{"id":268661,"date":"2016-01-19T20:04:46","date_gmt":"2016-01-19T20:04:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/es\/?p=268661"},"modified":"2016-01-19T22:29:29","modified_gmt":"2016-01-19T22:29:29","slug":"fin-de-ciclo-o-ciclo-del-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2016\/01\/fin-de-ciclo-o-ciclo-del-fin\/","title":{"rendered":"\u00bfFin de ciclo o ciclo del fin?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Por Rafael Bautista S.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una grandilocuente narrativa invade los cielos que hab\u00edan proyectado los procesos populares en Latinoam\u00e9rica. Se anuncia su ocaso a los cuatro vientos. Los analistas dicen amen y los medios dirigen las endechas anticipadas de un velorio que creen inminente. Pero se olvidan de algo: lo que vivimos No fue un ciclo. El estribillo de los ciclos son recurrentes en una visi\u00f3n anquilosada de la historia (de leyes metaf\u00edsicas que sostienen una regularidad m\u00e1s all\u00e1 de la praxis humana) propia de la izquierda del siglo XX y ahora, al parecer, de lo que queda de la derecha reciclada; lo c\u00edclico es, m\u00e1s bien, esa visi\u00f3n que sirve de muletilla a pron\u00f3sticos oraculares travestidos de an\u00e1lisis pol\u00edtico. De lo que se trata es siempre de darle una direccionalidad a los acontecimientos, lo cual ya significa determinar el sentido de estos. Por eso la historia no es lineal y no se compone de ciclos, estos son apenas una percepci\u00f3n esquem\u00e1tica de las coyunturas. La historia, en cuanto patrimonio humano, es siempre creaci\u00f3n hist\u00f3rica y no simple medici\u00f3n cronol\u00f3gica, es decir, es el escenario en que la libertad humana desaf\u00eda toda regularidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que pretende la narrativa del fin de ciclo es, de modo premeditado, disolver el horizonte de referencia emancipatoria propuesto, sobre todo, por los pueblos ind\u00edgenas; porque aquella se\u00f1alaci\u00f3n maniquea que se hace de los gobiernos, busca disolver en su ambiguo desempe\u00f1o los nuevos contenidos que, como proyecto pol\u00edtico, constitu\u00edan la novedad que hizo tambalear las certidumbres propias de la pol\u00edtica y del Estado moderno-liberal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reducir todo a los err\u00e1ticos desempe\u00f1os gubernamentales es disolver la misma potencia revolucionaria popular en los avatares de su \u00e9lite circunstancial. Por eso la narrativa del fin de ciclo es m\u00e1s que una descripci\u00f3n, porque actualiza aquella ret\u00f3rica aristocr\u00e1tica que condena toda rebeli\u00f3n popular como deicidio, para as\u00ed justificar su persecuci\u00f3n y aniquilaci\u00f3n. Eso desde Cicer\u00f3n (contra Catilina) hasta Margaret Thatcher y la doctrina Bush (el mismo Popper se dedic\u00f3 a demonizar a los que quer\u00edan el cielo en la tierra; esos ut\u00f3picos son ahora los populistas, los que encienden las demandas populares; contra estos va dirigida la nueva cruzada en forma de narrativa). La consigna neoliberal de \u201cno hay alternativas\u201d fue s\u00f3lo posible destruyendo toda otra alternativa. S\u00f3lo de ese modo pudo haberse impuesto la cultura neoliberal en el imaginario social del individuo moderno (que no admite perdedores, s\u00f3lo ganadores).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque se crea libre y forjador soberano de su destino, sigue haciendo de la tragedia griega la escenograf\u00eda de su propia fatalidad: la libertad es s\u00f3lo posible mientras los dioses duermen. El caso de Grecia es m\u00e1s que casual. Ya no son los dioses del Olimpo o el dios de la cristiandad sino el dios capital y el mercado (ante los cuales se inclina toda la institucionalidad financiera \u2013como la Troika, que poco le importa el pueblo, la democracia o la justicia\u2013 que religiosamente ofrece cuotas de sangre al apetito insaciable de los nuevos \u00eddolos