{"id":2576785,"date":"2025-01-17T13:54:58","date_gmt":"2025-01-17T13:54:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=2576785"},"modified":"2025-01-18T12:08:55","modified_gmt":"2025-01-18T12:08:55","slug":"la-economia-del-calamar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2025\/01\/la-economia-del-calamar\/","title":{"rendered":"La econom\u00eda del calamar"},"content":{"rendered":"<p><em>(Cualquier parecido con la ficci\u00f3n es mera coincidencia)<\/em><\/p>\n<p>Cuenta la leyenda, que hab\u00eda una vez una isla en la que su poblaci\u00f3n basaba su econom\u00eda en la pesca del calamar. Entre todos los pobladores se organizaban cumpliendo diferentes funciones y pescaban lo suficiente para alimentarse, m\u00e1s un excedente que les permitiera comercializar y obtener otros bienes de las islas vecinas. Tanto el trabajo como los frutos del mismo, se distribu\u00edan de manera equitativa, asegur\u00e1ndose de que todos resolvieran al menos sus necesidades b\u00e1sicas, a la vez que cuidaban de que el mar y sus frutos no fueran depredados, ya que de ello depend\u00eda su subsistencia.<\/p>\n<p>Dedicaban tambi\u00e9n algunas horas a actividades culturales y educativas, y en su tiempo libre participaban en diversas competencias deportivas en las que los ganadores recib\u00edan una medalla que ten\u00eda grabado un calamar, s\u00edmbolo de la isla. Todo transcurr\u00eda en equilibrio y armon\u00eda, hasta que un d\u00eda algunos comenzaron a observar que los habitantes de otras islas pose\u00edan objetos que ellos desconoc\u00edan, y aunque tal vez no los necesitaban, empezaron a desearlos, y en la siguiente asamblea del pueblo manifestaron su inquietud.<\/p>\n<p>-Deber\u00edamos trabajar m\u00e1s horas, para as\u00ed poder vender m\u00e1s calamares y con eso comprar nuevos objetos- dec\u00edan algunos.<\/p>\n<p>-Pero si nos excedemos corremos el riesgo de agotar la riqueza marina y el ecosistema- argumentaban otros.<\/p>\n<p>-No creemos que eso pase, porque el mar es infinito, y adem\u00e1s no necesariamente todos los habitantes de esta isla querr\u00e1n trabajar m\u00e1s tiempo- agreg\u00f3 alguien.<\/p>\n<p>Uno de los miembros del Concejo Isle\u00f1o medit\u00f3 unos instantes y argument\u00f3: &#8211; tenemos organizado el trabajo de manera conjunta, \u00bfc\u00f3mo har\u00edamos para diferenciar qui\u00e9n tiene que producir m\u00e1s, o a qui\u00e9n hay que darle m\u00e1s calamares para que compre objetos que tal vez otros no desean?<\/p>\n<p>Luego de varias discusiones decidieron que lo mejor ser\u00eda organizar la pesca del calamar como si se tratara de una competencia deportiva m\u00e1s, en la que los que incrementaran su pesca ser\u00edan los ganadores y su premio ya no ser\u00eda una medalla sino una parte mayor de la producci\u00f3n, para que pudieran intercambiarla libremente con otras islas. Al nuevo esquema productivo algunos le llamaron Econom\u00eda de la Libertad, y otros La Competencia del Calamar.<\/p>\n<p>Ya en los primeros d\u00edas comenzaron a darse diferentes comportamientos; hab\u00eda quienes continuaban pescando como acostumbraban, y otros que comenzaron a dedicar m\u00e1s horas. En algunos casos hubo quienes trataron de perfeccionar los aparejos y las embarcaciones para mejorar su productividad. En pocos meses ya se notaba la diferencia, porque los m\u00e1s ambiciosos lograban aumentar su producci\u00f3n e intercambiarla por nuevos objetos, mientras que otros manten\u00edan los niveles de producci\u00f3n anteriores; y hasta ah\u00ed todo parec\u00eda tener sentido, proporcionalidad y justicia.