{"id":56921,"date":"2013-06-17T04:50:35","date_gmt":"2013-06-17T03:50:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/?p=56921"},"modified":"2013-06-17T06:15:53","modified_gmt":"2013-06-17T05:15:53","slug":"sobre-la-cuestion-originaria-reparar-el-pasado-mirando-al-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2013\/06\/sobre-la-cuestion-originaria-reparar-el-pasado-mirando-al-futuro\/","title":{"rendered":"Sobre la cuesti\u00f3n originaria: reparar el pasado mirando al futuro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.pressenza.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/vanya_cosin_Marcha_Agua52.jpg\" width=\"405\" height=\"608\" \/><\/p>\n<p>[clear][divide]<\/p>\n<p><i>Por Javier Tolcachier &#8211;<\/i><i>Investigador del Centro de Estudios Humanistas de C\u00f3rdoba (Argentina)<\/i><\/p>\n<p>Los pueblos que habitaban el suelo americano con anterioridad a las invasiones colonialistas son, sin duda alguna, sujetos de reparaci\u00f3n hist\u00f3rica. Estos colectivos fueron masacrados, vejados, violados, despojados, explotados, discriminados y perseguidos. La violencia ejercida fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico o lo econ\u00f3mico exigiendo el sometimiento cultural, la humillaci\u00f3n de la propia identidad y el abandono forzado de creencias y formas de espiritualidad propias. Aquellos pueblos fueron condenados a la p\u00e9rdida de libertad subjetiva y objetiva, reduci\u00e9ndolos a objetos sin intenci\u00f3n propia. Similar desgracia ocurri\u00f3 a los habitantes de lugares lejanos que fueron exiliados y transportados a estas tierras como mercanc\u00edas para servir como esclavos y sirvientes a un modelo de apropiaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas de genocidio son incontestables, la violaci\u00f3n de todos y cada uno de los derechos humanos consagrados es inconfundible, por lo que el reclamo hist\u00f3rico que hoy recorre la Am\u00e9rica toda no puede ser relativizado ni negado en sus fundamentos morales. Cuanto m\u00e1s interesante se vuelve el an\u00e1lisis al comprender la posibilidad de no asentar la denuncia en una supuesta \u201cjusticia\u201d vengativa (descendiente de la legalidad inaugurada por Hammurabi) y ni siquiera en un derecho de \u201cposesi\u00f3n ancestral\u201d preexistente de los territorios ocupados. \u00a0La violencia hacia cualquier ser humano es absolutamente injustificable y en su ejercicio reside claramente la judicaci\u00f3n de su reprobabilidad.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la violencia social y personal en cualquiera de sus formas, no s\u00f3lo contin\u00faa afectando como c\u00e1ncer maligno todo tejido social futuro, no s\u00f3lo augura la reacci\u00f3n del cuerpo social contra la injusticia que genera, sino que permanece en la interioridad de quienes como agentes la perpetran y como destinatarios la sufren, como un contenido en la memoria que necesita ser compensado y superado. Es desde esa concepci\u00f3n din\u00e1mica y esta perspectiva hacia el futuro que aqu\u00ed se propone abordar esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Lejos de proponer un castigo revanchista que augura nefastas continuidades en el mismo sentido cuando los vientos soplen en direcci\u00f3n inversa, se sugiere tomar como perspectiva orientadora la reparaci\u00f3n de lo mal hecho, la comprensi\u00f3n del error hist\u00f3rico, la necesidad de reconciliaci\u00f3n futura. Aunque en definitiva no existan los culpables, esto no implica disolver las responsabilidades que s\u00ed existen y es imprescindible aclarar y aplicar, so pena de diluir entre nubes lo ocurrido, falseando la memoria y oscureciendo el entendimiento.<\/p>\n<p><b>Los autores y responsables de la violencia contra los pueblos de Am\u00e9rica<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los responsables de la infinita violencia sufrida por las naciones originarias de Am\u00e9rica?