{"id":584258,"date":"2018-01-17T03:10:46","date_gmt":"2018-01-17T03:10:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=584258\/"},"modified":"2018-01-17T03:10:46","modified_gmt":"2018-01-17T03:10:46","slug":"peru-apuntes-para-una-cultura-politica-de-reconciliacion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2018\/01\/peru-apuntes-para-una-cultura-politica-de-reconciliacion-social\/","title":{"rendered":"Per\u00fa: Apuntes para una cultura pol\u00edtica de reconciliaci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Javier Zorrilla Eguren<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><strong> La reconciliaci\u00f3n necesita ser vivida con profundidad en un proceso con sentido trascendente. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La reconciliaci\u00f3n para que tenga peso hist\u00f3rico y colectivo necesita vivirse de manera profunda y conmovedora. Esto no es f\u00e1cil en una sociedad como la peruana, dividida en bandos que se consideran enemigos por su diferente opci\u00f3n pol\u00edtica y ubicaci\u00f3n social o \u00e9tnica. Sin ese calado de fondo que hace a los cambios de visi\u00f3n del mundo, la reconciliaci\u00f3n no podr\u00e1 ser un hito liberador para proyectarse a futuro, marcando un antes y un despu\u00e9s en el proceso de la vida peruana.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n conviene ver la reconciliaci\u00f3n como una experiencia de conversi\u00f3n colectiva en la que, del odio, la persecuci\u00f3n y la venganza se pasa a la superaci\u00f3n del conflicto mediante la aceptaci\u00f3n de un nuevo orden social basado en el di\u00e1logo respetuoso, el acuerdo y el derecho a las diferencias, propio de las sociedades democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Para lograr efectos profundos, conmovedores, actitudinales, una experiencia tiene que tener el alcance propio de una experiencia cumbre de tipo m\u00edstico. Un sentimiento en el que la nueva visi\u00f3n del mundo y el nuevo sentido se experimenten con la debida profundidad. El car\u00e1cter p\u00fablico de la reconciliaci\u00f3n social obliga a que sea plenamente asumida por el Estado y la sociedad. Requiere por ello de un ritual colectivo en la que los actores sociales victimarios reconozcan, comprendan y se arrepientan; y las v\u00edctimas se sientan reconocidas, comprendidas y reparadas en su dolor y frustraci\u00f3n. Este tipo superior de trato humano se inspira en la llamada Regla de Oro, principio de vida recogido por varias tradiciones culturales que nos invita a \u00abtratar a los dem\u00e1s como quisi\u00e9ramos ser tratados\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00e1 nuestro pa\u00eds hacer participar en una misma ceremonia a todos los actores que contribuyeron con las diferentes violencias que desembocaron en el infierno de terror? \u00bfQui\u00e9n lo har\u00eda? \u00bfSe arrepentir\u00e1n p\u00fablicamente a favor de un proceso de paz en democracia aquellos que cayeron en la trampa de la guerra y la crueldad como forma de lograr o de evitar la justicia social?<\/p>\n<p>La reconciliaci\u00f3n, si bien integra un pasado, requiere tambi\u00e9n de un futuro que la asegure y de un presente en el que ir\u00e1n desapareciendo las afrentas cotidianas de la violencia y la discriminaci\u00f3n (econ\u00f3mica, pol\u00edtica y cultural). No podemos obviar a la estructura de poder centralizado en la que \u00e9lites y poderes facticos reproducen el sistema de violencia que boicotea el intento transferencial colectivo de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>La justicia es necesaria, pero no suficiente <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El tener todas las necesidades materiales resueltas y mejor mitigado el dolor f\u00edsico no \u00abvacuna\u00bb autom\u00e1ticamente contra el sufrimiento mental expresado como resentimiento, violencia y venganza. Los grupos sociales, como las personas, se resienten con facilidad, no quieren ceder en sus privilegios, se \u00abolvidan\u00bb f\u00e1cilmente de lo que no les conviene saber y suelen vengarse de aquellos que los perjudicaron. Con mayor raz\u00f3n de aquellos que los vejaron o traicionaron y torturaron. Ni el perd\u00f3n ni la reconciliaci\u00f3n forman parte de esquemas b\u00e1sicos de adaptaci\u00f3n creciente, confundidos con debilidad, humillaci\u00f3n o sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El dolor tambi\u00e9n da pie al resentimiento y a venganzas que suelen disfrazarse de justicia. El b\u00edblico ojo por ojo, diente por diente, no es una v\u00eda de reconciliaci\u00f3n, sino la forma en la que los nubarrones de la violencia se vuelven tormenta y la tormenta hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>De todas maneras, la obediencia a la ley, la aplicaci\u00f3n de la justicia y la ciencia al alcance de todos supera el dolor f\u00edsico y le quita una base importante de justificaci\u00f3n al sufrimiento, al resentimiento y a su hermana la venganza. De ah\u00ed la necesidad de vivir bajo un sistema que distribuya oportunidades de calidad para todos. Pero no porque se calme el dolor f\u00edsico se acabar\u00e1 con el sufrimiento mental. Baste saber que en las familias pudientes de Lima los problemas de drogadicci\u00f3n son severos y las familias disfuncionales m\u00e1s frecuentes de lo que se supone.