<\/p>\n<p>Pero a medida que pasaba el tiempo, comenzaron los conflictos. Algunos de los que hab\u00edan acumulado excedentes se asociaron para adquirir embarcaciones mucho m\u00e1s grandes e industrializar la pesca, con lo cual empezaron a escasear calamares para quienes continuaban con la pesca tradicional; estos \u00faltimos elevaron una queja al Consejo Isle\u00f1o, pero les respondieron que no se hab\u00edan violado las reglas de la competencia, porque ellos tambi\u00e9n podr\u00edan haber imitado el accionar de los que incrementaron la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro conflicto ocurri\u00f3 cuando, dada la proliferaci\u00f3n de embarcaciones, el Consejo decidi\u00f3 establecer horarios para poder pescar, y los turnos m\u00e1s propicios se los otorgaron a quienes hab\u00edan acumulado m\u00e1s riqueza, y se sospechaba que para lograr eso hab\u00edan sobornado a sus miembros. Por iniciativa de algunos viejos pobladores se convoc\u00f3 a una asamblea para discutir la situaci\u00f3n; los miembros del Consejo negaron enf\u00e1ticamente cualquier favoritismo de su parte hacia los productores m\u00e1s pr\u00f3speros, quienes a la vez sostuvieron que su situaci\u00f3n privilegiada se basaba \u00fanicamente en sus propios m\u00e9ritos, dada su mayor dedicaci\u00f3n e innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No pocos pobladores tomaron como v\u00e1lido ese concepto de meritocracia, ya que reconoc\u00edan en parte esa mayor dedicaci\u00f3n de algunos, aunque no los convenciera mucho que eso redundara en el perjuicio de otros. A partir de ese momento, ya no solamente hubo conflicto entre los productores pobres y los productores ricos, sino que tambi\u00e9n entre los pobres hab\u00eda discusiones. A esas alturas, con embarcaciones que no pod\u00edan alejarse mucho de la costa, y con una sensible disminuci\u00f3n en la cantidad de calamares en el mar, los pescadores empobrecidos deb\u00edan dedicar el doble de tiempo para obtener la mitad de lo que antes pescaban, pero se resignaban y asum\u00edan que dedicar todo ese tiempo era una regla de la meritocracia, y si alguno se quejaba por la constante disminuci\u00f3n de su pesca, otros le dec\u00edan que no hab\u00eda hecho suficiente m\u00e9rito, que tendr\u00eda que quedarse cada vez m\u00e1s horas si quer\u00eda progresar en la vida.<\/p>\n<p>Se daban situaciones en las que, si alguien en ese mar ya depredado extra\u00eda un solo calamar luego de 8 horas, mientras otro hab\u00eda extra\u00eddo dos calamares en 16 horas, el segundo recib\u00eda elogios por su m\u00e9rito, y al primero le recomendaban esforzarse m\u00e1s. Mientras tanto, las embarcaciones industriales desbordaban de calamares, lo que se justificaba por lo que llamaban m\u00e9rito acumulado.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en que muchos pescadores, ni siquiera lograban extraer un solo calamar en el d\u00eda, y por lo tanto ya no pod\u00edan alimentar a sus familias; entonces hubo quienes propusieron al Concejo Isle\u00f1o imponer un tributo a los poseedores de los barcos industriales seg\u00fan el cual debieran entregar parte de su producci\u00f3n para asegurar la alimentaci\u00f3n de los pescadores empobrecidos. Pero luego de algunas deliberaciones se argument\u00f3 que tal tributo atentar\u00eda contra el principio de la Meritocracia y pondr\u00eda en peligro la Econom\u00eda de la Libertad, incluso citaban el viejo refr\u00e1n de que \u201cNo hay que regalar el pescado sino ense\u00f1ar a pescar\u201d, y en vano algunos se quejaban diciendo que ellos sab\u00edan pescar hac\u00eda tiempo, pero el problema era que los grandes barcos se llevaban todo y ya no hab\u00eda donde pescar.