{"id":2649230,"date":"2025-11-01T23:18:05","date_gmt":"2025-11-01T23:18:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=2649230"},"modified":"2025-11-01T15:18:35","modified_gmt":"2025-11-01T15:18:35","slug":"sarah-wilkinson-cuando-la-palabra-y-el-activismo-noviolento-es-delito-y-como-las-leyes-antiterroristas-lo-silencian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2025\/11\/sarah-wilkinson-cuando-la-palabra-y-el-activismo-noviolento-es-delito-y-como-las-leyes-antiterroristas-lo-silencian\/","title":{"rendered":"Sarah Wilkinson: cuando la palabra y el activismo noviolento es delito y c\u00f3mo las leyes antiterroristas lo silencian"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>Cuando protestar se confunde con terrorismo porque en el Reino Unido, una mujer de 62 a\u00f1os (una abuela despierta y activista) est\u00e1 siendo juzgada por \u201capoyo al terrorismo\u201d. Su delito: hablar de Gaza, denunciar bombardeos, participar en una flotilla civil, publicar en redes. Sarah Wilkinson no puso bombas ni alent\u00f3 violencia; us\u00f3 palabras. Y eso, en la democracia brit\u00e1nica, empieza a ser suficiente para terminar ante un juez. Su caso no es un accidente: es una se\u00f1al. Y no solo para el Reino Unido. Es m\u00e1s, se dir\u00eda que algo grave est\u00e1 ocurriendo cuando un Estado teme m\u00e1s a una abuela con un tel\u00e9fono y una conciencia que a cualquier c\u00e9lula clandestina. La solidaridad se vuelve sospecha y la compasi\u00f3n, delito. Lo que se procesa hoy en Londres no es solo a una activista: es una idea de libertad que cre\u00edamos segura. Y lo que ocurre en el Reino Unido est\u00e1 cruzando fronteras. En Espa\u00f1a recordemos a\u00fan tenemos la \u201cLey mordaza\u201d en vigor y otras anteriores de los tiempos de ETA. Ma\u00f1ana pueden ser usadas contra lo que sea\u2026<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En el oto\u00f1o de 2025, Sarah Wilkinson, una activista brit\u00e1nica pro-Palestina de 62 a\u00f1os, compareci\u00f3 ante un tribunal londinense acusada de \u201capoyar a una organizaci\u00f3n terrorista\u201d. No llevaba explosivos, no hab\u00eda organizado ninguna c\u00e9lula armada ni incitado abiertamente a la violencia. Participa en redes sociales, difunde informaci\u00f3n relacionada con Gaza, ha denunciado p\u00fablicamente la devastaci\u00f3n humanitaria y fue parte de la Global Sumud Flotilla, una misi\u00f3n civil que intent\u00f3 llevar ayuda al enclave palestino.<\/p>\n<p>Sin embargo, bajo la legislaci\u00f3n antiterrorista brit\u00e1nica, eso ha bastado para situarla en el centro de un proceso penal severo.<\/p>\n<p>Su caso podr\u00eda parecer anecd\u00f3tico, pero no lo es. Wilkinson se ha convertido en s\u00edmbolo \u2014involuntario\u2014 de un fen\u00f3meno inquietante: el creciente uso de leyes antiterroristas para perseguir activismo, discurso pol\u00edtico y expresiones de solidaridad. No es una excepci\u00f3n aislada, sino parte de una tendencia m\u00e1s amplia y alarmante en el Reino Unido, donde docenas de activistas pro-Palestina \u2014incluidos jubilados, estudiantes y profesionales sin historial violento\u2014 han sido investigados o detenidos bajo acusaciones similares.<\/p>\n<p>En esta historia, el punto no es solo lo que Sarah Wilkinson hizo. Es <strong>lo que su caso dice sobre el estado de la libertad de expresi\u00f3n en una democracia liberal<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n es Sarah Wilkinson?<\/strong><\/p>\n<p>Wilkinson es parte de una generaci\u00f3n de activistas que se form\u00f3 en movimientos pacifistas y de derechos humanos. Su actividad es clara: denunciar lo que percibe como cr\u00edmenes de guerra, amplificar voces palestinas, participar en caravanas civiles y, especialmente, usar redes sociales como meg\u00e1fono moral.<\/p>\n<p>No hay registro de que haya alentado ataques violentos o celebrado actos terroristas. Sus defensores subrayan que su \u201cdelito\u201d ha sido hablar, protestar, grabar, publicar. Es decir, ejercer libertades asociadas a la esfera civil, no militar.<\/p>\n<p>Lo extraordinario, entonces, no es su conducta, sino la reacci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"INTERVIEW: A terrifying new Britain\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/eEXyPsWctvA?