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La reconciliaci\u00f3n requiere de re<\/strong><strong>flexi\u00f3n<\/strong> <strong>sobre el sentido de nuestra existencia <\/strong><strong>como personas y como pa\u00eds <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El pa\u00eds hace un alto en su camino para reflexionar en un estado de conciencia m\u00e1s l\u00facido. Medita sobre su pasado y su destino. \u00bfVa a seguir polarizado en bandos que pretenden destruirse entre s\u00ed, que se niegan el uno al otro, que no quieren ceder ni compartir con todos la riqueza material y cultural de la naci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 le espera al Per\u00fa de seguir por el mismo camino? \u00bfCu\u00e1l es la direcci\u00f3n a seguir en lo econ\u00f3mico, lo pol\u00edtico y lo cultural?<\/p>\n<p>La desquiciada crueldad de Sendero Luminoso no comenz\u00f3 de la nada. Tuvo su caldo de cultivo en la discriminaci\u00f3n vivida por los pobres del Per\u00fa desde la colonia. Y en la afrenta permanente de una \u00e9lite generalmente arribista, corrupta, mentirosa, traidora y banal que casi siempre gobern\u00f3 a favor de los ricos y de las potencias imperiales.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>No puede haber una reconciliaci\u00f3n total dentro de un sistema inhumano.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Si hay discriminaci\u00f3n permanente por un modelo econ\u00f3mico, una estructura de poder centralizada, una determinada cultura patriarcal o racista, es decir, por un sistema perverso, sociop\u00e1tico, entonces se dificulta la reconciliaci\u00f3n, porque las fuentes de violencia son constantes y no se aprecia un cambio sustantivo de situaci\u00f3n ni la voluntad pol\u00edtica real de hacerlo.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> Reconocimiento verdadero y sentido de lo que ocurri\u00f3. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Aunque fuera lo ideal una reconciliaci\u00f3n social vivida por todos y cada uno de los individuos, \u00e9sta parece inalcanzable. No se puede esperar que cada peruano haga una revisi\u00f3n de la historia de la violencia en el Per\u00fa. Se requiere de un relato verdadero que la Naci\u00f3n, representada por el parlamento, el presidente y los referentes de mayor credibilidad lo haga suyo. La difusi\u00f3n a toda la sociedad por los medios de comunicaci\u00f3n masiva es indispensable. Ese relato ya existe y ha sido propuesto por la Comisi\u00f3n de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n (CVR), pero no ha sido aceptada por los responsables del conflicto. Ser\u00eda una aceptaci\u00f3n p\u00fablica del propio error y eso en pol\u00edtica activa es muy dif\u00edcil de hacer, por el riesgo judicial y la ca\u00edda de una reputaci\u00f3n que arrastrar\u00e1 honras, votos y posibilidades electorales.<\/p>\n<p>Sinceridad, autenticidad, verdad, no son f\u00e1ciles de lograr. Lo com\u00fan es defenderse y justificarse, cuando no mentir y falsear la biograf\u00eda o la historia. Por eso es tan importante que los actos p\u00fablicos sean transmitidos a nivel nacional y que los libros escolares logren expresar la verdad en el esp\u00edritu de la comprensi\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, y no en el del juicio y la acusaci\u00f3n, lo que quedar\u00e1 reservado al poder judicial, pues tampoco se trata de favorecer la impunidad, aunque las penas puedan ser disminuidas en caso de un franco reconocimiento y colaboraci\u00f3n. Es imprescindible aprender a bajar las defensas y reconocer los errores y los da\u00f1os causados en las acciones y los hechos.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> Ni olvido, ni venganza, ni perd\u00f3n. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfQui\u00e9n perdona a qui\u00e9n? y \u00bfqui\u00e9n se hace merecedor del perd\u00f3n? \u00bfEl Estado perdona a todos? \u00bfLas v\u00edctimas a los victimarios? No todos podr\u00edan o tendr\u00edan esa capacidad. El perd\u00f3n no se obliga. Adem\u00e1s, en el indulto, especie del perd\u00f3n a los victimarios de todos los lados, choca con el sentimiento de injusticia de las v\u00edctimas y su indignaci\u00f3n ante la impunidad. No es f\u00e1cil aceptar que una parte destroce a la otra y luego pida perd\u00f3n como un recurso para seguir adelante tranquilamente. As\u00ed, es dif\u00edcil que la Naci\u00f3n llegue a una reconciliaci\u00f3n sincera y quede liberada del resentimiento. Adem\u00e1s, en el caso del Per\u00fa, se reconoce que hubo una poblaci\u00f3n andina quechua hablante de por si violentada y discriminada desde la colonia que para mayor desdicha fue v\u00edctima de dos terrorismos, uno subversivo y otro del Estado. Lo m\u00e1s conveniente parece ser que, mientras la justicia hace su trabajo, el Estado puede comenzar con el proceso de reconciliaci\u00f3n ejecutando las recomendaciones reparadoras de la CVR.