{"id":289611,"date":"2016-03-13T16:26:20","date_gmt":"2016-03-13T16:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/es\/?p=289611"},"modified":"2016-03-13T16:27:58","modified_gmt":"2016-03-13T16:27:58","slug":"problemas-de-paz-y-guerra-el-capitalismo-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2016\/03\/problemas-de-paz-y-guerra-el-capitalismo-actual\/","title":{"rendered":"Problemas de la paz y la guerra en el capitalismo actual"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por Atilio Bor\u00f3n para <a href=\"http:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/175966\">ALAI<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Se me ha pedido que comparta con ustedes algunas observaciones sobre el tema de la paz y la guerra en el capitalismo actual. Es, sin duda, un asunto de la mayor importancia porque el capitalismo estuvo desde su nacimiento asociado a la guerra y al arte militar. Diversos escritos de Marx y Engels as\u00ed lo confirman, tanto como sus cuidadosos seguimientos de las guerras en curso dentro y fuera del continente europeo. En su Introducci\u00f3n General a la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica, de 1857, Karl Marx nos dice que \u201cla guerra se ha desarrollado antes que la paz: mostrar la manera en que ciertas relaciones econ\u00f3micas tales como el trabajo asalariado, el maquinismo, etc\u00e9tera, han sido desarrollados por la guerra y en los ej\u00e9rcitos antes que en el interior de la sociedad burguesa.\u201d[1] De los dos j\u00f3venes amigos fue Friedrich Engels quien se especializ\u00f3 en el estudio sistem\u00e1tico de la problem\u00e1tica militar. Este, a quien por su pasi\u00f3n por las cuestiones de la guerra Marx lo hab\u00eda apodado como \u201cel general\u201d, dej\u00f3 innumerables escritos dispersos a lo largo de su obra que son una fuente fundamental de reflexi\u00f3n sobre el tema que nos ocupa.[2]<\/p>\n<p>Va de suyo que no ser\u00e1 el objetivo de esta presentaci\u00f3n indagar en las reflexiones de Marx y Engels sobre la materia. Tampoco har\u00e9 un examen del corpus de teorizaciones en torno a la guerra surgido al calor de la Primera Guerra Mundial, en donde Lenin, Trotksy, Rosa Luxemburg, Kautsky y, m\u00e1s tarde, Gramsci, se refieren extensamente al tema. El prop\u00f3sito de esta intervenci\u00f3n est\u00e1 fuertemente signado por las exigencias que impone la coyuntura y, por consiguiente, me limitar\u00e9 a invitar a los lectores y a quienes est\u00e1n aqu\u00ed presentes a incursionar en esos escritos militares de los padres fundadores y de las principales figuras del marxismo cl\u00e1sico. En todo caso ser\u00e1 suficiente se\u00f1alar aqu\u00ed que en la medida en que la tradici\u00f3n marxista coloca en el centro de la din\u00e1mica hist\u00f3rica el enfrentamiento social era tan s\u00f3lo l\u00f3gico que sus an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos y econ\u00f3micos terminaran refiri\u00e9ndose, de una u otra manera, a la guerra social, desarrollada abierta o encubierta. Por eso en el c\u00e9lebre Manifiesto del Partido Comunista Marx y Engels hablan de \u201cla guerra civil m\u00e1s o menos encubierta\u201d que se desarrolla en las sociedades burguesas y de ah\u00ed tambi\u00e9n la permanente referencia a los escritos sobre la guerra de Carl von Clausewitz, el m\u00e1s importante te\u00f3rico de la guerra en aquellos tiempos.[3]<\/p>\n<p>Dicho lo anterior vayamos al grano.<\/p>\n<p><strong>I. Caracterizaci\u00f3n de la fase actual del capitalismo: la tercera ola de la expansi\u00f3n imperial.<\/strong><\/p>\n<p>La expansi\u00f3n\/mundializaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista es un rasgo estructural de este sistema econ\u00f3mico. Adquiere un impulso especial luego de la Segunda Revoluci\u00f3n Industrial que, a mediados del siglo diecinueve, modific\u00f3 radicalmente el panorama de los transportes y los medios de comunicaci\u00f3n. La revoluci\u00f3n en la navegaci\u00f3n y el ferrocarril, y la telegraf\u00eda sin hilos dieron un nuevo impulso al comercio mundial y a la expansi\u00f3n territorial del capitalismo. Poco m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, en la \u00e9poca actual, las telecomunicaciones, la Internet y los avances en los transportes a\u00e9reo, mar\u00edtimo y terrestre producir\u00edan id\u00e9nticos resultados pero en una escala incomparablemente mayor.<\/p>\n<p>Hoy estamos inmersos en lo que apropiadamente podr\u00eda llamarse \u201cla tercera ola\u201d de la expansi\u00f3n imperialista. La primera tuvo su origen como colof\u00f3n de la Segunda Revoluci\u00f3n Industrial y logr\u00f3 que las principales potencias coloniales europeas se repartiesen el mundo, pillaje consagrado y legalizado en la Conferencia de Berl\u00edn de 1884-85 que si bien tuvo como eje de las discusiones el desmembramiento de \u00c1frica tambi\u00e9n tuvo implicaciones para el resto de los pa\u00edses que luego ser\u00edan denominados como el Tercer Mundo. Las consecuencias de esta divisi\u00f3n criminal e irresponsable la sufren muchos pueblos hasta el d\u00eda de hoy. La tragedia que enluta a muchos pa\u00edses africanos y al Medio Oriente tiene en esa conferencia una de sus causas m\u00e1s significativas. Esta primera ola de expansi\u00f3n imperialista culmina con la carnicer\u00eda de la Primera Guerra Mundial, el derrumbe de cuatro imperios: el Zarista, el Alem\u00e1n y el Austro-H\u00fangaro y, en c\u00e1mara lenta, el Otomano; y nada menos que con el triunfo de la Revoluci\u00f3n Rusa, abriendo una nueva etapa en la historia universal.<\/p>\n<p>Lo que sigue no es la paz sino un armisticio. Para algunos autores, como Immanuel Wallerstein en varios de sus escritos, en realidad no hubo dos guerras mundiales sino una, con una tregua de dos d\u00e9cadas hasta que, realineadas las fuerzas y las alianzas, se produjo la batalla definitiva en lo que normalmente se reconoce como la Segunda Guerra Mundial. Si en la anterior cayeron cuatro imperios, en esta se derrumbaron los dos que quedaban en pie: el imperio brit\u00e1nico y el franc\u00e9s, sobreviviendo en extrema precariedad aventuras imperiales marginales como la de los belgas y los holandeses. La Segunda Guerra Mundial, adem\u00e1s, observ\u00f3 el imprevisible y hasta incre\u00edble fortalecimiento de la Revoluci\u00f3n Rusa, que no s\u00f3lo hab\u00eda sobrevivido a los horrores de la guerra civil y la invasi\u00f3n por una veintena de ej\u00e9rcitos de las \u201cdemocracias occidentales\u201d dispuestas a hacer lo que fuere necesario para acabar con la peste sovi\u00e9tica sino que su protagonismo fue decisivo para derrotar al Nazismo. No s\u00f3lo eso: con la derrota de las potencias del Eje se hundi\u00f3 tambi\u00e9n la vieja y compleja estructura del sistema internacional cuya potencia integradora era el Reino Unido para dar lugar a una m\u00e1s simplificada, de car\u00e1cter bipolar y que enfrentaba en la c\u00faspide a dos potencias y sus aliados y vasallos: Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>La redistribuci\u00f3n del poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar internacional unida a la fenomenal destrucci\u00f3n de vidas humanas, territorios y fuerzas productivas provocada por la conflagraci\u00f3n no pod\u00eda sino dejar profundas huellas en la conciencia de la \u00e9poca, especialmente si se tiene en cuenta que fue en ese marco cuando se realizaron los dos mayores atentados terroristas de la historia