama, y habl\u00f3 en suahili a nuestro traductor masai. \u00abNido de avispas\u00bb, me dijo este. Cogi\u00f3 un pu\u00f1ado de hojas de otro arbusto, las apret\u00f3 contra mi brazo, y esta fresca compresa alivi\u00f3 el dolor.<\/p>\n<p>Se piensa que los cazadores-recolectores hadzas han vivido en Yaeda Chini desde hace m\u00e1s de 40.000 a\u00f1os. Durante gran parte de ese periodo, han dependido de los remedios bot\u00e1nicos naturales de su ecosistema para tratar las enfermedades. No son los \u00fanicos que ven su hogar como una farmacia. En la actualidad, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) estima que en algunos pa\u00edses de Asia y \u00c1frica hasta el 80% de la poblaci\u00f3n a\u00fan conf\u00eda en las plantas para su atenci\u00f3n m\u00e9dica primaria.<\/p>\n<p>Las plantas han sido vitales en el desarrollo de hasta el 50% de los f\u00e1rmacos actuales. De hecho, si no fuera por el conocimiento bot\u00e1nico espec\u00edfico de los pueblos ind\u00edgenas y tribales, especialmente de aquellos que viven en las selvas, puede que a\u00fan no conoci\u00e9ramos numerosos compuestos medicinales.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la aspirina, un analg\u00e9sico manufacturado, se desarroll\u00f3 a partir de la corteza del sauce blanco, que los ind\u00edgenas norteamericanos herv\u00edan para tratar los dolores de cabeza. El medicamento Taxol, un extracto de la corteza y las ac\u00edculas del tejo del Pac\u00edfico, y que fue adoptado por los nativos norteamericanos por sus poderes inmunizadores, se usa en la actualidad para tratar tumores en el pecho y los ovarios.<\/p>\n<p>A miles de kil\u00f3metros de distancia, en Sudam\u00e9rica, algunos productos vegetales que los ind\u00edgenas utilizan como veneno han alcanzado gran importancia en la medicina occidental, como por ejemplo el curare, un veneno para flechas. \u00abTradicionalmente se ha utilizado en las puntas de las flechas para inmovilizar a la presa, y ahora se emplea como relajante muscular para humanos, lo que hace posible procedimientos como la cirug\u00eda a coraz\u00f3n abierto\u00bb, explica Stephen Corry, director de Survival International. En el sur de \u00c1frica, la planta buch\u00fa, que los bosquimanos usan desde hace tiempo para hacer cataplasmas para curar peque\u00f1as heridas, ahora se usa para enfermedades del ri\u00f1\u00f3n y del tracto urinario (ya en 1821 una farmac\u00e9utica de Londres registr\u00f3 la planta como remedio).<\/p>\n<p>A pesar de que en todo el mundo se utilizan medicinalmente m\u00e1s de 50.000 especies de plantas (solo los shuares de Per\u00fa usan 100 especies distintas para dolencias estomacales), se cree que los cient\u00edficos occidentales a\u00fan desconocen el valor terap\u00e9utico de muchas otras. Dado que los 150 millones de ind\u00edgenas tribales del planeta llevan generaciones estudiando la flora de sus respectivos ecosistemas para sobrevivir, es de sentido com\u00fan valorar m\u00e1s su sabidur\u00eda y experiencias, afinada a lo largo de milenios de pruebas y errores.<\/p>\n<p>En la selva amaz\u00f3nica, los yanomamis necesitaron a\u00f1os de experimentaci\u00f3n con sus plantas para descubrir que el jugo de la vi\u00f1a le\u00f1osa conocida como u\u00f1a de gato alivia la diarrea (estudios en Europa tambi\u00e9n han demostrado su eficacia para el tratamiento de la artritis reum\u00e1tica), y que la corteza del \u00e1rbol del copal trata las infecciones oculares.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edptica sabidur\u00eda muestra cu\u00e1nto tiempo hace falta para entender el medio ambiente aut\u00f3ctono. En Canad\u00e1, los pueblos innus saben que un dolor de o\u00eddos se puede tratar exitosamente frotando las raspaduras del escroto de un castor y que se pueden combatir las infecciones con la ves\u00edcula biliar de un oso. En palabras de un hombre innu, \u00abah\u00ed fuera hay medicinas que yo conozco. En la naturaleza yo soy un ecologista y un bi\u00f3logo\u00bb.<\/p>\n<p>En las comunidades tribales esta funci\u00f3n de \u00abbi\u00f3logo\u00bb suele ser la del cham\u00e1n, que combina los poderes de diagn\u00f3stico y curaci\u00f3n de las plantas con la sanaci\u00f3n espiritual. Muchos utilizan poderosos alucin\u00f3genos hechos con cortezas, hojas, flores, cactus o setas para inducir estados alterados de conciencia. Las condiciones de una mente alterada permiten a los chamanes comunicarse con los esp\u00edritus o con los fen\u00f3menos naturales y determinar la causa de la enfermedad del paciente. \u00abCuando esnifas por primera vez el polvo del \u00e1rbol de yakoanahi\u00bb, explica Davi Kopenawa, un cham\u00e1n yanomami de Brasil, \u00ablos esp\u00edritus de\u00a0xapiripe\u00a0empiezan a reunirse a tu alrededor. Gradualmente, comienzan a descubrirse\u00bb.<\/p>\n<p>Los chamanes yalis creen que ciertas plantas que crecen en las tierras altas centrales de Pap\u00faa Occidental son lo suficientemente poderosas para expulsar a los fantasmas de las comunidades y a las ratas de los campos, para garantizar la llegada de la lluvia o el \u00e9xito de una partida de caza. \u00abUn anciano yali me ense\u00f1\u00f3 acerca de las m\u00e1gicas plantas de su mundo\u00bb, dice el doctor William Milliken, un etnobot\u00e1nico de los Reales Jardines Bot\u00e1nicos de Kew, en Londres. \u00abLas plantas eran tan secretas y poderosas que a veces tan solo dec\u00eda sus nombres en un susurro, para no decirlos en voz alta\u00bb.