{"id":2584260,"date":"2025-02-19T01:39:27","date_gmt":"2025-02-19T01:39:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=2584260"},"modified":"2025-02-19T11:42:56","modified_gmt":"2025-02-19T11:42:56","slug":"la-historia-oculta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2025\/02\/la-historia-oculta\/","title":{"rendered":"La historia oculta"},"content":{"rendered":"<p>Desde muy joven, Nara fue la guardiana de la historia de la comunidad del Cerro de la Cordillera, \u00a0al igual que en otros tiempos su bisabuelo Antonio fue el guardi\u00e1n del almac\u00e9n. Estos t\u00edtulos muestran lo que ocurri\u00f3 entre un tiempo y otro, la transici\u00f3n de un mundo de riesgos materiales a otro de riesgos subjetivos. Nara naci\u00f3 poco antes de la muerte de su bisabuelo, pero escuch\u00f3 y aprendi\u00f3 sus historias de otras personas porque siempre fue una persona atenta y buena contadora de historias. Parece que esta atenci\u00f3n a los talentos naturales de los ni\u00f1os y el est\u00edmulo \u00a0de los mismos por parte de la familia y la comunidad no es una pr\u00e1ctica tan antigua. Sin duda fue la concepci\u00f3n, tan com\u00fan hoy en d\u00eda, de que cada persona viene a servir al mundo con sus talentos, lo que hizo que Nara fuera elegida desde ni\u00f1a para contar historias que resaltan el linaje de cada persona y de la comunidad.<\/p>\n<p>El bisabuelo Antonio vivi\u00f3 en la \u00e9poca del colapso, entre 2020 y 2040, y ya formaba parte de una comunidad visionaria cuando ocurri\u00f3 el grande desastre. El dej\u00f3 la gran ciudad con amigos para fundar la comunidad del Cerro cuando la mayor\u00eda de la gente a\u00fan estaba inmersa en el productivismo y el consumismo, ciega ante lo que estaba por venir. Se llamaban eco aldeanos, esas personas extra\u00f1as que abrazaban el anti consumo, abandonaban las ciudades para construir peque\u00f1as aldeas ecol\u00f3gicas, proponi\u00e9ndose vivir de forma ancestral. Con sus propias manos y\u00a0 de todos los de la comunidad, Antonio construy\u00f3 el con sus propias manos y de la comunidad el almac\u00e9n que guardaba los alimentos producidos por ellos y ellas: alimentos sanos, sin veneno ni manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, producidos de forma regenerativa, en diferentes tipos de agro forestar\u00eda. Cultivaban alimentos y \u00e1rboles al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Su abuelo Fernando, hijo de Antonio y Aurea y nacido en este mundo sano, le contaba lo extra\u00f1o que era que la gente siguiera viviendo en las ciudades comiendo veneno y viviendo una vida sicol\u00f3gicamente envenenada.\u00a0 Con gran temor vio la comunidad del Cerro ser invadida tres veces por hordas de hambrientos que ven\u00edan de todas partes a saquear la tienda. \u00c9l era un ni\u00f1o y no particip\u00f3 en los combates, s\u00f3lo en la reconstrucci\u00f3n. El abuelo Antonio le hab\u00eda contado a Fernando que durante la primera invasi\u00f3n la comunidad no reaccion\u00f3 porque fueron penalizados por el estado de aquella gente hambrienta. La segunda vez tuvieron que reaccionar, porque hubo violencia. La tercera vez se dieron cuenta de que ya ni siquiera pod\u00edan plantar, porque el almac\u00e9n ser\u00eda asaltado cuando volviera a estar lleno, y por eso lucharon ferozmente contra los invasores.<\/p>\n<p>No hubo cuarta vez, ya que la comunidad del cerro subi\u00f3 m\u00e1s arriba de la monta\u00f1a, hacia un lugar que les hab\u00eda protegido durante m\u00e1s de medio siglo en un cerro de la cordillera. Nara naci\u00f3 aqu\u00ed en 2112, una \u00e9poca de paz y prosperidad. Su madre, Mariana, hija de Fernando y Anita y nieta de Antonio y \u00c1urea, fue la \u00faltima guardi\u00e1n de la historia antes de ella, tambi\u00e9n hab\u00eda nacido en tiempos de paz, pero la madre de su madre, Anita, compa\u00f1era de los abuelos Fernando y Adolfo, hab\u00eda vivido con ellos \u00a0tiempos dif\u00edciles en la consolidaci\u00f3n de la comunidad del Cerro de la cordillera. Tras huir de la comunidad que hab\u00edan hecho prosperar con alimentos, bosques, personas y recursos en medio de la devastaci\u00f3n del mundo, vivieron tiempos materialmente duros y subjetivamente ricos: la soledad comunitaria en las cumbres de las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Toda la comunidad emigr\u00f3 poco a poco a un lugar escondido, tan inaccesible que los dejo desconectados -y as\u00ed se protegieron &#8211; durante los tiempos m\u00e1s duros. La pareja Antonio y Flor fueron de los primeros en emigrar.