{"id":387420,"date":"2016-10-22T19:39:58","date_gmt":"2016-10-22T18:39:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/es\/?p=387420"},"modified":"2016-10-22T19:39:58","modified_gmt":"2016-10-22T18:39:58","slug":"saltar-las-vallas-emocionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2016\/10\/saltar-las-vallas-emocionales\/","title":{"rendered":"Saltar las vallas emocionales"},"content":{"rendered":"<p>Por <a class=\"opinion-author-name site-color\" href=\"http:\/\/www.ceutaactualidad.com\/opinion\/autor\/000049\/javier-erro\">Javier Erro.<\/a><\/p>\n<p>Una de las cosas que m\u00e1s me sorprendi\u00f3 cuando estuve como psic\u00f3logo en algunos campos de refugiados de Grecia fue que la mayor parte de las vallas que los delimitan tienen agujeros por los que se puede pasar. En algunas ocasiones, incluso, se puede pasar por la puerta sin que la polic\u00eda o los militares digan nada. Por supuesto, los niveles de restricci\u00f3n aumentan y disminuyen seg\u00fan las circunstancias y ha habido mucho conflicto por ello entre militares y voluntarios, pero lo que me interesa aqu\u00ed es analizar qu\u00e9 otras barreras se pueden encontrar voluntarios y refugiados,\u00a0adem\u00e1s de la valla del campo\u00a0que, en muchas ocasiones, act\u00faa m\u00e1s para simbolizar una distancia entre culturas que para hacerla efectiva.<\/p>\n<p>Como profesional de la salud mental, una de las barreras que m\u00e1s pude observar es\u00a0la barrera emocional\u00a0y como ejemplo de lo que acabo de decir, y antes de explicar en qu\u00e9 creo que consisten estas barreras emocionales, contar\u00e9 la an\u00e9cdota que me hizo reflexionar sobre todo esto:<\/p>\n<p>Ser\u00edan las tres del mediod\u00eda, el paseo se estaba alargando y hac\u00eda un calor insoportable. Estaba hablando con dos refugiados, uno hac\u00eda de traductor \u00e1rabe-ingl\u00e9s, mientras que el otro me contaba los problemas que le hab\u00eda generado, y le estaba generando, el hecho de ser homosexual dentro del campo en el que estaba viviendo.\u00a0La privacidad all\u00ed es huidiza,\u00a0por lo que andar constantemente es una forma de encontrarla, y dado que la conversaci\u00f3n requer\u00eda de todos mis recursos mentales, solo al finalizar, me di cuenta de que hab\u00edamos salido y vuelto a entrar por la puerta del campo un par de veces. El d\u00eda anterior la polic\u00eda nos hab\u00eda prohibido la entrada, ya que no ten\u00edamos el necesario permiso del gobierno griego. Naturalmente, esto fue una casualidad, un despiste o un cambio de turno. Tengo claro que los polic\u00edas no dir\u00edan: \u201cD\u00e9jalo pasar, nuestro poder no funciona contra su escucha activa\u201d. Probablemente ni me vieron, no me distinguieron o no les import\u00f3 que yo entrase.<\/p>\n<p>En ese momento, cuando la valla hab\u00eda dejado de ser relevante, me di cuenta de que hab\u00eda habido hasta ese momento una distancia entre los refugiados y yo que no hab\u00eda detectado. Algo emocional que provocaba que yo no conectase con ellos. De repente esa distancia ya no estaba presente,\u00a0o al menos no con tanta fuerza, pero no porque yo hubiese pasado por la puerta, sino porque se hab\u00eda generado una interacci\u00f3n. Hab\u00eda intercambiado informaci\u00f3n y opiniones con un refugiado, me hab\u00eda hecho el regalo de confiarme sus emociones, problemas y sufrimientos para que yo tratase de ayudarle en la medida de mis posibilidades. Los tres paseantes hab\u00edamos dejado de sentir esa distancia en nuestro cuerpo: su hacerse comprender, junto a mi tratar de comprender, hab\u00eda abierto agujeros en la valla emocional que nos distanciaba anteriormente. Le sent\u00ed cercano, aunque lo acababa de conocer.<\/p>\n<p>Al eliminar el factor de la valla material, la valla emocional se me hizo visible el tiempo suficiente como para\u00a0verla derrumbarse.