universal: el bombardeo at\u00f3mico sobre las indefensas ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Suele decirse que la segunda posguerra abrir\u00eda el cap\u00edtulo m\u00e1s esplendoroso de la historia del capitalismo, el famoso \u201ccuarto de siglo de oro\u201d transcurrido entre 1948 y 1973. Fue en ese breve lapso que, seg\u00fan la recientemente fallecida te\u00f3rica marxista Ellen Meiksins Wood, el capitalismo dio lo mejor que pod\u00eda ofrecer: expansi\u00f3n de la ciudadan\u00eda, de los derechos sociales y laborales, construcci\u00f3n de reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, fortalecimiento de las organizaciones populares, de los sindicatos, de los partidos comunistas. Ese per\u00edodo lleg\u00f3 a su abrupto fin a mediados de los setentas con el auge del neoconservadurismo en los pa\u00edses desarrollados y la implantaci\u00f3n de sangrientas dictaduras militares en casi toda Am\u00e9rica Latina y, tal como lo asegurara Meiksins Wood, ya no volver\u00eda a repetirse. Con la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica el capitalismo retorn\u00f3 a su normalidad y las antiguas conquistas fueron o bien suprimidas de plano o severamente recortadas, al paso que las democracias burguesas fueron sufriendo una perversa metamorfosis que las convirti\u00f3 en vergonzantes plutocracias. La soberan\u00eda popular europea descansa en los tent\u00e1culos de la Troika (Comisi\u00f3n Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) que saca y pone gobiernos a su antojo, como lo demuestran varios casos, siendo Grecia el m\u00e1s resonante de todos, aunque lejos de ser el \u00fanico. En otras palabras, si la dominaci\u00f3n del capital admiti\u00f3 aquellos avances en materia de derechos ciudadanos y organizaci\u00f3n democr\u00e1tica fue debido a la presencia amenazante de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el peligro de un \u201ccontagio\u201d con el \u201cvirus ruso\u201d que diera por tierra los reg\u00edmenes burgueses imperantes en la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero como lo recuerda en su notable obra el historiador catal\u00e1n Josep Fontana entre el fin de la Segunda Guerra y el inicio del \u201ccuarto de siglo de oro\u201d hubo tres a\u00f1os terribles. La URSS perdi\u00f3 27 millones de vidas, especialmente de varones j\u00f3venes. La ocupaci\u00f3n alemana arras\u00f3 1.710 ciudades y unas 70.000 aldeas. Alemania y Jap\u00f3n vieron destruido gran parte de sus territorios por los bombardeos. Y a esta devastaci\u00f3n se sum\u00f3 el hambre, producto de la destrucci\u00f3n de la agricultura, la sequ\u00eda que arruin\u00f3 las cosechas de 1946 y el inusualmente fr\u00edo invierno de 1946-1947. \u201cA los millones de muertos causados por la guerra\u201d \u2013observa Fontana- \u201chabr\u00eda que sumarles otros millones de v\u00edctimas de las grandes hambrunas de 1945 a 1947.\u201d [4]<\/p>\n<p>Un tendal que sumando las gentes que murieron no s\u00f3lo en el escenario europeo sino tambi\u00e9n en el asi\u00e1tico, sobre todo a causa de los horrores de la ocupaci\u00f3n japonesa, se llega f\u00e1cilmente a unos 100 millones de personas sacrificadas en el altar de la tasa de ganancia del capital. Este fue el necesario pre\u00e1mbulo de aquellos a\u00f1os \u201cgloriosos\u201d de 1948-1973, que coincidieron con la veloz expansi\u00f3n del imperialismo norteamericano a escala planetaria, cuyos or\u00edgenes se remontan a su expansi\u00f3n en la regi\u00f3n centroamericana y caribe\u00f1a en las postrimer\u00edas del siglo diecinueve y, sobre todo, a su secuestro de la victoria cubana sobre el colonialismo espa\u00f1ol en 1898. Despu\u00e9s de la SGM con el Reino Unido y Francia desbaratados, sus colonias en franca rebeld\u00eda y sin rivales a la vista, la expansi\u00f3n imperial norteamericana parec\u00eda que no conocer\u00eda l\u00edmites. Esta fue la segunda ola imperialista, que coincide en t\u00e9rminos generales con los \u201ca\u00f1os gloriosos\u201d. S\u00f3lo que con la recuperaci\u00f3n europea y japonesa, visible desde los a\u00f1os sesentas, el paisaje del imperialismo comienza a reconocer m\u00faltiples banderas y no s\u00f3lo la de las estrellas y barras de Estados Unidos. Las transnacionales norteamericanas poco a poco comenzaron a verse desafiadas por la r\u00e1pida aparici\u00f3n de grandes conglomerados corporativos de origen europeo y japon\u00e9s primero, y luego de otros pa\u00edses, principalmente Corea del Sur.<\/p>\n<p>La segunda ola imperialista culmin\u00f3 con el abandono del keynesianismo, el retorno de la ortodoxia (al decir de Ra\u00fal Prebisch), el auge de la globalizaci\u00f3n neoliberal impulsada por los enormes avances tecnol\u00f3gicos en el campo de la inform\u00e1tica, las telecomunicaciones y el transporte. Todo esto en un clima conservador orquestado por un formidable tridente reaccionario compuesto por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el Papa Juan Pablo II. Al finalizar la d\u00e9cada de los ochentas se derrumba el Muro de Berl\u00edn y, poco despu\u00e9s, se desintegrar\u00eda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Parec\u00eda entonces que la victoria de Occidente estaba asegurada y as\u00ed algunos intelectuales y acad\u00e9micos estadounidenses, de pensamiento r\u00e1pido que se mueve en la superficie de las cosas, concluyeron que hab\u00eda llegado la hora del \u201cnuevo siglo (norte)americano\u201d y que de ahora en m\u00e1s la estructura del sistema internacional ser\u00eda \u201cunipolar\u201d. Ni lerdos ni perezosos las corporaciones y las agencias del gobierno federal comenzaron a alimentar financieramente a una fundaci\u00f3n creada con el objeto de elaborar la hoja de ruta de ese nuevo siglo que aparec\u00eda como tan propicio para Estados Unidos. Centenares de acad\u00e9micos, expertos e intelectuales se dieron a la tarea de dise\u00f1ar los contornos de tan promisoria jornada. Bill Clinton, en compa\u00f1\u00eda de sus mayordomos brit\u00e1nicos hizo lo suyo: desmont\u00f3 las \u00faltimas piezas que quedaban en pie de las regulaciones financieras y cre\u00f3 el mundo so\u00f1ado por Wall Street y la City londinense. Parec\u00eda, efectivamente, que todo estaba bajo control. El ALCA no era sino la manifestaci\u00f3n hemisf\u00e9rica de este proceso de reorganizaci\u00f3n global de un imperio sin rivales.