\u00a0 El, carpintero y almacenista, y ella, agricultora y bi\u00f3loga, se\u00a0 fueron a inventar la vida en un cerro de la cordillera con otras dos parejas. Los ni\u00f1os se fueron un poco m\u00e1s tarde, cuando las casas estaban construidas y los huertos produc\u00edan. Todos sab\u00edan que ten\u00edan que irse poco a poco para no llamar la atenci\u00f3n y mantenerse protegidos. Ya viv\u00edan un poco aislados porque la gente de la regi\u00f3n segu\u00eda hipnotizada por el consumismo y la b\u00fasqueda obsesiva del \u00e9xito material, mientras que la gente del Cerro viv\u00eda para la tierra, la comunidad, el autoconocimiento y la celebraci\u00f3n de la Vida y la Naturaleza. Por eso, cuando todo se vino abajo, ten\u00edan lo m\u00e1s importante: comida, agua, casas frescas y vecinos solidarios, pero les asolaba la desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La eco aldea del Cerro era muy querida por la poblaci\u00f3n local, que la protegi\u00f3 todo lo que pudo, pero eran los \u00abricos\u00bb en medio del caos, por lo que la comunidad se convirti\u00f3 en objetivo, al principio de los hambrientos, luego de los delincuentes. Ten\u00edan su propia agua, su propia energ\u00eda, su propio combustible, su propia comida nutritiva y sabrosa. Eran personas creativas e independientes que pasaban horas en extra\u00f1as reuniones llenas de flores, incienso, c\u00e1nticos y silencio para decidir qu\u00e9 iban a plantar, qui\u00e9n iba a hacer qu\u00e9, qui\u00e9n iba a formar parte del siguiente grupo de liderazgo. Era necesaria mucha belleza en las reuniones y m\u00e9todos para calmar los \u00e1nimos, porque en aquel grupo de gente alternativa cada persona ten\u00eda sus propias ideas sobre c\u00f3mo hacer las cosas. Y las reuniones ten\u00edan momentos hermosos y armoniosos, pero tambi\u00e9n estaban llenas de desacuerdos y arrebatos personales en los que la gente dec\u00eda \u00abme voy de aqu\u00ed, no puedo m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Pero se quedaron, le dijeron a Nara. A parte de algunos que se fueron y otros que llegaron, la comunidad en la cuarta d\u00e9cada del siglo pasado se manten\u00eda en unos 80 adultos y sus hijos, que crec\u00edan sabiendo que viv\u00edan en un mundo diferente. Cuando empezaron a ser invadidos, los conflictos remitieron a la urgencia por defender lo que hab\u00edan creado e impuso una paz interna que nunca hab\u00eda sido mayor. El plan colectivo de marcharse lleg\u00f3 durante la \u00faltima invasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n cuando las se\u00f1ales de colapso ya eran cotidianos. Tras la inundaci\u00f3n de Rio Grande do Sul en 2024, nada volvi\u00f3 a ser lo mismo. A pesar de la locura de algunos que se empe\u00f1aban en negar lo evidente, se impuso la idea de que nada era seguro en t\u00e9rminos medioambientales. Como siempre, la inercia de los estilos de vida s\u00f3lo se ve sacudida por las cat\u00e1strofes. Fue el caso del gran incendio en la cordillera, que cubri\u00f3 casi toda la Chapada Diamantina.<\/p>\n<p>Aquellos visionarios eran personas bien informadas y cultas, con profesionales procedentes de distintos campos. Hab\u00edan fundado la comunidad del Cerro a principios del milenio porque ya no soportaban vivir en un mundo sin salida y quer\u00edan construir algo nuevo. Se prepararon para lo que vendr\u00eda en todos los frentes. Se hicieron aut\u00f3nomos en lo esencial y fueron conscientes de los riesgos de incendio, que empezaron a producirse con frecuencia al principio de su asentamiento en la regi\u00f3n. Rodeaban sus tierras con plantas suculentas que conten\u00edan mucha agua y as\u00ed se proteg\u00edan -no completamente, por supuesto- de los incendios que crec\u00edan con intensidad y superficie cada a\u00f1o. En el a\u00f1o del gran incendio, ardi\u00f3 casi toda la Chapada Diamantina, los fuegos en