<\/p>\n<p>En primera medida, los poderes colonialistas invasores a trav\u00e9s de sus gobiernos; sus cortesanos y burgueses \u00e1vidos de riqueza, sus financistas prestos a la f\u00e1cil ganancia y sus ejecutores f\u00edsicos, que fueron en su mayor parte desclasados sin horizonte en los viejos reinos que pretendieron escapar a esa situaci\u00f3n violentando a otros. Luego vendr\u00edan los sucesores de los viejos imperios, menos mon\u00e1rquicos, pero igualmente despiadados a la hora de continuar la vejaci\u00f3n y la dependencia en sus distintas modalidades.<\/p>\n<p>La tremenda dosis de dolor infligida, requer\u00eda una dosis de anestesia equivalente, la que fue provista por la iglesia cristiana, que dot\u00f3 a las legiones destructoras de justificaciones integristas y fan\u00e1ticas. Iglesia que se vio acorralada desde el Oriente por el rasante ascenso de la fe mahometana, que ve\u00eda implotar su dictadura medieval a manos de la revoluci\u00f3n humanista del Renacimiento\u00a0y que encontr\u00f3 en el Occidente americano una nueva fuente de almas a someter y riquezas con las cuales sostener sus pol\u00edticas de dominio.<\/p>\n<p>Con el tiempo, fue la progenie de aquellos conquistadores la que continu\u00f3 con la tradici\u00f3n de violencia heredada. De esta manera, el az\u00facar del Caribe, el caucho brasilero, los minerales andinos, los alimentos de las extensas pampas, los guanos y los salitres de las alejadas soledades, las tierras que todo aquello conten\u00edan, fueron apropiados por pocas familias expulsando y aniquilando a todo aquel que se interpusiera en el camino. Fueron esas mismas familias las que consolidaron un sistema pol\u00edtico y legal que concurri\u00f3 \u2013 en general \u2013 a la complicidad con un sistema mundial capitalista en expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, gran parte de los habitantes qued\u00f3 despojada de toda posibilidad de subsistencia, fue tal el agravio que, a\u00fan sobrevivientes, ellos mismos cimentaron la apropiaci\u00f3n sufrida, trabajando y muriendo en las minas, las haciendas o los ferrocarriles que transportaban hacia los puertos el producto que hab\u00edan visto salir de su esfuerzo y no volver\u00edan a ver en su beneficio.<\/p>\n<p>De esta manera, al sobrevolar apenas esa tremenda huella hist\u00f3rica, comienza a asomar en el debate la muestra de que, precisamente, aquel mismo modelo de acumulaci\u00f3n, aquella concentraci\u00f3n creciente de capital que socializa angustias, aquel despojo material y espiritual denunciado, es el que est\u00e1 estructuralmente a la base del dolor social actual. Cu\u00e1n fuerte puede ser la convicci\u00f3n emanada de un sentir solidario hacia seres supuestamente \u201cajenos\u201d si adem\u00e1s se comprende lo inextricable de la relaci\u00f3n de su historia con las dificultades que las mayor\u00edas padecen en la actualidad.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista quedar\u00e1 manifiesto que, para resolver la herida hist\u00f3rica ser\u00e1 preciso discutir el modelo de sociedad a\u00fan en vigor, aunque ya haya perdido una buena parte de su atracci\u00f3n y su vigencia interior. Quedar\u00e1 expuesto entonces que, quien no est\u00e9 en disposici\u00f3n de asumirlo ser\u00e1 solo aquel que pretenda defender un sistema caduco y re\u00f1ido con la sensibilidad humanista.