{"id":44314,"date":"2013-03-24T02:27:28","date_gmt":"2013-03-24T02:27:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/?p=44314"},"modified":"2013-03-25T14:13:41","modified_gmt":"2013-03-25T14:13:41","slug":"crisis-y-fuga-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2013\/03\/crisis-y-fuga-social\/","title":{"rendered":"Crisis y fuga social"},"content":{"rendered":"<p>En Agosto de 1973, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia del pensador argentino Silo (1), que tiene y ha tenido gran significancia para mi vida personal y social. En esa conferencia, aparte de otras cuestiones ya m\u00e1s para especialistas, se plante\u00f3 un tema que a mi juicio nunca ha dejado de tener vigencia, para quienes miramos el mundo intentando comprenderlo en su paisaje interno y externo. Lo que no imagin\u00e9 en ese momento era la relevancia que esos comentarios, adquirir\u00edan 40 a\u00f1os despu\u00e9s. Es decir hoy en d\u00eda. El tema enfocaba el mecanismo de \u201cfuga social\u201d.<\/p>\n<p>Cito: \u201cCuando en \u00e9pocas de crisis como la actual, el sistema de valores que fundamenta una sociedad pierde sentido, cuando toda la estructura social se revoluciona desde el modo de producci\u00f3n a las relaciones de producci\u00f3n, cuando la dial\u00e9ctica de clases se intensifica, cuando la dial\u00e9ctica generacional se abre paso, cuando el quehacer cotidiano se enrarece y carece de racionalidad, cuando la sensaci\u00f3n de asfixia general y particular se hace evidente, suele ocurrir el fen\u00f3meno de -fuga social-\u201d.<\/p>\n<p>Tratemos pues de corroborar primero que tales caracter\u00edsticas sociales de \u201ccrisis\u201d, se encuentran efectivamente en nuestra atm\u00f3sfera general. Por lo pronto estamos hablando primero, de valores que han perdido su vigencia y sentido. En efecto, no tenemos que ser particularmente acuciosos para darnos cuenta que la vieja solidaridad fue reemplazada por la competencia, la fe religiosa por la intolerancia, el fanatismo y la contradicci\u00f3n o sencillamente por el incumplimiento de preceptos que antes parec\u00edan s\u00f3lidos, incluso por los mismos \u201cadministradores\u201d de ella. Lo que antes eran delitos de especulaci\u00f3n y usura, hoy son respetables negocios a cuya cabeza se encuentra la banca nacional e internacional. La estructura del matrimonio y la familia siendo antes un aspecto de fortaleza social, hoy se encuentra absolutamente en retirada y surgen otras que no obedecen a las antiguas formas. La diversidad sexual que antes era motivo de secreto personal y familiar, hoy (por fortuna) se ampl\u00eda hacia la aceptaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>En cuanto a los modos de producci\u00f3n, \u00e9stos han tenido un desarrollo formidable. El trabajo manual se encuentra cada vez m\u00e1s circunscrito a la artesan\u00eda y el manufacturero a la automatizaci\u00f3n. Las empresas de servicio ocupan hoy un lugar primario en comunicaciones, transportes y otra gran variedad de campos dif\u00edcil de cuantificar. Sin embargo, la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica no admite que sus frutos se extiendan a la gran mayor\u00eda de seres humanos que pasan por ilimitados problemas para sobrevivir.<\/p>\n<p>Caso especial lo constituye Internet, que se ha presentado alterando no solo la actividad productiva, sino que tambi\u00e9n se ha extendido a la sociedad en general, generando una posibilidad de informaci\u00f3n nunca antes vista, pero que a la vez ha contribuido a desestructurar y reemplazar el modo de contacto entre las personas.<\/p>\n<p>Tal vez ha existido un giro inesperado en lo que se refiere a la dial\u00e9ctica de clases, puesto que el sistema econ\u00f3mico capitalista, provisoriamente, ha logrado lo que no lograron las revoluciones contrarias: instalar en las cabezas de la gente la ilusi\u00f3n de libertad. As\u00ed hoy, todos somos aparentemente libres, lo que incluye aspirar a ser la clase que no somos y estar m\u00e1s arriba en el escalaf\u00f3n social. Somos \u201caspiracionales\u201d. Las poleras con logos de grandes empresas o zapatillas de marca, se lucen con orgullo, entre los sectores m\u00e1s desamparados. De este modo la dial\u00e9ctica de clases se ha reducido a la exhibici\u00f3n de status, ya sea en capacidad de cr\u00e9dito, el lugar donde se vive, lo que se consume y en el mejor de los casos a negociaciones de aumento de salario frente al capital. Si se habla hoy de clases sociales, es en el contexto estad\u00edstico y de agrupamiento para estudios de mercado.