{"id":2585002,"date":"2025-02-22T15:31:35","date_gmt":"2025-02-22T15:31:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=2585002"},"modified":"2025-02-22T15:31:35","modified_gmt":"2025-02-22T15:31:35","slug":"la-paradoja-de-la-democracia-financiarizada-o-cuando-el-hogar-se-convierte-en-mercancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2025\/02\/la-paradoja-de-la-democracia-financiarizada-o-cuando-el-hogar-se-convierte-en-mercancia\/","title":{"rendered":"La paradoja de la democracia financiarizada o \u201ccuando el hogar se convierte en mercanc\u00eda\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>EE.UU. vs. Espa\u00f1a: el <em>sinhogarismo<\/em> como s\u00edntoma de una crisis o tendencia sist\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<p>Aceptemos el hecho de que la autoproclamada \u00abPrimera Democracia del Mundo\u00bb, Estados Unidos, sea la medida de las cosas y luego tomemos Espa\u00f1a que no es medida de nada, salvo de s\u00ed misma. Centr\u00e9monos despu\u00e9s, en el asunto de la vivienda u Hogar y c\u00f3mo se desarrolla o presenta en ambos pa\u00edses respectivamente esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El Sinhogarismo: cuando la ausencia de un hogar implica la p\u00e9rdida del Mundo y para el Mundo<\/strong><\/p>\n<p>Es tr\u00e1gico el subt\u00edtulo, pero esa es la realidad intima de la cuesti\u00f3n a tratar. Vamos a intentar abordarlo del modo que nos implique al m\u00e1ximo. En primera persona.<\/p>\n<p>Imagina que un d\u00eda, sin previo aviso, el suelo bajo tus pies desaparece. No es un terremoto f\u00edsico, sino un colapso social y personal porque te quedas sin hogar. No se trata solo de perder cuatro paredes y un techo, sino de que el mundo entero \u2014con sus reglas, sus protecciones y sus rituales cotidianos\u2014 se desvanece. Te quedas sin el lugar que te une incluso al cuidado de ti mismo. El sinhogarismo, visto y sentido as\u00ed, es una herida abierta en el coraz\u00f3n de la civilizaci\u00f3n, una realidad donde millones de personas enfrentan cada d\u00eda la paradoja de existir en una sociedad que les niega el espacio m\u00e1s b\u00e1sico para ser y para continuar siendo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 implica realmente \u00abno tener hogar\u00bb?<\/strong><\/p>\n<p>Ser una persona sin hogar es vivir en un limbo legal y emocional. No es solo no poder pagar un alquiler o recuperarte de un incendio que arras\u00f3 tu casa. Es quedarte sin ese \u00abaparato\u00bb que llamamos hogar: el lugar donde te lavas, descansas, guardas tus recuerdos y decides cu\u00e1ndo abrirte al mundo o cerrar la puerta. Sin \u00e9l, la lluvia se convierte en una amenaza, dormir en un acto de riesgo y mantener un empleo, casi un milagro. La calle no es un espacio neutral: te expone a miradas de desprecio, a leyes que criminalizan tu supervivencia y a un sistema que te exige una direcci\u00f3n postal para acceder a derechos que, ir\u00f3nicamente, deber\u00edan ser universales.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 alguien termina en la calle? Las causas son un espejo de nuestras fallas<\/strong><\/p>\n<p>El sinhogarismo y dormir al raso, a la intemperie, en un parque o en tu coche, etc. Todo ello no surge de la nada. Es el resultado de grietas que hemos tolerado como sociedad. Por un lado, hay causas estructurales, como nuestras ciudades donde los alquileres suben mucho m\u00e1s r\u00e1pido que los salarios. Donde las pol\u00edticas p\u00fablicas no compensan este hecho del desfase salarial y los costes reales de vivir y sobrevivir. Donde, adem\u00e1s, se imponen por las estructuras financieras internacionales a los Estados Naci\u00f3n pol\u00edticas que recortan ayudas de acceso a la vivienda en cualquier forma (so, dominio, o propiedad).