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><strong>La herramienta: leyes antiterroristas amplias y el\u00e1sticas<\/strong><\/p>\n<p>Desde el a\u00f1o 2000 el Reino Unido ha ampliado progresivamente su arquitectura legal antiterrorista. En teor\u00eda, se trata de proteger a la sociedad de amenazas reales. En la pr\u00e1ctica, estas leyes permiten perseguir no solo la violencia, sino tambi\u00e9n manifestaciones simb\u00f3licas, consignas, publicaciones, incluso presencia en determinadas protestas.<\/p>\n<p>Conceptos ambiguos como <strong>\u201capoyo\u201d, \u201csimpat\u00eda\u201d, \u201cpromoci\u00f3n indirecta\u201d o \u201casociaci\u00f3n\u201d<\/strong> otorgan amplio margen interpretativo a las fuerzas del orden. Esto puede parecer razonable cuando se trata de individuos armados o c\u00e9lulas clandestinas. Pero Wilkinson no fue detenida en un almac\u00e9n clandestino: fue llamada por sus publicaciones en redes, por su rol en una flotilla humanitaria, por su discurso.<\/p>\n<p>Es el paso de la lucha contra el terrorismo a la <strong>polic\u00eda del pensamiento pol\u00edtico<\/strong>, un terreno peligroso donde las ideas se convierten en sospechosas y el disenso puede ser penalizado.<\/p>\n<p><strong>No es un caso aislado<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"226\" data-end=\"669\">El caso brit\u00e1nico ilustra un patr\u00f3n cada vez m\u00e1s visible en las \u201cdemocracias consolidadas\u201d. En el Reino Unido, en 2025, tras la proscripci\u00f3n del colectivo de acci\u00f3n directa<strong> Palestine Action<\/strong>, m\u00e1s de 500 personas fueron detenidas por el mero hecho de portar pancartas o corear consignas asociadas al grupo en manifestaciones. Otras fueron arrestadas por publicaciones que denunciaban el asedio en Gaza con un lenguaje considerado \u201csimpatizante\u201d.<\/p>\n<p data-start=\"671\" data-end=\"1210\">No eran capos ni mafias internacionales. No hab\u00eda escondites, contrabando ni armas. La inmensa mayor\u00eda eran jubilados, estudiantes, trabajadores: ciudadanos corrientes con pancartas y tel\u00e9fonos m\u00f3viles, no g\u00e1nsteres con gabardina, sombrero fedora y maletines llenos de d\u00f3lares. Sin embargo, fueron tratados como si Londres hubiese descubierto de pronto a su propio Al Capone en cada esquina \u2014esposados, arrastrados a furgones, investigados con legislaci\u00f3n antiterrorista dise\u00f1ada para mafias violentas y redes clandestinas transnacionales. Fue una escena que evoca las redadas de los a\u00f1os 20 del Siglo XX en EE.UU (en New York) contra el crimen organizado\u2026 solo que esta vez, los \u201cpeligrosos sospechosos\u201d eran personas normales tirando a <em>jubiletas<\/em> que alzaban la voz contra una masacre.<\/p>\n<p>El mensaje que perciben muchos observadores es inquietante: <strong>no es que el Estado defienda la seguridad; es que estrecha los m\u00e1rgenes del pensamiento permitido<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El efecto escalofriante<\/strong><\/p>\n<p>Hay un concepto clave en teor\u00eda democr\u00e1tica: <em><strong>chilling effect<\/strong><\/em> (el efecto disuasorio, \u00abmiedo\u00bb). Cuando el Estado convierte la solidaridad en sospecha y la disidencia en riesgo penal, el debate p\u00fablico se enfr\u00eda. La ciudadan\u00eda, por precauci\u00f3n, calla. El miedo sustituye a la deliberaci\u00f3n. Y la democracia, aunque siga en pie formalmente, se vac\u00eda de esp\u00edritu. No se trata \u00fanicamente de defender el discurso radical. Tambi\u00e9n de preservar el derecho a la protesta moral, a cuestionar decisiones estatales, a solidarizarse con pueblos sometidos a sufrimiento masivo. El derecho a no mirar hacia otro lado.<\/p>\n<p>De eso trata la libertad de expresi\u00f3n: no solo de proteger la palabra obvia y c\u00f3moda, sino el discurso inc\u00f3modo, el testimonio cr\u00edtico, la denuncia del poder.<\/p>\n<p><strong>El giro autoritario silencioso<\/strong><\/p>\n<p>En el Reino Unido \u2014uno de los pa\u00edses que hist\u00f3ricamente sirvi\u00f3 como referente de libertades civiles\u2014 se est\u00e1 produciendo un <strong>giro sutil pero decisivo<\/strong>:<\/p>\n<ul>\n<li>Protestar puede considerarse terrorismo.<\/li>\n<li>Documentar violencia estatal puede interpretarse como propaganda enemiga.<\/li>\n<li>Solidarizarse con v\u00edctimas puede leerse como complicidad con sus agresores.