<\/p>\n<p>Pero, como lo dice Rub\u00e9n Blades, \u201cla vida te da sorpresas\u201d y vaya si las tuvo Washington. Primero que nada, en medio de estos himnos y cantos de alegr\u00eda por el nuevo siglo americano se producen los atentados del 11 de Septiembre, el primer ataque en territorio norteamericano en casi dos siglos. Recu\u00e9rdese que Estados Unidos hab\u00eda participado en las dos guerras mundiales sin que un tiro se disparase en su territorio. S\u00fabitamente el pa\u00eds cay\u00f3 en la cuenta de su terrible vulnerabilidad, y que el enorme presupuesto militar no garantizaba su inviolabilidad. Si militarmente Estados Unidos dejaba de ser inexpugnable, el vertiginoso ascenso de China \u2013no inesperado pero s\u00ed prematuro, seg\u00fan los analistas del imperio, que lo estimaban para el a\u00f1o 2030 aproximadamente- junto con el inquietante retorno de Rusia a los primeros planos de la pol\u00edtica mundial, la impetuosa entrada de la India en los asuntos internacionales y la consolidaci\u00f3n de una serie de potencias regionales como Brasil, Sud\u00e1frica, Indonesia, Corea del Sur y Turqu\u00eda configuraron un escenario global much\u00edsimo m\u00e1s desafiante que el de la era bipolar. Porque ahora, con la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los avances de la inform\u00e1tica la no proliferaci\u00f3n nuclear se convert\u00eda en una quimera, y la \u201cseguridad nacional\u201d de los Estados Unidos demostraba ser m\u00e1s incierta que anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Es en este escenario que la liberalizaci\u00f3n financiera y comercial, junto con la violenta aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales en casi todo el mundo dio lugar al tercer ciclo de expansi\u00f3n imperialista, que precisamente cobra impulso en la d\u00e9cada de los noventas y que contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas, incorporando profundamente como cotos de caza del capital imperialista a regiones y pa\u00edses otrora vedados a sus ambiciones: Rusia, los pa\u00edses del Este europeo, China, Vietnam, todo lo cual permite hablar de un imperialismo recargado y estimulado por nuevos horizontes en los cuales desarrollar sus proyectos. Varios son los signos distintivos de este tiempo, pero quisiera llamar la atenci\u00f3n sobre dos. En primer lugar, el acelerado ritmo de concentraci\u00f3n de la riqueza en todos los pa\u00edses desde China a Estados Unidos, sin ninguna relevante excepci\u00f3n. Esto ha sido denunciado recientemente por Oxfam en su reporte ante el Foro Econ\u00f3mico Mundial de Davos al se\u00f1alar que seg\u00fan estimaciones oficiales al momento actual el 1 por ciento m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial detenta el control del 51 por ciento de la riqueza del planeta, es decir, m\u00e1s que lo que posee el 99 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial.[5] En l\u00ednea con lo anterior, un estudio realizado bajo los auspicios de la Universidad de Zurich ha demostrado que 147 mega corporaciones controlan el 40 por ciento de la riqueza del planeta.[6] La segunda se\u00f1a de identidad de la fase actual ha sido la intensificaci\u00f3n de la carrera armamentista, el surgimiento de varias zonas de extrema tensi\u00f3n b\u00e9lica y el aumento en el n\u00famero de guerras y de sus v\u00edctimas. Hay en la actualidad tres puntos calientes en el sistema internacional: el polvor\u00edn del Medio Oriente, infame consecuencia de la rapacidad de Estados Unidos y sus compinches europeos que no han hesitado un minuto en destruir pa\u00edses enteros (L\u00edbano, Siria, Irak, Libia, entre los m\u00e1s recientes) con tal de apropiarse de su petr\u00f3leo, que es lo \u00fanico que les interesa. Han desencadenado una serie de dramas humanitarios como el mundo no hab\u00eda visto desde fines de la SGM. Segundo punto caliente: Ucrania y su extensi\u00f3n en Europa del Este, en donde el af\u00e1n de la Casa Blanca y la Uni\u00f3n Europea de contener al \u201coso ruso\u201d (\u00a1que no sovi\u00e9tico!) ha llevado a promover un golpe de estado en aquel pa\u00eds, con el activo protagonismo del Departamento de Estado en la persona de su Subsecretaria, Victoria Nuland, y desplazar las tropas de la OTAN hacia la propia frontera ruso-ucraniana. Esto pese a que cuando se derrumb\u00f3 la URSS los l\u00edderes de las \u201cdemocracias\u201d occidentales juraron solemnemente que la OTAN \u201cno se mover\u00eda ni una pulgada en direcci\u00f3n al Este.\u201d Se movieron varios centenares de kil\u00f3metros. El tercer punto caliente se localiza en el Mar del Sur de la China, rico en petr\u00f3leo, y que es un territorio en disputa entre varios pa\u00edses: China, Jap\u00f3n y Vietnam, entre los m\u00e1s directamente involucrados. Esta es una situaci\u00f3n que puede f\u00e1cilmente salirse de control, al igual que las ya se\u00f1aladas y de una gravedad especial: Washington puede reaccionar tibiamente ante una invasi\u00f3n de Rusia a Ucrania, o una retaliaci\u00f3n de Mosc\u00fa a Turqu\u00eda por el derribo del avi\u00f3n ruso. Pero no puede sino reaccionar con toda su fuerza si China, el segundo presupuesto militar del planeta, decidiera atacar a Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>En resumen, esta fase, tercera en la historia de la expansi\u00f3n imperialista, presenta como todas las dem\u00e1s la guerra como su necesaria contrapartida. Esta lacerante realidad demuestra, por en\u00e9sima vez, los errores de la teor\u00eda del super-imperialismo, o ultraimperialismo, desarrollada en primer lugar por Karl Kautsky y continuada por muchos de sus seguidores contempor\u00e1neos que insisten en rechazar la tesis de que el imperialismo podr\u00eda hoy, no necesariamente en el pasado pero s\u00ed hoy, desembocar en una guerra entre potencias capitalistas. Pese a su glorioso pasado sovi\u00e9tico Rusia lo es, y con sus peculiaridades, tambi\u00e9n lo es China. Y para los m\u00e1s recientes documentos del Pent\u00e1gono y el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos Rusia es, expl\u00edcitamente, el enemigo a derrotar. Aparte de ello hay que tener en cuenta que a\u00fan durante los a\u00f1os del bipolarismo Estados Unidos-Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, las guerras proliferaron sin cesar en la periferia del sistema, y en la actualidad el panorama lejos de haber mejorado no hizo sino agravarse.<\/p>\n<p><strong>II. Factores explicativos<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender esta delicada situaci\u00f3n actual? Sucintamente hablando, y a riesgo de simplificar demasiado esta presentaci\u00f3n, digamos que hay tres rasgos del sistema internacional que pueden ofrecer algunas claves interpretativas para comprender esta escalada guerrerista.<\/p>\n<p>En primer lugar, la inestabilidad del equilibrio geopol\u00edtico mundial es un elemento de decisiva importancia. Uno tras otro los diversos documentos elaborados por los organismos militares y de inteligencia de Estados Unidos insisten en se\u00f1alar que el nuevo escenario mundial est\u00e1 erizado de amenazas a la seguridad nacional y que, en consecuencia, el pa\u00eds debe prepararse para varias d\u00e9cadas de guerras. La paz es algo que ni se menciona en estos documentos; el supuesto b\u00e1sico es la continuaci\u00f3n indefinida de la guerra, sea de car\u00e1cter \u201cpreventivo\u201d, como lo planteara George W.Bush; sea de tipo \u201cretaliatorio\u201d ante un ataque a los Estados Unidos, a sus aliados o a sus ciudadanos. El multipolarismo actual es un formato del sistema internacional relativamente novedoso. Hubo en el pasado algo que se llam\u00f3 \u201cConcierto de Naciones\u201d pero era un sistema exclusivamente europeo: ni Estados Unidos, ni Jap\u00f3n y menos a\u00fan la China ten\u00edan parte en esos acuerdos que perduraron desde la paz de Westfalia (1648) hasta su estrepitoso derrumbe con la Primera Guerra Mundial. Durante esos casi tres siglos ning\u00fan pa\u00eds extra-europeo ten\u00eda algo que decir en las mesas de negociaciones. Hoy es muy diferente, porque las potencias extra-europeas han empeque\u00f1ecido a la declinante y decadente Europa y los consensos dif\u00edciles del pasado, entre naciones que compart\u00edan b\u00e1sicamente una misma cultura, son much\u00edsimo m\u00e1s dif\u00edciles de lograr en la actualidad cuando quienes toman parte de la discusi\u00f3n son naciones y gobiernos portadores de cosmovisiones muy diferentes y, en cierto sentido, incompatibles. Y, por supuesto, intereses muy diferentes y claramente incompatibles. Bajo estas condiciones, la paz se convierte en una empresa que debe sortear enormes dificultades para su concreci\u00f3n y marca tambi\u00e9n la excepcionalidad de Am\u00e9rica Latina que, de lejos, es la macroregi\u00f3n m\u00e1s pac\u00edfica del planeta. Los principales l\u00edderes de la izquierda y el progresismo latinoamericano no han dejado de marcar esta singularidad, ratificada adem\u00e1s formalmente por la aprobaci\u00f3n, en Enero de 2014, en el marco de la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe\u00f1os (CELAC) que tuvo lugar en La Habana, de Am\u00e9rica Latina y el Caribe como una zona de paz.