<\/p>\n<p>O aunque no consideremos las tensiones financieras y tendencias econ\u00f3micas internacionales, en cada pa\u00eds, simplemente, se permite o favorece que los sistemas de protecci\u00f3n de la salud f\u00edsica y mental se colapsen para abrir la sociedad a la presencia de la privatizaci\u00f3n de las necesidades humanas mencionadas (salud y bienestar). Hasta el punto que la protecci\u00f3n m\u00ednima o amparo social deja a personas sin redes de apoyo bien porque quedaron empobrecidas y excluidas, o con adicciones, o traumas, o por accidentes clim\u00e1ticas o cualquier circunstancia ajena a ellas.<\/p>\n<p>Piensa en un joven LGBTQ+ expulsado de su casa por su orientaci\u00f3n sexual, en una mujer que huye de un marido violento con sus hijos y no encuentra refugio, o en un migrante que cruza oc\u00e9anos para toparse con muros burocr\u00e1ticos. Piensa cualquiera que acaba durmiendo en su coche o en un trastero. No nos quedan tan lejos estos casos, ni son tan extremos estas situaciones.<\/p>\n<p>Consideremos que tambi\u00e9n hay detonantes individuales, eventos que podr\u00edan afectarnos a cualquiera. Como un despido inesperado, una enfermedad o necesidad de un hijo o familiar que consume tus ahorros, un divorcio que te deja sin ingresos. Estos momentos revelan cu\u00e1n fr\u00e1gil es el equilibrio entre la estabilidad y el abismo. Sin familiares o amigos que puedan sostenerte y ayudar temporalmente, el camino hacia la calle puede ser r\u00e1pido y brutal.<\/p>\n<p><strong>Vivir sin hogar es una condena multidimensional<\/strong><\/p>\n<p>Las consecuencias del sinhogarismo van m\u00e1s all\u00e1 de lo visible. F\u00edsicamente, el cuerpo se resiente. No tienes acceso al agua corriente, una simple herida puede infectarse y cronificarse. Sin un lugar seguro donde estar, el estr\u00e9s cr\u00f3nico debilita el sistema inmunol\u00f3gico. Pero el da\u00f1o psicol\u00f3gico es a\u00fan m\u00e1s profundo. La sociedad te trata como un fantasma y evita tu mirada. El propio miedo a que ellos mismos tienen cerca esta situaci\u00f3n les atenaza. En ocasiones la respuesta social es que te culpan por tu situaci\u00f3n y se te niega incluso la dignidad de un ba\u00f1o limpio. Con el tiempo, muchos internalizan este rechazo. \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 intentarlo si nadie me ve?\u00bb, piensan. Es lo que algunos llaman el \u201cs\u00edndrome de adaptaci\u00f3n parad\u00f3jica\u201d y ya sobrevives, pero disminuido internamente en tu propia val\u00eda a costa de normalizar la indignidad que es en esencia ajena a t\u00ed. El desamparo y la pobreza es una situaci\u00f3n no una esencia o una caracter\u00edstica negativa de la persona. Es un accidente y una circunstancia que prolongada en el tiempo deshumaniza y abate grandemente a la persona, hasta quedar irreconocible ante s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Socialmente, el sinhogarismo te excluye de todo. Sin una direcci\u00f3n, no puedes abrir una cuenta bancaria, ni recibir una carta de la Seguridad Social o aviso del m\u00e9dico, ni inscribir a tus hijos en la escuela. Cuando intentas sobrevivir a todo ello \u2014durmiendo en un parque o pidiendo ayuda\u2014, las autoridades te multan o te detienen. En algunos estados de Estados Unidos se ha convertido en un derecho el poder denunciar que hay gente sin hogar, residiendo en tu calle. Es un c\u00edrculo vicioso: cuanto m\u00e1s te marginan, m\u00e1s dif\u00edcil es salir.<\/p>\n<p><strong>El hogar no es un lujo: es un derecho humano<\/strong><\/p>\n<p>Con todo sabemos que el hogar es mucho m\u00e1s que ladrillos. Est\u00e1 en nuestras biograf\u00edas. Es el lugar donde construyes tu identidad, donde guardas las fotos de tus seres queridos, donde cocinas tu comida favorita. Es tu ancla en un mundo que hoy en d\u00eda cambia a velocidad de v\u00e9rtigo. Sin \u00e9l, pierdes no solo protecci\u00f3n f\u00edsica, sino tambi\u00e9n tu lugar en la trama social y la posibilidad de permanecer y adaptarte o resistirte. \u00bfC\u00f3mo conectas con la era digital si no tienes donde cargar un tel\u00e9fono? \u00bfC\u00f3mo participas en la comunidad si te ven como una \u00abamenaza\u00bb o el recuerdo de que \u201ctodos podemos caer donde te ven a ti\u201d? Eso es un estigma.