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La nueva frontera de vigilancia no es el acto violento, sino <strong>el relato inc\u00f3modo<\/strong>. Ver esa enumeraci\u00f3n en tres puntos nos debe poner los pelos de punta como ciudadanos. El poder ya no teme tanto a la bomba como a la c\u00e1mara. No tanto a la c\u00e9lula armada como al hashtag viral.<\/p>\n<p>La censura moderna se camufla en lenguaje jur\u00eddico y se legitima con la palabra \u201cseguridad\u201d y ha adaptado las leyes para que la palabra escrita como protesta ciudadana se perseguible y condenable, aunque solo enuncie denuncie o exprese frustraci\u00f3n ante la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 en juego?<\/strong><\/p>\n<p>Sarah Wilkinson probablemente no buscaba ser m\u00e1rtir ni s\u00edmbolo. Su lucha era \u2014y es\u2014 por una causa humanitaria. Pero hoy encarna una pregunta esencial:<\/p>\n<p><strong>\u00bfPuede una sociedad llamarse libre cuando la solidaridad con pueblos oprimidos se convierte en delito potencial? <\/strong>La respuesta determinar\u00e1 la salud moral de nuestras democracias en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones finales m\u00e1s all\u00e1 de UK<\/strong><\/p>\n<p>Obviamente Sarah Wilkinson no es el peligro. El peligro es la maquinaria legal que la persigue. Su caso nos recuerda algo fundamental: las democracias no se derrumban siempre de golpe; a veces <strong>se estrechan lentamente<\/strong>, caso por caso, hasta que el silencio se vuelve norma.<\/p>\n<p>Es imposible analizar el caso de Sarah Wilkinson sin elevar el punto de vista, y verlo enmarcado en el clima social que atraviesa el Reino Unido. No hablamos \u00fanicamente de una activista acusada de manera desproporcionada: hablamos de un pa\u00eds que, paso a paso, parece deslizarse hacia un terreno peligroso para la disidencia, la cr\u00edtica y la movilizaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Mientras se endurecen las leyes de expresi\u00f3n y protesta, la realidad material de la vida en el Reino Unido se ha deteriorado visiblemente. El aumento del paro, el crecimiento de la pobreza entre personas mayores, los elevados \u00edndices de exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y el n\u00famero cada vez mayor de familias desahuciadas que terminan viviendo en la calle\u2026 todo ello dibuja un paisaje de malestar profundo. Ante esa precarizaci\u00f3n social, proliferan movimientos obreros, estudiantiles, colectivos de jubilados, sindicatos y redes comunitarias que resurgen para defender lo que siempre fue su derecho m\u00e1s b\u00e1sico: organizarse, participar, alzar la voz.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un informe de Oxfam, en el Reino Unido los niveles de desigualdad han vuelto a los que se ve\u00edan hace d\u00e9cadas y la austeridad presupuestaria ha recortado dr\u00e1sticamente los servicios esenciales, al tiempo que se reduce la presi\u00f3n fiscal sobre el capital. El sistema de salud p\u00fablica \u2014NHS\u2014 ha sufrido recortes que minan su capacidad de responder al aumento de la demanda y al envejecimiento poblacional. Las prestaciones sociales y de asistencia han sido una vez m\u00e1s objeto de tijeretazo, mientras que al mismo tiempo se alivian las cargas fiscales para quienes m\u00e1s tienen y para las grandes empresas.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el porcentaje de los ingresos procedentes del impuesto sobre la renta (IRPF) en relaci\u00f3n con los beneficios del capital o los dividendos disminuye, y la inspecci\u00f3n y control de la evasi\u00f3n fiscal por parte de multinacionales que operan en Reino Unido, pero trasladan beneficios a pa\u00edses con tributaci\u00f3n m\u00e1s \u201camable\u201d \u2014como los Pa\u00edses Bajos u otras jurisdicciones europeas\u2014 sigue siendo insuficiente. Esta combinaci\u00f3n de recortes sociales, menor presi\u00f3n fiscal sobre el capital y escasa rendici\u00f3n de cuentas para las \u00e9lites econ\u00f3micas subraya lo que podr\u00edamos llamar un \u201csobre-orde\u00f1o\u201d del contrato social: una generaci\u00f3n trabajadora o consumidora sostiene durante d\u00e9cadas una sociedad que permite que unos pocos en treinta a\u00f1os acumulen fortunas multimillonarias sin contribuir proporcionalmente al bienestar com\u00fan.