\u00a0Me di cuenta de que estas barreras emocionales eran tremendamente importantes y que se deber\u00eda reflexionar sobre ellas: qu\u00e9 funciones cumplen, por qu\u00e9 pasan desapercibidas, c\u00f3mo detectarlas, si es adecuado atravesarlas, y si lo es, c\u00f3mo hacerlo y por qu\u00e9.<\/p>\n<p><strong>Un debate, unas preguntas<\/strong><\/p>\n<p>Muchos voluntarios nos comentaban que hab\u00edan tenido experiencias parecidas que les hab\u00edan facilitado el comprender su propia actividad y como esta pod\u00eda estar marcada por el distanciamiento o el paternalismo. Esa conexi\u00f3n afectiva les hab\u00eda permitido cuestionarse a s\u00ed mismos,\u00a0crecer y sentir la necesidad de seguir al lado de esas personas o, mejor dicho, de su causa. Por otra parte, otros voluntarios acostumbraban a remarcar las distancias que manten\u00edan, la necesidad de no vincularse con el objetivo de no tener que romper m\u00e1s adelante ese v\u00ednculo. De esta manera, consideraban que estaban siendo m\u00e1s efectivos en su trabajo. Estas dos posturas, vincularse emocionalmente o no hacerlo, marcan un debate que se da de forma continua.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de si a los voluntarios nos parece mejor una u otra opci\u00f3n, considero interesante preguntar a los propios refugiados qu\u00e9 es lo que necesitan.\u00a0Introducirlos como participantes activos\u00a0en las decisiones sobre la gesti\u00f3n emocional de los campos supone plantear, inevitablemente, una serie de preguntas m\u00e1s fruct\u00edferas que el debate en s\u00ed y que no se est\u00e1n dando porque, en general, no se habla sobre aspectos emocionales: \u00bfcu\u00e1les son las condiciones emocionales de los campos?, \u00bfc\u00f3mo se est\u00e1 gestionando la salud mental de los refugiados?, \u00bfqu\u00e9 iniciativas se promueven en este sentido?, \u00bfqu\u00e9 prefieren ellos?, \u00bfquieren ser escuchados o prefieren que ignoremos su estado emocional?, \u00bfquieren vincularse emocionalmente o no?, \u00bfrealmente se puede evitar esta vinculaci\u00f3n, o ser\u00eda mejor considerar que va a suceder inevitablemente y que hay que encontrar la mejor forma de que suceda?, \u00bfsomos los interlocutores adecuados para cumplir esta funci\u00f3n?<\/p>\n<p>Las vallas emocionales, tanto por parte de voluntarios y organizaciones, como por parte del bloqueo emocional que sufren derivado de las experiencias vividas, reafirman su par\u00e1lisis en los campos. Muchos se encuentran limitados por la tristeza, la ansiedad, los problemas para dormir o la nostalgia, dificultando que contin\u00faen peleando d\u00eda a d\u00eda, contribuyendo a la resignaci\u00f3n. Si no se trabaja con ello, una situaci\u00f3n ya de por s\u00ed muy dura puede convertirse en insoportable. Tambi\u00e9n se debe tener en cuenta que los aspectos emocionales (el duelo en el que viven, la tristeza), ni son necesidades a cubrir como un trabajo m\u00e1s de la lista, ni choca con la provisi\u00f3n de otras necesidades (como asesoramiento legal, verduras, ropa, formaci\u00f3n&#8230;).<\/p>\n<p>Tenerlos en cuenta implica\u00a0buscar una forma diferente de relacionarse\u00a0y que atraviesa tambi\u00e9n el c\u00f3mo se cubren las dem\u00e1s necesidades. Sin embargo, sabemos que no existen espacios ni tiempos para la expresi\u00f3n emocional, no existen proyectos que faciliten una interacci\u00f3n que promueva la comunicaci\u00f3n emocional ni entre ellos mismos, ni con profesionales de la salud mental, tampoco se tienen en cuenta, por parte de las autoridades principalmente, los procesos de despedida y duelo de pa\u00edses y familiares. Y necesitan de este tipo de proyectos, ellos mismos nos lo dec\u00edan, al menos aquellos a los que les preguntamos.