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> El olvido y la falsificaci\u00f3n de la memoria <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Los rostros de las v\u00edctimas tienen que ser visibilizados y no ocultados bajo la alfombra del olvido. Adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo se hace eso? \u00bfc\u00f3mo se borra la memoria si lo que justamente se tiene que hacer es suturar una herida? Si haces desaparecer la herida y a los que la causaron, \u00bfqu\u00e9 es lo que queda entonces para suturar? Nada. Las v\u00edctimas tienen que aparecer y recibir su reconocimiento, su r\u00e9quiem y su duelo. Su muerte tiene que ser dotada de sentido para la historia y la \u00e9tica de la convivencia humana. Las violaciones a los derechos humanos de las que fueron objeto las v\u00edctimas son expuestas correctamente en forma p\u00fablica en los llamados \u00ablugares de la memoria\u00bb. Los que ya han sido construidos en el Per\u00fa sirven para estimular la repugnancia por la violencia y el deseo profundo de nunca m\u00e1s repetir la atrocidad. Sin embargo, han sigo objetados por el sector de los responsables pol\u00edticos y militares que lanzaron la estrategia terrorista desde el Estado para combatir en los mismos t\u00e9rminos a las huestes terroristas de Sendero Luminoso. Al hacerlo violaron el Estado de derecho y el derecho a la vida de mucha gente inocente a la que se debi\u00f3 defender. Es probable que ante un nuevo gobierno fujimorista se termine por deshacer lo poco avanzado en la l\u00ednea de las recomendaciones de la CVR. As\u00ed seguir\u00e1n las posturas irreconciliables que arrojan m\u00e1s le\u00f1a a la hoguera del resentimiento personal, hist\u00f3rico y social. Es pues imprescindible lograr el arrepentimiento sincero de los responsables directos e indirectos de las violaciones a los derechos humanos.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><strong> Comprender para reconciliar. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Comprender no es aceptar cualquier postura o razonamiento. Ni siquiera es entender intelectualmente. Comprender es m\u00e1s bien ponerse en lugar del otro para recrear su experiencia en la propia conciencia, sin entorpecer la descripci\u00f3n de los hechos y la interpretaci\u00f3n m\u00e1s ajustada a los principios de la vida y la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>La venalidad del terrorismo subversivo y su t\u00e1ctica de confundirse con la poblaci\u00f3n pudieron desesperar a la poblaci\u00f3n, a la polic\u00eda y al ej\u00e9rcito que en medio del terror reaccionaron tambi\u00e9n de la misma manera. Habr\u00eda que comprender qu\u00e9 le pasa a uno en una guerra no convencional en la que el terror se apodera de todos. Podr\u00edamos decir que los altos mandos militares y subversivos desarrollaron estrategias deliberadas de terror como respuesta defensiva desesperada. Pero quienes las sufrieron en el terreno fueron las tropas de uno y otro bando, muchas de ellas conformadas por gente joven y de escasa instrucci\u00f3n que obedeci\u00f3 \u00f3rdenes bajo situaciones de desesperaci\u00f3n y amenaza. C\u00f3mo no tener comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n de ello. La reconciliaci\u00f3n exige una actitud en la que se deja el odio de lado y se propicia compasivamente la integraci\u00f3n de v\u00edctimas y victimarios.<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li><strong> Lo m\u00e1s importante para un proceso de reconciliaci\u00f3n es querer una transformaci\u00f3n profunda que nos libere del resentimiento. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La Naci\u00f3n peruana est\u00e1 desgarrada por las tensiones irreconciliables que la acompa\u00f1an desde su nacimiento, las que se agudizaron con esta guerra del terror en la que la mayor\u00eda de las v\u00edctimas fueron ciudadanos ind\u00edgenas y campesinos. En el Per\u00fa, desde el punto de vista de la violencia y la discriminaci\u00f3n, estamos detenidos, como si nos hubi\u00e9ramos quedado congelados en el tiempo.<\/p>\n<p>Pero \u00bfhay verdaderamente el deseo genuino de reconciliarse? En una reconciliaci\u00f3n social esto se traduce como voluntad pol\u00edtica para llevar adelante con resoluci\u00f3n el proceso de reconciliaci\u00f3n. No se ha visto todav\u00eda esa voluntad y las recomendaciones de la CVR a\u00fan esperan tiempos mejores. Tampoco los bandos pol\u00edticos cambian la actitud cerrada. Los insultos rec\u00edprocos proliferan en las coyunturas pol\u00edticas importantes, especialmente las electorales. Se acusan de corruptos y autoritarios y de rojos, caviares y comunistas. La guerra verbal es abierta y sectaria.