<\/p>\n<p>El resultado pol\u00edtico es explosivo: mientras la representaci\u00f3n institucional se inclina cada vez m\u00e1s hacia los intereses del 1 % m\u00e1s rico. Basta recordar el paso de Rishi Sunak por Downing Street. Su llegada fue celebrada como un hito frente al clasismo y al racismo hist\u00f3ricos del Reino Unido, s\u00edmbolo de una supuesta apertura del sistema. Pero m\u00e1s all\u00e1 de ese valor simb\u00f3lico, nada en su trayectoria \u2014ni en su gobierno\u2014 apunt\u00f3 a un proyecto de pa\u00eds que incluyera al conjunto de los brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p>La llegada de Rishi Sunak al cargo fue celebrada con raz\u00f3n como muestra de una sociedad brit\u00e1nica capaz de confiar, con libertad y sin caer en prejuicios raciales o religiosos, en un l\u00edder nacido en Southampton de padres indios y practicante hind\u00fa. Ese gesto democr\u00e1tico habla de una ciudadan\u00eda madura, m\u00e1s plural y menos presa de viejos reflejos identitarios.<\/p>\n<p>Aunque la llegada de Rishi Sunak al poder fue celebrada como un s\u00edmbolo de apertura \u2014un primer ministro brit\u00e1nico de origen indio, hijo de inmigrantes, practicante hind\u00fa\u2014 lo esencial no cambi\u00f3. En los hechos, su gobierno reflej\u00f3 la continuidad de una maquinaria pol\u00edtica-burocr\u00e1tica que sirve al capital concentrado, no a las mayor\u00edas. Por ejemplo, los registros oficiales muestran donaciones de m\u00e1s de 100.000\u00a3 de Sunak a su antigua escuela privada, Winchester College, mientras las escuelas p\u00fablicas atravesaban a\u00f1os de estancamiento presupuestario (Tribune Magazine: \u00abLa filantrop\u00eda de Rishi Sunak es una farsa\u00bb). Su partido recibi\u00f3 \u00abalmuerzos\u00bb de 3.300\u00a3 con ejecutivos multimillonarios y donaciones de 5 millones de libras esterlinas de mega-donantes vinculados a contratos p\u00fablicos por cientos de millones de libras. Mientras tanto, su partido cobr\u00f3 decenas de miles de libras de empresas con intereses en las energ\u00edas f\u00f3siles, lo que pone en cuesti\u00f3n su compromiso real con el cambio clim\u00e1tico o la justicia social (v\u00e9ase d\u00edrictamenta el art\u00edculo de <a href=\"https:\/\/theferret.scot\/conservative-party-donations-fossil-fuels\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">theferret.scot<\/a>).<\/p>\n<p>En resumen: Sunak pudo haber sido el rostro de la diversidad brit\u00e1nica, pero sus pol\u00edticas y v\u00ednculos lo alinearon con el 1 a 3 % que ya lo tiene todo. La identidad cambia, el sistema permanece.<\/p>\n<p>As\u00ed es que, pese a los cambios del titular en Downing Street, el rumbo no se altera: una parte significativa de la poblaci\u00f3n vive en abandono material, incertidumbre y vulnerabilidad. Y eso \u2014conviene reconocerlo sin miedo\u2014 engendra resentimiento. No porque la gente sea \u201cmala\u201d o \u201cradical\u201d, sino porque la dignidad humana reacciona cuando es arrinconada. El riesgo es conocido por cualquier estudioso de la historia social: si ese malestar no encuentra cauces pac\u00edficos, organizados y con horizonte de futuro, puede ser capturado por corrientes oportunistas que lo manipulan, lo deforman y lo convierten en violencia y confrontaci\u00f3n. Entonces, la respuesta del Estado no suele ser aliviar el sufrimiento social que lo origin\u00f3, sino endurecer la mano represiva en nombre del \u201corden\u201d. Es en ese punto donde se enciende la alerta democr\u00e1tica \u2014y donde las mejores ense\u00f1anzas de la noviolencia se vuelven br\u00fajula.<\/p>\n<p>Porque la salida nunca ha sido, ni ser\u00e1, abrir una cuenta personal en los m\u00faltiples \u201cbancos del resentimiento\u201d. No es entregarnos al odio, ni alimentar la fantas\u00eda primitiva de que destruir algo, o a alguien, traer\u00e1 justicia. Ese camino siempre fortalece a quienes desean justificar m\u00e1s control, m\u00e1s miedo, m\u00e1s mano dura. La historia es contundente: el resentimiento no transforma; solo cavas trincheras.<\/p>\n<p>La alternativa real y profunda \u2014la \u00fanica que ha cambiado sociedades sin destruirlas\u2014 es otra: <strong>sumarnos en procesos noviolentos, conscientes, disciplinados y creativos<\/strong>. Desobediencia civil inteligente. Organizaci\u00f3n comunitaria. Solidaridad pr\u00e1ctica. Humor frente al autoritarismo (porque nada desconcierta tanto al poder como la risa limpia y valiente). Imaginaci\u00f3n pol\u00edtica frente a la resignaci\u00f3n. Tejido ciudadano frente a la fragmentaci\u00f3n inducida.