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica generacional se mantiene viva y los hijos reniegan de las condiciones que encontraron al nacer, sin embargo las nuevas generaciones se debaten entre la extorsi\u00f3n del sistema que las permea, debilita o divide en sus fuerzas, amenaz\u00e1ndolas con su seguridad futura, cuando no mediante aparatos represivos que acarrean el temor a sus corazones. Empujan en conjunto, hasta que alguno de sus voceros es tentado por las empresas o partidos pol\u00edticos tradicionales, \u201cpara que cambien el sistema<br \/>\ndesde adentro\u201d. Maravillosamente la mec\u00e1nica generacional no puede ser detenida y cuando unos abandonan, otros llegan a ocupar sus puestos de lucha. Sin embargo a\u00fan est\u00e1 por verse su capacidad para generar la transformaci\u00f3n y\/o la eliminaci\u00f3n total de estructuras pol\u00edticas y sociales que configuran y son tributarias actualmente de un monstruoso sistema, reemplaz\u00e1ndolo por una sociedad plenamente humana.<\/p>\n<p>El medioambiente se degrada a vista y paciencia de miles de millones de seres humanos desconectados entre s\u00ed pese a los problemas comunes. Las grandes empresas no dudan en seguir una pol\u00edtica de tabla rasa con los recursos naturales. La\u00a0 econom\u00eda denominada \u201cglobal\u201d se orienta por las decisiones de unos pocos accionistas, que hacen o\u00eddos sordos al desastre que aumenta en igual proporci\u00f3n que sus arcas privadas.<\/p>\n<p>En lo particular, el quehacer cotidiano se encuentra brutalmente enrarecido, no existen referencias claras y la violencia interna o expl\u00edcita se manifiesta a cada instante en cualquier lugar. El temor a la delincuencia crece y se desconf\u00eda de todo extra\u00f1o, las casas se enrejan, se instalan c\u00e1maras de espionaje a la vida corriente, en calles, avenidas, al interior de los lugares de trabajo o en las mismas casas. La salud y la educaci\u00f3n han llegado a un deterioro nunca antes visto, pese a los adelantos en la materia, porque estos han quedado al servicio de unos pocos que pueden pagar. La competencia y la discriminaci\u00f3n para llegar a ser \u201cm\u00e1s que el otro\u201d, es considerada un valor y as\u00ed, hasta se aplaude la consecuci\u00f3n de distinci\u00f3n, sin mirar a quienes han sido pisoteados para conseguirla. Los ni\u00f1os hoy crecen en este triste, \u00e1rido y violento paisaje, mirando sin comprender a sus progenitores y con escasas posibilidades de comprenderse a s\u00ed mismos en su desarrollo.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el quehacer cotidiano se ha enrarecido a nivel general. No hay racionalidad ninguna en la direcci\u00f3n de los acontecimientos. Los gobiernos en todas las latitudes se encuentran en un desconcierto abismante, sometidos por la banca y no tienen otra respuesta que la represi\u00f3n y la violencia. En los ciudadanos se manifiesta de manera creciente, d\u00eda a d\u00eda la sensaci\u00f3n de asfixia general y p\u00e9rdida de sentido. Todo esto nos pone en situaci\u00f3n de una \u00e9poca hist\u00f3rica de plena crisis que anticipa cambios insospechados. Es de este modo que se han instalado las condiciones ideales para una cultura en que \u201cla fuga social\u201d se ha convertido en una anormal manera de vivir. \u00bfCu\u00e1les son sus caracter\u00edsticas m\u00e1s visibles?