<\/p>\n<p><b>La infame utilizaci\u00f3n de la infamia<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>Antes de proseguir es necesario advertir claramente sobre la utilizaci\u00f3n que se ha hecho del tema de los pueblos originarios desde ciertos c\u00edrculos de poder. El inter\u00e9s de dicha manipulaci\u00f3n es el de confundir a protagonistas y opini\u00f3n p\u00fablica sobre ra\u00edces y alcances del conflicto social que aqu\u00ed se aborda y por tanto, mantener interesadamente el statu quo injusto vigente. Se\u00f1alamos apenas dos variantes muy conocidas de dicho accionar, que han sido largamente utilizadas durante mucho tiempo en toda Latinoam\u00e9rica y que, a\u00fan hoy, siguen siendo herramientas de la infamia.<\/p>\n<p>La primera t\u00e9cnica es la co-optaci\u00f3n o compra de voluntades de colectividades o liderazgos que, reales o ficticios, traicionan objetivamente a la causa que en principio pretend\u00edan servir. Bibliotecas enteras podr\u00edan ser escritas relatando las d\u00e1divas entregadas por pol\u00edticos y empresarios a encumbrados dirigentes de etnias en toda la regi\u00f3n a cambio de apoyo, silencio y mentira. La segunda forma es enarbolar una aparente defensa de las causas justas, para desviar el reclamo de las propias conveniencias y responsabilidades hacia temas secundarios, lejos de las verdaderas ra\u00edces de los conflictos.\u00a0 No abundaremos en detalles ni ejemplos, ya que es muy conocida la filibuster\u00eda del antihumanismo que arr\u00eda sus propias banderas izando por corto tiempo las ajenas para confundir y aprovechar la sorpresa de los ingenuos.<\/p>\n<p><b>Lo originario, lo mixto, lo com\u00fan.<\/b><\/p>\n<p>Volviendo al tema central: a\u00fan identificado el conflicto, las responsabilidades y la estructura din\u00e1mica que lo arrastra hasta nuestros d\u00edas, es imprescindible ir a\u00fan m\u00e1s all\u00e1. No ser\u00e1 posible recorrer el camino necesario si la reivindicaci\u00f3n permanece anclada en identidades inc\u00f3lumes, definitivas y antag\u00f3nicas. En una civilizaci\u00f3n que comienza a mundializarse, no ser\u00e1n los bandos de anta\u00f1o, no ser\u00e1n las relaciones de dominaci\u00f3n entre culturas cristalizadas las que proveer\u00e1n respuestas duraderas.<\/p>\n<p>Una mirada hist\u00f3rica despojada de adhesiones producidas por la coyuntura individual que a cada quien le toca vivir, nos permite observar con claridad que todo fen\u00f3meno cultural es por esencia din\u00e1mico. Que las etnias no han sido siempre lo que son, que lejos de ser entidades est\u00e1ticas con patrones de comportamiento inmutables, son fruto ellas mismas de construcciones sociales y humanas sobre realidades a su vez preexistentes a ellas.<\/p>\n<p>Aquello que hoy denominamos \u201coriginario\u201d lo es no tanto por lo que la acepci\u00f3n connota en relaci\u00f3n a lo \u201cprimigenio\u201d u \u201coriginal\u201d (a lo cual habitualmente se refiere el vocablo \u201caborigen\u201d) sino en cuanto a la diferencia entre los que llegaban y los que hab\u00edan nacido en suelo latinoamericano. A su vez, ha quedado m\u00e1s que demostrado que los ancestros de aquellos originarios provinieron en sucesivas migraciones de regiones asi\u00e1ticas, lo cual agrega temporalidad e inteligencia a nuestra mirada.<\/p>\n<p>En el largo proceso hist\u00f3rico, los pueblos se fueron encontrando, y en cada nuevo encuentro, fraterno o violento, en cada nuevo contacto, se produjeron aprendizajes y nuevos elementos comenzaron a formar parte de las culturas involucradas. Muchos pueblos que desaparecieron de la faz de la Tierra y de cuya identidad s\u00f3lo sabemos a trav\u00e9s de relatos, trasladaron elementos culturales que hoy siguen vivos en otros pueblos. Y a\u00fan aquellos pueblos que sometieron a otros, pretendiendo imponer su propia cultura, absorbieron de ellos parte de aquella cultura que dec\u00edan rechazar.<\/p>\n<p>Otro tanto ocurre con las tradiciones y costumbres, que van siendo modificadas por la aparici\u00f3n de nuevas generaciones formadas en contextos distintos que las anteriores. Esta din\u00e1mica generacional, aunque lenta en tiempos pret\u00e9ritos, ha nutrido siempre en sentido transformador la habitualidad de las costumbres adquiridas.