<\/p>\n<p>Este derecho a la vivienda o el hogar, reconocido en tratados internacionales, sigue siendo una promesa incumplida. Mientras en pa\u00edses como Finlandia el modelo \u201cHousing First\u201d (que ofrece vivienda sin condiciones previas) ha reducido el sinhogarismo dr\u00e1sticamente, en muchas regiones los gobiernos priorizan proyectos privados o como formas de capitalizaci\u00f3n privada sobre la promoci\u00f3n de viviendas sociales. Aunque cooperativas ciudadanas, organismos municipales m\u00e1s cercanos y aplicaciones tecnol\u00f3gicas intentan llenar los vac\u00edos, sin voluntad pol\u00edtica real y financiaci\u00f3n, todo ello son solo parches. La caridad tampoco resuelve nada. Solo pospone el desenlace en muchos casos, pero algo es algo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9nes son los m\u00e1s vulnerables? Los rostros detr\u00e1s de las estad\u00edsticas<\/strong><\/p>\n<p>El sinhogarismo no afecta a todos por igual. Los j\u00f3venes LGBTQ+ representan el 40% de los sintecho juveniles en EE.UU., seg\u00fan estudios. Tambi\u00e9n las mujeres que escapan de la violencia de g\u00e9nero a menudo se ven obligadas a elegir entre el maltrato o la calle. Los adultos en desempleo y sin cobertura suficiente. Adultos mayores, con pensiones miserables, ven c\u00f3mo sus ahorros se esfuman en medicamentos o cuidados personales y apoyo que la sociedad ya no les presta salvo que medie un pago (privatizaci\u00f3n). Tambi\u00e9n los inmigrantes, perseguidos por su estatus y sin redes sociales a\u00fan, enfrentan un laberinto de exclusiones. Cada historia revela c\u00f3mo las discriminaciones se entrelazan con la falta de vivienda.<\/p>\n<p><strong>Soluciones: No basta con dar un techo, hay que reconstruir vidas<\/strong><\/p>\n<p>Para erradicar el sinhogarismo, necesitamos enfoques audaces. Iniciativas sociales desde las instituciones p\u00fablicas en el sentido de \u201cHousing First\u201d, vistas en Canad\u00e1 o Finlandia, demuestran que ofrecer vivienda estable sin condici\u00f3n previa \u2014junto con apoyo psicol\u00f3gico y laboral\u2014 es m\u00e1s efectivo y econ\u00f3mico que dejar a las personas en albergues temporales. Las cooperativas de vivienda, gestionadas por sus habitantes, prueban que otro modelo es posible: uno donde el hogar no es una mercanc\u00eda, sino un bien com\u00fan. Est\u00e1 en los m\u00e1s \u00edntimos detalles de la Naturaleza, en general, que la cooperaci\u00f3n y la simbiosis es el prerrequisito del crecimiento en estabilidad y crecimiento o adaptaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es as\u00ed en lo Humano. El exceso de depredaci\u00f3n conduce al caos y el retroceso social. Est\u00e1 en la Historia.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n necesitamos prevenir. Subsidios universales de alquiler, leyes que frenen los desahucios sin alternativa y educaci\u00f3n financiera pueden evitar que una crisis personal se convierta en cat\u00e1strofe. Sobre todo, urge cambiar la narrativa y dejar de ver a las personas sin hogar como \u00abproblemas\u00bb o con miedo a poder \u201cser ellos\u201d y reconocerlas como v\u00edctimas de sistemas fallidos o insuficientes.<\/p>\n<p><strong>Un desaf\u00edo \u00e9pico de nuestro tiempo<\/strong><\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico, la gentrificaci\u00f3n urbana y las crisis econ\u00f3micas globales amenazan con agravar el sinhogarismo. Ciudades que se autoproclaman \u00abinteligentes\u00bb excluyen a quienes no pueden pagar la tecnolog\u00eda b\u00e1sica, y los desplazados por sequ\u00edas, cat\u00e1strofes, hambrunas, o incendios carecen de estatus legal para pedir ayuda. Tampoco las estructuras de los Estados Naci\u00f3n est\u00e1n preparados o pensadas para estas contingencias que, por otra parte, est\u00e1n en el radar desde siempre. En este contexto, garantizar un hogar no es solo un acto de compasi\u00f3n, sino de justicia clim\u00e1tica y econ\u00f3mica, adem\u00e1s de un gesto que nos hace humanos como grupo y como indiv\u00edduos.