modernos). Ante estos continua el sacrificio inevitable de una humanidad reh\u00e9n de poderes omnipotentes que act\u00faan al margen de la propia vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narrativa impuesta es parte de la normalizaci\u00f3n que impone un mundo que se resiste a otro orden que no sea el que impone la supremac\u00eda \u00fanica de USA. Esta es la doctrina que prevalece entre los neocons o halcones straussianos, como \u00fanica pol\u00edtica exterior gringa. Por eso el fin de ciclo no se dirige s\u00f3lo a Latinoam\u00e9rica sino tambi\u00e9n a los BRICS, en especial a Rusia y China y a toda otra disidencia que pretenda objetar la supremac\u00eda gringa: se acab\u00f3 el recreo, o capitulan o los aplastamos. Se trata de sobrevivencia cruel. El mundo ya no es unipolar y, aunque ahora tripolar (despu\u00e9s del rev\u00e9s ruso en Ucrania y Siria, y la admisi\u00f3n del FMI del yuan como cuarta divisa de reserva mundial), la actual guerra fr\u00eda (sobre todo financiera, como guerra de divisas) est\u00e1 reconfigurando la nueva cartograf\u00eda geopol\u00edtica global, hacia una multipolaridad que podr\u00eda desembocar en una ceropolaridad. El desaf\u00edo de esto consiste en que, sin centro \u00fanico, el equilibrio depender\u00eda de la complementariedad de apuestas civilizatorias sin pretensi\u00f3n hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin de ciclo forma parte del smart power que dise\u00f1aron los think tanks gringos para desestabilizar la legitimidad de los procesos que se hab\u00edan venido desencadenando a principios del nuevo siglo. Hacerlos aparecer como una aventura epis\u00f3dica formaba parte de la desarticulaci\u00f3n de la conciencia popular que estaba promoviendo un nuevo sentido com\u00fan en torno a la recuperaci\u00f3n de soberan\u00eda y mayor democratizaci\u00f3n econ\u00f3mica en los pa\u00edses del ALBA. Esto repercuti\u00f3 hasta en el primer mundo y, como en el pasado, ha sido muestra de que fue siempre esta parte del mundo la que transmiti\u00f3 ideales emancipatorios incluso a la misma Europa. La orquestaci\u00f3n de esta \u00faltima narrativa forma parte de la estrategia geopol\u00edtica de la especulaci\u00f3n financiera contra las econom\u00edas emergentes (por eso los nuevos tratados comerciales son m\u00e1s despiadados y, por ello mismo, precisan demoler toda aspiraci\u00f3n popular para, de ese modo, arrasar con todo lo que queda, pues lo que queda no es mucho y los pobres salen sobrando en las apuestas del capital global).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estrategia es clara; ante una reconfiguraci\u00f3n del tablero geopol\u00edtico, todo se trata de sobrevivir y, si es posible, en las mejores condiciones. La apuesta de las burgues\u00edas de Brasil y Argentina van en ese sentido, pues los nuevos tratados comerciales que dise\u00f1a USA para frenar la hegemon\u00eda china, supone aperturar el mercado continental al pac\u00edfico, lo cual implica una lucha de mercados que disminuye el margen de acci\u00f3n de los actores latinos, quienes, gestionando mayor participaci\u00f3n y viendo s\u00f3lo lo inmediato, no hallan m\u00e1s opci\u00f3n que aliarse al gran capital que, a trav\u00e9s de las transnacionales, es quien dictamina los contenidos de los tratados que, en su mayor\u00eda, son firmados a espaldas de los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran capital s\u00f3lo puede garantizar un nuevo ciclo de acumulaci\u00f3n global sobre la derrota absoluta de los pobres, lo cual significa hoy la derrota de la humanidad y del planeta. Por eso la nueva plusval\u00eda que produce el capital consiste en la acumulaci\u00f3n del fracaso hist\u00f3rico que promueve una transferencia resignada de voluntad de vida; el capital no es s\u00f3lo un proceso de valorizaci\u00f3n del valor sino de transferencia sistem\u00e1tica de voluntad. Un individuo fracasado no tiene voluntad y su \u00fanico af\u00e1n se reduce