<\/p>\n<p>Segundo, un factor que alienta y promueve las guerras y la violencia es la creciente gravitaci\u00f3n del complejo militar-industrial-financiero en el proceso decisorio del gobierno norteamericano y, en poca menor medida, de sus aliados europeos. Esa infernal maquinaria vive de la guerra y para la guerra. Para ellos la paz significa su ruina, la bancarrota, y la \u00fanica estrategia razonable para estas megacorporaciones es estimular los conflictos y las rivalidades por todos los medios posibles. Su tasa de ganancia est\u00e1 directamente asociada con la guerra y es inversamente proporcional a la paz. Su poder\u00edo es inmenso: fue denunciado nada menos que por el presidente Dwight Eisenhower en su discurso de despedida del 17 de Enero de 1961 y lo describi\u00f3 como la m\u00e1s seria amenaza para la libertad y la democracia de Estados Unidos. A lo largo de m\u00e1s de medio siglo ese inmenso poder no hizo otra cosa que acrecentarse, hasta asumir proporciones monstruosas. Si en aquella \u00e9poca era una amenaza hoy es quien realmente manda en Estados Unidos, acelerando el tr\u00e1nsito de una rep\u00fablica democr\u00e1tica a un r\u00e9gimen plutocr\u00e1tico.[7] Es decir una forma pol\u00edtica que, parafraseando a Lincoln, es el gobierno del dinero, por el dinero y para el dinero. Y dado que el gasto militar de Estados Unidos es el principal motor de la econom\u00eda, aglutinando en su seno a sectores industriales, financieros y petroleros, es en inter\u00e9s de los gobiernos otorgar toda clase de garant\u00edas a las empresas de ese sector. Y estas, a su vez, disponiendo de fenomenales recursos, se convirtieron en las principales e indispensables financiadoras de las carreras pol\u00edticas de representantes, senadores, gobernadores y presidentes, prostituyendo definitivamente el funcionamiento de la democracia en Estados Unidos y abriendo las puertas para la constituci\u00f3n de la plutocracia que hoy gobierna a ese pa\u00eds. No es de extra\u00f1ar, en consecuencia, que desde la Guerra de Corea en adelante Estados Unidos no haya conocido un solo a\u00f1o sin estar en guerra. Tampoco lo es que, pese a los optimistas anuncios, el gasto militar haya aumentado a\u00fan luego de la desaparici\u00f3n de quien durante los largos a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda fuera su enemigo fundamental: la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En este sentido, la operaci\u00f3n propagand\u00edstica del imperio en el sentido de exaltar los \u201cdividendos de la paz\u201d como fuente de una renovada ayuda al desarrollo qued\u00f3 r\u00e1pidamente al desnudo. Ni se mejor\u00f3 la asignaci\u00f3n de recursos para facilitar el progreso econ\u00f3mico y social de los pa\u00edses de la periferia ni se redujo la escalada del gasto militar. Seg\u00fan los c\u00e1lculos m\u00e1s rigurosos el gasto militar total de Estados Unidos super\u00f3 el umbral considerado hasta no hace mucho como absolutamente insuperable de un bill\u00f3n de d\u00f3lares, es decir, un mill\u00f3n de millones de d\u00f3lares, lo que equivale aproximadamente a la mitad del gasto militar mundial.[8] Con perfiles menos acusados que en Estados Unidos el complejo militar-industrial-financiero tambi\u00e9n opera en los pa\u00edses europeos, Jap\u00f3n y Corea del Sur. En otras palabras, la acumulaci\u00f3n capitalista siempre estuvo signada por la violencia (si no, c\u00f3mo explicar la \u201cConquista de Am\u00e9rica\u201d, o el masivo despojo del campesinado en los pa\u00edses del capitalismo metropolitano) y en tiempos recientes esta violencia se ha institucionalizado y profundizado pari passu con el fenomenal crecimiento del aparato militar, lo que impulsa las guerras a la vez que socava los fundamentos de la democracia tanto en el mundo desarrollado como en la periferia del sistema.<\/p>\n<p>Un tercer elemento que impulsa las guerras es lo que un autor como Michael Klare ha denominado \u201cla cacer\u00eda de los recursos naturales\u201d.[9] En un mundo cada vez m\u00e1s amenazado por el agotamiento de ciertos bienes comunes de car\u00e1cter estrat\u00e9gico, comenzando por el agua y siguiendo por el petr\u00f3leo, la biodiversidad, los minerales estrat\u00e9gicos y los alimentos, y frente a un imparable aumento de la poblaci\u00f3n mundial que, hacia mediados de este siglo, cruzar\u00eda la barrera de los 10.000 millones de habitantes, las principales potencias se han lanzado con toda su fuerza en una campa\u00f1a mundial para asegurarse los insumos b\u00e1sicos requeridos por un patr\u00f3n de consumo capitalista caracterizado por la utilizaci\u00f3n irracional y el derroche de los recursos naturales. Para nadie es un misterio que la vigorosa expansi\u00f3n de China en los pa\u00edses del Tercer Mundo tiene como objetivo fundamental asegurarse el suministro de ciertos recursos naturales imprescindibles para su econom\u00eda, fen\u00f3meno este que se manifiesta sobre todo en \u00c1frica pero tambi\u00e9n, aunque en menor medida, en Am\u00e9rica Latina. No es necesario ser un pesimista radical para reconocer que muy a menudo lo que comenz\u00f3 como una guerra comercial termina siendo una guerra en el sentido m\u00e1s integral del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><strong>III. El lugar de Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/strong><\/p>\n<p>En este escenario en donde la guerra \u2013o la amenaza de su estallido- es el tel\u00f3n de fondo sobre el cual se desenvuelven las relaciones internacionales Am\u00e9rica Latina y el Caribe juegan un papel de especial\u00edsima importancia.<\/p>\n<p>Por empezar, somos la regi\u00f3n del mundo mejor dotada de recursos naturales: con 7 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial disponemos entre el 42 y el 45 por ciento del agua dulce de la Tierra. Somos, adem\u00e1s, el pulm\u00f3n del planeta, due\u00f1os de la mitad de la biodiversidad mundial, sede de enormes dep\u00f3sitos de petr\u00f3leo, gas y minerales estrat\u00e9gicos y de tierras extraordinariamente bien dotadas para la producci\u00f3n de todo tipo de alimentos de origen vegetal o animal. Esta formidable dotaci\u00f3n suscita los apetitos del imperio norteamericano por subordinar, a cualquier costo, a un pa\u00eds como Venezuela, cuyas reservas comprobadas de petr\u00f3leo son las mayores del mundo, hoy superiores a las de Arabia Saudita. Un continente que cuenta con el 80 por ciento de las reservas mundiales de litio, fuente energ\u00e9tica fundamental para toda la industria microelectr\u00f3nica y sus derivados (tel\u00e9fonos m\u00f3viles, computadoras en sus diversas variantes, c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas corrientes y satelitales, filmadoras, automotores h\u00edbridos y as\u00ed sucesivamente). La nanotecnolog\u00eda y sus incre\u00edbles aplicaciones tienen como fundamento pr\u00e1ctico la biodiversidad, de la cual Am\u00e9rica Latina (y especialmente Sudam\u00e9rica) tienen el mayor caudal del planeta. Ni hablemos del agua, crucial para un pa\u00eds como Estados Unidos cuyo derroche de ese l\u00edquido elemento lo ha llevado a convertir el otrora impetuoso r\u00edo Colorado, capaz de cavar un profundo ca\u00f1\u00f3n en Arizona en un arroyo que a menudo no llega ni siquiera a desaguar en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Tendr\u00edan que ser unos tremendos ignorantes los administradores imperiales (y no lo son) como para ser indiferentes ante una realidad tan exuberante como la que ofrece nuestra regi\u00f3n. Por eso, desde los inicios de su vida independiente, Estados Unidos consider\u00f3 a esta parte del mundo como su \u201cpatio trasero\u201d, su zona de seguridad. Y por eso tambi\u00e9n tanto Fidel como el Che no se cansaron de decir que Am\u00e9rica Latina y el Caribe eran \u201cla retaguardia estrat\u00e9gica del imperio.