{"id":2535409,"date":"2024-07-08T17:23:39","date_gmt":"2024-07-08T16:23:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=2535409"},"modified":"2024-07-08T17:24:33","modified_gmt":"2024-07-08T16:24:33","slug":"impuestos-riquezas-libertad-y-la-justicia-o-no-de-la-renta-basica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2024\/07\/impuestos-riquezas-libertad-y-la-justicia-o-no-de-la-renta-basica\/","title":{"rendered":"Impuestos, riquezas, libertad y la justicia (o no) de la renta b\u00e1sica"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px;\">Este texto es el cap\u00edtulo 1 del libro En defensa de la renta b\u00e1sica. Por qu\u00e9 es justa y c\u00f3mo se financia (Deusto, 2023) de Jordi Arcarons, Julen Bollain, Daniel Ravent\u00f3s y Llu\u00eds Torrens. Lo reproducimos con autorizaci\u00f3n de la editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLa mayor\u00eda de las cosas que merecen la pena en el mundo han sido declaradas imposibles antes de hacerlas\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Louis Brandeis<\/em><\/p>\n<p>Este libro trata de la renta b\u00e1sica, una asignaci\u00f3n p\u00fablica monetaria e individual con estas caracter\u00edsticas distintivas: incondicional y universal. La renta b\u00e1sica para nosotros tiene que ver con la libertad, la igualdad, la democracia y la felicidad. Entre otras cosas que se ir\u00e1n explicando. Como tambi\u00e9n tiene que ver con la justicia.<\/p>\n<p>La defensa de la propuesta de la renta b\u00e1sica se puede hacer por motivaciones muy diferentes. Nos referimos a motivaciones de car\u00e1cter t\u00e9cnico o pol\u00edtico o normativo (o, en ocasiones, una combinaci\u00f3n de los tres aspectos), que a continuaci\u00f3n especificaremos. No a las personales. Hay quien defiende (o discute o investiga) la renta b\u00e1sica para realizar una tesis doctoral o un trabajo fin de grado, o escribir un libro sin mayores motivaciones que las puramente personales como labrarse una carrera acad\u00e9mica en ambientes favorables a la propuesta, o seguir la corriente a lo que est\u00e1 bien visto en determinados c\u00edrculos en un momento dado. Algunas m\u00e1s loables, otras no tanto, pero son motivaciones que no nos ocupar\u00e1n aqu\u00ed. Nos referiremos \u00fanicamente a las motivaciones que podemos agrupar en sus aspectos t\u00e9cnicos, pol\u00edticos o normativos. Una de estas motivaciones es la que podr\u00edamos calificar de instrumental. Se tratar\u00eda de la defensa de la renta b\u00e1sica como un mal menor ya que de no establecerse esta medida se podr\u00edan dar situaciones sociales peores o m\u00e1s indeseables que las actuales. Consid\u00e9rese, por ejemplo, la defensa de la renta b\u00e1sica porque esta medida podr\u00eda evitar que las personas pobres exigieran con el tiempo unos cambios que pusieran en peligro el actual orden social. Otra motivaci\u00f3n en la defensa de la propuesta de la renta b\u00e1sica puede ser simplemente t\u00e9cnica. Dado el evidente fracaso de los subsidios condicionados, la propuesta de la renta b\u00e1sica ofrece razones t\u00e9cnicas que la califican como alternativa. Tambi\u00e9n pueden incluirse aqu\u00ed a las personas que consideran que la robotizaci\u00f3n de muchos trabajos con la m\u00e1s que probable p\u00e9rdida de millones de puestos de trabajo no compensada por los de nueva creaci\u00f3n, invita a pensar en una medida \u201cinevitable\u201d como la renta b\u00e1sica (Ni\u00f1o-Becerra, 2009). La motivaci\u00f3n normativa y pol\u00edtica para defender la renta b\u00e1sica m\u00e1s descollante es la que la contempla como una forma de realizar una sociedad m\u00e1s justa. En esta \u00faltima motivaci\u00f3n nos encontramos los autores de este libro.<\/p>\n<p>\u201cLa injusticia es humana, pero m\u00e1s humana es la lucha contra la injusticia\u201d, dej\u00f3 dicho Bertolt Brecht. Retrocedamos un siglo, cuatro, siete, veinte y nos encontraremos siempre con sociedades en donde ser\u00eda muy f\u00e1cil confeccionar una larga lista de situaciones que calificar\u00edamos de injustas una buena parte de las personas vivas en la actualidad. Desgraciadamente, no se trata de una historia ya superada. Acabando el a\u00f1o 2023 y en todos los lugares del mundo las listas de situaciones socialmente injustas tambi\u00e9n ser\u00edan muy f\u00e1ciles de realizar.