a sobrevivir, no importa c\u00f3mo; lo que promueve ahora el capital es la atomizaci\u00f3n de las expectativas, de modo que \u00e9stas se circunscriban exclusivamente a mezquinas opciones de pueril sobrevivencia (la lucha de todos contra todos es necesaria para el desarrollo del capital, por eso las guerras se convierten en magnificas oportunidades de nuevos procesos de acumulaci\u00f3n). En estas condiciones no puede haber historia, tampoco pol\u00edtica, porque si el ser humano no es creador de acontecimientos tampoco puede siquiera imaginar proyectos de expectativas comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, la estrategia actual de acumulaci\u00f3n global de capital y su actual narrativa, confirma la clarividencia de los poderes f\u00e1cticos ante la interpelaci\u00f3n que los pueblos ind\u00edgenas han originado en este nuevo siglo: otro mundo es no s\u00f3lo posible sino m\u00e1s necesario que nunca. Hace poco, Charles Krauthammer, en el Washington Post, de modo enf\u00e1tico se\u00f1alaba que, desde la ca\u00edda de la URSS, \u201calgo nuevo hab\u00eda nacido, un mundo unipolar dominado por un \u00fanico s\u00faper-poder sin rival alguno y con un decisivo alcance en cada rinc\u00f3n del planeta. Un nuevo escenario que aparece en la historia, jam\u00e1s antes visto desde la ca\u00edda del imperio romano. Es m\u00e1s, ni siquiera Roma es modelo de lo que es hoy USA\u201d. Esto expresa la doctrina Wolfowitz como primer objetivo de la pol\u00edtica exterior gringa: prevenir cualquier ascenso de un nuevo rival, ya sea en la ex URSS o en cualquier otro lado; de ese modo asegurar el dominio de regiones cuyos recursos puedan, bajo control, consolidar el poder global.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto quiere decir que el poder es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n. USA hace de su percepci\u00f3n la plataforma de propaganda global que moldea la despolitizaci\u00f3n global como el terreno para imponer un mundo sin alternativas. Ya no se trata s\u00f3lo de desmovilizar a la gente sino de abandonarla en la inacci\u00f3n total (lo cual tambi\u00e9n se logra manteni\u00e9ndole ocupado, por eso el trabajo se realiza ahora bajo presi\u00f3n; los individuos creen superar sus problemas sumergi\u00e9ndose en sus trabajos, pero lo \u00fanico que logran es alienarse de s\u00ed mismos y que la fuerza requerida para recomponer sus vidas sea transferida a la reproducci\u00f3n del capital). Esto quiere decir que, cuanto m\u00e1s se valoriza el valor, m\u00e1s voluntad de vida se nos expropia. El capital es ahora el creador y el ser humano su creatura. Hacerlo a su imagen y semejanza significa constituirlo en capital humano. Por eso hasta en sus sue\u00f1os no puede haber otra cosa que acumulaci\u00f3n. La invasi\u00f3n de los sue\u00f1os es una pol\u00edtica del mercado total; si se puede moldear los sue\u00f1os y las expectativas entonces no hay lugar para el esp\u00edritu ut\u00f3pico y sin \u00e9ste no puede haber pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese es precisamente el fin de toda narrativa del fin: acabar con el esp\u00edritu ut\u00f3pico. Pero la utop\u00eda es condici\u00f3n humana; sin esperanzas, sue\u00f1os o utop\u00edas, no puede haber existencia humana y, en consecuencia, tampoco historia. Por eso la narrativa del fin de ciclo no es otra cosa que la reposici\u00f3n de aquella otra, que nos impon\u00eda el fin de la historia. Ambas se dise\u00f1an para desacreditar toda posible alternativa y, de ese modo, imponernos un mundo sin alternativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un mundo sin alternativas es el para\u00edso neoliberal. Por eso, ante la narrativa del fin de ciclo, debemos oponer otra: el fin de siglo. Porque el ciclo no era ciclo y lo que parec\u00eda una continuidad en la regularidad c\u00edclica del capital era, en realidad, una ruptura epocal. Para ingresar a una nueva \u00e9poca, era necesario dejar atr\u00e1s el siglo de oro del capitalismo y, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n, el siglo de la izquierda. Por eso los siglos no terminan o acaban en las fechas; si no hay capacidad hist\u00f3rica para ingresar a una nueva \u00e9poca, entonces son los eventos los que condenan aquella incapacidad (Europa ingresa dram\u00e1ticamente al siglo XX con la primera guerra; su no adecuaci\u00f3n a las nuevas circunstancias da lugar al surgimiento de un nuevo poder que se impone definitivamente en la segunda guerra).