<\/p>\n<p>Pero hablar en voz alta, sin embargo, ha permitido formar el conocimiento de generaciones de chamanes. Las lenguas ind\u00edgenas son las lenguas de la tierra, y sus vocabularios contienen informaci\u00f3n bot\u00e1nica reunida a lo largo de siglos. El vasto conocimiento de los kallawayas, sanadores viajantes de Bolivia, est\u00e1 codificado en un lenguaje \u00absecreto\u00bb llamado machaj juyai y se transmite de padre a hijo: sus lenguas son sus bibliotecas.<\/p>\n<p>Tal vez tan valioso como el conocimiento bot\u00e1nico de los pueblos ind\u00edgenas sea su enfoque hol\u00edstico del bienestar humano, que no se ve solo como la ausencia de enfermedades f\u00edsicas, sino como un estado sostenido de armon\u00eda emocional, f\u00edsica y espiritual. El hombre no es una isla que prospera independientemente de la naturaleza; las personas dependen de un sentido armonioso de pertenencia mutua y a la tierra para estar saludables. \u00abEl medio ambiente no es algo separado de nosotros\u00bb, dice Davi Kopenawa, \u00abestamos dentro de \u00e9l y \u00e9l est\u00e1 dentro de nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Es una filosof\u00eda que toma en consideraci\u00f3n a la persona al completo, mientras que la medicina occidental ha tendido a considerar al individuo como algo compuesto por partes diferenciadas. Sin embargo, a medida que el mundo industrializado adquiere mayor conciencia de las nocivas consecuencias f\u00edsicas y mentales de la separaci\u00f3n de la naturaleza [y, a su vez, de los efectos positivos de estar m\u00e1s en contacto con ella; un estudio estadounidense ha mostrado que los pacientes que se han sometido a una cirug\u00eda de ves\u00edcula biliar y tienen vistas de la naturaleza desde sus camas en el hospital necesitan menos medicaci\u00f3n contra el dolor que aquellos que tienen vistas de una pared de cemento], la necesidad de integrar la medicina occidental con los conocimientos inductivos de los pueblos ind\u00edgenas se torna a\u00fan m\u00e1s l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente, justo ahora que la medicina occidental redescubre el valor terap\u00e9utico del mundo natural y el lugar que en \u00e9l le corresponde al hombre, las selvas y otros ecosistemas del planeta est\u00e1n siendo destruidos. Se estima que la desaparici\u00f3n de su h\u00e1bitat y la sobreexplotaci\u00f3n amenaza la supervivencia de m\u00e1s de 50.000 especies de plantas medicinales que se conocen en la actualidad.<\/p>\n<p>La planta de la hoodia, por ejemplo, que los bosquimanos del sur de \u00c1frica conocen desde hace mucho como un inhibidor del apetito, ha sido sobreexplotada por las empresas farmac\u00e9uticas para producir medicamentos para perder peso. \u00abLas extinciones de plantas est\u00e1n ocurriendo a una velocidad nunca vista en la historia geol\u00f3gica, y deja a los ecosistemas incompletos y empobrecidos\u00bb, dice Belinda Hawkins de Botanic Gardens Conservation International. \u00abY a medida que perdemos especies, perdemos componentes vitales y necesarios para nuestra propia supervivencia\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos de los h\u00e1bitats que son a\u00fan ricos en biodiversidad tienden a ser aquellos que permanecen bajo el cuidado de los pueblos ind\u00edgenas. Los jarawas, por ejemplo, habitan los \u00faltimos pedazos de selva virgen en las islas Andam\u00e1n, y un vistazo r\u00e1pido a un mapa de la Amazonia nos muestra que en muchas zonas fuera de las reservas ind\u00edgenas la deforestaci\u00f3n es pr\u00e1cticamente completa, mientras que dentro de las zonas ind\u00edgenas la selva permanece casi intacta.<\/p>\n<p>Al igual que para los cient\u00edficos occidentales tiene sentido tener en cuenta los descubrimientos y el conocimiento bot\u00e1nico de los pueblos ind\u00edgenas en su permanente b\u00fasqueda de compuestos curativos naturales, tambi\u00e9n es razonable pensar que la mejor manera de proteger estas preciosas plantas es asegurar los derechos territoriales de sus guardianes ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Era hora de descansar, por lo que segu\u00ed a los hombres hadzas en su ascensi\u00f3n a un pe\u00f1asco desde el que ten\u00edamos una vista del bosque de acacias, de un verde intenso tras las recientes lluvias.<\/p>\n<p>Permanecimos sentados en silencio mientras se pasaban un cigarro. Mi brazo hab\u00eda dejado de latir; sent\u00eda que estaba bien cuidado.<\/p>\n<p>Gonga rompi\u00f3 el silencio. \u00abEste es mi hogar\u00bb, dijo, haciendo un gesto que abarcaba la tierra hasta las aguas s\u00f3dicas del lago Eyasi. M\u00e1s all\u00e1 se extend\u00edan los terraplenes del Gran Valle del Rift y la roja tierra del pueblo iraqw. \u00abNuestros abuelos vivieron aqu\u00ed; yo soy parte de la tierra. Nuestras medicinas est\u00e1n aqu\u00ed. Sin la tierra, no hay vida\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: Survival.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acababa de amanecer en Yaeda Chini, una zona de Tanzania al sur de las llanuras del Serengeti. 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