<\/p>\n<p>Comprender esto, nos habilita a elastizar la mirada sobre la noci\u00f3n de lo cultural, nos abre el futuro rec\u00edprocamente, nos permite franquear compartimentos supuestamente estancos, nos facilita pensar en construcciones futuras comunes. \u00a0Pero esta noci\u00f3n din\u00e1mica nos lleva a visualizar otro aspecto fundamental del problema, que por su propia esencia, pasa normalmente desapercibido. Nos referimos al mestizaje, a la mezcla de caracteres raciales y culturales, sin el cual no es posible entender cabalmente las realidades sociales americanas.<\/p>\n<p>La conquista del suelo americano fue protagonizada por varones j\u00f3venes que se mestizaron con nativas americanas. Lo mismo sucedi\u00f3 a los esclavos y luego entre amos y esclavos afrodescendientes. As\u00ed se produjo el por entonces componente demogr\u00e1fico mayoritario de la poblaci\u00f3n americana, esencialmente mestizo. Tiempo despu\u00e9s, llegar\u00edan nuevas oleadas de inmigrantes que variar\u00edan \u2013 en algunos puntos significativamente \u2013 el panorama humano. Sin embargo, la mayor parte de la masa poblacional latinoamericana quedar\u00eda conformada por aquella mixti\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo la gen\u00e9tica mixta, los rasgos externos o el color de la piel fueron el resultado de estos siglos de coexistencia y socializaci\u00f3n racial. La amalgama cultural avanz\u00f3 en el lenguaje, en las comidas, en las creencias y formas de relaci\u00f3n por sobre los prejuicios y perjuicios de la violencia racial. Esta violencia asentada en la \u201climpieza de sangre\u201d, en el cultivo de una formal monogamia endoracial, en las jerarqu\u00edas discriminantes impuestas por el poder dominante, fue la que incit\u00f3 no s\u00f3lo la aculturaci\u00f3n ind\u00edgena, sino tambi\u00e9n la negaci\u00f3n, el ocultamiento y la m\u00edmesis de la identidad mestiza. As\u00ed es que reci\u00e9n hoy y a\u00fan incipientemente, un n\u00famero creciente de habitantes de estas tierras reconoce y valora su ascendencia mixta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed llegamos nuevamente a una comprensi\u00f3n importante, la que da cuenta de la estructura din\u00e1mica de la identidad. Para decirlo en t\u00e9rminos m\u00e1s claros: de alguna manera todos tenemos algo de originarios, sea por genealog\u00eda o por transmisi\u00f3n de un paisaje cultural cargado de significados fusionados. Con esto aparece un nuevo \u201cnosotros\u201d que nos incluye y nos implica en la resoluci\u00f3n de las dificultades que todos padecemos.<\/p>\n<p><b>La confusi\u00f3n de Estado y Naci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Los estados nacionales, sucesores de la idea de una convergencia superadora de localismos y particularidades, no pudieron &#8211; bajo el signo de la dominaci\u00f3n burguesa que finalmente se impuso al ideal revolucionario jacobino &#8211; sino agregar su cuota de violencia, al forzar una desidentificaci\u00f3n cultural ilusoria, promoviendo una superficial agregaci\u00f3n que no lleg\u00f3 a ser empat\u00eda, fraternidad ni nacionalidad. La justificaci\u00f3n de tal proceder fue dictada por la adhesi\u00f3n a las ideolog\u00edas estamentales y centralistas, ya sea en la variante corporativo-fascista como en la marxista-leninista.<\/p>\n<p>Tan lejos fue el violentamiento que signific\u00f3 la estigmatizaci\u00f3n de lo diverso, la abominaci\u00f3n del enriquecimiento mutuo por la diferencia, pretendiendo con ello cimentar identidades nacionales falsas. Lo in\u00fatil de dicha intenci\u00f3n se manifest\u00f3 al surgir desde lo \u00edntimo la rebeli\u00f3n que clamaba por reconocimiento y derechos.