diferentes puntos se juntaron en una llamarada inimaginable a mediados de abril, cuando suele empezar a llover. Esta vez fue tarde y todo estaba muy, muy seco, sin agua significativa desde noviembre del a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p>El fuego fue combatido por brigadas profesionales y voluntarias durante d\u00edas y d\u00edas, pero fue en vano. Los aviones segu\u00edan echando agua al fuego en vuelos interminables y repostando sin parar. Las brigadas estaban exhaustas, al igual que los pilotos. La gente entraba en estado de choque con cada noticia de ciudades ardiendo, casas destruidas&#8230; y crec\u00eda el miedo a ser las pr\u00f3ximas v\u00edctimas. Los cultivos, ya muy secos, fueron devastados por el fuego. La soluci\u00f3n vino de la mano de unas lluvias absolutamente anormales para esa \u00e9poca del a\u00f1o. Una \u00abtormenta\u00bb hist\u00f3rica, como la providencia divina, que llovi\u00f3 en toda la Chapada como s\u00f3lo ocurre en noviembre, diciembre y enero. Fue tan milagrosa que se organizaron espont\u00e1neamente manifestaciones de agradecimiento a los diferentes santos de la regi\u00f3n, que sacaron a la calle a cientos de miles de personas en un gesto de fe nunca visto. Creyentes y no creyentes se creyeron salvados por la gracia divina.<\/p>\n<p>Fernando era un ni\u00f1o y le contaba a su nieta Nara, 70 a\u00f1os despu\u00e9s, lo aliviado que se hab\u00eda sentido al ver su eco aldea y sus plantaciones completamente salvadas en medio de la devastaci\u00f3n. Antonio, su padre, le hab\u00eda explicado que la comunidad hab\u00eda estado a salvo del fuego porque hab\u00eda aumentado la humedad con un n\u00famero importante de peque\u00f1os y grandes dep\u00f3sitos de agua y con los bosques y agro bosques regenerados que hab\u00edan creado. Y tambi\u00e9n por las espesas plantaciones de cactus en las cercas de la propiedad colectiva, y por la carretera que bordeaba casi toda la zona. Es cierto que el viento tambi\u00e9n ayud\u00f3, pero no empuj\u00f3 demasiado el fuego en direcci\u00f3n a la cordillera, ya que algunos vecinos hab\u00edan sido alcanzados. Con las cosechas perdidas y la escasez de dinero, los habitantes de la comarca vivieron momentos desesperados y mucha emigraci\u00f3n en busca de posibilidades en otros lugares, pero el caos se extend\u00eda por todas partes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta experiencia, Fernando pas\u00f3 un tiempo maravillado con los superh\u00e9roes del cerro que manten\u00edan a la comunidad a salvo del fuego. Sin embargo, tras la primera invasi\u00f3n y el robo de los almacenes, se sinti\u00f3 desprotegido porque ten\u00eda un hambre que nunca antes hab\u00eda experimentado. No era exactamente hambre de no tener nada que comer, era hambre de comer todos los d\u00edas lo mismo y sin sabor, ya que de la primera invasi\u00f3n s\u00f3lo quedaban las ra\u00edces y las verduras verdes y ten\u00edan que comer eso hasta la nueva cosecha. Lo replantaron todo, lo reconstruyeron todo, hasta que volvieron a ser invadidos. Los m\u00e9todos eran diferentes, mucho m\u00e1s organizados y violentos en este segundo acontecimiento, as\u00ed como en el tercero. Ya no era posible permanecer all\u00ed.<\/p>\n<p>El traslado para el Cerro de la cordillera fue planeado con todo detalle. Vendieron lo que pudieron, se llevaron herramientas y alimentos y se dieron el tiempo, a trav\u00e9s de los fundadores, de conocer y construir las condiciones de vida en aquel universo pedregoso, bello y h\u00famedo en lo alto de las monta\u00f1as. C\u00f3mo consiguieron trasladar a unas 80 personas, entre adultos y ni\u00f1os, a lo alto de las monta\u00f1as con todas sus pertenencias para vivir sin que nadie se enterara sigue siendo un misterio hasta el d\u00eda de hoy, sobre todo en las condiciones en las que lo hicieron: a pie, escalando acantilados incre\u00edbles. Se necesit\u00f3 mucha solidaridad para transportar a los ancianos y a los ni\u00f1os peque\u00f1os. El miedo y la esperanza los empujaron a seguir adelante, ya que la devastaci\u00f3n del incendio y el caos social que les rodeaba demostraban que no quedar\u00eda vida donde estaban. El cambio clim\u00e1tico habr\u00eda bastado para aniquilar un modo de vida, pero la estupidez humana hizo estallar al mismo tiempo una guerra mundial.