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: el hogar como acto de resistencia<\/strong><\/p>\n<p>Vivir sin hogar es una herida que desgarra el cuerpo y el alma. Pero tambi\u00e9n es un recordatorio de que, como sociedad, hemos permitido que el valor de una vida dependa de su capacidad para pagar un alquiler. La soluci\u00f3n no es caridad, sino justicia: reconocer que el hogar es el cimiento de la dignidad humana. Reconstruirlo para quienes lo han perdido no solo salva vidas; nos devuelve, a todos, un pedazo de humanidad que no deber\u00edamos haber dejado perder.<\/p>\n<p>Visto lo anterior y el ejercicio mental de comparar EEUU y Espa\u00f1a, como dos situaciones a considerar respecto de la vivienda y el sinhogarismo nos enfrenta una contradicci\u00f3n flagrante.<\/p>\n<p>Mientras EEUU se nos presenta como modelo de libertad y prosperidad, registra una tasa de personas sin hogar (233 por cada 100.000 habitantes) casi cuatro veces mayor que la de Espa\u00f1a (60 por cada 100.000). Este dato no solo cuestiona su narrativa de \u201cPrimera Democracia\u201d, \u00abdestino manifiesto\u00bb, \u201cAir Force One\u201d, \u201cPrimera Familia\u201d, \u201cPrimera Dama\u201d, etc\u2026 Vemos que m\u00e1s bien es un absurdo contradictorio, que no resiste ni la apariencia de lo que pretende ser. Vemos que EEUU se revela como una situaci\u00f3n, donde los derechos humanos est\u00e1n subordinados a la l\u00f3gica financiera y la propiedad como \u00fanico derecho realmente protegido. La vivienda, lejos de ser un derecho elemental, se ha convertido en un activo econ\u00f3mico, evidenciando la deriva olig\u00e1rquica de un modelo de \u201c\u00bfdemocracia?\u201d que privilegian la propiedad sobre la dignidad y la propia humanidad.<\/p>\n<p><strong>El mito democr\u00e1tico y la realidad del desamparo<\/strong><\/p>\n<p>Estados Unidos, con su ret\u00f3rica de ser el \u00abejemplo global\u00bb, muestra fracturas profundas y una racializaci\u00f3n de la pobreza. La poblaci\u00f3n afroamericana, el 12% del total, constituye el 32% de las personas sin hogar. El segundo colectivo son los hispanoamericanos. Esto refleja no solo desigualdad hist\u00f3rica, sino un sistema que perpet\u00faa exclusiones estructurales. Esta realidad no hace si no crecer en los \u00faltimos 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En general las familias est\u00e1n en crisis por razones econ\u00f3micas y estructurales. El aumento del 40% en familias sin techo desmonta el mito del \u00absue\u00f1o americano\u00bb. Mientras los programas para veteranos reducen su sinhogarismo en un 8%, la falta de pol\u00edticas universales deja al resto a merced de un mercado inmobiliario especulativo. La Administraci\u00f3n Trump en su mes de ejercicio a base de Decretazo legislativos (Actos presidenciales), ha agravado todo a\u00fan m\u00e1s cortando la financiaci\u00f3n desde la ra\u00edz misma (iniciativa DOGE capitaneada por Elon Musk).<\/p>\n<p>Espa\u00f1a, aunque con cifras menores, no escapa a esta din\u00e1mica. La Constituci\u00f3n reconoce la vivienda como derecho, pero el 50.1% de las personas sin hogar son espa\u00f1olas, v\u00edctimas de la precariedad laboral y la financiarizaci\u00f3n del sector. La paridad entre nacionales y extranjeros en las estad\u00edsticas demuestra que el problema trasciende fronteras: es sist\u00e9mico.<\/p>\n<p><strong>Financiarizaci\u00f3n vs. Derechos Humanos<\/strong><\/p>\n<p>La ra\u00edz del problema en ambos pa\u00edses es com\u00fan porque la transformaci\u00f3n de la vivienda en mercanc\u00eda o inversi\u00f3n es com\u00fan a ambas. En EE.UU., el fin de las ayudas post-pandemia y la especulaci\u00f3n inmobiliaria colapsan a familias. Mientras en Espa\u00f1a el alquiler se dispara un 40% en una d\u00e9cada, con picos \u201casint\u00f3ticos\u201d de crecimiento de los alquileres en las grandes ciudades y zonas tensionadas por el turismo y la gentrificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno global prioriza el retorno de los beneficios a los inversores sobre el acceso a un hogar, convirtiendo a los ciudadanos en inquilinos eternos o excluidos.