\u00a0\u00a0 Y es que ha primado una elemental confusi\u00f3n entre las categor\u00edas conceptuales de Estado y Naci\u00f3n y en el concepto mismo de Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su libro \u201cHumanizar la Tierra\u201d Silo<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/nelsy\/Downloads\/Reparar%20el%20pasado%20mirando%20al%20futuro.doc#_ftn1\">[1]<\/a> nos aclara el punto:<\/p>\n<p>\u201cLo que define a una naci\u00f3n es el reconocimiento mutuo que establecen entre s\u00ed las personas que se identifican con similares valores y que aspiran a un futuro com\u00fan y ello no tiene que ver ni con la raza, ni con la lengua, ni con la historia entendida como una \u201clarga duraci\u00f3n que arranca en un pasado m\u00edtico\u201d. Una naci\u00f3n puede formarse hoy, puede crecer hacia el futuro o fracasar ma\u00f1ana y puede tambi\u00e9n incorporar a otros conjuntos a su proyecto. En ese sentido, puede hablarse de la formaci\u00f3n de una naci\u00f3n humana que no se ha consolidado como tal y que ha padecido innumerables persecuciones y fracasos&#8230; por sobre todo ha padecido el fracaso del paisaje futuro.\u201d<\/p>\n<p>Aqu\u00ed vemos c\u00f3mo el mismo concepto de Naci\u00f3n ha sido subvertido desde una mirada que condiciona el hecho futuro por lo acaecido anteriormente, por un rigor mec\u00e1nico donde la intenci\u00f3n humana, factor primario de agregaci\u00f3n, utop\u00eda y construcci\u00f3n social, queda extirpada o como m\u00ednimo, minimizada. Este modo conceptual, donde el pasado prima y condiciona al futuro ser\u00e1 analizado un poco m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos antes, se ha atribuido al Estado, que tiene que ver con determinadas formas de gobierno reguladas jur\u00eddicamente, err\u00f3neamente la capacidad de formar nacionalidades. De esta manera, al igualar un ente de administraci\u00f3n jurisdiccional a realidades culturales complejas y profundas, se ha perdido de vista su existencia y cre\u00eddo superar los problemas.<\/p>\n<p>Afortunadamente los pueblos han tra\u00eddo nuevamente a las orillas de la agenda social aquello que se pretendi\u00f3 hundido para siempre en el mar de la confusi\u00f3n y la imposici\u00f3n. De esta manera, en los fuertes movimientos ind\u00edgenas de las \u00faltimas d\u00e9cadas, que hicieron temblar Am\u00e9rica desde sus entra\u00f1as culturales, hemos visto el resurgir de mitos poderosos.<\/p>\n<p>Tal ha sido la fuerza originaria, que ha sido la que ha constituido (y constituye a\u00fan) una de los primordiales factores en la resistencia y la transformaci\u00f3n de aquella pol\u00edtica oprobiosa y monol\u00edtica que fue conocida con el nombre de \u201cneoliberalismo\u201d.<\/p>\n<p>Tal es el vigor de la transformaci\u00f3n que lo ancestral reclama, que se ha impuesto como categor\u00eda indudable en la agenda de la realidad social de Latinoam\u00e9rica. Es m\u00e1s, lejos de pedir compromisos m\u00ednimos al sistema, lo cuestiona profundamente en sus fundamentos, exhibiendo alternativas que hoy influyen claramente como nuevas modalidades sociales de creciente vigencia.<\/p>\n<p>El autogobierno zapatista en la selva que une a M\u00e9jico con la profunda memoria mesoamericana o las imponentes modificaciones constitucionales que hacen de Ecuador y Bolivia entidades plurinacionales sustentadas crecientemente en paradigmas del Buen Vivir, constituyen la c\u00faspide que muestra el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en lugares donde la primac\u00eda demogr\u00e1fica originaria o mestiza ha sido matizada por nuevos elementos culturales, los pueblos originarios se han constituido en fuerza presente y contestataria ante el continuado arrollamiento de los mismos poderes con los mismos intereses de siempre, sacar de la tierra y de los hombres hasta la \u00faltima gota de lucro posible.