<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li><strong> Comprender esperanzas y fracasos en uno mismo y en los enemigos es condici\u00f3n de reconciliaci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Entiendo la gran dificultad de imaginar a Montesinos y Fujimori o Abimael Guzm\u00e1n como seres humanos con sus esperanzas y fracasos, aciertos y errores. Los dos primeros compensaron arribistamente fuertes carencias dentro de un medio en el que el \u00e9xito depende exclusivamente del poder, del prestigio y del dinero. En pos de estos fines violaron derechos humanos fundamentales, quebraron el orden constitucional, redujeron la independencia de poderes y recurrieron a la corrupci\u00f3n. Abimael Guzm\u00e1n sigui\u00f3 el ejemplo de Mao Tse Tung y su estrategia terrorista aniquiladora del campo a la ciudad. <em>Salvo el poder, todo es ilusi\u00f3n<\/em>, era su creencia b\u00e1sica. Bajo ella cometi\u00f3 genocidio y destruy\u00f3 la infraestructura energ\u00e9tica del pa\u00eds. El costo humano y econ\u00f3mico fue alt\u00edsimo. El economista Jorge Ch\u00e1vez, expresidente del Banco Central de Reserva sostiene que el terrorismo gener\u00f3 p\u00e9rdidas por m\u00e1s de 42,000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Tampoco debemos olvidar la situaci\u00f3n desesperada del pa\u00eds respecto a la hiperinflaci\u00f3n y el terrorismo, herencia del gobierno de Alan Garc\u00eda. Una profunda fosa que hizo que el neoliberalismo pasara por ser la receta universal del progreso. Aparte de la situaci\u00f3n interna critica, el contexto internacional y Estados Unidos jugaron un rol preponderante. El libreto neoliberal aplicado en el Per\u00fa ya se hab\u00eda probado en Chile y en otras naciones. La propia poblaci\u00f3n peruana reclamaba mano dura y un \u00abPinochet\u00bb peruano. Era entendible que se prefiriera un orden neoliberal al caos que se estaba viviendo. El trasfondo psicosocial autoritario de larga data en el Per\u00fa encontr\u00f3 la situaci\u00f3n ideal para producir su bestiario y justificar la violencia empleada. Abimael Guzm\u00e1n tampoco escapaba al condicionamiento mesi\u00e1nico autoritario y el culto a la personalidad, dentro de un contexto fanatizado en el que emple\u00f3 la violencia m\u00e1s extrema llam\u00e1ndola <em>guerra popular de liberaci\u00f3n<\/em>. La creencia profunda de que la violencia es partera de la historia oblig\u00f3 a llevarla hasta sus \u00faltimos extremos. Pero el darwinismo social que a\u00fan ahora domina la pol\u00edtica mundial es igualmente violento al creer que s\u00f3lo sobrevive el m\u00e1s h\u00e1bil y fuerte. Y el materialismo que comparten comunistas y capitalistas tambi\u00e9n es componente de la forma mental violenta. Si todo termina con la muerte, \u00bfqu\u00e9 sentido puede tener la vida y qu\u00e9 m\u00e1s da c\u00f3mo se viva y c\u00f3mo se consiga los bienes deseados, que es lo \u00fanico que existe en el universo? Bien se puede pensar&#8230; <em>matemos, robemos y comamos, que ma\u00f1ana moriremos.<\/em><\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li><strong> La reconciliaci\u00f3n no es un proceso espont\u00e1neo. Requiere de buena voluntad, comprensi\u00f3n y aprecio por la no violencia.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Si la reconciliaci\u00f3n no es una actitud espont\u00e1nea, entonces requiere tomar conciencia de su necesidad a trav\u00e9s de la difusi\u00f3n de paradigmas no violentos. En el resentimiento no crece la libertad ni la felicidad. Esto tan solo deber\u00eda bastar para intencionar la reconciliaci\u00f3n, pero en el paisaje de formaci\u00f3n y en nuestra socializaci\u00f3n temprana el violentismo tiene preponderancia, sobre todo en una sociedad machista y competitiva en la que el otro es concebido como un enemigo al que hay que vencer o eliminar.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica se traslada a todos los campos, especialmente al pol\u00edtico. Los bandos se agreden, se difaman y defienden posturas e intereses irreconciliables. Sin embargo, para la reconciliaci\u00f3n no se necesita estar de acuerdo en todo con el otro. La reconciliaci\u00f3n no implica pensar igual sino reconocer, corregir, reparar las ofensas y da\u00f1os, por un lado; y por otro, respetar las diferencias y converger en lo posible en aras del bien com\u00fan. Tampoco se trata de forzar el perd\u00f3n o de amar al otro. Es suficiente con el respeto, el trato cordial y la educaci\u00f3n b\u00e1sica para prolongar la reconciliaci\u00f3n luego del reconocimiento y la reparaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"12\">\n<li><strong> Evitar juicios y condenas para limpiar la conciencia de resentimiento.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Se hace muy dif\u00edcil no juzgar ante cr\u00edmenes que nos repugnan y abusos que oprimen y humillan una y otra vez. Cabe pensar que, si la violencia es estructural, entonces los abusos seguir\u00e1n produci\u00e9ndose y con ello se abona el resentimiento y la conducta vengativa a la que suele dar lugar. Reconciliarse no es aceptar la violencia, sino transformarla con la no violencia activa y una actitud lucida y calma.