<\/p>\n<p>En realidad, pocos pa\u00edses entraron en la guerra: los que luchaban por la supremac\u00eda. La vieja supremac\u00eda se enfrent\u00f3 con la nueva, pero todas las naciones se vieron afectadas por la guerra. El comercio internacional pr\u00e1cticamente se paraliz\u00f3, las instituciones se debilitaron en todo el mundo y el esfuerzo b\u00e9lico provoc\u00f3 un aumento absurdo de la explotaci\u00f3n de los recursos naturales para producir armas, tanques, sat\u00e9lites y aviones no tripulados, en lugar de alimentos. Junto con la imprevisibilidad y los cambios clim\u00e1ticos, la agricultura se volvi\u00f3 inviable, los precios subieron y el hambre hizo estragos. Europa, una vez m\u00e1s, fue el escenario principal de la guerra y el Extremo Oriente el palco secundario. Con EEUU y China metidos en la guerra hasta el cuello, las industrias que abastec\u00edan al mundo se paralizaron y la mano de obra consumista que surcaba los mares dej\u00f3 de navegar.<\/p>\n<p>Mientras el viejo mundo se desmoronaba, engendraba un monstruoso heredero: la vida sint\u00e9tica. Los centros de investigaci\u00f3n de Internet y de inteligencia artificial se multiplicaban y funcionaban a toda velocidad y la guerra cibern\u00e9tica era tan importante o m\u00e1s que los campos de batalla. Cuando uno de estos centros era destruido por el fuego enemigo, transfer\u00eda autom\u00e1ticamente sus investigaciones a los dem\u00e1s en una perfecta red de cooperaci\u00f3n. La tecnolog\u00eda avanzaba a pasos agigantados en medio de la destrucci\u00f3n y la automatizaci\u00f3n sustitu\u00eda a los humanos en la guerra y la producci\u00f3n, generando artificialmente lo que la Naturaleza hab\u00eda producido durante milenios: alimentos sint\u00e9ticos, c\u00f3nyuges sint\u00e9ticos, casas sint\u00e9ticas que daban a quienes viv\u00edan en 40 metros cuadrados la sensaci\u00f3n de vivir en 200. Para escapar de la guerra, las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas y el caos, una parte importante de la humanidad ha quedado atrapada en un mundo inventado.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en el otro lado de la vida real, sobre todo en las zonas m\u00e1s perif\u00e9ricas del mundo, la vida cotidiana volv\u00eda casi a la era preindustrial. Se volv\u00eda a producir comida de verdad en los patios traseros y en las zonas vac\u00edas de las ciudades, a cocinar con le\u00f1a, a hacer intercambio de materiales, a construir todo con materiales locales, a utilizar animales para el transporte&#8230; solamente la Internet segu\u00eda estando realmente disponible, aunque con grandes baches. La comunidad del Cerro de la cordillera estaba en este lado de la realidad y la antena que hab\u00edan instalado en lo alto de la monta\u00f1a les serv\u00eda para mantenerse -cuando quer\u00edan- informados sobre el mundo a pesar de estar fuera de \u00e9l. Nara, como guardiana del pasado, no estaba muy interesada en el presente, pero su hermano Artur formaba parte del equipo de conexi\u00f3n.<\/p>\n<p>El milagro de estos tiempos fue el acuerdo de no utilizar armas nucleares. Los negociadores de ambos bandos pasaron tantos tiempos juntos para llegar a un acuerdo que mantuviera las armas nucleares fuera de la guerra que fue la confianza construida entre ellos lo que hizo que se respetara la norma. Por supuesto, fue el miedo al final de todo. Se hicieron amigos y amigas y dieron su palabra. Fueron estas fuerzas aparentemente fr\u00e1giles, la amistad y la palabra, las que hicieron que la guerra no acabara de repente con la humanidad, como lo estaba haciendo poco a poco el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Para Antonio y Anita y las otras dos parejas fundadoras de la comunidad en el Cerro de la cordillera, el momento de instalarse fue dur\u00edsimo. Viv\u00edan en un lugar encantador pero salvaje, que no ofrec\u00eda las condiciones m\u00ednimas para la subsistencia. Tra\u00edan herramientas, provisiones y semillas y ten\u00edan \u00a0que construir no s\u00f3lo una casa para ellos, sino tambi\u00e9n una casa comunal para los que les segu\u00edan y plantaciones