<\/p>\n<p><b>Lo futuro visto desde lo pasado<\/b><\/p>\n<p>Luego de tan extenso discurso, ser\u00e1 necesario finalmente llegar al \u00bfqu\u00e9 hacer?&#8230; o tambi\u00e9n quiz\u00e1s no tan pronto, ya que la urgencia (en ocasiones) y la mec\u00e1nica ansiedad del pragmatismo (casi siempre), hace que lo conceptual aparezca como inutilidad et\u00e9rea, cuando en realidad es vital e imprescindible como fundamento de renovaci\u00f3n verdadera.<\/p>\n<p>Quien se toma el trabajo de analizar algunas revoluciones, descubre en ellas un hecho aparentemente ins\u00f3lito. Los revolucionarios, a\u00fan los m\u00e1s fervientes, en su deseo de modificar de ra\u00edz situaciones oprimentes del presente, bucean en el pasado buscando modelos a emular hacia el futuro. A modo de ejemplo sumario, recordemos como la Revoluci\u00f3n Francesa pretendi\u00f3 rescatar conceptos de la antigua Rep\u00fablica de Roma, por supuesto deformados por un enaltecimiento exagerado. Del mismo modo, el inspirado Renacentismo abrevaba en lejanas doctrinas egipcias, caldeas y hebreas (asumidas en realidad desde matrices greco-bizantinas) para producir formidables traducciones que transmutaron la mirada y el quehacer humano.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica con el poder y los usos vigentes ha llevado en los ocasos de cada era a retrotraer la mirada al momento inmediatamente anterior a la instalaci\u00f3n de los modos criticados. Si la mirada est\u00e1 condicionada por una concepci\u00f3n circular del tiempo, que afirma la repetici\u00f3n c\u00edclica de los sucesos hist\u00f3ricos, si adem\u00e1s el actor no percibe en su interior el traslado y la adhesi\u00f3n al recuerdo y la sensibilidad de paisajes generacionales en los que se form\u00f3, no ser\u00e1 dif\u00edcil comprender como el pasado termina proyect\u00e1ndose como fuente de aparente renovaci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>Por este motivo, muchas revoluciones contienen en s\u00ed elementos restauradores, que las limitan.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible entonces imaginar el porvenir sin que lo pasado se introduzca de contrabando como un ancla oculta impidiendo una navegaci\u00f3n libre por oc\u00e9anos de transformaci\u00f3n in\u00e9ditos? \u00bfC\u00f3mo esbozar la din\u00e1mica futura de factores culturalmente diferentes, hacia un escenario que permita no solo la tolerancia sino la fruct\u00edfera interacci\u00f3n convergente? \u00bfC\u00f3mo fusionar sin inhibir, como crear sin repetir, c\u00f3mo liberar sin extinguir?<\/p>\n<p><b>Lo diverso y lo universal<\/b><\/p>\n<p>En el momento actual, en el que el resurgimiento de identidades sometidas es factor primario de oposici\u00f3n al intento de imposici\u00f3n de una cultura \u00fanica, la autoafirmaci\u00f3n de lo culturalmente propio se presenta como un escollo tan dif\u00edcilmente salvable como lo es la violencia unitaria de un modelo preeminente, supuestamente m\u00e1s desarrollado.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la diversidad, el amor por lo m\u00faltiple, es sin duda la base que garantiza la libertad y el espacio para la expresi\u00f3n de lo diferente y sin embargo, no tiende a\u00fan los puentes necesarios para la construcci\u00f3n com\u00fan, arriesg\u00e1ndose con ello una confrontaci\u00f3n est\u00e9ril entre fracciones diferenciadas.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que es necesario acudir a un universalismo fundante y futuro, no como resultante conceptual ama\u00f1ada dictada por los t\u00e9rminos de cierta occidentalidad, particularmente blanca y anglosajona, sino como reducci\u00f3n a aspectos comunes y coincidentes de la especie, que permitan el avance hacia realidades mejoradas y realmente novedosas.