<\/p>\n<p>Pero ni cuando Brecht se refer\u00eda a injusticia (y podr\u00edamos a\u00f1adir su contrapartida, la justicia) ni actualmente, existe una evaluaci\u00f3n del concepto un\u00e1nime. Ocurre con otros conceptos de mucha utilizaci\u00f3n cotidiana, pol\u00edtica y acad\u00e9mica. Por poner tres ejemplos evidentes: democracia, igualdad o libertad. Concepciones muy diferentes pueden encontrarse, tanto entre las poblaciones de cualquier zona geogr\u00e1fica, como entre los partidos pol\u00edticos y el personal acad\u00e9mico que recibe un salario estudiando e investigando estas materias o parecidas. No es menester tener altas dosis de imaginaci\u00f3n para adivinar que pol\u00edticos, pongamos por caso y por citar solamente a humanos a\u00fan vivos, como Donald Trump, Felipe VI, Imelda Marcos, Marine Le Pen o Mohamed VI, tienen concepciones de la democracia, la igualdad y la libertad harto diferentes de, tambi\u00e9n pongamos por caso, Bernie Sanders, Noam Chomsky, Alexandria Ocasio-Cortez, Julian Assange o Anna Gabriel. Y si nos situamos en momentos hist\u00f3ricos anteriores, poca gente, especialistas o no en estos temas, dudar\u00eda que las concepciones de la democracia, la igualdad y la libertad de Adolf Hitler eran muy diferentes a las que ten\u00eda Rosa Luxemburg, o las de Benito Mussolini distaban mucho de las que ten\u00eda su prisionero Antonio Gramsci, o las de Francisco Franco o Queipo de Llano o Primo de Rivera respecto a las de Llu\u00eds Companys o Andreu Nin o Antonio Machado.<\/p>\n<p>Si democracia, libertad e igualdad son temas tratados en filosof\u00eda y pol\u00edtica desde tiempos muy remotos, tambi\u00e9n lo es el de la felicidad. Cuesti\u00f3n compleja donde las haya. La felicidad parece, y en buena parte es, un tema abstracto, muy abstracto. Pero lo que ahora queremos destacar es que abordar la igualdad, la libertad, la democracia y la felicidad, dejando al margen las condiciones materiales de existencia, como en algunos enfoques as\u00ed se hace, nos parece algo destinado al error, al fracaso o a la inanidad. Es frecuente escuchar a padres y a madres referirse al deseo de que sus hijos o hijas sean felices. No se trata de tener un conocimiento sofisticado de lo que pueda ser la felicidad para entender la idea general del deseo de tantas madres y de tantos padres. Pero pocos dudar\u00edan de que esta felicidad deseada incluye recursos materiales que puedan coadyuvar a hacerla posible. Una persona sin hogar, una persona considerada extremadamente pobre, una persona que busca continuamente trabajo asalariado porque se ha quedado en el paro y cuya salud mental se est\u00e1 deteriorando\u2026 son ejemplos que nos hacen evidente que no ser\u00edan modelos de vida de lo que aquellos padres y madres puedan entender por el deseo de felicidad de sus v\u00e1stagos. Podr\u00eda encontrarse, apurando mucho la situaci\u00f3n, quien imaginara la felicidad de su hijo o hija como una especie de Bhikkhu budista al que solamente le importara la remodelaci\u00f3n del conjunto de oportunidades interior. El conjunto exterior de oportunidades, que ha interesado especialmente a la filosof\u00eda occidental, puede ser cambiado por la t\u00e9cnica, el conocimiento, los recursos materiales disponibles: no tengo el mismo conjunto exterior de oportunidades si dispongo de un salario en el a\u00f1o 2023 de 3.500 euros mensuales que si, en las mismas circunstancias, no dispongo de m\u00e1s de 250; no tengo el mismo conjunto exterior de oportunidades si mis padres me han dejado en herencia un piso en condiciones de habitabilidad que si, en las mismas circunstancias, no dispongo de ninguno. A diferencia del exterior, el conjunto interior de oportunidades solamente ser\u00e1 modificado o ser\u00e1 posible hacerlo cuanto mayor conocimiento se tenga de s\u00ed propio[1]. Pero, como creemos que no es necesario insistir, el ideal de felicidad Bhikkhu es algo m\u00e1s propio de la an\u00e9cdota que de la realidad cotidiana en nuestras sociedades. Por lo que insistimos: la felicidad deseada a sus descendientes por muchos padres y madres es indisociable de los recursos materiales que puedan llegar a realizarla.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas de la justicia acad\u00e9micas se dedican precisamente a establecer principios y criterios para decidir si una sociedad es m\u00e1s o menos justa. O lo que se apartan las sociedades realmente existentes de este ideal de sociedad propuesto por la respectiva teor\u00eda de la justicia. Una persona partidaria de alguna variante del liberalismo realmente existente, le importar\u00e1 un higo la desproporci\u00f3n de fuerzas entre las partes contratantes si el contrato se ha realizado de forma voluntaria entre las partes (dejamos aparcado lo que quiere decir sin violar el significado de la palabra \u201cvoluntaria\u201d). Contrato \u201cvoluntario\u201d y simetr\u00eda ser\u00edan para los liberales casi equivalentes y, para ser exactos, quiz\u00e1s sin el casi. A su vez, una persona partidaria de alguna doctrina religiosa quiz\u00e1s vea justa una sociedad cuyo Estado impone o favorece la forma de concebir el mundo de esta religi\u00f3n. Y, por poner otro caso de particular inter\u00e9s para nosotros, una persona partidaria de la libertad republicana, concepci\u00f3n que tendremos ocasi\u00f3n de exponer con alg\u00fan detalle, no concibe una sociedad justa si las personas, o una buena parte de las que la componen, no tienen una base m\u00ednima garantizada. Es decir, los medios materiales de existencia asegurados.