<\/p>\n<p>En efecto, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos pretender una reconciliaci\u00f3n nacional si la alteraci\u00f3n nos domina compulsivamente, sin tener mayor control de ella? \u00bfC\u00f3mo vamos a lograr la reconciliaci\u00f3n si no producimos un salto evolutivo hacia una conciencia que est\u00e9 atenta al registro de paz en el pensar, el sentir y el actuar?<\/p>\n<ol start=\"13\">\n<li><strong> El encuentro de los mundos internos y las intencionalidades.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La cada vez m\u00e1s r\u00e1pida circulaci\u00f3n de informaci\u00f3n por las redes sociales no profundiza la conexi\u00f3n de las subjetividades requerida por la reconciliaci\u00f3n. Que las interioridades se encuentren es lo que se necesita en un acto dialogante cuya intencionalidad es cambiar la direcci\u00f3n general violenta que, hasta el momento, ha seguido la historia del Per\u00fa.<\/p>\n<p>Es claro que la reconciliaci\u00f3n personal implica por lo general una comunicaci\u00f3n en la que los enemistados se sinceran y terminan comprendi\u00e9ndose mutuamente. Aunque tambi\u00e9n puede darse en la parte que lo intenta, as\u00ed la otra no lo quiera.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la reconciliaci\u00f3n reclama una suerte de reflexi\u00f3n o meditaci\u00f3n previa, antes de ir a ver al enemigo. La comunicaci\u00f3n a distancia no alcanza las cotas de conmoci\u00f3n que caracterizan a la reconciliaci\u00f3n en tanto reconocimiento de errores, una vez superadas las resistencias, los prejuicios, los bloqueos y las agresiones. Estos errores y responsabilidades pueden comprenderse e integrarse en una serie de actos comunicativos concebidos como un proceso transferencial. El inter\u00e9s est\u00e1 puesto en desatar nudos de odio, resentimiento, venganza, miedo o terror.<\/p>\n<p>La reconciliaci\u00f3n social necesita tambi\u00e9n rostros representativos de las clases, estamentos, grupos o etnias que van a intentar reconciliarse, reconociendo p\u00fablicamente sus errores y responsabilidades. Esos rostros tienen que exponerse en una representaci\u00f3n que sea observada por la sociedad en su conjunto y por los miembros pertenecientes a los bandos en pugna, unos d\u00e1ndose explicaciones a los otros.<\/p>\n<p>El cine y el teatro son aptos para tales representaciones y en el Per\u00fa vienen siendo la vanguardia de un proceso emp\u00edrico de reconciliaci\u00f3n que no cuenta con una pol\u00edtica nacional en un tema que, de no ser resuelto, encadena al pasado, cierra el futuro e impide la evoluci\u00f3n colectiva de la Naci\u00f3n. En el caso de la vida peruana la historia aparece como una pel\u00edcula repetida de innumerables y gigantescas violencias y agresiones. Pensemos en la desestructuraci\u00f3n de la cultura andina en la que, de 11 millones de ind\u00edgenas, despu\u00e9s de medio siglo de conquista, quedaron solo dos millones. Esta cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica fue luego coronada con la eliminaci\u00f3n de la nobleza inca por los sucesivos levantamientos durante la conquista y la colonia. Desde entonces, los pobladores andinos fueron despojados de sus mejores tierras y forzados a servir a los hacendados como a se\u00f1ores feudales. Y en la costa, afrodescendientes e inmigrantes chinos fueron esclavizados en la colonia y la rep\u00fablica.<\/p>\n<ol start=\"14\">\n<li><strong> La reconciliaci\u00f3n es un proceso con actos continuos de una obra que necesita de un sistema que la favorezca.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero el sistema dominante ve el mundo como negocio, trabajo y consumo. No une, sino elimina competidores, y esta competencia por dominar el mercado no favorece la reconciliaci\u00f3n. Tampoco la carrera por arribar a la cumbre de la pir\u00e1mide de prestigio social genera condiciones de base favorables a la no discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sistema condiciona la forma de vivir de la gente. El capitalismo, m\u00e1s que la cooperaci\u00f3n, valora el \u00e9xito producto de una competencia que incluye la pelea, la traici\u00f3n y el enga\u00f1o. Lo comprobamos en los programas de la TV. Tambi\u00e9n la capacidad de fingimiento es infinita en lo publicitario, lo comercial y lo pol\u00edtico. <em>Todo se compra, todo se vende<\/em>, reza el dicho popular t\u00edpico del mercado. <em>El fin justifica los medios<\/em> es la anti\u00e9tica vigente. Y si tengo que fingir una reconciliaci\u00f3n mostrando un pesar que no existe o dar razones que justifiquen mi accionar ofensivo, no habr\u00e1 problema en hacerlo porque eso es lo que manda la oportunidad para avanzar en los negocios. Pero nada m\u00e1s extra\u00f1o a la reconciliaci\u00f3n que la insinceridad.<\/p>\n<ol start=\"15\">\n<li><strong> Afortunadamente, aunque se monopolice los medios de comunicaci\u00f3n, la gente no responde siempre como quisieran los dominadores. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La conciencia humana no es pasiva, sino activa y creativa en su necesidad de adaptaci\u00f3n creciente. Podr\u00eda resultar que esa conciencia hiciera algo totalmente inesperado precisamente porque la conciencia es activa e intencional.