<\/p>\n<p>\u201cLa fuga social\u201d, se expresa en la ritualizaci\u00f3n de elementos perif\u00e9ricos y que no hacen a lo esencial de la actividad humana. Se ritualiza el deporte, el sexo, el juego, la moda, la m\u00fasica. Todos esos elementos cobran valor de fetiche, como si en ellos estuviera el poder de resolver conflictos internos. Toda la \u00e9poca se hace fuertemente mesi\u00e1nica y las teor\u00edas salvacionistas o catastrofistas cunden. Se desentierran viejos mitos y se los adapta al momento. Se deposita fe ciega en hombres tan fugados<br \/>\ncomo el resto, pero que aparecen nimbados de una propiedad dif\u00edcil de definir. Esta propiedad de dif\u00edcil definici\u00f3n es, precisamente, la que identifica al fetiche como tal. Se experimenta en su presencia la difusa sensaci\u00f3n de que \u00e9l tiene el poder de resolver situaciones angustiosas. Se trate del juego, de un l\u00edder, de un maestro espiritual, de un sistema m\u00e1gico, a\u00fan cient\u00edfico (en este plano es indiferente), se trate del objeto de status, o de un disco volador, todas esas entidades se aparecen como insinuadoras de la salvaci\u00f3n que busca la conciencia \u201cen fuga\u201d.<\/p>\n<p>Es claro que la mayor\u00eda de las actividades mencionadas se encuentran hoy en avanzado estado de ritualizaci\u00f3n y han sido fetichizadas. En el deporte, el f\u00fatbol encuentra un espacio de relevancia; se forma una \u201creligi\u00f3n\u201d en torno a Maradona. Los deportistas destacados en cualquier disciplina, o cantantes de \u00e9xito, son recibidos por los presidentes y visitan escuelas u hospitales como si tuvieran la virtud de solucionar problemas pol\u00edticos, mejorar la educaci\u00f3n o curar enfermedades. Los que tienen \u201cla suerte\u201d de reunirse con ellos, dir\u00e1n luego a la prensa lo \u201chumana\u201d que era tal persona. La elecci\u00f3n del Pap\u00e1 en el Vaticano es seguida por millones de fervientes cat\u00f3licos esperando que llegue un \u201csanto\u201d capaz de resolver los problemas personales y mundiales. Se re\u00fanen multitudes en las elecciones pol\u00edticas con llanto en los ojos por la elecci\u00f3n de alg\u00fan candidato, que \u201ccambiar\u00e1 las cosas\u201d. Esto se repite en los conciertos rock que succionan a inmensos conjuntos de j\u00f3venes que se apretujan para estar cerca de los \u201c\u00eddolos\u201d de moda y ser tocados por ellos. La TV, como una gran m\u00e1quina de fuga, se ocupa de generar \u201crealidades\u201d que muestran la miseria moral de nuestra desmedrada cultura, al tiempo que en sus spots, nos muestran la compensaci\u00f3n a tal desorden invit\u00e1ndonos a adquirir un refrigerador, un tel\u00e9fono inteligente o un desodorante ambiental, elementos que pueden darnos la felicidad extra\u00f1amente perdida.<\/p>\n<p>Se ha fetichizado el sexo a tal nivel que las revistas, peri\u00f3dicos o la TV, peraltan un erotismo desenfrenado y las pr\u00e1cticas sexuales de personajes son noticia y motivo de comentario en programas especializados. Al mismo tiempo, el ejercicio de la sexualidad llega a poblaciones cada vez m\u00e1s j\u00f3venes. Las cirug\u00edas de embellecimiento, comienzan a ser llamadas: \u201ccirug\u00edas de cuerpo y alma\u201d.<\/p>\n<p>La supercher\u00eda cunde y hasta la alimentaci\u00f3n se ve tambi\u00e9n asediada por la fuga. Se multiplican las dietas diversas y sofisticadas; los r\u00e1banos tienen propiedades extraordinarias, los hongos \u201ctibetanos\u201d o alguna yerba ex\u00f3tica, descubierta en alg\u00fan lugar lejano, tienen virtudes medicinales y nos permitir\u00e1n olvidarnos temporalmente del envejecimiento y la muerte. Lo mismo ocurre con pulseras, imanes, flores, piedras o lugares \u201ccon carga energ\u00e9tica\u201d o tambi\u00e9n cualquier disciplina antigua desvinculada de su verdadero origen, que \u201cnos llevar\u00e1n a la serenidad perdida\u201d. Pero todo ello sin preguntarnos, en lo m\u00e1s m\u00ednimo, acerca de las verdaderas causas de la violencia en que se vive y menos a\u00fan en la manera de superarla. Son pocos los que se orientan a trabajos sencillos y responsables de estudio y auto observaci\u00f3n, para que sea la voluntad y resoluci\u00f3n de cambio personal y social lo que conduzca a la superaci\u00f3n de nuestros problemas de sentido en nuestra propia vida.