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n habr\u00e1 de partir de la intencionalidad humana, de su esencial b\u00fasqueda de liberaci\u00f3n, de aquella necesidad b\u00e1sica de superar la evidente carencia temporoespacial que nos impulsa a transformar el entorno y a nosotros mismos, del insoslayable aspecto hist\u00f3rico y social del Ser Humano que acumula conocimiento y proyecta im\u00e1genes gracias a sus extendidos horizontes de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde esta concepci\u00f3n del Ser Humano, ser\u00e1 posible comprender como el reconocimiento que hacemos como humanistas de las realidades culturales diversas no invalida la existencia de una com\u00fan estructura humana en devenir hist\u00f3rico y en direcci\u00f3n convergente.<\/p>\n<p><b>Lo pasado visto desde lo futuro: La Naci\u00f3n Humana Universal<\/b><\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario evaluar entonces cu\u00e1l es el horizonte com\u00fan hacia el cual se dirige la respuesta reconciliadora. Dicho horizonte tendr\u00e1 expresi\u00f3n en la imagen de la Naci\u00f3n Humana Universal, como construcci\u00f3n en base a intenciones culturales compartidas y s\u00edntesis de procesos de complementaci\u00f3n precedentes. De esta manera, el proceso humano podr\u00eda alcanzar un nuevo esquema, en el cual anteriores \u2013 y a\u00fan pervivientes \u2013 formas como tribu, ciudad, reino, pa\u00eds y regi\u00f3n, podr\u00edan afluir en continuidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>De modo sumar\u00edsimo englobaremos en algunos pocos trazos aquel escenario que estimamos pronto a efectivizarse. Garantizar igualdad de derechos y oportunidades para todos, ampliar la libertad y la reciprocidad en las acciones humanas, desconcentrar el poder devolviendo soberan\u00eda a la base social\u00a0 y recomponiendo adem\u00e1s un tejido destruido por otros, son t\u00f3picos que est\u00e1n en el n\u00facleo de esa Naci\u00f3n Humana Universal que se propone. Asimismo, es de fundamental importancia reconocer la diversidad cultural como fuente de enriquecimiento, luchando contra todo tipo de discriminaci\u00f3n. Se afirma la convicci\u00f3n de la no violencia como modelo de conducta recto a seguir. Al mismo tiempo se genera una \u00edntima reflexi\u00f3n sobre el sentido de la vida en una novedosa espiritualidad humanizada, promoviendo la reconciliaci\u00f3n con uno mismo y con otras personas o bandos como condici\u00f3n esencial de la verdadera actitud revolucionaria que reconoce la \u00edntima conexi\u00f3n que une a las personas. Es obvio que nada podr\u00e1 subsistir all\u00ed\u00a0 que remede a las decadentes propuestas de la actual peque\u00f1a cultura materialista, que pone al dinero y a la posesi\u00f3n como valores primarios.<\/p>\n<p>La lucha por la plena vigencia de los derechos humanos lleva necesariamente al cuestionamiento de los poderes actuales, orientando la acci\u00f3n hacia la sustituci\u00f3n de \u00e9stos por los poderes de una nueva sociedad humana. Esta sociedad humanizada tendr\u00e1 como uno de sus principales indicadores el creciente poder de la base social, elementalmente de signo distinto a toda forma de concentraci\u00f3n de poder, sea \u00e9ste privado o estatal.<\/p>\n<p>Por ello es que, a\u00fan cuando se utilice moment\u00e1neamente al Estado como herramienta equilibradora ante las apetencias de la rapi\u00f1a transnacional, se necesitar\u00e1 profundizar el cambio hacia la descentralizaci\u00f3n efectiva del poder en todos los campos, hacia una democracia crecientemente participativa, directa y real, hacia un sistema econ\u00f3mico que priorice la desconcentraci\u00f3n del capital, hacia modelos de vida que admitan y celebren la multiplicidad, en definitiva, hacia un sentir que vea en la libertad individual y la solidaridad t\u00e9rminos complementarios y no antag\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Camino a ello, \u201cla mejor garant\u00eda de supervivencia de una minor\u00eda discriminada es que forme parte de un frente con otros que encaminan la lucha por sus reivindicaciones en direcci\u00f3n revolucionaria. Despu\u00e9s de todo, es el sistema globalmente considerado el que ha creado las condiciones de discriminaci\u00f3n y \u00e9stas no desaparecer\u00e1n hasta tanto ese orden social sea transformado.