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo no es peque\u00f1o, pero tampoco es nuevo. O cooperamos para reconstruir un horizonte com\u00fan. Uno, en el que progreso no signifique acumulaci\u00f3n para unos pocos y precariedad para los muchos. O bien, dejamos que la frustraci\u00f3n sea desviada hacia el callej\u00f3n sin salida de la confrontaci\u00f3n violenta y el miedo, resentimiento y cuestionamiento general. Ese en el que la gente sensible, bien encaminada, ejemplar (si se quiere), se\u00f1ala y llama \u201cSistema\u201d como anta\u00f1o se mencionaba a lo demon\u00edaco o a Voldemort (depende de la ficci\u00f3n en la que vivas)\u2026<\/p>\n<p>En un archipi\u00e9lago como el Reino Unido, donde depender los unos de los otros no es una opci\u00f3n sino una condici\u00f3n geogr\u00e1fica y civilizatoria, apostar por la acumulaci\u00f3n infinita para unos pocos y la desesperaci\u00f3n para millones no es solo injusto: <strong>es suicida<\/strong>.\u00a0 Las sociedades humanas no prosperan sobre la l\u00f3gica del acaparamiento extremo. Ni siquiera nuestros propios cuerpos lo hacen. En biolog\u00eda, cuando un tejido se dedica a absorber recursos del organismo sin contribuir a su equilibrio ni a su funci\u00f3n com\u00fan, lo llamamos tumor. La diferencia entre un tejido <em>regenerable<\/em> y uno <em>maligno<\/em> no es su ambici\u00f3n, sino su capacidad de volver a integrar su prop\u00f3sito al conjunto.<\/p>\n<p>Del mismo modo, no \u201csobra\u201d ese 1\u20133 % con talento para organizar, crear, innovar o impulsar la adaptaci\u00f3n colectiva. Las sociedades necesitan liderazgo, visi\u00f3n y audacia. Pero esos talentos son parte del cuerpo social, no una especie aparte ni superhombres, h\u00e9roes, estrellas\u2026 Cuando son mirados bajo la lupa\u2026 Sus caminos y logros descansan sobre tambi\u00e9n sobre el oportunismo, las subvencionas estatales, o explotaci\u00f3n. Su destino \u2014y su bienestar\u2014 est\u00e1n indisolublemente unidos al del resto. Pero respecto a la dignidad frente al espejo\u2026 los caminos son bien distintos.<\/p>\n<p>Cuando la distancia entre quienes lo tienen casi todo y quienes apenas tienen lo b\u00e1sico se vuelve abismo, no florece la libertad: florece el miedo. Y una \u00e9lite que vive rodeada de guardias armados, c\u00e1maras, muros y sospecha permanente no es una \u00e9lite segura; es una \u00e9lite sitiada. En una naci\u00f3n-isla como el Reino Unido, ese modelo no solo es injusto: es inviable. No se puede vivir en paz en un pa\u00eds donde la riqueza se blinda tras rejas mientras la mayor\u00eda sobrevive en precariedad. Quien imagina prosperidad aislada imagina, en realidad, una prisi\u00f3n dorada.<\/p>\n<p>\u00a1Basta ya de esa l\u00f3gica! El gesto verdaderamente revolucionario hoy no es destruir, odiar, guillotinar, fusilar ni encerrar al adversario. Esos m\u00e9todos llevan m\u00e1s de dos mil a\u00f1os dejando un registro impecable y terrible en la historia. Se ha llamado \u201clucha de clases\u201d, pero si ninguno de los bandos logra elevarse moral y humanamente \u2014si ninguno ayuda al otro a salir de la trampa\u2014 entonces ambos quedan atrapados en un eterno retorno, arriba y abajo, repitiendo el mismo destino.<\/p>\n<p>Para algunos, esa historia es advertencia. Para otros, es el anuncio de que debemos inventar otra forma de estar en el mundo, una que trascienda la venganza, supere el resentimiento y rompa, por fin, el ciclo de los errores ancestrales.<\/p>\n<p>La verdadera transformaci\u00f3n no nace del resentimiento, la envidia ni la pulsi\u00f3n de arrasar. Nace de comprender, de tender puentes y de recrear caminos capaces de sostener a todos: comunidad, justicia, dignidad, esperanza, igualdad real de oportunidades desde el nacimiento \u2014para que cada vida florezca\u2014 y un sistema democr\u00e1tico verdaderamente compartido. Hoy tenemos algo que las generaciones anteriores no tuvieron: tecnolog\u00eda, recursos y conocimiento suficientes para <strong>acercar la democracia a lo cotidiano<\/strong>, a lo que duele y urge decidir. Que la participaci\u00f3n no sea un privilegio ni una ceremonia espor\u00e1dica, sino un derecho y un h\u00e1bito.<\/p>\n<p>Imaginemos una democracia ampliada, apoyada por herramientas digitales \u00e9ticas y por inteligencia artificial dise\u00f1ada para servir al bien com\u00fan, impermeable a intereses privados, transparente y vigilada por la comunidad. Una democracia donde incluso quien no sabe leer pueda decidir sobre lo esencial: agua potable para su barrio, escuelas para sus hijos, tierras productivas, transporte digno. Que quien vive el problema pueda votar tambi\u00e9n su soluci\u00f3n. Despu\u00e9s vendr\u00e1n los t\u00e9cnicos, los gestores, los pol\u00edticos; pero el rumbo lo marcar\u00e1 la vida en com\u00fan, no los intereses acumulados.