<\/p>\n<p>Pasado un tiempo, los que m\u00e1s riqueza hab\u00edan acumulado comenzaron a prestar dinero a tasas usureras a los pescadores empobrecidos, ya sea para que pudieran mejorar sus embarcaciones, o sencillamente para poder sobrevivir; pero dado que la concentraci\u00f3n de la riqueza era mucho m\u00e1s veloz que el aumento de la pesca, ya limitada por la escasez de los recursos naturales, los que se endeudaron no pudieron devolver los pr\u00e9stamos y perdieron las pocas propiedades que a\u00fan ten\u00edan. Los comerciantes, que adquir\u00edan otros alimentos y bienes en islas vecinas para abastecer la propia, tambi\u00e9n se endeudaron con los prestamistas, porque los pobladores empobrecidos cada vez les compraban menos, y mientras la mercader\u00eda se abarrotaba en sus dep\u00f3sitos, no pod\u00edan devolver los cr\u00e9ditos con los que las hab\u00edan pagado.<\/p>\n<p>Finalmente, el empobrecimiento de la mayor\u00eda lleg\u00f3 a un l\u00edmite tal que varios habitantes de la isla comenzaron a morir de inanici\u00f3n; y ante semejante tragedia se convoc\u00f3 de forma urgente a una Asamblea Extraordinaria, en la que participaron todos los habitantes, excepto los prestamistas y algunos miembros del Concejo Isle\u00f1o cercanos a ellos, que faltaron a la convocatoria.<\/p>\n<p>La Asamblea se desarroll\u00f3 durante varias horas, con acaloradas discusiones entre quienes propon\u00edan diversas alternativas y aquellos que, a pesar de las consecuencias evidentes, segu\u00edan defendiendo el sistema vigente. Finalmente, tom\u00f3 la palabra Mama Cocha, en representaci\u00f3n de la Junta de Ancianos, a la que se convocaba en ocasiones extraordinarias.<\/p>\n<p>-Nos han convocado aqu\u00ed para discutir algunas objeciones que se han presentado acerca de la llamada Econom\u00eda de la Libertad, o Sistema Meritocr\u00e1tico, y que algunos denominaron la Competencia del Calamar.<\/p>\n<p>-Hay quienes han objetado las reglas de la meritocracia, ya que hay personas enriquecidas, no por su propio esfuerzo o capacidad, sino por haber heredado su fortuna. Coincido que es un tema a discutir, pero lo veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>-Otros han cuestionado las reglas del juego impuestas por el Concejo Isle\u00f1o, insinuando que podr\u00eda haber habido sobornos para favorecer a los m\u00e1s poderosos. Coincido que es un tema a considerar, pero no es de lo que quiero hablar ahora.<\/p>\n<p>&#8211; Algunos han manifestado que no tienen objeciones con el funcionamiento del sistema econ\u00f3mico en general, pero reclaman que haya un poco m\u00e1s de tributos por parte de los ricos para subsidiar el alimento de los que van quedando marginados. Estoy de acuerdo con atender las urgencias para evitar m\u00e1s muertes por inanici\u00f3n, pero ahora prefiero ir a la ra\u00edz del problema.<\/p>\n<p>-Porque no quiero referirme a los defectos del sistema, sino del esp\u00edritu del mismo. En otros tiempos, cuando todos nos abastec\u00edamos suficientemente y dedic\u00e1bamos el tiempo libre a las competencias deportivas, habl\u00e1bamos del esp\u00edritu deportivo, y si bien hab\u00eda un incentivo porque se otorgaba una medalla a los ganadores de cada competencia, los perdedores continuaban tranquilamente con su vida, con la satisfacci\u00f3n de practicar un deporte.