para dar de comer a todos. Este era el procedimiento: cada grupo llegaba con un lugar donde vivir y constru\u00eda la casa del grupo siguiente. Con piedra y madera, abundantes en la regi\u00f3n, en un a\u00f1o ya hab\u00eda cuatro casas y 26 personas, adem\u00e1s de huertos, frutales y cultivos de cereales. Pronto llegaron los paneles solares y poco a poco volvieron a tener la comodidad de la electricidad, incluido el acceso a la Internet. Pero traer las distintas instalaciones, desde la producci\u00f3n de combustible hasta la maquinaria y los engranajes que facilitaban la vida diaria de la comunidad, fue una aut\u00e9ntica epopeya.<\/p>\n<p>Los retos fueron tres: desmontar todo en peque\u00f1as piezas, pasar desapercibidos por el barrio y escalar la escarpada ladera de la monta\u00f1a cargados con tantas cosas. Tuvieron que montar un campamento de descanso, una ingenier\u00eda discreta y potente para izar los elementos sin que se notara. Los ni\u00f1os eran otro reto: curiosos y alegres, hac\u00edan mucho ruido, preguntaban mucho y se arriesgaban a colocar todo en peligro. Pero tambi\u00e9n eran la raz\u00f3n por la que todos quer\u00edan emigrar: para protegerlos, para crear un mundo bueno y seguro para ellos. Fernando fue de los primeros en emigrar y construy\u00f3 all\u00ed un modo de vida infantil que permiti\u00f3 a los dem\u00e1s ni\u00f1os adaptarse f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>La forma un tanto aislada en que viv\u00eda la comunidad del Cerro ayud\u00f3 mucho a mantener el orden y la discreci\u00f3n durante el periodo del traslado. No ten\u00edan personas empleadas de fuera a su servicio, s\u00f3lo ayuda ocasional en momentos de mucho trabajo.\u00a0 Eran extremadamente organizados en su autonom\u00eda, por lo que la gobernanza del traslado transcurri\u00f3 sin contratiempos, con cada grupo esperando su momento definido colectivamente seg\u00fan criterios aprobados por todos. Contaron a sus vecinos que la gente de la comunidad renunciaba a vivir en condiciones tan dif\u00edciles y regresaban para las grandes ciudades de donde proced\u00edan, explicando as\u00ed el vac\u00edo de la eco aldea. Y as\u00ed se fue despoblando y la Cumbre del Cerro se fue poblando. Se desplazaron poco a poco y trajeron consigo un modo de vida sobrio, cooperativo, ecol\u00f3gico y trabajador.<\/p>\n<p>Arriba, en las monta\u00f1as, el trabajo era duro, pero la interacci\u00f3n con el mundo exterior que exist\u00eda abajo fue sustituida por una profundizaci\u00f3n en el modo de vida \u00abno material\u00bb en el Cerro de la cordillera. El mundo de no consumo y pocas cosas que hab\u00edan construido en el Cerro evolucion\u00f3 hacia un mundo con menos cosas y a\u00fan m\u00e1s actividades culturales y espirituales. La segunda generaci\u00f3n de habitantes en el Cerro de la cordillera ten\u00eda habilidades no convencionales muy superiores a las de sus padres. Libres de la escuela tradicional y de las distracciones del viejo mundo, los ni\u00f1os fueron educados en el Buen Vivir: afecto, autoconocimiento, comportamiento altruista, decisiones y tareas compartidas, rituales de conexi\u00f3n con la Naturaleza. De este modo, desarrollaron su potencial creativo e intuitivo, permitiendo incluso el desarrollo primitivo de la telepat\u00eda, por ejemplo, como nueva forma de comunicarse entre ellos.<\/p>\n<p>Eran como nuevas tribus ind\u00edgenas, portadoras de lo mejor de las poblaciones \u00abcivilizadas\u00bb: el respeto de la individualidad y de las opciones de cada uno, la igualdad de g\u00e9nero y la escucha de los j\u00f3venes, el conocimiento de t\u00e9cnicas y herramientas que facilitan la vida, la gobernanza participativa donde todos ten\u00edan un lugar inclusive para los ancianos. Este renacimiento a la vida comunitaria tribal en la naturaleza conten\u00eda lo positivo de dos mundos y la comunidad en el Cerro de la cordillera lo sab\u00eda, prepar\u00e1ndose para, en alg\u00fan momento, cuando volviera la paz y la estabilidad, compartir en directo con las comunidades exteriores lo que hab\u00edan aprendido en esta fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>No hab\u00eda cacique, sino jefes de servicio circulares, grupos de