<\/p>\n<p>La renta b\u00e1sica es una medida que, como cualquier propuesta social, debe pasar un filtro importante: mostrar que se trata de algo justo. Imaginar propuestas que no son justas por una u otra raz\u00f3n es f\u00e1cil:<\/p>\n<p>1. Tendr\u00e1n prioridad sobre el resto de la poblaci\u00f3n para ocupar un puesto de trabajo p\u00fablico aquellas personas que acrediten que asisten al rito de la misa cat\u00f3lica al menos 45 domingos al a\u00f1o.<\/p>\n<p>2. Recibir\u00e1n un subsidio p\u00fablico de 300 euros mensuales aquellas personas que puedan demostrar que no han defendido nunca el racionalismo y el ate\u00edsmo.<\/p>\n<p>3. La atenci\u00f3n m\u00e9dica p\u00fablica no debe incluir a las personas que hayan contra\u00eddo matrimonio homosexual y se declaren partidarias de la libertad sexual.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil ser\u00eda encontrar alguna raz\u00f3n de peso para apoyar estas propuestas, aunque sin ninguna duda podr\u00eda encontrarse partidarios de ellas. Se dispone, en cambio, de una buena bater\u00eda de razones en su contra.<\/p>\n<p><strong>La aportaci\u00f3n socialista a la libertad republicana y la propiedad<\/strong><\/p>\n<p>Teor\u00edas de la justicia hay un buen pu\u00f1ado. Las m\u00e1s extendidas son las calificadas como liberales. Dentro de \u00e9stas las hay muy diversas que podr\u00edan situarse desde la extrema derecha libertariana[2] a las izquierdas igualitaristas. Nosotros queremos presentar nuestra justificaci\u00f3n de la justicia de la renta b\u00e1sica a partir de lo que se ha venido a llamar republicanismo. O, para ser m\u00e1s precisos, republicanismo socialista. Si le llamamos republicanismo socialista es porque consideramos que el socialismo, que cobra fuerza te\u00f3rica y pol\u00edtica a partir de mediados del siglo XIX, debe entenderse como una leg\u00edtima continuaci\u00f3n del republicanismo democr\u00e1tico de siglos anteriores adaptada a la nueva realidad social.<\/p>\n<p>\u201cRepublicanismo socialista\u201d \u00bfQu\u00e9 es? En primer lugar, deberemos exponer qu\u00e9 se entiende por la primera palabra y luego a\u00f1adir el complemento de la segunda. La concepci\u00f3n de la libertad republicana es antigua y muy diversa. Podemos retrotraernos a la gran democracia \u00e1tica de 508 a 322 antes de nuestra era para ver en acci\u00f3n un ejemplo magn\u00edfico de republicanismo, tanto por parte de algunos dirigentes pol\u00edticos como de algunos cr\u00edticos de esta democracia, como es el se\u00f1alado caso de Arist\u00f3teles. Han defendido la libertad republicana autores muy posteriores como John Locke, Adam Smith, Immanuel Kant, Maximilien Robespierre, Thomas Paine, Maquiavelo, y muchos otros autores y autoras como Mary Wollstonecraft y Claire Lacombe, y activistas de importantes movimientos de \u201chumana lucha contra la injusticia\u201d, para volver a utilizar la expresi\u00f3n de Brecht, pasando por los Diggers ingleses y los republicanos irlandeses en los inicios del capitalismo.<\/p>\n<p>Personas que vivieron \u00e9pocas muy diferentes, que tuvieron sensibilidades sociales y pol\u00edticas harto distintas, \u00bfqu\u00e9 tuvieron en com\u00fan para que puedan ser incluidos dentro del mismo saco republicano? Lo que tuvieron en com\u00fan todo este gran conjunto de activistas, pol\u00edticos y pensadores era una concepci\u00f3n de la vida pol\u00edtica seg\u00fan la cual la sociedad estaba dividida entre pobres y ricos[3]; y que la libertad no debe disociarse de las condiciones materiales de existencia y, en consecuencia, no se pueden abordar de manera independiente. \u201c[T]odos los republicanos, de derecha o de izquierda, desde Arist\u00f3teles o Pericles y Cicer\u00f3n o Catilina hasta los conventuales franceses y los Founders norteamericanos, pasando por Maquiavelo, Montesquieu, Harrington, Adam Smith y Rousseau, han partido siempre de la descripci\u00f3n de una sociedad pugnazmente escindida en clases o grupos de intereses materialmente arraigados e hist\u00f3ricamente cristalizados\u201d (Dom\u00e8nech, 2004: 53). Republicanamente la libertad y la igualdad no solamente no son contradictorias, sino que no pueden entenderse de forma separada[4]. Grandes desigualdades hacen imposible la libertad. Libertad y condiciones materiales de existencia no son dos realidades que van separadas. Y, en \u00edntima relaci\u00f3n con esta concepci\u00f3n de la libertad republicana con las condiciones materiales de existencia, est\u00e1 su corolario: nadie debe poder interferir en la vida de otros de forma arbitraria. Ni de hecho ni como posibilidad.