{"id":311516,"date":"2016-05-06T20:05:37","date_gmt":"2016-05-06T19:05:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/es\/?p=311516"},"modified":"2016-05-07T15:25:27","modified_gmt":"2016-05-07T14:25:27","slug":"impaciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2016\/05\/impaciencia\/","title":{"rendered":"Impaciencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Eduardo Montes<\/strong><\/p>\n<p>Se acepta en las ciencias que se ocupan del asunto que hace m\u00e1s o menos unos dos millones y medio de a\u00f1os surgi\u00f3 el g\u00e9nero <i>Homo<\/i> (hombre en lat\u00edn) del cual derivaron varias especies consideradas humanas.<\/p>\n<p>De todas \u00e9stas, la \u00fanica que ha sobrevivido \u2013 y no queremos saber c\u00f3mo \u2013 es aqu\u00e9lla a la que pertenecemos, autodenominada <i>Homo Sapiens<\/i> (algo as\u00ed como hombre sabihondo).<\/p>\n<p>Si nos gustan las estad\u00edsticas podemos decir que el hombre actual tiene una antig\u00fcedad que representa el 0,095% de la totalidad de la existencia del g\u00e9nero <i>Homo<\/i>.<\/p>\n<p>El control del fuego \u2013 su conservaci\u00f3n y producci\u00f3n \u2013 parece haber sido atributo de varias especies humanas desde hace unos 800000 a\u00f1os, aunque esta precisi\u00f3n no es del todo comprobable. En todo caso, lo que s\u00ed es cierto es que el fuego viene acompa\u00f1ando al g\u00e9nero desde hace bastante tiempo.<\/p>\n<p>El primeras muestras de metalurgia, es decir de la fundici\u00f3n de metales se registra en la pen\u00ednsula de Anatolia (en la actual Turqu\u00eda) hace unos 8000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es decir que, despu\u00e9s de conocer el fuego, insumi\u00f3 el 99,99% del tiempo en lograr el dominio suficiente como para aumentar su temperatura a m\u00e1s de 1000\u00b0, los necesarios para fundir el cobre.<\/p>\n<p>Hasta lograr, o concebir, la primera aleaci\u00f3n pasaron 3000 a\u00f1os m\u00e1s, cuando se inaugura formalmente la Edad del Bronce.<\/p>\n<p>La cer\u00e1mica es mucho m\u00e1s antigua y los mejores productores en este campo han sido los chinos, de los cuales se considera que hay producciones que datan de unos 20000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La agricultura \u2013 a\u00f1os m\u00e1s, a\u00f1os menos \u2013 parece ser un fen\u00f3meno surgido independientemente en varios lugares hace aproximadamente unos 11000 \u00f3 12000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Recapitulando:<\/p>\n<p>Luego del surgimiento hipot\u00e9tico del g\u00e9nero en el \u00faltimo 0,01% de ese tiempo aparece la especie <i>Homo Sapiens<\/i>.<\/p>\n<p>En sus 200000 de existencia nuestra especie, aun conociendo el fuego, reci\u00e9n lo lleva a una temperatura aceptable para la fabricaci\u00f3n de cer\u00e1mica duradera y de herramientas de metal fundido en otro tramo de 0.01% de ese tiempo.<\/p>\n<p>Pero ya la producci\u00f3n de aleaciones lleva menos tiempo inaugurando la Edad de Bronce, en la cual se desarroll\u00f3 casi toda la historia de la civilizaci\u00f3n egipcia, por ejemplo.<\/p>\n<p>La edad del hierro empieza en distintas geograf\u00edas, casi simult\u00e1neamente, hacia el siglo XII A.C. Para tener alguna referencia hist\u00f3rica, es la \u00e9poca de la guerra de Troya.<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed las posibilidades de fabricar herramientas e instrumentos de todo tipo \u2013 incluyendo armas potencialmente m\u00e1s terribles \u2013 se hace exponencial.