trabajo y c\u00edrculos de discusi\u00f3n por temas entre las personas m\u00e1s en sinton\u00eda con determinadas cuestiones esenciales vinculadas a la vida cotidiana. La asamblea comunitaria siempre estaba asistida por alguien que dedicaba su vida a determinadas tareas: c\u00f3mo educar a los ni\u00f1os, mejorar la producci\u00f3n agr\u00edcola, mantener la salud de la gente, resolver conflictos internos, compartir recursos y planificar el futuro, por ejemplo. No hab\u00eda un cham\u00e1n, sino varios tipos de sabios y sabias que serv\u00edan a la comunidad y ten\u00edan autoridad en su servicio al colectivo. La historia de la tribu era contada oralmente y por escrito por el guardi\u00e1n de la historia, el lugar que hoy ocupa Nara, las manifestaciones culturales y rituales eran organizadas por personas que mostraban talento para ello desde una edad temprana. Cada persona que nac\u00eda era celebrada por el servicio que iba a prestar y la forma de Vida que pose\u00eda, cada persona que mor\u00eda era agradecida por todos y se desped\u00edan para encontrarse m\u00e1s tarde, en otros mundos, seg\u00fan cre\u00edan.<\/p>\n<p>El primer siglo del tercer milenio hab\u00eda sido, pues, turbulento y destructivo, pero hab\u00eda engendrado una nueva civilizaci\u00f3n en focos perdidos del planeta, como en el Cerro.\u00a0 Mientras el viejo mundo experimentaba penurias, separaciones y guerras, estos nuevos mundos aprend\u00edan a vivir en paz, con la firme convicci\u00f3n de que todo est\u00e1 conectado y de que cada gesto individual pesa sobre el todo. La ciencia m\u00e1s avanzada del milenio concordaba con las tradiciones ancestrales, afirmando que todo vibra e interfiere en el todo vibratorio, construyendo as\u00ed la vida material. Los serranos estaban tan atentos a sus pensamientos y sentimientos como a sus actos, para que la claridad, la paz y la armon\u00eda alcanzadas en el campo sutil se reflejaran en el mundo material que estaban construyendo.<\/p>\n<p>Otras comunidades alrededor de todo el mundo tambi\u00e9n estaban experimentando este paradigma emergente, mucho m\u00e1s femenino y colaborativo, mucho m\u00e1s espiritualizado e inteligente: un mundo de igualdad y sentido del prop\u00f3sito, un mundo m\u00e1s adulto en el que cada persona intentaba poner de su parte para construir el Todo conectado. El panorama del viejo mundo mostraba la enormidad del problema creado por el paradigma infantil de la separaci\u00f3n: los salvadores de la patria se suced\u00edan, prometiendo resolver los problemas del clima y la guerra, en grandes disputas por el poder y con pocos resultados. Las \u00abmasas\u00bb viv\u00edan con la ilusi\u00f3n de que alguien resolver\u00eda sus enormes problemas y se refugiaban en el fanatismo religioso y en las ilusiones creadas por la inteligencia artificial, en particular en los mundos ilusorios de felicidad imaginaria y de culpables malvados perseguidos y encarcelados. Al no asumir la responsabilidad de su destino, quedaron atrapados en la rueda infantil de la dependencia.<\/p>\n<p>Pero cada vez m\u00e1s personas cuestionaban este estado de cosas, se rebelaban, se alejaban de esta realidad dura y fantaseada al mismo tiempo. Las mentes se rebelaban contra la dictadura de la raz\u00f3n y se daban cuenta de que la sabidur\u00eda de los mitos era tan explicativa de los mundos como la f\u00edsica cu\u00e1ntica o la f\u00edsica del multiverso. Y quer\u00edan m\u00e1s intuici\u00f3n y arte. Las emociones permitieron la liberaci\u00f3n al darse cuenta de que la tristeza lleva a la tristeza, la opresi\u00f3n lleva a la maldad, la baja estima lleva a la enfermedad, el vac\u00edo lleva a la superficialidad, el odio lleva a la guerra. Y quer\u00edan m\u00e1s alegr\u00eda y amor. Sus cuerpos les ense\u00f1aron que lo que comes, lo que sientes, d\u00f3nde vives, c\u00f3mo te mueves, c\u00f3mo duermes y respiras determinan la salud o la enfermedad. Y quer\u00edan ligereza, naturaleza y afecto. Y el alma ense\u00f1a que sin darse cuenta de que todo est\u00e1 interconectado en el continuo vibratorio que anhela evolucionar, cada persona no puede encontrar su lugar en la red del mundo donde todos y cada uno tienen su prop\u00f3sito y su lugar sagrado.