<\/p>\n<p>Imaginemos un propietario de una empresa, para no poner el habitual y consabido ejemplo del propietario de esclavos, completamente libre de cualquier legislaci\u00f3n laboral y por lo tanto sin la menor restricci\u00f3n para contratar a cualquier trabajadora o trabajador en las condiciones que le plazca. Estos pueden negarse a aceptar el contrato, pero hay miles esperando mendigar un puesto de trabajo. As\u00ed que las condiciones las pone a voluntad este empresario. Sigamos imaginando que este empresario, por vaya usted a saber qu\u00e9 suerte de la casualidad, es un tipo con un gran coraz\u00f3n y no tiene ninguna inclinaci\u00f3n especial para la acumulaci\u00f3n de beneficios (hemos sugerido que imaginemos, no hemos afirmado que sea un ejemplo real dada la experiencia y los datos a nuestra disposici\u00f3n). En consecuencia, en este cuento de hadas, el empresario trata exquisitamente a su plantilla y les da un salario por encima de la supervivencia y adem\u00e1s le regala a cada uno de los miembros de la plantilla un bonito presente cada 28 de febrero y por su aniversario. \u00bfBonito? Quiz\u00e1s para algunos. Republicanamente, en cambio, esta plantilla no es libre. Y no lo es porque, aunque ahora gocen de unas condiciones envidiables en comparaci\u00f3n con las otras plantillas vecinas de la zona libre de legislaci\u00f3n laboral con propietarios mucho menos ben\u00e9volos, estos trabajadores dependen de la voluntad arbitraria de un cambio de humor de este generoso empresario debido quiz\u00e1s a un fracaso amoroso o a una derrota de su equipo preferido de polo o a una mala digesti\u00f3n[5]. Este cambio de humor puede propiciar un cambio de voluntad hacia la forma de dirigir la plantilla y la empresa. Y la \u00fanica limitaci\u00f3n es la voluntad del propietario. Estos trabajadores y trabajadoras viven a merced de la voluntad de su propietario. Arist\u00f3teles ya describ\u00eda de forma insuperable el trabajo asalariado como \u201cuna suerte de esclavitud limitada\u201d (Pol\u00edtica, 1990 [s. IV a.n.e.]: 1260b). Para Arist\u00f3teles los pobres eran parcialmente esclavos, lo que formaba parte del conocimiento com\u00fan de la \u00e9poca. Efectivamente, \u201cdepender econ\u00f3mica y, en consecuencia, socialmente, de un poderoso era sufrir \u2018necesidad\u2019 o estar esclavizado. Cobrar un sueldo hac\u00eda del pobre un ser pr\u00f3ximo al esclavo\u201d (Sancho, 2021: 38). Crisipo a\u00fan lo expresaba de forma m\u00e1s contundente: \u201cning\u00fan hombre es esclavo \u2018por naturaleza\u2019, y un esclavo debe ser tratado como un \u2018trabajador alquilado de por vida\u2019\u201d. Observemos que esta arbitrariedad de este buen propietario imaginado no afecta a la vida de sus asalariados \u00fanicamente mientras est\u00e1n en el horario laboral. El resto de la vida extralaboral queda fuertemente condicionada por el importe del salario, las condiciones laborales como las vacaciones y la situaci\u00f3n en caso de enfermedad, etc. Republicanamente quien depende de la voluntad de otro en sus condiciones materiales de existencia no es libre. \u201cLos ciudadanos sometidos a un poder arbitrario en el lugar de trabajo y privados del control de las principales instituciones econ\u00f3micas de la sociedad son ciudadanos no libres\u201d (Leipold, Nabulsi y White, 2020). A nadie puede pasar desapercibido que quien vive bajo unas condiciones como las representadas en este ejemplo puede modificar su conducta para resultar agradable, servil, sumiso, obediente a su empleador para que siga siendo benevolente al menos con \u00e9l. Comportarse sumisamente con la esperanza de renovar el contrato no es una decisi\u00f3n libre, ofrecerse a trabajar m\u00e1s horas sin remuneraci\u00f3n con la esperanza de ser bien visto y merecedor de continuar en la empresa no es una decisi\u00f3n libre[6]. Y la lista ser\u00eda larga.<\/p>\n<p>Abandonemos el ejemplo imaginado y volvamos a lo que un\u00eda a autores tan diversos en el saco republicano. Todos ellos defendieron la ineludible necesidad de disponer de recursos materiales como condici\u00f3n de actores libres e iguales, la necesidad de vincular la libertad con las condiciones de existencia. Y, claro est\u00e1, lo dijeron de formas muy diversas.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese la gran diferencia entre esta concepci\u00f3n republicana de la libertad y la liberal. El liberalismo realmente existente, que a diferencia del republicanismo tiene poco m\u00e1s de dos siglos[7], logr\u00f3 lo que hasta entonces parec\u00eda imposible: desligar la libertad de las condiciones materiales en que la gente vive en sociedad. Los c\u00f3digos napole\u00f3nicos son uno de los monumentos legales donde este divorcio se sistematiza. Antoni Dom\u00e8nech escribi\u00f3 a menudo sobre el hecho important\u00edsimo para la configuraci\u00f3n del mundo moderno seg\u00fan el cual \u201clos codes napole\u00f3nicos diluyeron la diferencia, crucial para la tradici\u00f3n ius civil republicana hist\u00f3rica, entre el sospechoso contrato de servicios y el mero contrato de obra (locatio conducta operis) entre ciudadanos plenamente libres\u201d. La ficci\u00f3n jur\u00eddica de los codes era que los varones sin ninguna propiedad lo eran al menos de una: de su fuerza de trabajo[8]. As\u00ed quedaban habilitados para \u201crealizar actos y negocios jur\u00eddicos (contratos civiles) a partir de su \u2018propiedad\u2019\u201d (2004: \u00a7 12). Dom\u00e8nech, con el \u201csospechoso contrato de servicios\u201d y la locatio conducta operis se refiere a la distinci\u00f3n que los juristas romanos establec\u00edan entre la mencionada locatio conductio operis (faciendi) y la locatio conductio operarum[9]. El primero era un contrato de obras por el que un particular contrataba a otro (por ejemplo, un curtidor) para que hiciera una obra que especificaba el contrato. El segundo era un contrato de servicios por el que un particular contrataba a otro para que, durante un determinado tiempo, le hiciera los trabajos que quisiera encomendarle. Este segundo tipo de contrato era considerado republicanamente indigno porque pone en cuesti\u00f3n la propia libertad, mientras que al primero se le otorga toda la dignidad, puesto que a trav\u00e9s de \u00e9l un hombre libre ofrece a otro hombre libre el servicio que proporciona una calificaci\u00f3n determinada (la propia de un orfebre, o de un tintorero, o de un curtidor). Si la locatio conductio operarum es considerada indigna de hombres libres es porque un particular se hace dependiente de otro particular, con lo que es la propia libertad la que pasa a estar en juego. El poner a disposici\u00f3n de otro particular la fuerza de trabajo para lo que el segundo quisiera disponer significaba incurrir en una situaci\u00f3n de dependencia arbitraria. Al margen de tecnicismos jur\u00eddicos, debe quedar claro la distinci\u00f3n entre el \u201chombre relativamente respetable que permit\u00eda que se adquiriera (en un determinado empleo) su cualificaci\u00f3n, del mercennarius, que, al vender la disponibilidad general de su fuerza de trabajo, recib\u00eda por jornal \u2018el pago de la esclavitud\u2019\u201d (Ste. Croix, 1988: 236). Este \u201cpago de la esclavitud\u201d al que se refiere el historiador de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica est\u00e1 tomado de Cicer\u00f3n en De officiis[10]. Pero, como queda dicho, los codes crearon una fictio iuris fabulosa: \u201cla ilusi\u00f3n de igualdad civil entre propietarios y no propietarios (\u2018propietarios\u2019 de fuerza de trabajo)\u201d (Dom\u00e8nech, 2004: 71).<\/p>\n<p>Para la tradici\u00f3n republicana, la sociedad, cualquier sociedad, est\u00e1 llena de amenazas a la libertad. Amenazas a la libertad las hay de tipo muy diferente (por opciones sexuales, por g\u00e9nero, por color de la piel\u2026), pero existe una especialmente importante en la configuraci\u00f3n de nuestras sociedades por m\u00e1s lejos en el tiempo que vayamos: la propiedad. Y si tan importante es la propiedad para la concepci\u00f3n republicana de la libertad y por su amenaza, debemos dedicarle una breve atenci\u00f3n. Con una cautela evidente: la propiedad es un concepto complicado. Y muy pol\u00edtico. Por decirlo de forma muy prudente: \u201cDefinir este concepto [la propiedad] en t\u00e9rminos apol\u00edticos y libres de controversia es pr\u00e1cticamente imposible\u201d (Lamb, 2021: 23).<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la propiedad que ha triunfado a medida que la forma de producir capitalista fue conquistando primero Europa y luego el resto del mundo es la que defini\u00f3 claramente el jurista William Blackstone (1723-1780) con las conocidas palabras: \u201cel exclusivo y desp\u00f3tico dominio que un hombre exige sobre las cosas externas del mundo, con total exclusi\u00f3n del derecho de cualquier otro individuo\u201d[11]. M\u00e1s recientemente hay liberales que afirman \u201clibertad es igual a propiedad\u201d[12]. Para el republicanismo hist\u00f3rico[13]; la propiedad se entiende como control sobre los recursos que permite conferir independencia pol\u00edtica y personalidad jur\u00eddica propia, condiciones de la libertad. \u201cEs distintivo de la tradici\u00f3n republicana democr\u00e1tica que la propiedad sea comprendida como la garant\u00eda de la independencia material efectiva frente al poder absoluto, desp\u00f3tico y arbitrario de un tercero\u201d, como lo resume Mund\u00f3 (2018: 39). La concepci\u00f3n republicana de la propiedad no es ning\u00fan derecho que naturalmente disponen determinados individuos sobre los dem\u00e1s sino un derecho reconocido socialmente que se otorga a personas o entidades, es decir, debe estar regulado por el derecho p\u00fablico. La propiedad hist\u00f3ricamente ha tenido muchas variantes y formas: com\u00fan con uso privado, privada con uso com\u00fan, com\u00fan con uso com\u00fan y privada con uso privado. Entre otras. La privada con uso privado es la que se ha convertido en la principal y dominante, pero en ning\u00fan caso la \u00fanica, desde el siglo XVIII hasta la actualidad en la mayor parte de pa\u00edses si dejamos al margen los experimentos de propiedad colectiva y burocr\u00e1ticamente centralizada que hemos conocido en algunos pa\u00edses a lo largo del siglo XX y XXI.