<\/p>\n<p>Junto con la elevaci\u00f3n de las temperaturas que posibilitan la fundici\u00f3n del cobre y el desarrollo de la cer\u00e1mica, se dan las primeras expresiones de la alquimia (en Mesopotamia y en China).<\/p>\n<p>Hacia el a\u00f1o 500 se produce un extra\u00f1o florecimiento de la espiritualidad en todo el mundo, en numerosas civilizaciones surgieron doctrinas y grandes hombres que las concibieron. Desde el siglo de oro griego, con S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Pit\u00e1goras, hasta las diversas expresiones orientales de la India \u2013 Buda \u2013 China \u2013 Lao-Tse \u2013 o Persia con Zarathustra (Zoroastro en griego).<\/p>\n<p>O sea que tuvieron que pasar casi dos millones y medio de a\u00f1os desde el surgimiento del g\u00e9nero <i>Homo<\/i>, casi doscientos mil de la especie <i>Homo Sapiens<\/i> antes de que empezaran a descollar algunos nombres en el plano espiritual. No estamos significando que antes no los hubiera, s\u00f3lo tomamos estos ejemplos a los que podr\u00edan sumarse algunos otros anteriores que desconocemos o que hunden sus ra\u00edces en el mito o la prehistoria sin memoria.<\/p>\n<p>Haciendo cuentas, en el \u00faltimo tramo de existencia del <i>Homo Sapiens,<\/i> que representa menos del 5% de la totalidad, aparecen la agricultura, la cer\u00e1mica, la metalurgia y se expande la espiritualidad. Estamos evidentemente ante un proceso que, a partir de ciertas condiciones, se hace acelerado.<\/p>\n<p>Es cierto que no es una aceleraci\u00f3n continua pero hay tramos en los cuales se expresan, s\u00fabitamente para los par\u00e1metros hist\u00f3ricos, correntadas de impulsos nuevos a un ritmo insospechado desde los antecedentes.<\/p>\n<p>Dando un salto en el tiempo, en los inicios de la revoluci\u00f3n industrial, momento en que junto con antiguas pr\u00e1cticas primitivas (la esclavitud, por ejemplo) se postulan muchas de los ideales que marcar\u00e1n los siglos sucesivos y que dejar\u00e1n su sello hasta en la habitualidad del presente.<\/p>\n<p>En Europa se empieza a producir una enorme transformaci\u00f3n a caballo de la revoluci\u00f3n industrial. El colonialismo, al par que explota salvajemente a pueblos milenarios, sin quererlo lleva tambi\u00e9n el germen de los nuevos tiempos.<\/p>\n<p>Hacia finales del siglo XIX, con un crecimiento inusitado del arte y la ciencia, surge lo que Ortega denominar\u00eda la aparici\u00f3n de las muchedumbres. Masas humanas que en las ciudades pasea, se entretiene, intercambia, consume, protesta, revoluciona.<\/p>\n<p>Hace escasos segundos, en el marco de los lapsos hist\u00f3ricos, se reconoce la igualdad y los derechos de todos los seres humanos. La mujer se suma activamente a la vida social. La ciencia progresa, la t\u00e9cnica vuela.<\/p>\n<p>Ser\u00eda interesante recapitular todos los fen\u00f3menos que se ponen en marcha en todos los campos, tal como Silo lo hiciera en la conferencia La Religiosidad en el Mundo Actual en un breve <i>racconto<\/i> que s\u00f3lo toma en cuenta cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Con la revoluci\u00f3n industrial nace el capitalismo como lo conocemos y hoy, apenas 200 a\u00f1os despu\u00e9s (el 0,1% de la vida de nuestra especie) ya est\u00e1 en plena crisis, se ha hecho financiero, abstracto, de burbuja, dependiente de una maquinaria de producir papeles de colores (la Reserva Federal de USA). No es lugar para discutir esto, pero sus fundamentos tienen todos los rasgos de algo que se puede evaporar en un instante. Han pasado s\u00f3lo 200 a\u00f1os, el 0,00008% del tiempo que lleva el g\u00e9nero <i>Homo<\/i> sobre esta tierra.