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Bolivia hab\u00edamos ingresado al siglo XXI el 2003, por eso incluso la \u201cguerra del gas\u201d, que sucede en octubre de ese a\u00f1o, anunciaba ya la t\u00f3nica geopol\u00edtica que iba a desatar la lucha global por el control de los recursos energ\u00e9ticos. El horizonte del \u201cvivir bien\u201d anunciaba la transici\u00f3n civilizatoria necesaria ante la orfandad ut\u00f3pica que carga la decadencia del mundo moderno, el Estado plurinacional pon\u00eda en cuesti\u00f3n el concepto decimon\u00f3nico del Estado moderno-liberal, y la descolonizaci\u00f3n remataba con el urgente desmantelamiento de la provinciana visi\u00f3n que el primer mundo se hab\u00eda hecho del resto.\u00a0 Por eso la insistencia: el poder es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n; si la percepci\u00f3n no cambia, tampoco cambia el mundo. La descolonizaci\u00f3n va por ese lado. Si no somos capaces de proponer una nueva narrativa hist\u00f3rica \u2013m\u00e1s all\u00e1 del eurocentrismo reinante hasta en la izquierda\u2013, entonces, nuestras respuestas pol\u00edticas, a preguntas actuales de profunda novedad, seguir\u00e1n siendo las mismas viejas respuestas del siglo pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo est\u00e1 cambiado radicalmente, pero las percepciones contin\u00faan moldeando estos cambios bajo esquemas ortodoxos. Los economistas perciben, por ello, s\u00f3lo lo que el capital permite percibir: que esta crisis no es sino uno m\u00e1s de los ciclos acostumbrados del capital. Por eso tambi\u00e9n, a nivel global, se posponen decisiones apremiantes ante la crisis clim\u00e1tica y se insiste en una confianza hasta c\u00e1ndida en el mercado y el capital. El mundo moderno ha producido una suerte de servidumbre voluntaria a fetiches que deciden sobre la vida y la muerte como aut\u00e9nticos dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gobiernos de izquierda, incapaces de generar un nuevo esp\u00edritu ut\u00f3pico, porque no pueden superar su siglo de referencia, tampoco pueden asumir los desaf\u00edos que conlleva un tr\u00e1nsito hacia un nuevo horizonte, que es lo que viene proponiendo el nuevo sujeto de una pol\u00edtica trans-moderna. Todos los an\u00e1lisis geopol\u00edticos insisten que el mundo est\u00e1 experimentando una transici\u00f3n civilizatoria, lo cual significa impl\u00edcitamente que el mundo moderno y su disposici\u00f3n antropol\u00f3gica y geopol\u00edtica centro-periferia est\u00e1 por concluirse. Esta situaci\u00f3n es la que avizoran los think tanks del primer mundo y, por ello mismo, son los m\u00e1s interesados en preservar la provinciana percepci\u00f3n imperial como \u201crealismo pol\u00edtico\u201d. La cuesti\u00f3n es que si no hay alternativas, entonces lo \u00fanico que nos queda es defender lo que hay como lo \u00fanico posible. Pero lo que hay es lo que nos est\u00e1 conduciendo, a la humanidad y al planeta, a la imposibilidad de la vida. Entonces, cambiar de percepci\u00f3n ya no es cuesti\u00f3n de pareceres sino de apuesta vital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Marx sabemos que la realidad que ha producido el capitalismo est\u00e1 invertida. Lo que toman por \u201crealismo\u201d los analistas es esta realidad invertida. Ponerla de pie significa restaurar en nosotros mismos la condici\u00f3n de sujetos. La realidad es producci\u00f3n humana, la objetividad