<\/p>\n<p>La propiedad se configura hist\u00f3ricamente en funci\u00f3n de las luchas, los compromisos y las treguas temporales entre los diferentes grupos y clases sociales. La forma en que lo dice Piketty (2019) la suscribimos: \u201cLa propiedad es una noci\u00f3n situada en su contexto hist\u00f3rico: depende de c\u00f3mo cada sociedad define las formas leg\u00edtimas de posesi\u00f3n (tierras, casas, f\u00e1bricas, m\u00e1quinas, mares, montes, monumentos, t\u00edtulos financieros, conocimientos, esclavos, etc.), as\u00ed como los procedimientos jur\u00eddicos y las pr\u00e1cticas que estructuran y enmarcan las relaciones de propiedad y los equilibrios de poder entre los distintos grupos sociales\u201d. Y el corolario es inmediato: las instituciones siempre deben ser obligadas a cambiar para que se produzcan beneficios para la poblaci\u00f3n no rica. Para volver a decirlo con el autor franc\u00e9s: \u201cSi en los \u00faltimos dos siglos se ha producido en el mundo una tendencia hist\u00f3rica hacia una mayor igualdad social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica, ha sido gracias a una serie de revueltas, revoluciones y movilizaciones pol\u00edticas a gran escala. Lo mismo ocurrir\u00e1 en el futuro\u201d. Volvemos a la \u201chumana lucha contra la injusticia\u201d brechtiana.<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese que nos hemos referido a \u201crepublicanismo socialista\u201d y hasta ahora solamente hemos explicado la primera palabra de las dos. Bien, es el momento de introducir la segunda. El nacimiento del capitalismo[14] es el factor hist\u00f3rico que permite ayudarnos a comprender lo que el socialismo aporta al republicanismo. Para ello debemos referirnos, aunque sea brevemente, al nacimiento del capitalismo. Este es un concepto que tiene una variedad muy diversa de aproximaciones acad\u00e9micas. Historia, pol\u00edtica, econom\u00eda, sociolog\u00eda, filosof\u00eda pol\u00edtica, demograf\u00eda son algunas de las disciplinas acad\u00e9micas que han estudiado el capitalismo de forma general o prestando atenci\u00f3n a aspectos parciales del mismo. Apuntar un n\u00famero de propiedades necesarias y suficientes de \u201cqu\u00e9 es\u201d el capitalismo puede ser una primera aproximaci\u00f3n. Las distintas maneras, hist\u00f3ricamente indexadas, que ha tomado el capitalismo tienen caracter\u00edsticas comunes como: propiedad privada de los medios de producci\u00f3n; la consideraci\u00f3n de la tierra, la fuerza del trabajo y el dinero como mercanc\u00edas; la explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la clase trabajadora y la generalizaci\u00f3n del trabajo asalariado; una sociedad de mercado y no una sociedad con mercados como siempre ha habido. Estas caracter\u00edsticas, entre otras, no son las \u00fanicas que pueden apuntarse, pero s\u00ed son de las m\u00e1s importantes. Ahora bien, esta enumeraci\u00f3n de caracter\u00edsticas no aporta una buena comprensi\u00f3n de todos y cada uno de los momentos hist\u00f3ricos concretos del capitalismo. El capitalismo anterior a la primera guerra mundial ten\u00eda estas caracter\u00edsticas como tambi\u00e9n las ten\u00eda el capitalismo posterior a la segunda guerra mundial. A su vez, el capitalismo posterior a la segunda guerra mundial comparti\u00f3 estas caracter\u00edsticas como tambi\u00e9n las compart\u00eda el capitalismo surgido de la llamada contrarreforma neoliberal iniciada en la d\u00e9cada de los 70 del siglo pasado. Si capitalismos hist\u00f3ricamente indexados como los pocos ejemplos mencionados son tan distintos, entonces la utilidad de englobarlos por el factor o factores comunes que puedan tener, si bien pueden servir como una cierta aproximaci\u00f3n, es algo que resulta insuficiente para su comprensi\u00f3n. La contextualizaci\u00f3n hist\u00f3rica es lo que nos ayuda a esta comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El capitalismo no es un tipo de sociedad, como a menudo se acostumbra a leer en determinados manuales pol\u00edticos y econ\u00f3micos, que sea producto de una lucha contra la barbarie feudal del cual surgi\u00f3 ganador. Como tampoco la burgues\u00eda fue la campeona de la lucha contra los privilegios feudales y por las libertades. M\u00e1s acorde emp\u00edricamente es el hecho de que el capitalismo se desarroll\u00f3 a partir de la desposesi\u00f3n violenta de la tierra y los recursos naturales de las poblaciones que las utilizaban comunalmente, as\u00ed como tambi\u00e9n la supresi\u00f3n de las reglamentaciones de los trabajadores gremiales de manera que pudiera extra\u00e9rseles una mayor parte del producto de su trabajo. No fue una evoluci\u00f3n econ\u00f3mica de un sistema feudal a uno capitalista de forma espont\u00e1nea, fue una opci\u00f3n impuesta desde los gobiernos, mediante la actuaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos y las legislaciones, es decir, mediante violencia y apoyo legal[15]. \u201cEl capitalismo fue la contrarrevoluci\u00f3n