<\/p>\n<p>Porque la violencia solo promete una catarsis fugaz (una descarga, una ilusi\u00f3n de justicia inmediata, casi m\u00e1s una venganza) y sin embargo termina reforzando la misma maquinaria que dice combatir. Una revoluci\u00f3n que destruye a las personas en nombre del pueblo acaba por quedarse sin pueblo. La tarea m\u00e1s dif\u00edcil, y la m\u00e1s urgente, es construir una transformaci\u00f3n que ampl\u00ede la libertad y la dignidad sin sacrificar a nadie en el camino.<\/p>\n<p>La <strong>noviolencia<\/strong>, en cambio, no es pasividad; es una disciplina activa. Es organizaci\u00f3n, lucidez, persistencia y valent\u00eda, y adaptaci\u00f3n de la lucha a lo que se va encontrando para jam\u00e1s er desplazada hacia la violencia. Es la estrategia que ha demostrado \u2014una y otra vez\u2014 que se puede cambiar la historia sin renunciar a la humanidad que queremos salvar. Construir, no devastar. Transformar sin deshumanizar. Esa es la tarea urgente y, hoy m\u00e1s que nunca, radical.<\/p>\n<p>Pero recordemos d\u00f3nde estamos: en el Reino Unido, un archipi\u00e9lago que siempre ha vivido de lo que llega de fuera. Personas, ideas, comercio, saberes, culturas\u2026 tambi\u00e9n capital \u2014ese <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/G%C3%B3lem\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Golem<\/a><\/em> moderno, una herramienta poderosa evocable pero ciega, que puede levantar o destruir seg\u00fan la intenci\u00f3n de quien lo gu\u00eda.<\/p>\n<p>Justamente por la potencia de esos poderes invocables, hace falta un <em>nexo humano<\/em>, no un reflejo tribal. Basta de t\u00f3tems\u2026 o leyendas fundacionales, mitos, leyendas, como narrativas fuertemente manipuladas. Porque en tiempos as\u00ed, la tentaci\u00f3n hist\u00f3rica de los gobiernos autoritarios \u2014y de los que se deslizan hacia esa zona gris sin admitirlo\u2014 es n\u00edtida: <strong>criminalizar la protesta antes de que florezca, castigar la cr\u00edtica antes de que incomode, sembrar miedo antes de que crezca la solidaridad<\/strong>.<\/p>\n<p>Nada legitima mejor esos movimientos que el relato disciplinante de la \u201cseguridad nacional\u201d, la moralina del \u201corden\u201d y la supuesta defensa contra el \u201cextremismo\u201d. Es un libreto viejo, tan pulido por la historia que casi brilla de tanto uso.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed est\u00e1 el punto: <strong>no respondamos con el mismo miedo que se nos quiere inocular<\/strong>.<\/p>\n<p>La frustraci\u00f3n es comprensible; la indignaci\u00f3n, leg\u00edtima. La incertidumbre ante el hambre, la p\u00e9rdida o la ca\u00edda \u2014incluso cuando es solo el temor de caer\u2014 es profundamente humana. Y cuando ese temor se multiplica y encuentra eco colectivo, adquiere cuerpo, impulso, direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 siempre la tentaci\u00f3n:<br \/>\nconvertirnos en inversores del resentimiento, en accionistas del desprecio mutuo \u2014por origen, por estatus, por identidad\u2014 como si ese dividendo emocional fuese una victoria y no un veneno lento. Pero recorrer ese camino es traicionar aquello que decimos defender.<\/p>\n<p>Los pueblos no se salvan odiando; se salvan reconociendo sus contradicciones, tanto las \u00edntimas como las hist\u00f3ricas. No se emancipan destruy\u00e9ndose a s\u00ed mismos, sino orient\u00e1ndose \u2014con lucidez, paciencia y una m\u00ednima honestidad consigo mismos\u2014 hacia una dignidad compartida.<\/p>\n<p>Ya no hay nuevos Continentes donde exportar y hacer all\u00ed sufrir nuestras fallas, para obtener pluses o efectivos y para mantener en pie estructuras que no funcionan. La evasi\u00f3n geogr\u00e1fica, colonial o mental se acab\u00f3.\u00a0 No hay m\u00e1s planeta del que hay, en lo humano y en lo extensivo.