del mundo es producci\u00f3n de subjetividad. La capacidad de ser sujeto consiste en ser causa y no efecto de lo que se vive. Las leyes que act\u00faan a espaldas de los actores son producto de la fetichizaci\u00f3n de las relaciones mercantiles. La expansi\u00f3n de \u00e9stas al infinito es el neoliberalismo. Por eso no se trata s\u00f3lo de una econom\u00eda sino de toda una cultura: necesita producir un individuo acorde a este tipo de expansi\u00f3n y, mediante el tipo de producci\u00f3n y consumo actual, lo que produce es el vac\u00edo de voluntad de un alguien que vive una sucesi\u00f3n de instantes sin proyecci\u00f3n alguna, por eso hasta en su voto manifiesta un puro acto emocional sin criterio pol\u00edtico alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a esta situaci\u00f3n, lo que deb\u00edan proponerse los gobiernos de la regi\u00f3n, era disputar el universo simb\u00f3lico de las expectativas hist\u00f3ricas. Frente a la crisis civilizatoria del mundo moderno y fieles al horizonte de una nueva forma de vida \u2013lo que llamamos \u201cvivir bien\u201d \u2013, deb\u00edan proponerse la constituci\u00f3n de una nueva subjetividad como trasfondo de una nueva forma de producci\u00f3n y consumo. Porque no se trata s\u00f3lo de sacar gente de la pobreza, sino de que ellos sean los protagonistas de una nueva forma de vida. De lo contrario, en ese ascenso social se vuelven conservadores y una vez mejoradas sus condiciones de vida y contemplando siempre su \u00e9xito como \u00e9xito individual (asumiendo el modelo empresarial), abandonan el proyecto que los sac\u00f3 de la pobreza. Defender lo logrado, de modo individual o corporativo, se convierte entonces en tierra f\u00e9rtil de un neoconservadurismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si recordamos, las primeras medidas m\u00e1s revolucionarias de la revoluci\u00f3n cubana no son econ\u00f3micas sino culturales: la creaci\u00f3n del ICAIC (donde aparece la Trova cubana) y la Casa de las Am\u00e9ricas. Porque una revoluci\u00f3n que no produce al sujeto de esa revoluci\u00f3n, inevitablemente fracasa (por eso el proceso de cambio en Bolivia se identificaba originalmente como una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-cultural). En eso se distinguen reforma de revoluci\u00f3n. Lo que distingue a una revoluci\u00f3n es la proyecci\u00f3n de un nuevo horizonte de vida como fundamento de una transformaci\u00f3n de las estructuras mismas que sostienen al mundo que se quiere dejar atr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso deb\u00edamos producir la capacidad de ingreso auto-consciente a una nueva \u00e9poca; pero la colonialidad de una izquierda que, muy a su pesar, reedita la paradoja se\u00f1orial, evidencia la contradicci\u00f3n reinante de un desempe\u00f1o gubernamental que no se corresponde con los sentidos que se deducen del nuevo horizonte del \u201cvivir bien\u201d; por eso sus apuestas siguen siendo modernas, persiguiendo el mismo desarrollo y progreso que han originado la crisis clim\u00e1tica actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni la izquierda ni la derecha est\u00e1n a la altura de los desaf\u00edos del nuevo siglo; por eso la derecha no puede proponer ninguna alternativa que no sea la reposici\u00f3n de la hegemon\u00eda del d\u00f3lar en nuestras econom\u00edas (lo cual no constituye alternativa alguna ante la decadencia del d\u00f3lar), tampoco podr\u00edan cancelar las conquistas sociales para favorecer a una elite cada vez m\u00e1s inclinada al desmantelamiento estatal como condici\u00f3n sine qua non de su sobrevivencia en la econom\u00eda global patrocinada por la especulaci\u00f3n financiera. En medio de la actual incertidumbre, a prop\u00f3sito del colapso del d\u00f3lar y la econom\u00eda mundial, las elites latinoamericanas carecen de m\u00e1s opciones que no sea morir con el d\u00f3lar (porque no se trata s\u00f3lo de una moneda sino de una forma de