\u201d<\/p>\n<p>En segundo lugar, las concepciones estrat\u00e9gicas militares de Estados Unidos desde los a\u00f1os fundacionales de la rep\u00fablica siempre adhirieron a la tesis de la \u201cgran isla americana\u201d, extendi\u00e9ndose desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Esta concepci\u00f3n militar asume que la seguridad nacional de Estados Unidos depende de la capacidad de Washington para evitar que poderes extracontinentales hagan pie firme en alg\u00fan sector de la isla americana, o que existan en ella gobiernos hostiles a los designios de Estados Unidos. Esta concepci\u00f3n se perfeccion\u00f3 desde mediados del siglo diecinueve y adquiri\u00f3 connotaciones claramente belicosas hacia el final de ese siglo con sucesivas invasiones a varios pa\u00edses de Centroam\u00e9rica y el Caribe, incluyendo a M\u00e9xico. La \u201cDoctrina Monroe\u201d de 1823 y el Corolario a dicha pieza doctrinaria formulada por Theodore Roosevelt en 1904 plantean abiertamente la aspiraci\u00f3n hegem\u00f3nica de Estados Unidos sobre esta dilatada geograf\u00eda que yace al sur del R\u00edo Bravo. A resultas de ello Washington puede tolerar, aunque sea a rega\u00f1adientes, un gobierno socialista en alg\u00fan pa\u00eds africano (casos de Mozambique, Zimbabue o Angola, en determinadas \u00e9pocas) pero responde con fulminante brutalidad cuando una peque\u00f1a isla de 344 km2 y 90.000 habitantes como Granada comete \u201cel error\u201d de elegir, en 1979 un gobierno socialista radical bajo el liderazgo de Maurice Bishop. La respuesta de la Administraci\u00f3n Reagan no se hizo esperar: en Octubre de 1983 despach\u00f3 un poderoso contingente militar compuesto por casi 8.000 hombres (poco menos que el 10 por ciento de la poblaci\u00f3n invadida) y en pocos d\u00edas depuso al gobierno y ejecut\u00f3 al Primer Ministro Bishop y sus principales colaboradores. La justificaci\u00f3n por este crimen: la construcci\u00f3n de un nuevo aeropuerto para facilitar el turismo a la isla, lo cual fue interpretado por los criminales de Washington como un perverso plan para facilitar el aterrizaje de aviones de guerra sovi\u00e9ticos en el Caribe. Nada siquiera remotamente semejante fue jam\u00e1s hecho por Estados Unidos en ninguna otra regi\u00f3n del planeta ante un pa\u00eds de las peque\u00f1as dimensiones y casi nula gravitaci\u00f3n de Granada, salvo en Am\u00e9rica Latina y el Caribe, d\u00edscola y turbulenta frontera de un imperio protegido por un enorme hinterland y dos grandes oc\u00e9anos.[10] El \u00fanico peligro proviene del Sur, del mundo del subdesarrollo latinoamericano. Es a causa de ello que, si bien con algunos matices, argumentos semejantes a los expresados en el caso de Granada sobre una supuesta amenaza a la \u201cseguridad nacional\u201d han seguido esgrimi\u00e9ndose hasta el d\u00eda de hoy. Se hizo antes con la Guatemala de Arbenz en 1954, con Cuba desde el 1\u00b0 de Enero de 1959, despu\u00e9s con la revoluci\u00f3n nicarag\u00fcense en 1979 y, apenas ayer, en Marzo del 2015, lo reiter\u00f3 el presidente Barack Obama cuando emiti\u00f3 una orden ejecutiva estableciendo una \u201cemergencia nacional\u201d por la amenaza \u201cinusual y extraordinaria\u201d a la seguridad nacional y a la pol\u00edtica exterior causada por la situaci\u00f3n en Venezuela.<\/p>\n<p>De todo lo anterior se desprende que Washington se opondr\u00e1 a cualquier proceso genuinamente democratizador que se escenifique en nuestros pa\u00edses. Cualquier fuerza pol\u00edtica que acceda al gobierno y trate de hacer verdad aquello de la soberan\u00eda popular -que se asienta sobre la soberan\u00eda econ\u00f3mica y pol\u00edtica en un mundo de naciones poderosas, imperialistas y colonialistas, y pa\u00edses d\u00e9biles y sometidos- ser\u00e1 ferozmente combatido por el imperio. Cuando Obama y sus colaboradores hablan de la \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d de las relaciones con Cuba y con los pa\u00edses del hemisferio lo que entienden por ello es regresar a la situaci\u00f3n en que se encontraba esta parte del mundo al anochecer del 31 de Diciembre de 1958, es decir, en las v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n Cubana. \u201cNormalizar\u201d es un eufemismo que oculta la intenci\u00f3n de encuadrar y subordinar a los pa\u00edses de Nuestra Am\u00e9rica para que sirvan de apoyatura a las aventuras imperiales de Washington, tanto en esta parte del mundo como en otros continentes. Pi\u00e9nsese si no en la parafernalia de v\u00ednculos existentes entre los aparatos de inteligencia norteamericanos (nada menos que diecis\u00e9is seg\u00fan la \u00faltima cuenta) y los organismos militares y policiales del imperio con sus hom\u00f3logos de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. El gobierno de Estados Unidos entrena a nuestros esp\u00edas, soldados y polic\u00edas; les ense\u00f1a t\u00e1cticas de interrogatorio; les aporta las armas, y junto con las armas, la definici\u00f3n doctrinaria de quienes son los amigos y quienes los enemigos a los cuales habr\u00e1 que disparar; coordina con sus ejercicios conjuntos las labores de nuestros ej\u00e9rcitos de aire, mar y tierra; tiene escuelas especiales, como la remozada Escuela de las Am\u00e9ricas, ahora cambiada de nombre pero que sigue cumpliendo las mismas funciones; mantiene en vigor la Junta Interamericana de Defensa, para coordinar los estados mayores de nuestras fuerzas armadas en funci\u00f3n de las prioridades y necesidades militares de Estados Unidos. Todo esto sigue en pie, pese a los esfuerzos de la UNASUR y sus tentativas de concebir y coordinar una estrategia sudamericana de contenci\u00f3n de la virulencia imperial. Hay, eso s\u00ed, algunas valiosas excepciones como Cuba, naturalmente; Venezuela y, s\u00f3lo parcialmente, Bolivia y Ecuador. Hablar de imperialismo, violencia y guerra es algo tan elemental que no deber\u00eda exigir mayores argumentaciones.<\/p>\n<p><strong>IV. Conclusiones.<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro continente es prioridad n\u00famero uno para la pol\u00edtica exterior de Estados Unidos. Es la regi\u00f3n m\u00e1s importante del mundo, de lejos. Hemos planteado esto en todo detalle en un trabajo previo y no tiene sentido insistir sobre el tema en este lugar.