<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed que, en el caso peruano, seg\u00fan encuesta de Ipsos pocos han cre\u00eddo que el indulto a Fujimori en las navidades del 2017 sea realmente humanitario. No arranca as\u00ed un aut\u00e9ntico proceso de reconciliaci\u00f3n. Tampoco cree que el gabinete as\u00ed denominado \u00abde la reconciliaci\u00f3n\u00bb est\u00e9 efectivamente comprometido en esa tarea. O que el 2018 bautizado como \u00abA\u00f1o de la reconciliaci\u00f3n nacional\u00bb sea algo que vaya m\u00e1s all\u00e1 de un simple recurso de marketing pol\u00edtico. La poblaci\u00f3n est\u00e1 indignada y resentida por la corrupci\u00f3n end\u00e9mica que ha afectado a todos los gobiernos y partidos. Se ha calculado que el costo de la corrupci\u00f3n en el Per\u00fa equivaldr\u00eda a entre un 3% y 5% del PBI, al a\u00f1o, es decir, hasta unos S\/33.800 millones, seg\u00fan cifras de la ONG \u201cPro\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil que la reconciliaci\u00f3n social se d\u00e9 en medio de un sistema en el que el c\u00e1ncer de la corrupci\u00f3n ha hecho met\u00e1stasis. O que las comunidades \u00e9tnicas andinas y amaz\u00f3nicas, tan golpeadas en la \u00e9poca del terror, se reconcilien con el Estado peruano cuando siguen siendo v\u00edctimas de los abusos de la miner\u00eda o la explotaci\u00f3n del gas o del mismo Estado a trav\u00e9s de sus p\u00e9simos servicios educativos y de salud.<\/p>\n<p>Estamos sosteniendo entonces que los actos de verdadera reconciliaci\u00f3n entre el Estado y la sociedad, y entre las facciones en pugna, requieren de un contexto pol\u00edtico adecuado y de otra estructura de poder. Una en la que el ciudadano acceda a la toma de decisiones. Y tambi\u00e9n requieren otro modelo econ\u00f3mico. Uno en el que el capital no sea enemigo el trabajo. En efecto, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda reconciliarse un trabajador con su empleador dentro de las condiciones de precariedad laboral y explotaci\u00f3n que se impusieron con el imperativo de la flexibilidad laboral como condici\u00f3n para invertir?<\/p>\n<ol start=\"16\">\n<li><strong> El circulo de la violencia: deseo, sufrimiento, resentimiento, venganza, ambici\u00f3n y nuevo ensue\u00f1o de poder.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El sufrimiento infringido por otros, base del resentimiento y la venganza, se registra en los estados habituales de conciencia dominado por la actitud egocentrada. En el nivel de conciencia de s\u00ed el sufrimiento disminuye porque se lo observa, entiende, comprende y se le da un sentido. Luego de experiencias de meditaci\u00f3n disminuye m\u00e1s. En proceso, la repetici\u00f3n de estos desarrollos hace que el sufrimiento se reduzca m\u00e1s todav\u00eda. En la reconciliaci\u00f3n social se requiere una condici\u00f3n de inicio muy potente, positiva y elevada. Esto por su gran relevancia en la calidad de vida y la convivencia colectiva. Se trata de una condici\u00f3n extraordinaria, una actitud que facilita permanentemente la convergencia de la diversidad. Nadie dice que es f\u00e1cil. Escuchamos poco y peleamos por tener la raz\u00f3n. Pero es posible irse entendiendo cada vez mejor en una comunicaci\u00f3n democr\u00e1tica que sabemos es precaria pero crucial y siempre restaurada.<\/p>\n<p>Los que hablan de &#8216;olvido&#8217; pretenden borr\u00f3n y cuenta nueva, encubriendo m\u00e1s bien bloqueos, intereses y represiones. La violencia latente se acumula y se expresa m\u00e1s adelante con mayor furor todav\u00eda. Adem\u00e1s, \u00bfcon qu\u00e9 derecho las v\u00edctimas van a ser obligadas a un perd\u00f3n que no sienten o son incapaces de sentir? Y si tal cosa ocurriera se quebrantan la igualdad entre humanos que deben seguir sosteniendo relaciones de convivencia y reciprocidad para continuar la adaptaci\u00f3n com\u00fan a un mundo en construcci\u00f3n que cambia permanentemente.<\/p>\n<ol start=\"17\">\n<li><strong> La energ\u00e9tica de la reconciliaci\u00f3n. Transferencias de cargas y contenidos oprimentes. Transformaci\u00f3n de un tipo de relaci\u00f3n con el mundo.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El tema de la reconciliaci\u00f3n social visto en una din\u00e1mica energ\u00e9tica es c\u00f3mo lograr superar resistencias y transferir contenidos cargados de sufrimiento. De no hacerlo el resentimiento cierra el futuro por la repetici\u00f3n del acto de venganza sustentado en la creencia de que la violencia no es transformable y s\u00f3lo otra violencia mayor la resuelve o controla.<\/p>\n<p>Pero aun transfiriendo una situaci\u00f3n irreconciliable, no por ello se habr\u00e1 modificado una visi\u00f3n total del mundo, una mentalidad que no tiene a la igualdad de oportunidades como argumento central. Tampoco a la reconciliaci\u00f3n como un recurso que posibilite la continuidad de una comunidad en la que la diversidad se exprese con libertad. La dificultad es mayor cuando la convicci\u00f3n colectiva est\u00e1 sustentada en creencias discriminatorias de superioridad muy enraizadas y de distinto origen cultural.