que destruy\u00f3 las posibilidades que hab\u00edan emergido de la lucha antifeudal -unas posibilidades que, de haberse realizado, nos habr\u00edan evitado la inmensa destrucci\u00f3n de vidas y de espacio natural que ha marcado el avance de las relaciones capitalistas en el mundo. Se debe poner \u00e9nfasis en este aspecto, pues la creencia de que el capitalismo \u2018evolucion\u00f3\u2019 a partir del feudalismo y de que representa una forma m\u00e1s elevada de vida social a\u00fan no se ha desvanecido\u201d (Federici, 2010: 34). Para ello se tuvo que destruir lo que se conoce como la \u201ceconom\u00eda moral de la multitud\u201d, es decir, \u201cqu\u00e9 pr\u00e1cticas eran leg\u00edtimas y cu\u00e1les ileg\u00edtimas en la comercializaci\u00f3n, en la elaboraci\u00f3n del pan, etc.\u201d (Thompson, 1995: 216). Esta econom\u00eda moral de la multitud era similar a la \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d que conceb\u00eda Rousseau y que fue popularizada por Robespierre a finales del siglo XVIII. Estas relaciones sociales fueron el objetivo a destruir por lo que luego ser\u00eda conocido por capitalismo. No eran \u201cfuerzas ciegas\u201d econ\u00f3micas sino unas clases sociales con hombres y mujeres que se impon\u00edan, y otras clases con hombres y mujeres que eran derrotados. No fue la defensa de la libertad y la democracia la que result\u00f3 vencedora contra la opresi\u00f3n y la tiran\u00eda, sino la lucha de los propietarios de la \u201cf\u00e1brica\u201d la que se impuso contra otras formas de organizar la producci\u00f3n. En los siglos XVIII y XIX se arrebataron por la fuerza y la violencia los bienes comunales para su privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues bien, lo que hemos llamado republicanismo socialista tiene aqu\u00ed su explicaci\u00f3n de la mano de la concreci\u00f3n hist\u00f3rica de la propiedad con el nacimiento y consolidaci\u00f3n del capitalismo. \u201cSocialismo\u201d tambi\u00e9n es una palabra que no es completamente inequ\u00edvoca. Aqu\u00ed nos interesa exclusivamente su vinculaci\u00f3n con el republicanismo. Y m\u00e1s concretamente con el republicanismo democr\u00e1tico. \u201cDemocr\u00e1tico\u201d quiere decir que existe o existi\u00f3 un republicanismo que no lo fue. Efectivamente, el republicanismo hist\u00f3rico puede subdividirse entre el democr\u00e1tico y el olig\u00e1rquico (o antidemocr\u00e1tico). El republicanismo democr\u00e1tico y el antidemocr\u00e1tico comparten la misma idea de libertad: sin la existencia material garantizada no puede existir la libertad. Quien no tiene esta existencia material garantizada depende de otro para vivir socialmente. Lo que diferencia a uno y a otro es que para el republicanismo olig\u00e1rquico solamente los propietarios o los que disponen de un nivel de propiedad determinado son ciudadanos de pleno derecho, son sujetos de derechos, sui iuris, mientras que el republicanismo democr\u00e1tico, por el contrario, defiende que toda la poblaci\u00f3n debe ser materialmente independiente lo que significa asegurar los medios de subsistencia sin excepciones. Arist\u00f3teles, Adam Smith o John Locke, con todas las distancias hist\u00f3ricas que deben mantenerse, ser\u00edan ejemplos de republicanismo olig\u00e1rquico o antidemocr\u00e1tico. Ephialtes, Aspasia o Robespierre ser\u00edan ejemplos, tambi\u00e9n con gran diferencia hist\u00f3rica, de republicanismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 aport\u00f3 el socialismo al republicanismo democr\u00e1tico? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene hablar de republicanismo socialista?[16] La estructura de la propiedad con el nacimiento y consolidaci\u00f3n del capitalismo sufri\u00f3 unos cambios que, por decirlo muy escuetamente, hicieron desaparecer entre los grandes te\u00f3ricos del socialismo, notablemente Marx y Engels, cualquier esperanza en la universalizaci\u00f3n de la propiedad. Si el republicanismo democr\u00e1tico ten\u00eda como proyecto normativo universalizar la propiedad, fuente de la garant\u00eda de las condiciones materiales que habilitaban para poder ser ciudadanos libres e iguales, es decir igualmente libres, el desarrollo del capitalismo especialmente a partir del siglo XIX convierte esta realidad hipot\u00e9tica en algo irrealizable. Por tanto, lo que el socialismo aporta en primer lugar al republicanismo democr\u00e1tico es una actualizaci\u00f3n \u201ca las condiciones de un mundo en el que la estructura de la propiedad hab\u00eda sido profundamente transformada\u201d (Casassas, Mart\u00ednez-Cava, Ravent\u00f3s: 2021). El socialismo tambi\u00e9n aporta al republicanismo democr\u00e1tico un an\u00e1lisis actualizado de la nueva estructura social que causa las dominaciones que impiden la libertad republicana de la ciudadan\u00eda. Dominaciones que podr\u00edamos calificar de impersonales y estructurales[17]. \u201c[L]a dominaci\u00f3n de los trabajadores no consiste simplemente en la dominaci\u00f3n personal de su empleador individual, sino en el hecho de estar sometidos a la dominaci\u00f3n estructural de los empleadores, cuyo control sobre los bienes de producci\u00f3n hace que, aunque los trabajadores no tengan que trabajar para un empleador en particular, s\u00ed tienen que trabajar para un empleador\u201d (Leipold, Nabulsi y White, 2020)[18].