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, los que buscaron alternativas acabaron encontrando sus propios caminos e incluso estas experiencias innovadoras, las comunidades que se escondieron para sobrevivir. Encontrar un mundo as\u00ed, \u00edntegro y real, funcionando de una forma tan sencilla, pac\u00edfica y alegre fue un b\u00e1lsamo para quienes tuvieron la suerte de tal encuentro. Era un renacimiento de la esperanza, un portal de posibilidades. Y la comunidad del Cerro de la cordillera lo sab\u00eda. Como muchos otros. Llevaban mucho tiempo esperando el momento oportuno para mostrarse y ahora que el declinante mundo exterior ya no era una amenaza tan grande, hab\u00eda llegado el momento. Ya lo hab\u00edan intentado muchas veces, de forma aislada, pero se hab\u00edan echado atr\u00e1s en nombre de su propia seguridad. Ahora se preparaban para actuar juntos, inundando el mundo con verdades sencillas que atestiguaban en la vida cotidiana: la vida es mucho m\u00e1s que materia; el amor est\u00e1 incorporado en cada gesto; la Naturaleza es la Madre Sagrada; lo femenino y lo masculino son almas complementarias que se manifiestan mucho m\u00e1s all\u00e1 del g\u00e9nero biol\u00f3gico; la diversidad es la fuente de toda riqueza&#8230; y tantas cosas obvias por el estilo&#8230;<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre comunidades alternativas y tribales siempre hab\u00eda existido en la gran red de informaci\u00f3n virtual, pero sin mostrarse al gran p\u00fablico. En las capas profundas de la Internet, la gente renovaba relaciones que hab\u00edan existido en forma real antes del colapso, o alimentaba otras nuevas, tejidas virtualmente a lo largo de d\u00e9cadas. El comit\u00e9 de conexi\u00f3n era una realidad en casi todas las comunidades, perfeccionando tecnolog\u00edas, evaluando riesgos de ser descubiertos y, por tanto, perseguidos e incluso destruidos. La comunicaci\u00f3n virtual era la cara material de una comunicaci\u00f3n m\u00e1s profunda, algo telep\u00e1tica, de valores, formas de vida, aprendizaje, narraci\u00f3n de historias e incluso historias de amor. As\u00ed es como Artur conoci\u00f3 a Nzumba, virtualmente, y c\u00f3mo se desarroll\u00f3 el romance de forma rocambolesca, entre dos miembros de equipos de enlace de una comunidad brasile\u00f1a y otra angole\u00f1a.<\/p>\n<p>Artur comparti\u00f3 con la red de comunidades alternativas las historias contadas por Nara sobre su propia comunidad, adem\u00e1s de abordar las cuestiones t\u00e9cnicas de la creaci\u00f3n de redes en la internet profunda. Nzumba era la guardiana de la historia de su comunidad Malungo y, a diferencia de Nara, tambi\u00e9n era una apasionada de la tecnolog\u00eda. Con Artur contando las historias de su hermana, surgi\u00f3 una pasi\u00f3n virtual entre los dos y Artur atraves\u00f3 el oc\u00e9ano -a pesar de todos los peligros y dificultades de estos tiempos- para encontrarla y traerla al Cerro de la cordillera. Despu\u00e9s de dram\u00e1ticas aventuras y toques rom\u00e1nticos, hoy juntos en Brasil, se propon\u00edan llevar al mundo la existencia casi m\u00edtica de estas comunidades del Buen Vivir. Malungo y el Cerro de la cordillera, como miles de otros asentamientos humanos, hab\u00edan inventado formas de vida exc\u00e9ntricas, tan diversas y tan parecidas en su esencia de ser una alternativa a la guerra y al colapso clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>De forma amorosa, las comunidades regenerativas buscaron el contacto con los rebeldes que a\u00fan viv\u00edan en el viejo mundo y se esforzaron por construir alternativas en el mismo lugar, donde ellos viv\u00edan. De forma articulada escribieron sus historias de resistencia, en un gran bordado de creatividad humana frente a la barbarie que era necesario conocer para desenmascarar la mentira de una falsa realidad creada para enga\u00f1ar. De forma cooperativa, tejieron discreta y continuamente lazos econ\u00f3micos y culturales para reforzarse mutuamente. De forma virtual, ajustaban sus planes para \u00abinvadir\u00bb de una vez el viejo mundo, para que su existencia m\u00faltiple y esperanzadora no dejara lugar a dudas de que era real. De manera concreta, las comunidades se preparaban para recibir con casa y comida a quienes quisieran venir a reforzar la gran reconstrucci\u00f3n y dar testimonio de que otro mundo era posible.