<\/p>\n<p>-Pero desde que se pretendi\u00f3 equiparar el sistema econ\u00f3mico con una competencia deportiva todo se trastoc\u00f3, porque en este nuevo juego, los ganadores se enriquecen, pero los perdedores no pueden continuar con su vida, porque en la Competencia del Calamar los perdedores sencillamente se mueren.<\/p>\n<p>-Si bien en un principio el progreso de algunos no iba en desmedro de la subsistencia de otros, en la medida que el poder econ\u00f3mico de unos pocos condicion\u00f3 el desenvolvimiento de muchos, y en la medida de que la voracidad de la ambici\u00f3n depred\u00f3 a la naturaleza, todo cambi\u00f3.<\/p>\n<p>Primero quedaron marginados algunos, pero se dijo que era porque no trabajaban lo suficiente.<\/p>\n<p>Luego quedaron fuera los que trabajaban todo el d\u00eda, y entonces se dijo que era su culpa por no ser creativos e innovadores. Despu\u00e9s quedaron fuera los que trabajaban mucho tiempo y adem\u00e1s eran creativos, pero se argument\u00f3 que eso ocurr\u00eda porque no hab\u00edan ahorrado suficiente capital. Y finalmente quedaron fuera los que trabajaron mucho, fueron creativos y ahorraron capital, y entonces se dijo que era porque lo invirtieron mal.<\/p>\n<p>Este sistema debe acabar, porque la vida humana y la naturaleza son sagradas y no pueden apostarse en un juego de ambiciones, deseos y avaricia. Por lo tanto, en representaci\u00f3n de la Junta de Ancianos, propongo a esta Asamblea Soberana declarar el fin de la Competencia del Calamar y el inicio de una nueva Era.<\/p>\n<p>Al escuchar esto, uno de los presentes se\u00f1al\u00f3 que faltaban algunos en la Asamblea, como era el caso de los prestamistas y algunos miembros del Concejo, y propuso llamarlos para que tambi\u00e9n opinaran, a lo que Mama Cocha respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-Ellos ya no est\u00e1n en esta isla, hemos sabido que ayer, en las sombras de la noche, se han ido en una embarcaci\u00f3n, luego de haber cargado all\u00ed todo su dinero, porque consideraron que ya no pod\u00edan realizar negocios lucrativos aqu\u00ed. Pero nuestras aves mensajeras son m\u00e1s r\u00e1pidas que su embarcaci\u00f3n, y ya hemos dado el aviso a las Juntas de Ancianos de todas las islas del mar, y se ha decidido que a partir de ahora todo el comercio se har\u00e1 utilizando una nueva moneda de intercambio. Por tal motivo, en ning\u00fan lugar aceptar\u00e1n el dinero acumulado por los prestamistas, quienes a no ser que se alimenten con sus in\u00fatiles billetes, tendr\u00e1n que trabajar para lograr su sustento.<\/p>\n<p>Luego de escuchar a Mama Cocha, la Asamblea Soberana deliber\u00f3 y resolvi\u00f3 que utilizar\u00edan los alimentos acumulados en los dep\u00f3sitos de los comerciantes, que estaban embargados por sus deudas con los prestamistas, para alimentar a la poblaci\u00f3n, mientras esperaban que se recompusiera la vida marina. Poco a poco se fue reestableciendo el ecosistema y se reinici\u00f3 la pesca del calamar, pero en esta ocasi\u00f3n se utiliz\u00f3 la tecnolog\u00eda de los barcos industriales, no para depredar el mar sino para pescar solamente lo necesario en menos tiempo, con lo cual los pescadores tuvieron m\u00e1s tiempo libre para actividades culturales y deportivas; y ya nunca m\u00e1s confundieron la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda con una competencia deportiva de ganadores y perdedores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Cualquier parecido con la ficci\u00f3n es mera coincidencia) Cuenta la leyenda, que hab\u00eda una vez una isla en la que su poblaci\u00f3n basaba su econom\u00eda en la pesca del calamar. 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