<br \/>\nHoy la frontera es interna. El desaf\u00edo toca al individuo. Toca al m\u00e1s vulnerable y tambi\u00e9n al 1% m\u00e1s afortunado. Porque ah\u00ed, en la toma de conciencia y en la responsabilidad personal, se rompe el determinismo de los ciclos. As\u00ed da un poco m\u00e1s igual en qu\u00e9 nivel nazcas, y m\u00e1s hacia donde abras los ojos. Ah\u00ed se supera el zoologismo social, aunque ahora hasta los +\/- \u201cpobres\u201d llevemos iPhones y coches como antiguos t\u00f3tems que promet\u00edan trascendencia y solo ofrecen distracci\u00f3n. Claro est\u00e1 que todo a cr\u00e9dito\u2026 que anima el ciclo del que hablamos.<\/p>\n<p>Civilizaci\u00f3n no es la acumulaci\u00f3n de herramientas, tecnolog\u00eda poderosa que nos multiplica en fuerza y alcance, \u2026 Todo eso no es m\u00e1s que un riesgo creciente si no va acompa\u00f1ado de la capacidad de preguntarnos qu\u00e9 hacemos con ellas, y sobre todo, qu\u00e9 hacemos entre nosotros.<\/p>\n<p>No es tan complicado, en el fondo. M\u00e1s all\u00e1 de etiquetas, de banderas, de dogmas y de votos, <strong>todos queremos lo mismo<\/strong>: que nuestros hijos vivan mejor que nosotros. Que las generaciones que vienen encuentren un mundo donde valga la pena crecer, estudiar, trabajar, equivocarse, amar, construir, so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Eso no nacer\u00e1 del miedo. Eso nace del discernimiento. De preguntarnos: <em>\u00bfQu\u00e9 humanidad quiero que herede quien venga despu\u00e9s de m\u00ed?<\/em> Tras meditarlo y mejor con otros que en soledad, viene el momento de actuar en consecuencia \u2014con firmeza, s\u00ed, pero tambi\u00e9n con calma, con imaginaci\u00f3n, con decencia y en la noviolencia.<\/p>\n<p>Porque defender la democracia no es gritar m\u00e1s fuerte que el otro. Es <strong>ser m\u00e1s capaces de comprender que de odiar<\/strong>.<\/p>\n<p>El riesgo es que, bajo ese paraguas, se difumine toda diferencia entre violencia real y disenso pac\u00edfico, entre llamados al odio y llamados a detener una guerra, entre peligros para la ciudadan\u00eda y voces que la quieren defender. Lo hemos visto antes en la historia: <strong>cuando se criminaliza la palabra, pronto se criminaliza tambi\u00e9n la existencia c\u00edvica.<\/strong><\/p>\n<p>Y en ese cuadro sombr\u00edo emerge una amenaza especialmente preocupante: la presencia de actores provocadores, infiltrados, especialistas en reventar protestas, en introducir violencia donde hab\u00eda organizaci\u00f3n pac\u00edfica. No se trata de un fantasma conspirativo, sino de una estrategia documentada en diferentes pa\u00edses y \u00e9pocas: la violencia artificial se utiliza para deslegitimar movimientos leg\u00edtimos, para justificar leyes de excepci\u00f3n, para dividir a quienes protestan y asustar a quienes observan.<\/p>\n<p>En este contexto, el caso de Sarah Wilkinson podr\u00eda no ser un episodio aislado, sino <strong>una advertencia temprana<\/strong>. Una se\u00f1al de que lo que se castiga hoy con diez cargos puede ma\u00f1ana servir como precedente para silenciar a cualquiera que cuestione la pol\u00edtica exterior, la desigualdad interna o el trato al disenso democr\u00e1tico. No hay crimen m\u00e1s grave para una democracia que identificar a su ciudadan\u00eda cr\u00edtica como amenaza.<\/p>\n<p>Ese es el verdadero fondo del problema: no se protege al pa\u00eds prohibiendo voces, se destruye. No se fortalece la convivencia criminalizando la compasi\u00f3n, sino todo lo contrario. <strong>Una sociedad que empieza a encarcelar la empat\u00eda, termina por encarcelarse a s\u00ed misma.<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el tiempo revele que el caso Wilkinson no s\u00f3lo fue una gran injusticia personal aumentada por \u201clo epocal\u201d, sino el momento en que el Reino Unido comenz\u00f3 a mirarse al espejo y preguntarse, con seriedad y sin eufemismos: <strong>\u00bfseguimos siendo una democracia cuando castigar el pensamiento se convierte en pol\u00edtica de Estado? \u00bfO preguntarse\u2026 de verdad \u00e9ramos una democracia o un sistema feudal suficientemente actualizado, como las actrices se arreglan la nariz, etc., para estar a nivel\u2026 reactivo\u2026 Pero no esencialmente evolutivo.<\/strong><br \/>\nY quiz\u00e1 ese espejo, inc\u00f3modo y necesario, lo sostenga precisamente ella: una mujer no violenta, castigada no por lo que hizo, sino por lo que se atrevi\u00f3 a decir.