<\/p>\n<p><strong>Unos agujeros, una distancia, un hacer mal, un hacer bien<\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00ed, pero \u00bfc\u00f3mo saltar las vallas emocionales y hacerlo bien?<\/strong><\/p>\n<p>Hay agujeros por los que colarse. Cuando los refugiados deciden contarte las situaciones por las que han pasado, los motivos por los cuales han huido de sus pa\u00edses, las dificultades, las muertes, las condiciones en los campos, las expectativas que ten\u00edan, la decepci\u00f3n y el sin fin de historias que llevan guardadas, se caen las barreras inmateriales y empiezas a comprender que las distancias marcadas son artificiales. Cuando te cuentan las emociones que les recorren por dentro te das cuenta de que tenemos mucho miedo a conocerlas,\u00a0ya que son verdades muy dolorosas.<\/p>\n<p>Se puede hacer muy mal. Por ejemplo, se puede se\u00f1alar que son ellos, consigo mismos, los que tienen que resolver sus problemas emocionales y que los occidentales no debemos inmiscuirnos en ese proceso. Hay cierta parte de verdad en esto, sobre todo si nos dedicamos a acudir como salvadores de la salud mental, implementando estrategias occidentales con calzador, utilizando el lenguaje que utilizamos aqu\u00ed los profesionales o deslegitimando el dolor que sienten\u00a0(con frases del tipo \u201chay que ser optimista\u201d o \u201cya ver\u00e1s como todo va a ir bien\u201d). De hecho, una propuesta que solamente contemple ayuda profesional, y no promueva di\u00e1logos de igual a igual, entre ellos mismos o con voluntarios occidentales no profesionales (de la salud mental), estar\u00e1 condenada a perpetuar las barreras de las que estamos hablando. Tambi\u00e9n se puede hacer muy mal si no sabemos acompa\u00f1ar a una persona en la expresi\u00f3n de su sufrimiento, gui\u00e1ndonos por nuestra curiosidad y morbo en lugar de por sus necesidades, o abriendo heridas que no sabemos ayudar a cerrar.<\/p>\n<p>Si evitamos imponer una forma de pensar r\u00edgidamente occidental, y entendemos que la prioridad es la interacci\u00f3n de igual a igual, las posibilidades de actuaci\u00f3n son muy amplias<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n se puede hacer bien. Los voluntarios pueden hacer mucho acompa\u00f1ando, escuchando y ayudando a explorar. Animar a las personas a seguir adelante, a expresar la rabia contra las fronteras y las guerras, a se\u00f1alar la fuerza y el valor que tienen, a sacar fuerzas para luchar por sus familias, a comprender la situaci\u00f3n por s\u00ed mismos. Casi todo el mundo puede hacer esto. Hay que tener en cuenta nuestra cuota de responsabilidad como seres humanos, responsabilidad que nos pone en la posici\u00f3n de personas a las que les da lo mismo formar parte de culturas diferentes y que enfrentan colectivamente el sufrimiento. Para los refugiados es importante ser escuchados por los occidentales, les ayuda a sentirse comprendidos, a sentir que tienen aliados. No lo digo yo, muchos nos lo comentaron.<\/p>\n<p>Los profesionales de la Psicolog\u00eda tambi\u00e9n podemos hacer mucho. Si evitamos imponer una forma de pensar r\u00edgidamente occidental, y entendemos que la prioridad es la interacci\u00f3n de igual a igual, las posibilidades de actuaci\u00f3n son muy amplias: escuchar los relatos del dolor para transmitirlos en occidente, generar estructuras de autogesti\u00f3n de la salud emocional horizontales (colectivas e individuales), se\u00f1alando el dolor emocional m\u00e1s all\u00e1 del diagn\u00f3stico, flexibilizando nuestras perspectivas para transformar el campo de la salud mental y, en definitiva, ayudando a reducir el sufrimiento ps\u00edquico que paraliza a miles de refugiados.