vida). Persistir en ello es cuesti\u00f3n vital para ellas y eso manifiesta su m\u00e1s acabada colonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que viene sucediendo en Argentina es muestra de la urgente necesidad que tiene el d\u00f3lar de deshacer definitivamente la soberan\u00eda de nuestros Estados y sostener sobre nuestros recursos estrat\u00e9gicos las pretensiones de su supremac\u00eda global. Por eso cuando nos referimos al fin de siglo, no lo hacemos en los t\u00e9rminos de fin de ciclo, porque no se trata de un cambio autom\u00e1tico ni de una sucesi\u00f3n natural. Se trata de una sintomatolog\u00eda epocal que precisa de la intervenci\u00f3n decisiva de los pueblos, aun a pesar de una dirigencia que no re\u00fane las condiciones de una nueva apuesta. No se trata de que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer, sino de que los poderes f\u00e1cticos han colonizado la percepci\u00f3n de los acontecimientos, de modo que produce, hasta en las apuestas de izquierda, una resignada admisi\u00f3n de que lo \u00fanico posible y deseable son las ilusiones del mundo moderno: un crecimiento sin l\u00edmites y un desarrollo y progreso infinitos. Vale, para estos, la sentencia que hace Kenneth Boulding: \u201ccualquiera que crea que el crecimiento material infinito es posible en un planeta f\u00edsicamente limitado, o es un loco o es un economista\u201d. El capitalismo es imposible sin crecimiento, pero un crecimiento ilimitado o un progreso infinito no s\u00f3lo es iluso sino suicida, porque lo \u00fanico que crece, en cuanto acumulaci\u00f3n de capital, lo hace a costa de la vida misma. El siglo XX fue el siglo del progreso. Capitalismo y socialismo son hijos de ese paradigma, por eso nunca cuestionan a la sociedad moderna, porque es tambi\u00e9n la sociedad del progreso. Pero esta sociedad es imposible sin fuentes infinitas de energ\u00eda, es decir, abundante, continua y barata. En un siglo de vigencia de este paradigma, se han producido los mayores da\u00f1os ecol\u00f3gicos jam\u00e1s antes experimentados. Persistir en ello constituye la ceguera moderna que abraza tambi\u00e9n la izquierda, y es lo que no le permite ingresar, de modo consciente, al nuevo siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un siglo no acaba cambiando de n\u00fameros. El siglo XX ha sido el triunfo del capitalismo, porque hasta la izquierda, a pesar suyo, no fue capaz de superar el horizonte civilizatorio que lo sosten\u00eda. Por eso se presenta incluso m\u00e1s moderna que cualquiera, no teniendo en cuenta que modernidad y capitalismo son el entrelazamiento perfecto de una forma de vida que, desde 1492, ha venido destruyendo toda otra forma de vida para aparecer ella como la \u00fanica posible (as\u00ed como el protestantismo se presta, de modo m\u00e1s eficaz, a terminar lo que la iglesia cat\u00f3lica no pudo, o sea, extirpar la idolatr\u00eda del coraz\u00f3n del indio; as\u00ed tambi\u00e9n la izquierda siempre se afan\u00f3 en concluir el proyecto de la derecha: acabar con el indio es m\u00e1s eficaz cuando \u00e9ste renuncia a su propia forma de vida). Para que un nuevo siglo nazca plenamente, se debe reunir las condiciones existenciales que permitan el abandono del siglo pasado. El fin de ciclo no anuncia nada nuevo sino la imposibilidad de dejar atr\u00e1s lo viejo conocido y, de ese modo, conservar a toda costa un mundo sin alternativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin de ciclo describe una situaci\u00f3n t\u00edpica que coincide con la ret\u00f3rica apocal\u00edptica del fin de los tiempos; con ello se insiste siempre en la cancelaci\u00f3n de toda alternativa posible. El milenarismo actual da lugar a una marcada inacci\u00f3n pertinente a la conservaci\u00f3n de lo establecido. Pero la perorata del fin esconde que, con el fin de algo no acaba todo sino m\u00e1s bien empieza algo, y ese algo, s\u00f3lo puede ser algo nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso el fin de ciclo es m\u00e1s bien otro repetido ciclo del fin. El miedo a enfrentar lo nuevo produce la dram\u00e1tica paralizaci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n del posible fin de todo. Es curioso c\u00f3mo el individuo moderno, gracias a su tele-adicci\u00f3n, es capaz de imaginar el m\u00e1s terrible de los escenarios de una cat\u00e1strofe nuclear, pero es incapaz de imaginar lo contrario; formateado por la est\u00e9tica del desastre, se halla inhabilitado para algo m\u00e1s que no sea la pura contemplaci\u00f3n \u2013hasta morbosa\u2013 de un fin apocal\u00edptico. Esta inacci\u00f3n produce su despolitizaci\u00f3n, es decir, su incapacidad de cambiar la fatalidad que tiene enfrente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el comandante Ch\u00e1vez dijo que \u201clleg\u00f3 la hora de los pueblos\u201d, no se equivocaba, pero, como dijo tambi\u00e9n Fidel, \u201cla revoluci\u00f3n s\u00f3lo ser\u00e1 posible cuando el pueblo crea en s\u00ed mismo\u201d. Es menester que nuestros pueblos vuelvan a creer en s\u00ed mismos, para superar esta coyuntura. El mundo est\u00e1 cambiando y, en ese contexto, no encontraremos mejor lugar para lograr nuestra definitiva independencia. Ante la amenaza de una conflagraci\u00f3n nuclear (pues ya sabe la OTAN que no puede vencer a Rusia, y menos a la alianza China-Rusia, en una guerra convencional), como \u00fanica opci\u00f3n de reposici\u00f3n de la supremac\u00eda del d\u00f3lar, s\u00f3lo la movilizaci\u00f3n del sur puede desencadenar una reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica restauradora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dejar de ser periferia hay que dejar de ser consciencia perif\u00e9rica. El centro es centro gracias a nuestra transferencia sistem\u00e1tica de voluntad, ya que seguimos creyendo en su forma de vida y deseando su riqueza, cuando es \u00e9sta la causa de nuestra miseria. Si hasta en la alimentaci\u00f3n ya se sabe que lo m\u00e1s racional es volver a lo nuestro, en econom\u00eda lo m\u00e1s racional ser\u00eda para producir para reproducir la vida y ya no exclusivamente la ganancia. Eso no produce ricos pero tampoco produce miseria. La crisis clim\u00e1tica s\u00f3lo ser\u00e1 resuelta si se restaura el equilibrio sist\u00e9mico de la naturaleza, como condici\u00f3n adem\u00e1s de restaurar el equilibrio que, como humanidad, hemos perdido en el mundo moderno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte de la restauraci\u00f3n de ese equilibrio consiste en no someterse a otro ciclo sino en potenciar lo que hab\u00edamos logrado como pueblo: un nuevo horizonte de vida. La humanidad est\u00e1 hambrienta de alternativas, pero eso no nace de arriba sino se construye desde abajo. El mundo seguir\u00e1 siendo el mismo si nuestra percepci\u00f3n es la misma, esto confirmar\u00e1 nuestra condici\u00f3n perif\u00e9rica; pero si cambiamos de perspectiva, el mundo ya no ser\u00e1 patrimonio de la visi\u00f3n de unos cuantos y lo que parec\u00eda imposible se har\u00e1 posible. Lo m\u00e1s verdadero de los pueblos son sus mitos, la verdadera fuerza proviene de ellos. Porque en ellos se encuentra el esp\u00edritu que ha hecho posible su resistencia y es lo que har\u00e1 posible nuestra liberaci\u00f3n definitiva. Por eso ante el anuncio del fin de ciclo responderemos con el renacer de un nuevo tiempo.<\/p>\n<p><em>Rafael Bautista S. es autor de \u201cla Descolonizaci\u00f3n de la Pol\u00edtica. Introducci\u00f3n a una Pol\u00edtica Comunitaria\u201d. Dirige el \u201ctaller de la descolonizaci\u00f3n\u201d en La Paz, Bolivia<\/em><br \/>\n<a href=\"mailto:rafaelcorso@yahoo.com\">rafaelcorso@yahoo.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rafael Bautista S. Una grandilocuente narrativa invade los cielos que hab\u00edan proyectado los procesos populares en Latinoam\u00e9rica. Se anuncia su ocaso a los cuatro vientos. 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