[11] Washington puede perder Angola, Namibia, Nigeria, Cambodia, Vietnam, pero no se quedar\u00e1 de brazos cruzados ante la perspectiva de perder Granada, Nicaragua, Cuba, Chile, ni digamos Brasil o Venezuela. Puede esforzarse por \u201ccontener al comunismo\u201d como lo hizo en los a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda y, para ello, elaborar una serie de alianzas regionales. Siendo que el eje articulador de la revoluci\u00f3n comunista mundial (como se dec\u00eda en esos a\u00f1os en Washington) estaba en Europa, en Mosc\u00fa para ser m\u00e1s precisos, \u00bffue Europa la primera beneficiaria de la estrategia de contenci\u00f3n que elaborara George Kennan para el presidente Harry S. Truman? \u00a1No! Fue Am\u00e9rica Latina. En un mundo amenazado por el riesgo mortal de la dominaci\u00f3n comunista la primera regi\u00f3n que Estados Unidos puso a salvo de esa indeseada eventualidad fue Am\u00e9rica Latina. En 1947 firma el Tratado Interamericano de Asistencia Rec\u00edproca (TIAR) con ese prop\u00f3sito. \u00bfY Europa? Tendr\u00eda que esperar dos a\u00f1os m\u00e1s, pues reci\u00e9n en Abril de 1949 se crear\u00eda la OTAN. Y en el apogeo del auge progresista en la regi\u00f3n y en coincidencia con los anuncios del presidente Lula da Silva informando al mundo el descubrimiento de los grandes yacimientos petrol\u00edferos en el litoral paulista la respuesta de la Casa Blanca fue ordenar la reactivaci\u00f3n de la Cuarta Flota, que hab\u00eda sido desactivada en 1950. Como lo dice un conocido aforismo estadounidense, \u201cfirst things first\u201d, o sea, \u201clo primero es lo primero\u201d. Y lo primero es Am\u00e9rica Latina. Si \u00c1frica cae en manos del comunismo es un problema; si cae Asia es un problema mayor; si cae Europa es una tragedia; pero si cae Am\u00e9rica Latina es una cat\u00e1strofe de incalculables proyecciones. Porque Asia, \u00c1frica y Europa est\u00e1n lejos, separadas por grandes oc\u00e9anos. Pero desde Am\u00e9rica Latina los enemigos del imperio \u00a1pueden llegar caminando!, como en medio de la psicosis despertada por la revoluci\u00f3n sandinista se escuchaba en los pasillos del gobierno estadounidense en Washington. Los cambios en el paisaje sociopol\u00edtico latinoamericano desde finales del siglo veinte marcaron un importante retroceso de la influencia norteamericana en la regi\u00f3n. El rechazo del ALCA fue una dur\u00edsima derrota para el imperio, y la consolidaci\u00f3n de una serie de gobiernos progresistas, algunos de izquierda y la heroica sobrevivencia de la Revoluci\u00f3n Cubana marcaron a fuego todo el per\u00edodo abierto desde la elecci\u00f3n presidencial de Ch\u00e1vez en Diciembre de 1998 hasta nuestros d\u00edas. La victoria del l\u00edder bolivariano fue la chispa que incendi\u00f3 la pradera: su carisma y su fenomenal capacidad did\u00e1ctica moviliz\u00f3 y excit\u00f3 las ansias emancipatorias de los pueblos y naciones del \u00e1rea abatidos y humillados por siglos de opresi\u00f3n colonial y neocolonial. Ch\u00e1vez voltea en Venezuela la primera ficha de un domin\u00f3 que luego recorrer\u00eda todo el continente: la segunda caer\u00eda en Brasil con Lula en el 2002 para seguir con Kirchner en Argentina, en el 2003; con Evo y Tabar\u00e9 V\u00e1zquez en Bolivia y Uruguay, en el 2005; con Correa en Ecuador, en el 2006 y en ese mismo a\u00f1o con Ortega en Nicaragua y Zelaya en Honduras; con Cristina en el 2007; con Lugo en Paraguay en el 2008 y Funes en El Salvador, en el 2009, despejando el camino para que el ex Comandante del FMLN, Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n, asumiera la presidencia de ese pa\u00eds en el 2014. En el 2010 Jos\u00e9 \u201cPepe\u201d Mujica ratificar\u00eda la hegemon\u00eda del Frente Amplio y conquistar\u00eda la presidencia del Uruguay, misma que en el 2015 volver\u00eda a recaer en las manos de Tabar\u00e9 V\u00e1zquez. En una revisi\u00f3n actual\u00edsima \u00c1ngel Guerra plantea una tesis que hacemos nuestra al decir que \u201ccalifico como gobiernos que en distintos grados son independientes de Estados Unidos, se distancian de los dictados del Consenso de Washington, abogan activamente por la unidad y la integraci\u00f3n latino-caribe\u00f1a y por un mundo multipolar. Si atendemos a estos rasgos podemos decir que cumplen con ellos en alguna medida: Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Nicaragua, San Crist\u00f3bal y Nieves, Santa Luc\u00eda, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Uruguay y Venezuela.\u201d[12] En suma: basta con recordar esta radical modificaci\u00f3n del mapa sociopol\u00edtico latinoamericano para calibrar el imperecedero espesor pol\u00edtico de la herencia chavista y la ansiedad de la burgues\u00eda imperial para retomar la \u201cnormalidad\u201d en las relaciones hemisf\u00e9ricas. La contraofensiva estadounidense no se hizo esperar: comenz\u00f3 con un golpe de estado contra Ch\u00e1vez en Abril del 2002 y sigui\u00f3, ante su fracaso, con el paro petrolero de Diciembre 2002-Febrero del 2003. Derrotadas estas iniciativas, que tuvieron un efecto boomerang y liquidaron el ALCA en el 2005, el imperio volvi\u00f3 a la carga: tentativa de golpe y secesi\u00f3n de Bolivia en 2008; golpe \u201cjur\u00eddico-parlamentario\u201d contra Zelaya en 2009; golpe frustrado contra Correa en 2010; golpe exitoso, tambi\u00e9n \u201cjur\u00eddico-parlamentario\u201d contra Lugo en 2012 y violentas protestas (\u201cguarimbas\u201d) en Venezuela en Febrero de 2014.<\/p>\n<p>Esto no ha cesado y en los momentos actuales esta ofensiva restauradora se encuentra en pleno desarrollo. \u201cNormalizaci\u00f3n\u201d tramposa con Cuba, necesaria para despejar el descontento de los gobiernos de la regi\u00f3n con la absurda e injusta pol\u00edtica del bloqueo pero sin que \u00e9ste se haya modificado; \u201cguerra econ\u00f3mica\u201d, ofensiva diplom\u00e1tica y terrorismo medi\u00e1tico contra Venezuela; campa\u00f1as sucias y difamatorias contra Evo Morales en Bolivia; agresi\u00f3n financiera y medi\u00e1tica en contra de Rafael Correa en Ecuador; intensas presiones desestabilizadoras desde la re-elecci\u00f3n de Dilma Rousseff, oblig\u00e1ndola a desnaturalizar por completo el programa del PT adhiriendo a una orientaci\u00f3n claramente neoliberal; \u201cgolpe judicial por etapas\u201d para sacar a Lula del juego y de su posible candidatura en el 2018; acoso tambi\u00e9n judicial contra Cristina Fern\u00e1ndez en la Argentina y, de paso, apoyo expl\u00edcito de la Casa Blanca a la Alianza del Pac\u00edfico, ardid norteamericano para atenuar o neutralizar por completo la influencia de China en el hemisferio. No es un dato menor que sobre tres de los cuatro pa\u00edses originalmente signatarios de la Alianza: M\u00e9xico, Colombia y Per\u00fa recaen fuertes sospechas sobre la penetraci\u00f3n en sus aparatos estatales del narcotr\u00e1fico y el paramilitarismo. S\u00f3lo Chile, por ahora, se encuentra libre de esa acusaci\u00f3n en los propios medios norteamericanos.<\/p>\n<p>Dadas estas circunstancias, o mejor dicho, habida cuenta de las condiciones estructurales que pautan la relaci\u00f3n entre el imperio y su principal regi\u00f3n tributaria, se comprende que Am\u00e9rica Latina y el Caribe haya sido una regi\u00f3n en estado de permanente agitaci\u00f3n y no por casualidad la vanguardia a nivel mundial de la resistencia a las exacciones del imperialismo desde las primeras d\u00e9cadas del siglo veinte. Y en este contexto hay un pa\u00eds que juega un papel de excepcional importancia en Nuestra Am\u00e9rica: Colombia.