<\/p>\n<p>Solamente nos permitimos im\u00e1genes, y pocas, de los bombardeos y atentados. Im\u00e1genes a las que ya estamos insensibilizados. Lo que no nos queremos permitir en Europa, aquello de lo que nos est\u00e1n \u201cprotegiendo\u201d nuestros gobiernos, es acceder a los relatos del dolor, subjetivos, cargados de emociones, complejos. Esos relatos que, por fuerza, nos cambian por dentro y nos hacen cuestionarnos muchas cosas. Aprender a gestionar este sufrimiento ps\u00edquico de forma horizontal es una forma de establecer alianzas entre iguales, sin ser mediatizadas ni por nuestros gobiernos y medios de comunicaci\u00f3n, ni por las barreras materiales y emocionales que han establecido respectivamente. Por tanto, una nueva gesti\u00f3n de la salud mental y emocional puede ser una herramienta de transformaci\u00f3n social, tambi\u00e9n en lo que tiene que ver con las interacciones entre culturas.<\/p>\n<p><strong>Una guerrilla emocional, un transitar<\/strong><\/p>\n<p>La iniciativa de cientos de personas que est\u00e1n acudiendo a Grecia por su cuenta, independientemente de las grandes oneges, est\u00e1 sirviendo para que se rompan actuaciones que, en muchas ocasiones, generaban una relaci\u00f3n de dependencia o paternalismo. Entre otras cosas, y por lo que aqu\u00ed nos interesa, los voluntarios independientes tienen en cuenta los aspectos emocionales y los trabajan. Suelen preguntarnos c\u00f3mo hacer para que las historias que escuchan no les afecten negativamente, c\u00f3mo hacer para que los v\u00ednculos emocionales que, inevitablemente, se crean, no les provoque sensaci\u00f3n de vac\u00edo al volver a la rutina. La \u00fanica respuesta posible es que\u00a0no existe ninguna forma de evitar traerse una parte de ese dolor,\u00a0ni siquiera ser\u00eda justo presenciarlo y pretender que no te transforme por dentro. Una buena propuesta es traer ese dolor de contrabando en las entra\u00f1as, y desparramarlo en nuestro entorno para prender peque\u00f1os focos de empat\u00eda en muchas partes, focos ef\u00edmeros y peque\u00f1os, pero tambi\u00e9n ardientes y necesarios. Focos c\u00e1lidos de comprensi\u00f3n y solidaridad.<\/p>\n<p>El modelo\u00a0Samizdat\u00a0me parece un buen ejemplo, durante la dictadura sovi\u00e9tica, se difund\u00edan textos prohibidos de forma clandestina, cada persona hac\u00eda sus propias copias y las distribu\u00eda. Las personas que los recib\u00edan hac\u00edan copias a su vez y las volv\u00edan a distribuir. Este s\u00edmil nos puede ayudar a entender la posibilidad de difundir relatos que alteren esta irritante paz social alrededor de los campos de refugiados. Guerrilla emocional, podr\u00edamos llamarla. No guiada por nuestra curiosidad, ni nuestro morbo, sino por las necesidades y procesos propios de los refugiados. Transmitida en su formato natural, respetando los relatos tal cual son, sin distorsionarlos para hacer sentir remordimientos de conciencia gratuitos. Traer estas historias puede hacer recordar a las personas que estamos hablando de seres humanos, esto puede sonar redundante, pero saberlo racionalmente no es lo mismo que interiorizar emocionalmente que lo son.<\/p>\n<p><strong>No es una terapia, no es victimismo, es respeto, activismo y solidaridad.<\/strong><\/p>\n<p>El sufrimiento es pol\u00edtico,\u00a0lo queramos o no, y decidir c\u00f3mo gestionarlo es decidir, en cierta manera, c\u00f3mo queremos que sea la sociedad. De nosotros depende el que se quede all\u00ed, doliendo, o que salga para transformar y tender puentes. De este modo, quiz\u00e1s, consigamos ir m\u00e1s all\u00e1 de las vallas de los campos para que estas no acompa\u00f1en a los refugiados a todos los lugares que transiten, cuando por fin vuelvan a transitar.<\/p>\n<h6><em>Javier Erro P\u00e9rez es psic\u00f3logo y miembro del proyecto \u00abCuidando a quien cuida\u00bb (publicado originalmente en \u00abDiagonal Peri\u00f3dico\u00bb)<\/em><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Erro. 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