<\/p>\n<p><strong>La paradoja es clara<\/strong><\/p>\n<p>EE.UU. defiende la libertad individual, pero su culto al libre mercado niega el derecho b\u00e1sico a la seguridad habitacional en tanto carezcas de rentas. La libertad est\u00e1 mediatizada por lo que puedas pagar.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a garantiza el derecho a la vivienda en su Constituci\u00f3n, pero permite que fondos buitre se apropien incluso de vivienda inicialmente social o protegida y que la turistificaci\u00f3n vac\u00eden barrios enteros de ciudadanos comunes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDemocracia u oligarqu\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>El sinhogarismo no es un fracaso t\u00e9cnico, sino pol\u00edtico. Estados Unidos, con su influencia desmedida de lobbies inmobiliarios, y Espa\u00f1a, con su dependencia del turismo y la inversi\u00f3n extranjera, y la mentalidad rentista de las \u00e9lites con capital para invertir, ilustran c\u00f3mo las democracias se vac\u00edan cuando el poder econ\u00f3mico y su beneficio o rentabilidad dicta todas las reglas. La vivienda como bien de inversi\u00f3n y especulaci\u00f3n refleja claramente que subyace una \u201cdemocracia capturada\u201d, donde las urnas son menos relevantes que los balances financieros y los activos o peso en euros o d\u00f3lares de los individuos o sociedades, en tanto personas jur\u00eddicas.<\/p>\n<p><strong>Hacia un nuevo paradigma<\/strong><\/p>\n<p>Este subtitulo es m\u00e1s una aspiraci\u00f3n que una realidad. Pero la soluci\u00f3n del problema de la vivienda y en general de la viabilidad de la vida humana, requiere romper con la l\u00f3gica neoliberal financiera y globalizada. Las necesidades humanas y social, del individuo, las comunidades, o del Estado no deben ser privatizadas en una l\u00f3gica que privatiza los flujos econ\u00f3micos cuando el ciclo es bueno, y pauperiza a la sociedad y socializa las perdidas como retornos de capital invertido a los mismos que crearon \u201clos ciclos malos\u201d.<\/p>\n<p>1. Limitar la especulaci\u00f3n: Impuestos a viviendas vac\u00edas, regulaci\u00f3n de alquileres y moratorias en zonas tur\u00edsticas.<\/p>\n<p>2. Inversi\u00f3n p\u00fablica masiva: Construcci\u00f3n de vivienda social, como el modelo de Viena (60% de vivienda p\u00fablica).<\/p>\n<p>3. Enfoque Humanista o al menos de derechos humanos: Priorizar pol\u00edticas de prevenci\u00f3n (rentas b\u00e1sicas, atenci\u00f3n mental) sobre parches asistenciales.<\/p>\n<p><strong>Porque la dignidad y las necesidades humanas b\u00e1sicas no cotizan en bolsa<\/strong><\/p>\n<p>El sinhogarismo es un term\u00f3metro de la calidad democr\u00e1tica. Que EE.UU., potencia militar y econ\u00f3mica, en su ejercicio como tal coactivo y global, no proteja a sus propios ciudadanos del desamparo, ya nos avisa de lo que se est\u00e1 cocinando a nivel Global.<\/p>\n<p>Que Espa\u00f1a incumpla su propia Constituci\u00f3n y \u201cContrato Social\u201d, revela que tambi\u00e9n participa de un orden global patol\u00f3gico. La verdadera democracia no se mide por discursos, sino por cu\u00e1ntos pueden dormir bajo un techo. Mientras el hogar sea un privilegio, ni la libertad ni la justicia ser\u00e1n reales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EE.UU. vs. Espa\u00f1a: el sinhogarismo como s\u00edntoma de una crisis o tendencia sist\u00e9mica Aceptemos el hecho de que la autoproclamada \u00abPrimera Democracia del Mundo\u00bb, Estados Unidos, sea la medida de las cosas y luego tomemos Espa\u00f1a que no es 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