<\/p>\n<p>En este sentido la firma, en Junio del 2013, de un acuerdo de cooperaci\u00f3n entre Colombia y la Organizaci\u00f3n del Tratado Atl\u00e1ntico Norte (OTAN) ha causado una previsible preocupaci\u00f3n en Nuestra Am\u00e9rica. Para justificar su decisi\u00f3n el presidente Santos se\u00f1al\u00f3 que Colombia tiene derecho a \u00abpensar en grande\u00bb, y que \u00e9l va a buscar que su pa\u00eds sea de los mejores \u00abya no de la regi\u00f3n, sino del mundo entero\u00bb. Continu\u00f3 luego diciendo que \u00absi logramos esa paz\u201d \u2013refiri\u00e9ndose a las conversaciones de paz que est\u00e1n en curso en Cuba, con el aval de los anfitriones, Noruega y Venezuela- \u201cnuestro Ej\u00e9rcito est\u00e1 en la mejor posici\u00f3n para poder distinguirse tambi\u00e9n a nivel internacional. Ya lo estamos haciendo en muchos frentes\u00bb, asegur\u00f3 Santos. Y piensa hacerlo nada menos que asoci\u00e1ndose a la OTAN, una organizaci\u00f3n sobre la cual pesan innumerables cr\u00edmenes de guerra y masiva violaciones a los derechos humanos perpetrados en la propia Europa (recordar el bombardeo a la ex Yugoslavia y las masacres de los Balcanes) la destrucci\u00f3n del L\u00edbano, Irak, Libia; su complicidad con el gobierno fascista de Israel en su continuo genocidio del pueblo palestino y ahora su colaboraci\u00f3n con los terroristas que han tomado a Siria por asalto y sembrando de muerte y destrucci\u00f3n todo el Medio Oriente.[13] Jacobo David Blinder, ensayista y periodista brasile\u00f1o, fue uno de los primeros en dar la voz de alarma ante las implicaciones de la decisi\u00f3n del presidente colombiano. Hasta ahora el \u00fanico pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina \u201caliado extra OTAN\u201d hab\u00eda sido la Argentina, que obtuvo ese deshonroso status durante los nefastos a\u00f1os de Carlos S. Menem, y m\u00e1s espec\u00edficamente en 1998, luego de participar en la Primera Guerra del Golfo (1991-1992) y aceptar todas las imposiciones impuestas por Washington en muchas \u00e1reas de la pol\u00edtica p\u00fablica, como por ejemplo desmantelar el proyecto del misil C\u00f3ndor y congelar el programa nuclear que durante d\u00e9cadas ven\u00eda desarroll\u00e1ndose en la Argentina. Dos grav\u00edsimos atentados que suman m\u00e1s de un centenar de muertos \u2013en la Embajada de Israel y en la AMIA- fue el saldo que dej\u00f3 en la Argentina la represalia por haberse sumado a las actividades de la organizaci\u00f3n terrorista noratl\u00e1ntica.<\/p>\n<p>El status de \u201caliado extra OTAN\u201d fue creado en 1989 por el Congreso de los Estados Unidos \u2013no por la organizaci\u00f3n sino por el Congreso estadounidense- como un mecanismo para reforzar los lazos militares con pa\u00edses situados fuera del \u00e1rea del Atl\u00e1ntico Norte y que podr\u00edan ser de ayuda en las numerosas guerras y procesos de desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica que Estados Unidos despliega en los m\u00e1s apartados rincones del planeta. Australia, Egipto, Israel, Jap\u00f3n y Corea del Sur fueron los primeros en ingresar, y poco despu\u00e9s lo hizo la Argentina, y ahora Colombia. El sentido de esta iniciativa del Congreso norteamericano salta a la vista: robustecer y legitimar sus incesantes aventuras militares -inevitables durante los pr\u00f3ximos treinta a\u00f1os, si leemos los documentos del Pent\u00e1gono sobre futuros escenarios internacionales- con un aura de \u201cmultilateralismo\u201d que en realidad no tienen. Esta incorporaci\u00f3n de los aliados extra-regionales de la OTAN, que est\u00e1 siendo tambi\u00e9n promovida en los dem\u00e1s continentes, refleja la exigencia impuesta por la transformaci\u00f3n de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en su tr\u00e1nsito desde un ej\u00e9rcito preparado para librar guerras en territorios acotados a una legi\u00f3n imperial que con sus bases militares de distinto tipo (m\u00e1s de mil en todo el planeta), sus fuerzas regulares, sus unidades de \u201cdespliegue r\u00e1pido\u201d y el creciente ej\u00e9rcito de \u201ccontratistas\u201d (vulgo: mercenarios) quiere estar preparada para intervenir en pocas horas para defender los intereses estadounidenses en cualquier punto caliente del planeta. Con su incorporaci\u00f3n como \u201caliado extra OTAN\u201d Colombia se pone al servicio de tan funesto proyecto y, puertas adentro, refuerza la militarizaci\u00f3n de un pa\u00eds que lleva m\u00e1s de medio siglo de guerra civil y que clama por la paz.<\/p>\n<p>Si bien la Argentina es un lamentable precedente (que en el a\u00f1o 2012 afortunadamente perdi\u00f3 el status de \u201caliada extra-OTAN\u201d) el caso colombiano es muy especial, porque desde hace d\u00e9cadas ese pa\u00eds recibe, sobre todo en el marco del Plan Colombia, un muy importante apoyo econ\u00f3mico y militar de Estados Unidos \u2013de lejos el mayor de los pa\u00edses del \u00e1rea- y s\u00f3lo superado por los desembolsos realizados a favor de Israel, Egipto, Irak y Corea del Sur y alg\u00fan que otro aliado estrat\u00e9gico de Washington. Cuando Santos declara su vocaci\u00f3n de proyectarse sobre el \u201cmundo entero\u201d lo que esto significa es su voluntad para convertirse en c\u00f3mplice de Washington, para movilizar sus bien pertrechadas fuerzas m\u00e1s all\u00e1 del territorio colombiano y para intervenir en los pa\u00edses que el imperio procura desestabilizar.[14] Y no es un secreto para nadie que la primera en esa lista no es otra que Venezuela. Es poco probable que su anuncio signifique que est\u00e1 dispuesto a enviar tropas a Afganist\u00e1n, a Siria u a otros teatros de guerra. La pretensi\u00f3n de la derecha colombiana, en el poder desde siempre, ha sido convertirse, especialmente a partir de la presidencia de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, en la \u201cIsrael de Am\u00e9rica Latina\u201d erigi\u00e9ndose, con el respaldo de la OTAN, en el gendarme regional del \u00e1rea para vigilar, amenazar y eventualmente agredir a vecinos como Venezuela, Ecuador y otros -\u00bfBolivia, Nicaragua, Cuba?- que tengan la osad\u00eda de oponerse a los designios imperiales.<\/p>\n<p>A nadie se le puede escapar que con esta decisi\u00f3n el gobierno del presidente Santos tensiona los Di\u00e1logos de Paz en curso en La Habana porque c\u00f3mo podr\u00eda la insurgencia colombiana confiar en las promesas de un gobierno que con su asociaci\u00f3n a la OTAN acent\u00faa una perniciosa vocaci\u00f3n injerencista y militarista. Por otra parte, esta decisi\u00f3n no puede sino debilitar los procesos de integraci\u00f3n y unificaci\u00f3n supranacional en curso en Am\u00e9rica Latina y el Caribe. La tesis de los \u201ccaballos de Troya\u201d del imperio, que repetidamente hemos planteado en nuestros escritos sobre el tema, asumen renovada actualidad con la decisi\u00f3n del mandatario colombiano. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 ahora la UNASUR y c\u00f3mo podr\u00e1 actuar el Consejo de Defensa Suramericano cuyo mandato conferido por los jefes y jefas de estado de nuestros pa\u00edses ha sido consolidar a nuestra regi\u00f3n como una zona de paz, como un \u00e1rea libre de la presencia de armas nucleares o de destrucci\u00f3n masiva, como una contribuci\u00f3n a la paz mundial para lo cual se requiere construir una pol\u00edtica de defensa com\u00fan y fortalecer la cooperaci\u00f3n regional en ese campo? \u00bfQu\u00e9 implicaciones tiene sobre la UNASUR y, m\u00e1s generalmente, sobre los diversos proyectos de integraci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de pol\u00edticas en Am\u00e9rica Latina, el hecho de que Colombia, al asociarse a la OTAN adhiere a la postura brit\u00e1nica en el diferendo con la Argentina por las Islas Malvinas?