<\/p>\n<p>En resumen\u2026 el Reino Unido tiene un problema que nosotros tambi\u00e9n tenemos en Espa\u00f1a: la restricci\u00f3n creciente de la libertad de protesta y de expresi\u00f3n. En el caso brit\u00e1nico, leyes como la <em>Public Order Act 2023<\/em> o la Police, <em>Crime<\/em>, <em>Sentencing and Courts Act 2022<\/em> ampliaron las facultades policiales para intervenir en manifestaciones pac\u00edficas, imponer \u00f3rdenes para prohibir participaci\u00f3n en protestas y castigar lo que se define como \u201cseria alteraci\u00f3n\u201d del orden p\u00fablico (<em>v\u00e9anse<\/em> <a href=\"https:\/\/www.libertyhumanrights.org.uk\/advice_information\/public-order-act-new-protest-offences\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">libertyhumanrights.org<\/a>\u00a0 <em>y la penosa<\/em> <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Public_Order_Act_2023\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Wikipedia Public Order Act 2023<\/a><\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, no nos quedamos atr\u00e1s. Tenemos la <em>Ley Org\u00e1nica 4\/2015 de Seguridad Ciudadana<\/em> (popularmente llamada \u201cley mordaza\u201d), que fue aprobada por etapa dura del Partido Popular y sigue en vigor a pesar de que fuerzas pol\u00edticas, actualmente en el Gobierno, prometieron derogarla o revisarla. Tanto retraso da qu\u00e9 pensar. <a href=\"https:\/\/www.article19.org\/resources\/spain-time-to-end-to-repressive-gag-law\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Espa\u00f1a: Abolir la &#8216;Ley Mordaza&#8217;, la herramienta del PP para \u00abcriminalizar la protesta o contestaci\u00f3n social\u00bb.<\/a><\/p>\n<p>Ambos casos revelan la misma l\u00f3gica: <strong>mientras las mayor\u00edas sociales esperan mejoras materiales y democr\u00e1ticas<\/strong>, los poderes p\u00fablicos apuestan por la restricci\u00f3n preventiva antes que por la resoluci\u00f3n estructural. As\u00ed, la protesta, que deber\u00eda ser mecanismo de participaci\u00f3n y de cambio, se convierte en un riesgo y se la tilda de terrorismo y otras formas m\u00e1s suaves, para controlar, acallar y encarcelar. Es obvio que, cuando controlar y silenciar se antepone a escuchar y transformar, la democracia se empobrece o ya se hace del todo como una calcamon\u00eda, un tatuaje, una aspiraci\u00f3n, un deseo de mundo mejor.<\/p>\n<p data-start=\"141\" data-end=\"166\"><strong data-start=\"141\" data-end=\"164\">Referencias b\u00e1sicas<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Oxfam International \u00ab<em>How the super-rich are perpetuating modern-day colonialism\u00bb<\/em>. Muestra c\u00f3mo, a escala global y tambi\u00e9n en Reino Unido, la riqueza del \u00ab1 %\u00bb crece mientras los servicios p\u00fablicos y los m\u00e1s vulnerables sufren. <a href=\"https:\/\/www.weforum.org\/stories\/2025\/01\/oxfam-new-report-inequality-colonialism\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Oxfam International<\/a><\/li>\n<li>Age UK. <em>State of Health &amp; Care of Older People report (2025)<\/em>. Reporta que la esperanza de vida saludable ha ca\u00eddo para personas de 50 y 65 a\u00f1os, lo que evidencia empeoramiento de condiciones para los mayores en Inglaterra. <a href=\"https:\/\/www.ageuk.org.uk\/siteassets\/documents\/reports-and-publications\/reports-and-briefings\/health--wellbeing\/state-of-health-and-care\/state-of-health-care-of-older-people-in-england-2025.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Age UK<\/a><\/li>\n<li>Institute for Government. \u00ab<em>Performance Tracker 2025: Adult social care<\/em>\u00ab. Documenta los recortes reales en el gasto de atenci\u00f3n social para adultos mayores y los efectos derivados en servicios p\u00fablicos asociados. <a href=\"https:\/\/www.instituteforgovernment.org.uk\/publication\/performance-tracker-2025\/local-services\/adult-social-care\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Institute for Government<\/a><\/li>\n<li>The King&#8217;s Fund. \u00ab<em>The NHS Budget &amp; How it Has Changed<\/em>\u00ab. Expone los retos de financiaci\u00f3n del NHS England y los indicios de tensi\u00f3n entre demanda creciente, envejecimiento poblacional y recursos ajustados. <a href=\"https:\/\/www.kingsfund.org.uk\/insight-and-analysis\/data-and-charts\/nhs-budget-nutshell\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The King&#8217;s Fund<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando protestar se confunde con terrorismo porque en el Reino Unido, una mujer de 62 a\u00f1os (una abuela despierta y activista) est\u00e1 siendo juzgada por \u201capoyo al terrorismo\u201d. 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