<\/p>\n<p>El gran teatro multiling\u00fce y multicolor se abri\u00f3 al mundo el mismo d\u00eda, al atardecer, a distintas horas en los cinco continentes. La comunidad serrana baj\u00f3 de las alturas en peque\u00f1os grupos para presentar en diferentes ciudades: m\u00fasica, danza, alegr\u00eda, disfraces, sonrisas. En muchos lugares de la Tierra, estos exc\u00e9ntricos vinieron a mostrar lo que hab\u00edan construido a lo largo de un siglo de retiro. Era el 18 de agosto de 2146: en el invierno del Sur y el verano del Norte, la fiesta fue inolvidable. Las inesperadas escenas de sencilla alegr\u00eda, autenticidad y color, en teatros que narraban las aventuras de cada comunidad para sobrevivir y prosperar, mostraron al mundo que la b\u00fasqueda humana por la evoluci\u00f3n nunca hab\u00eda desaparecido. Que la retirada del mundo hab\u00eda sido una fuerza constructiva que hab\u00eda permitido el desarrollo de otras realidades. En un momento en que el mundo tradicional luchaba y se refugiaba en la falsa realidad frente a la destrucci\u00f3n, nac\u00edan nuevos mundos en la Naturaleza regenerada, en las relaciones igualitarias y amorosas, en el poder compartido, en las necesidades b\u00e1sicas garantizadas a todos.<\/p>\n<p>La c\u00e1lida receptividad de la gente que se enfrentaba al viejo mundo desde dentro permiti\u00f3 que la fiesta se expandiera r\u00e1pidamente desde el peque\u00f1o grupo original de fuera hasta llegar a m\u00e1s y m\u00e1s curiosos, asombrados y encantados. Las noticias dieron la vuelta al mundo con im\u00e1genes e historias tan diversas como igualitarias. La afluencia de j\u00f3venes era asombrosa: \u00bfde d\u00f3nde hab\u00edan salido esos \u00e1ngeles ca\u00eddos que mostraban puertas de diferentes cielos de la tierra? \u00bfC\u00f3mo no emocionarse ante tanta alegr\u00eda sana, tanta autenticidad y belleza? Como en los tiempos en que los circos llevaban consigo nuevos so\u00f1adores y artistas, las caravanas regresaron a sus nidos llenas de nuevos miembros que quer\u00edan descubrir el modo de vida que rebosaba arte, ligereza y compartir junto al duro trabajo de responsabilizarse de su propio sustento, de la realizaci\u00f3n de sus propios sue\u00f1os. Ese d\u00eda, cuando el viejo mundo ya se tambaleaba por sus propias contradicciones y fragilidad, la esperanza que llevaba d\u00e9cadas germinando y prosperando se llev\u00f3 por delante a multitudes.<\/p>\n<p>A partir de ahora, no todo ser\u00e1 un cuento de hadas, aunque las comunidades se fortalezcan con nuevas gentes e ideas que resistir\u00e1n los esfuerzos por aniquilarlas hasta su completa derrota. Nara, la guardiana de la historia de la comunidad en el cerro de la cordillera, contar\u00e1 a sus hijos y nietos el coraje de su linaje para empezar de nuevo y al hacerlo, mostrar\u00e1 el camino a los que la seguir\u00e1n. Muchos guardianes de todo el mundo seguir\u00e1n cont\u00e1ndonos los antecedentes de 2146 y c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 la historia desde el gran teatro planetario itinerante.\u00a0 A partir de ahora, las historias de resistencia y regeneraci\u00f3n se entrelazar\u00e1n definitivamente: ya no son comunidades alternativas aisladas, sino de diferentes cerros en la cordillera y de una red de muchos sue\u00f1os construidos colectivamente y m\u00e1s que nunca conectados. Traen consigo la gran fuerza que mueve los engranajes evolutivos del mundo: la b\u00fasqueda de la coherencia, el amor y la alegr\u00eda. Coherencia entre lo que se dice, lo que se siente y lo que se hace. La alegr\u00eda de estar completos. Y de estar amorosamente junto con los otros y las otras.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Traducci\u00f3n del portugu\u00e9s por Patr\u00edcia Kafure<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde muy joven, Nara fue la guardiana de la historia de la comunidad del Cerro de la Cordillera, \u00a0al igual que en otros tiempos su bisabuelo Antonio fue el guardi\u00e1n del almac\u00e9n. 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