<\/p>\n<p>Esto exige una acumulaci\u00f3n coherente de proceso en la misma direcci\u00f3n y la resoluci\u00f3n de cambiar toda la relaci\u00f3n con el mundo interiorizada en el paisaje de formaci\u00f3n propio de un sistema basado en el individualismo, la posesi\u00f3n y la exclusi\u00f3n. De ah\u00ed que la reconciliaci\u00f3n entre las personas y los grupos se facilita en una estructura social democr\u00e1tica que se oriente por la igualdad de oportunidades para todos. Los ciudadanos se reconcilian, a diferencia de los s\u00fabditos que suplican perd\u00f3n al zar, al emperador o al rey. O de los pobres que venden su voto y su conciencia en los clientelismos populistas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, en un pa\u00eds como el Per\u00fa, multiling\u00fce e intercultural, que mantiene relaciones de discriminaci\u00f3n con la mayor\u00eda social, va a ser m\u00e1s dif\u00edcil la aceptaci\u00f3n general y el acuerdo b\u00e1sico que requiere la reconciliaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>De este modo, el sistema de creencias determina la conducta global de individuos y conjuntos humanos en m\u00e1s de un sentido. Y por ello se hace tan dif\u00edcil la transferencia necesaria para que la venganza no se prolongue por centurias, se descongele el resentimiento y se produzca la reconciliaci\u00f3n social dejando operar a instituciones bien consolidadas.<\/p>\n<p>As\u00ed, es mayor y m\u00e1s fuerte la vigencia de una cultura individualista sobre otra de derechos humanos y reconciliaci\u00f3n aut\u00e9ntica. Sobre todo, cuando la gran mayor\u00eda del pueblo v\u00edctima pertenece a una cultura despojada, oprimida y discriminada como la andina quechua hablante de Ayacucho y Abancay durante la d\u00e9cada del terror en el Per\u00fa.<\/p>\n<p>Es claro que el impacto mayor actual est\u00e1 dado por el neoliberalismo que sali\u00f3 triunfante en la lucha contra el comunismo. En realidad, ninguno de los dos se caracteriza por eliminar la violencia, m\u00e1s bien es parte central de su forma mental, del trasfondo psicosocial y del paisaje de formaci\u00f3n introyectado en el proceso de una socializaci\u00f3n individualista o autoritaria en la cual los de arriba son los que triunfan y los de abajo los que pierden.<\/p>\n<ol start=\"18\">\n<li><strong> El impacto de la tecnolog\u00eda conduce a la interculturalidad y al sincretismo de las im\u00e1genes del mundo, los paisajes de formaci\u00f3n y sus respectivos fondos de creencias. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La gran pregunta es esta: \u00bfSe puede introducir en un individuo y en una sociedad un factor que haga variar la forma mental, el trasfondo psicosocial, el conjunto de las creencias b\u00e1sicas negativas?<\/p>\n<p>Superar la violencia y la venganza y avanzar hacia la no violencia y la reconciliaci\u00f3n no es algo que se improvise o se acelere arbitrariamente como se ha intentado en el Per\u00fa con el indulto apresurado por canje pol\u00edtico al expresidente Fujimori.<\/p>\n<p>La reconciliaci\u00f3n tiene sus tiempos y etapas marcadas con hitos ceremoniales, con relatos transferenciales, con monumentos recordatorios, con gestos simb\u00f3licos y con reparaciones efectivas, adem\u00e1s de cambios en la ley y reformas del Estado. Lo ideal: una revoluci\u00f3n no violenta. Porque, \u00bfc\u00f3mo se lograr\u00e1 una reconciliaci\u00f3n permanente en una sociedad donde una parte de ella se ha apropiado del todo social sometiendo al Estado y al bien p\u00fablico al designio del inter\u00e9s privado y particular?<\/p>\n<p>Lo cual significar\u00eda lograr primero un acuerdo sobre las caracter\u00edsticas de ese proceso en que el Estado retorna a la defensa de la sociedad, de sus ciudadanos. As\u00ed se abren mayores posibilidades de reconciliaci\u00f3n entre las v\u00edctimas y los victimarios. Esto es lo que pretendi\u00f3 la Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n (CVR) pero no se logr\u00f3 por la oposici\u00f3n pol\u00edtica de un partido que tambi\u00e9n fue responsable de la tragedia. Pero a\u00fan si se lograra, aunque fuera un avance, no significar\u00eda el fin del resentimiento y la venganza, hijos predilectos de la violencia y la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Modificar im\u00e1genes de violencia requiere incluir propuestas de nuevas im\u00e1genes en un proceso de t\u00e9cnica y arte llevado adelante. Pero esto no equivale a variar el paisaje de formaci\u00f3n de donde surge la violencia, lo que es m\u00e1s dif\u00edcil y requiere m\u00e1s preparaci\u00f3n por parte del sujeto individual o colectivo que intenciona el cambio. M\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda es provocar transferencias a toda la poblaci\u00f3n, para modificar el n\u00facleo mental violento de la conciencia social.<\/p>\n<ol start=\"19\">\n<li><strong> Parece urgente lanzar al escenario psicosocial un argumento con im\u00e1genes precisas, convincentes, que permitan introducir elementos transferenciales y que eludan las resistencias de las creencias violentistas. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>De lo reflexionado hasta aqu\u00ed parece necesario contar con algunos componentes que permitir\u00edan conducir el proceso transferencial colectivo.<\/p>\n<p>a) Contar con un relato que lleve en su seno un nuevo argumento que permita reordenar los temas y contenidos violentos en una estructura que, tras una introducci\u00f3n, muestre el nudo problema y a la vez que proponga salidas en su desarrollo posterior, sin que se pierda el significado profundo de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) La fuente o las fuentes institucionales de lanzamiento del nuevo relato o mito de los nuevos tiempos, la no violencia y la reconciliaci\u00f3n deber\u00eda ser de muy alta credibilidad nacional e internacional.<\/p>\n<p>c) Los respaldos de las organizaciones m\u00e1s representativas y diversas de la sociedad deber\u00edan participar para asegurar la legitimidad de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>d) Acciones previas concretas de reparaci\u00f3n deben ser llevadas a cabo con gran difusi\u00f3n por todas las oficinas y ministerios que puedan contribuir a reparar los da\u00f1os por la poblaci\u00f3n inocente violentada.<\/p>\n<p>e) Las recomendaciones del informe de la CVR deben ser plenamente asumidas, al igual que su programa integral de reparaciones.<\/p>\n<p>f) Las personalidades que p\u00fablicamente lleven a cabo toda la gesti\u00f3n deber\u00edan contar con la simpat\u00eda y la credibilidad de la poblaci\u00f3n y el consenso de todos los actores sociales que intervinieron en el conflicto.<\/p>\n<p>g) Estas personalidades, aparte de un relato convincente que complete al de la CVR, deber\u00eda contar con personalidades de referencia y m\u00faltiples replicadores en los colegios y en la televisi\u00f3n. Su funci\u00f3n seria mantener la direcci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n social que tanto necesita un pa\u00eds tan y tanto tiempo v\u00edctima de la violaci\u00f3n de los derechos humanos.<\/p>\n<p>h) Pero nada podr\u00e1 resolver el c\u00edrculo vicioso del resentimiento y la venganza si es que el movimiento social no acomete la tarea de forjar un nuevo sistema que desconcentre el poder, distribuya mejor la riqueza y asegure los servicios de salud y educaci\u00f3n de la mejor calidad para toda la poblaci\u00f3n sin discriminaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p><em>Centro de Estudios Humanistas Nueva Civilizaci\u00f3n. Martes 16 de marzo de 2018.<\/em><\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAFIA REFERENCIAL<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; <em>Conclusiones de la Comisi\u00f3n de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n.<\/em> A\u00f1o 2003.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cverdad.org.pe\/ifinal\/conclusiones.php\">http:\/\/www.cverdad.org.pe\/ifinal\/conclusiones.php<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <em>Sobre Reconciliaci\u00f3n<\/em>. Silo A\u00f1o 2007. \u00daltimo d\u00eda de las Jornadas de Inspiraci\u00f3n de mayo de 2007, en Punta de Vacas, Mendoza, Argentina.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.espaciosnoviolentos.net\/mobile\/index.php?m=1&amp;secc=doc&amp;doc=21\">http:\/\/www.espaciosnoviolentos.net\/mobile\/index.php?m=1&amp;secc=doc&amp;doc=21<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <em>Propuesta hacia la reconciliaci\u00f3n. Una interpretaci\u00f3n del Mensaje de Silo.<\/em> Ergas, Rivadeneyra &amp; John. A\u00f1o 2015.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/psicologiadelnuevohumanismo.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/LA-RECONCILIACI%C3%93N-PERSONALSOCIAL-Final51.pdf\">http:\/\/psicologiadelnuevohumanismo.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/LA-RECONCILIACI%C3%93N-PERSONALSOCIAL-Final51.pdf<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <em>Modificaci\u00f3n del Trasfondo psicosocial<\/em>. Silo, R\u00edo de Janeiro, 4 de enero de 1982.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/sabiosguerrerosypoetas.blogspot.pe\/2013\/12\/modificacion-del-trasfondo-psicosocial.html?m=1\">http:\/\/sabiosguerrerosypoetas.blogspot.pe\/2013\/12\/modificacion-del-trasfondo-psicosocial.html?m=1<\/a><\/p>\n<p>&#8211; <em>Control y evoluci\u00f3n de la conciencia.<\/em> Apuntes de conversaciones de E.Nassar con Silo &#8211; 18\/4\/97<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.scribd.com\/mobile\/document\/339158515\/Control-y-Evolucion-de-La-Conciencia\">https:\/\/es.scribd.com\/mobile\/document\/339158515\/Control-y-Evolucion-de-La-Conciencia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Zorrilla Eguren La reconciliaci\u00f3n necesita ser vivida con profundidad en un proceso con sentido trascendente. La reconciliaci\u00f3n para que tenga peso hist\u00f3rico y colectivo necesita vivirse de manera profunda y conmovedora. 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