<\/p>\n<p>As\u00ed entonces, cuando los problemas son externos, la soluci\u00f3n de los males, es buscada y fetichizada externamente y si se trata de conflictos que se experimentan como propios y personales, se buscan fetiches internos. Para eso est\u00e1n a disposici\u00f3n, las drogas, el alcohol o el ejercicio a menudo superficial de disciplinas m\u00edsticas u otras formas de auto-hipnosis. El sistema nos ofrece un amplio abanico de caminos cortos en esta direcci\u00f3n, vendi\u00e9ndonos objetos de todo tipo o dudosos gur\u00faes que ganan dinero con libros en que se relatan encuentros con \u00e1ngeles u otras mitolog\u00edas ad hoc. El alcohol y bebidas energizantes, son mostradas en los spots de TV asociados a relaciones personales y alegres. Se hace la \u201cprevia\u201d a las fiestas para llegar entonados, contentos y dispuestos. En los \u201chappy hour\u201d (hora feliz) el alcohol es el principal protagonista.<\/p>\n<p>\u201cEn todos los casos mencionados, lo caracter\u00edstico es que la conciencia no est\u00e1 en condiciones de estudiar los problemas que se presentan, sino que tiende a superarlos sin resolverlos mediante la relaci\u00f3n con el fetiche\u2026es totalmente in\u00fatil tratar de explicar a alguien que se encuentre en esa situaci\u00f3n, lo que est\u00e1 sucediendo en su conciencia. Cualquiera argumentaci\u00f3n racional que se le trate de presentar ser\u00e1 f\u00e1cilmente descartada y, a la vez, reinterpretada de un modo singular, pero sin atender a ella en profundidad\u201d. De hecho, alguien que ley\u00f3 el borrador de este art\u00edculo me coment\u00f3: \u201ceres muy negativo, en algo hay que creer\u2026\u201d<\/p>\n<p>Finalmente est\u00e1 el Gran Fetiche: el Dios Dinero, con sus catedrales de m\u00e1rmol y vidrio, con confesionarios atendidos por ejecutivos de cuentas, a los que les contamos nuestras penurias y nos dan penitencias expresadas en tasas de inter\u00e9s. No hay que ser muy sagaz para darnos cuenta que la mayor\u00eda de los fetiches mencionados antes circulan en torno a este mayor. El dinero ha terminado cubriendo totalmente nuestra cotidianidad, porque aparte de su funci\u00f3n para el intercambio de bienes que conduzcan al cumplimiento de nuestras necesidades, nadie hoy discute que tiene tambi\u00e9n la capacidad de sacarnos de todos nuestros problemas. Basta ver que cuando se acumulan los premios de loter\u00eda, son millones los que hacen colas para comprar boletos y ser bendecidos por ese \u00e1ngel ciego, enviado por esta fabulosa deidad, que elegir\u00e1 a un derrotado por el sistema, para llevarlo a su para\u00edso a gozar de las delicias materiales que solucionar\u00e1n absolutamente todos sus problemas, sean \u00e9stos<br \/>\nintangibles como la falta de amor o concretos como el pago de alguna obligaci\u00f3n. El premio mayor siempre representa los m\u00e1ximos valores del celestial Olimpo: sexo, prestigio y abundancia de bienes.<\/p>\n<p>Finalmente, \u00bfc\u00f3mo se pueden reconocer los fetiches que invaden nuestra vida personal? No es complejo: bastar\u00e1 efectuar una reflexi\u00f3n simple para determinar que si existe alguno de estos fetiches salvacionistas en cualquier terreno, todas o muchas de nuestras actividades tienden a girar en torno a \u00e9l, constituy\u00e9ndose en una suerte de centro de gravedad artificial y que el desgaste de esa fe, a la larga genera una gran desilusi\u00f3n. Pero no hay que preocuparse, siempre habr\u00e1 otro que vendr\u00e1 a sucederlo<br \/>\nrestableciendo los ensue\u00f1os. De no ser as\u00ed debe consultar su hor\u00f3scopo o tomar \u201cAgua del Carmen\u201d. Y por si se quisiera saber qui\u00e9n es el autor de este art\u00edculo para ver su confiabilidad, puedo decir que soy un Acuario en el hor\u00f3scopo tradicional y un conejo de metal en el chino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(1) Mayores referencias sobre Silo y su obra, se puede encontrar en www.silo.net<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Agosto de 1973, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia del pensador argentino Silo (1), que tiene y ha tenido gran significancia para mi vida personal y social. 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