\u201d<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/nelsy\/Downloads\/Reparar%20el%20pasado%20mirando%20al%20futuro.doc#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>De esta manera, para acometer la reparaci\u00f3n hist\u00f3rica necesaria con una mirada puesta en el futuro parece recomendable apreciar la importancia de:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que todos los discriminados ganen espacio en las distintas esferas de la actividad social.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que cada cultura pueda profundizar en s\u00ed misma como construcci\u00f3n din\u00e1mica y resaltar los elementos humanistas que la proyectan hacia su mejoramiento y el entendimiento con otras.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 implementar la mejora inmediata de las condiciones de vida en el sentido de igualdad de derechos y oportunidades para todos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 integrar las particularidades en una lucha conjunta junto a otros discriminados en pos de una sociedad verdaderamente humana, priorizando las potencialidades de desarrollo ilimitado del Ser humano.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, me permito concluir esta nota extensa de manera algo m\u00e1s po\u00e9tica, citando la Declaraci\u00f3n que miles de humanistas hici\u00e9ramos un 1\u00ba de Mayo de 1997 y que me resultan pertinentes, oportunas y, sobre todo, altamente inspiradoras:<\/p>\n<p><em>\u201cNo dir\u00e9 que solamente los poderosos tienen la culpa de todos mis males. <\/em><br \/>\n<em> Yo, y mi hermano, y mi pueblo venceremos nuestras propias debilidades para vencer la infamia de los poderosos.\u00a0Me pondr\u00e9 en pie frente a la injusticia, la explotaci\u00f3n, la discriminaci\u00f3n y la violencia. \u00a0Ayudar\u00e9 a levantar a mi hermano y a mi pueblo contra la injusticia, la explotaci\u00f3n, la discriminaci\u00f3n y la violencia.\u00a0Unir\u00e9 a mis seres queridos, a mis amigos y a mis compa\u00f1eros.\u00a0Afirmar\u00e9 los valores de mi pueblo y despreciar\u00e9 la decadencia espiritual de los poderosos. \u00a0Afirmar\u00e9 la lucidez y despreciar\u00e9 la droga, el alcohol y la propaganda de los decadentes. \u00a0Afirmar\u00e9 la valent\u00eda, la compasi\u00f3n y la solidaridad y despreciar\u00e9 la cobard\u00eda, la insensibilidad y la violencia\u00a0 de los poderosos.\u00a0Paz, Fuerza y Alegr\u00eda para todos\u00bb<\/em><\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/nelsy\/Downloads\/Reparar%20el%20pasado%20mirando%20al%20futuro.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Pensador y gu\u00eda espiritual, fundador de la corriente conocida como Humanismo Universalista y del Movimiento Humanista.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/nelsy\/Downloads\/Reparar%20el%20pasado%20mirando%20al%20futuro.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Silo, \u201cCartas a mis amigos\u201d, Obras Completas, Vol. I, Ed. Plaza y Vald\u00e9s<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[clear][divide] Por Javier Tolcachier &#8211;Investigador del Centro de Estudios Humanistas de C\u00f3rdoba (Argentina) Los pueblos que habitaban el suelo americano con anterioridad a las invasiones colonialistas son, sin duda alguna, sujetos de reparaci\u00f3n hist\u00f3rica. 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