<\/p>\n<p>Un proyecto largamente acariciado por nuestros pueblos es lograr que Am\u00e9rica Latina sea un continente desnuclearizado. Si durante d\u00e9cadas pudimos estar seguros de ello ya no m\u00e1s. Hay evidencias que sugieren que existe armamento nuclear en las Islas Malvinas, y no sabemos qu\u00e9 clase de armamentos hay en las 7 bases que Washington dispone en territorio colombiano, o en las 11 existentes en Per\u00fa.[15] Los acuerdos que hicieron posible la instalaci\u00f3n de esas bases contienen cl\u00e1usulas que le confieren a Estados Unidos el derecho a ingresar cargamento militar sin tener que ser sometido a control alguno de los estados anfitriones. Por algo cuando en una de las reuniones de la UNASUR Ch\u00e1vez solicit\u00f3 a la organizaci\u00f3n que se procediera a verificar que era lo que hab\u00eda en cada una de las bases norteamericanas en la regi\u00f3n tropez\u00f3 con la cerrada negativa de \u00c1lvaro Uribe y Alan Garc\u00eda, no por casualidad los dos pa\u00edses que abrieron de par en par sus puertas para la penetraci\u00f3n de tropas y pertrechos militares estadounidenses en sus territorios. Es imposible que este continente conquiste la paz con las ochenta bases militares norteamericanas existentes en nuestros pa\u00edses. Esas bases son dispositivos para la guerra, no para la paz. Y entrar\u00e1n plenamente en funciones a medida que el deterioro de la situaci\u00f3n internacional impulse a Washington a consolidar su reaseguro en el patio trasero y a sofocar cualquier intento de autodeterminaci\u00f3n nacional o avance democr\u00e1tico. Deber\u00edamos lanzar una campa\u00f1a continental para expulsar a todas las bases norteamericanas, y las pocas que existen del Reino Unido, Holanda y Francia, de la regi\u00f3n. Ellas s\u00f3lo traer\u00e1n violencia y muerte, y los latinoamericanos y caribe\u00f1os queremos la paz. Es una propuesta razonable, que atraviesa la gran mayor\u00eda de las fuerzas pol\u00edticas y movimientos sociales de la regi\u00f3n. Y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos jam\u00e1s nos perdonar\u00e1n que no hayamos hecho todo lo que est\u00e9 a nuestro alcance para acabar con esas amenazas.<\/p>\n<p><em>Atilio A. Boron: Ponencia presentada Seminario el Marx Vive, en la Universidad Nacional de Colombia.<\/em><\/p>\n<p>[1] En Cuadernos de Pasado y Presente 1 (C\u00f3rdoba: 1974), pp. 56-57.<br \/>\n[2] En una carta a Joseph Weidemeyer en la cual le ped\u00eda libros y art\u00edculos sobre la cuesti\u00f3n militar y las guerras le dice que se hab\u00eda propuesto estudiar a fondo el asunto \u201cpor la inmensa importancia que le debemos asignar al mismo con vistas a la pr\u00f3xima insurrecci\u00f2n de la clase obrera.\u201d Cf. F.E., \u201cCarta Weydemeyer\u201d, 19 de Junio de 1851.<br \/>\n[3] Agradezco a Paula Klachko por haberme llamado la atenci\u00f3n sobre este asunto, as\u00ed como su muy cuidadosa lectura de la primera versi\u00f3n de este trabajo. De esta misma autora recomiendo muy especialmente el libro escrito conjuntamente con Katu Arkonada: Desde abajo, desde arriba. De la resistencia popular al gobierno. Escenarios y horizontes del cambio de \u00e9poca en Am\u00e9rica Latina (en prensa en Cuba,M\u00e9xico y Pa\u00eds Vasco)<br \/>\n[4] Josep Fontana, Por el Bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945 (Barcelona: Pasado &amp; Presente, 2011), p. 25<br \/>\n[5] Cf. https:\/\/www.oxfam.org\/en\/pressroom\/pressreleases\/2015-01-19\/richest-1-wi&#8230;<br \/>\n[6] Stefania Vitali, James B. Glattfelder, and Stefano Battiston, \u201cThe Network of Global Corporate Control\u201d, PLoS ONE, October 26, 2011, http:\/\/www.plosone.org\/article\/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995. El estudio fue el primero en observar 43.060 sociedades transnacionales y estudiar la tela de ara\u00f1a de la propiedad entre ellas. La investigaci\u00f3n cre\u00f3 un \u201cmapa\u201d de 1.318 compa\u00f1\u00edas del n\u00facleo de la econom\u00eda global. El estudio encontr\u00f3 que 147 corporaciones forman una \u201cs\u00faper entidad\u201d dentro de este mapa, controlando un 40 por ciento de la riqueza del planeta.<br \/>\n[7] Sobre esto ver Tom Engelhardt, \u201cEl nuevo orden estadounidense\u201d, en http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=196927<br \/>\nVer asimismo dos textos cl\u00e1sicos sobre este tema: Peter Dale Scott, The American Deep State: Wall Street, Big Oil and the Attack on U.S. Democracy. (ediciones varias)<br \/>\nSheldon Wolin, Democracia S.A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido (Buenos Aires: Katz Editores, 2009)<br \/>\nTambi\u00e9n Juan Bosch, El Pentagonismo, sustituto del imperialismo (Santo Domingo: Fundaci\u00f3n Juan Bosch, 2015)<br \/>\n[8] Hemos desarrollado este c\u00e1lculo en nuestro Am\u00e9rica Latina en la Geopol\u00edtica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012).<br \/>\n[9] Cf. su The race for what is left (New York: Metropolitan Books, 2012)<br \/>\n[10] Sobre este tema del intervencionismo norteamericano en Nuestra Am\u00e9rica es insoslayable la referencia a la monumental obra de Gregorio Selser, Cronolog\u00eda de las intervenciones extranjeras en Am\u00e9rica Latina (M\u00e9xico DF: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades\/Universidad Aut\u00f3noma de la Ciudad de M\u00e9xico\/Centro Acad\u00e9mico de la Memoria de Nuestra Am\u00e9rica, s\/f). V\u00e9ase asimismo la obra, m\u00e1s reciente, del polit\u00f3logo e historiador cubano Luis Su\u00e1rez Salazar, Madre Am\u00e9rica. Un siglo de violencia y dolor (1898-1998) originalmente publicada en Cuba en 2006 pero de inminente publicaci\u00f3n en Colombia con un pr\u00f3logo de Atilio A. Boron<br \/>\n[11] Cf. Am\u00e9rica Latina en la geopol\u00edtica del imperialismo, op. Cit.<br \/>\n[12] Ver la nota de Guerra en su blog en Telesur: http:\/\/www.telesurtv.net\/bloggers\/El-presunto-fin-del-ciclo-progresista-20150820-0001.html\u201d)<br \/>\n[13] Las declaraciones de Santos se encuentran en http:\/\/www.infobae.com\/2013\/06\/01\/1072485-santos-solicitara-el-ingreso-c&#8230;<br \/>\nSobre el siniestro papel de la OTAN ver el completo estudio publicado como libro bajo el t\u00edtulo de OTAN: la globalizaci\u00f3n del terror, de Mahdi Darius Nazemroaya (Managua: PAVSA, 2015) Pr\u00f3logo de Atilio A. Boron.<br \/>\n[14] No es un secreto para nadie que las fuerzas armadas colombianas son las \u00fanicas en la regi\u00f3n que cuenta con una experiencia de combate de varias d\u00e9cadas. Ning\u00fan otro ej\u00e9rcito de la regi\u00f3n cuenta con una un antecedente siquiera remotamente similar.<br \/>\n[15] Sobre el tema de las bases consultar el fundamental estudio de Telma Luzzani, Territorios vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudam\u00e9rica (Buenos Aires, Debate, 2012)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Atilio Bor\u00f3n para ALAI Se me ha pedido que comparta con ustedes algunas observaciones sobre el tema de la paz y la guerra en el capitalismo actual. 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