<\/p>\n<p>Probablemente a\u00fan se conserven muchos de los instintos y atavismos de aquellos lejanos ancestros, pero tambi\u00e9n es cierto que \u201calgo\u201d se ha tensado hacia el futuro de un modo fatal. Y en esa tensi\u00f3n, entre el mono y ese ser que nos suceder\u00e1, ese que Nietzsche llam\u00f3 superhombre quiz\u00e1s por no tener mejor modo de llamarlo, en esa tensi\u00f3n vivimos hoy nosotros, intuyendo lo que no y sospechando lo que s\u00ed, sabiendo lo que ya-no y esperando lo que a\u00fan-no.<\/p>\n<p>El proceso humano se acelera. No es verdad, como dicen algunos, que siempre haya sido igual. Es posible que aquel \u201csiempre\u201d que no conocemos (el de los seres primigenios, sin historia, sin civilizaci\u00f3n) haya sido el mismo por cientos de miles, millones de a\u00f1os, pero en esa breve fracci\u00f3n de tiempo que va desde la creaci\u00f3n de la agricultura, la cer\u00e1mica, la metalurgia, no ha hecho m\u00e1s que cambiar, con etapas de detenimiento y hasta de retroceso seg\u00fan el lugar pero, cuando ha tomado la recta de la aceleraci\u00f3n, los cambios han sido vertiginosos.<\/p>\n<p>Tal vez sea tarea para los matem\u00e1ticos calcular las tasas de aceleraci\u00f3n de los cambios en ciertos per\u00edodos hist\u00f3ricos. Si se abocaran a semejante c\u00e1lculo es posible que pudieran observar que estamos a una fracci\u00f3n de segundos de cambios impensables, como era impensable la filosof\u00eda, el cine, la aviaci\u00f3n o la b\u00fasqueda del sentido de la vida para aquellos maravillosos predecesores que se acercaron al fuego y comenzaron a domesticarlo, iniciando con esto los procesos de los que hoy nos hacemos due\u00f1os con una casi total ingratitud.<\/p>\n<p>Todos estos c\u00e1lculos de escasa cientificidad no quieren ser demostraci\u00f3n de nada, sino indicar el asombro ante la imagen de un proceso que, aparentando una lentitud absoluta, de pronto es como si despertara y se abocara con toda su energ\u00eda a recuperar el tiempo perdido.<\/p>\n<p>Es muy probable, casi seguro, que esa lentitud de nuestros lejanos antecesores fuera s\u00f3lo aparente y que, mientras repet\u00edan actos y gestos por miles de milenios, fueran moldeando en los altos hornos de su interioridad los modelos profundos que hoy queremos llevar a la luz, que hoy deseamos que sean en el mundo.<\/p>\n<p>Dar un fundamento estad\u00edstico tal vez sea tarea para matem\u00e1ticos o histori\u00f3logos, pero para nosotros la tarea primordial es no dejar que la impaciencia se transforme en desaz\u00f3n o destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pareciera que, parad\u00f3jicamente, lo opuesto a la impaciencia no fuera la paciencia sino la fe. Esa que sabe esperar desde la certeza de la evoluci\u00f3n de las cosas, esa que permite actuar atento al presente sabiendo que lo que hoy se siembra es cosecha de ma\u00f1ana y que siente que el granero interior, ese enorme silo, quiere entregar al futuro su enorme tesoro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Eduardo Montes Se acepta en las ciencias que se ocupan del asunto que hace m\u00e1s o menos unos dos millones y medio de a\u00f1os surgi\u00f3 el g\u00e9nero Homo (hombre en lat\u00edn) del cual derivaron varias especies consideradas humanas. 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