<\/p>\n<p><strong>La aportaci\u00f3n de la renta b\u00e1sica a la libertad<\/strong><\/p>\n<p>La renta b\u00e1sica es una propuesta parcial de pol\u00edtica econ\u00f3mica (una propuesta parcial quiere decir que no se trata de una pol\u00edtica econ\u00f3mica completa y que, por esta raz\u00f3n, no es la soluci\u00f3n a los problemas pol\u00edticos y sociales para los cuales no est\u00e1 dise\u00f1ada) que permitir\u00eda acercarse a los objetivos republicano-socialistas en un sentido preciso. Aumentar\u00eda el poder de negociaci\u00f3n de trabajadores y trabajadoras, aumentar\u00eda el poder de negociaci\u00f3n de las mujeres, desmercantilizar\u00eda parcialmente el mercado laboral, incrementar\u00eda la libertad de muchas personas que est\u00e1n en ocupaciones no deseadas.<\/p>\n<p>Una renta b\u00e1sica, por su car\u00e1cter incondicional, y siempre que su cantidad fuera al menos igual al umbral de la pobreza, aumentar\u00eda el poder de negociaci\u00f3n de las partes del \u201ccontrato\u201d m\u00e1s d\u00e9biles[19]. El poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores y de las mujeres se ver\u00eda reforzado. M\u00e1s concretamente, en el trabajo asalariado, la posibilidad ser\u00eda mucho mayor que en la actualidad para salir de aquellos puestos de trabajo en los que muchos trabajadores simplemente no se considerasen satisfechos por el tipo de razones que fuera. En caso de que optasen por permanecer en ellos, los trabajadores dispondr\u00edan de una amenaza cre\u00edble para decidir la posibilidad del rompimiento de relaciones y, a partir de ah\u00ed, negociar mejores condiciones de trabajo y de vida. La parte d\u00e9bil del contrato laboral tendr\u00eda la posibilidad de no realizar trabajo asalariado para otros o, en otras palabras, de desmercantilizar la fuerza de trabajo para emprender otros caminos[20]. Evidentemente, esto incluye crear sus cooperativas o peque\u00f1as empresas. Son varios los autores (Howard, 2000; Wright, 2006) que han argumentado acerca de esta posibilidad: la incondicionalidad de la renta b\u00e1sica aumentar\u00eda la capacidad para \u201cotros emprendimientos\u201d. Adicionalmente una renta b\u00e1sica tambi\u00e9n constituir\u00eda, durante las huelgas, una garant\u00eda a modo de fondo o caja de resistencia que proporcionar\u00eda a los trabajadores una posici\u00f3n de fortaleza mayor que la actual, cuando pueden verse obligados a hacer frente a reducciones de salario, muy dif\u00edciles de soportar porque la mayor\u00eda no dispone de otros recursos para aguantar muchos d\u00edas de huelga legal (Ravent\u00f3s y Casassas, 2003).<\/p>\n<p>Se ha sugerido en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que la renta b\u00e1sica y el empleo no son compatibles. Se ha dicho de muchas formas, pero la habitual es que la \u201cla renta b\u00e1sica desincentivar\u00eda el empleo\u201d. Sin entrar en esta habitual objeci\u00f3n a la renta b\u00e1sica que ha sido contestada tanto te\u00f3rica como emp\u00edricamente en multitud de ocasiones y que nosotros abordamos en el cap\u00edtulo segundo, es preciso dejar claro que la renta b\u00e1sica no es en absoluto incompatible con cualquier tipo de empleo. Quiz\u00e1s sea necesario, aunque muy brevemente, hacer referencia a algo que hemos escuchado y le\u00eddo repetidamente en nuestra vida acad\u00e9mica y en otros \u00e1mbitos de nuestra actividad: \u201cel trabajo dignifica\u201d. El trabajo remunerado no dignifica por ser trabajo remunerado. Hay algunos empleos que pueden resultar dignos y muchos otros, quiz\u00e1s la mayor\u00eda, que no dignifican. Simplemente, existen porque muchas personas no tienen otra opci\u00f3n que aceptarlos o, en caso de no hacerlo, vivir en peores condiciones ante la falta de ingresos. Son trabajos instrumentales realizados \u00fanica y exclusivamente a cambio de un salario que permite sobrevivir. Todo lo contrario a una actividad autot\u00e9lica, es decir, \u201cuna actividad que compensa por s\u00ed misma a quien la realiza y que, por eso mismo, proporciona inestimables retribuciones internas\u201d (Dom\u00e8nech, 1989: 332). La mayor parte de los empleos, lejos de ser autot\u00e9licos, son instrumentales. Y un buen porcentaje, in\u00fatiles. Un buen muestrario de ello son los llamados \u201ctrabajos de mierda\u201d (que es como se ha traducido de forma m\u00e1s o menos afortunada Bullshit Jobs) sobre los que el antrop\u00f3logo David Graeber escribi\u00f3 pasajes memorables. Estos trabajos no deben confundirse con los trabajos basura: se trata de dos conjuntos diferentes, aunque existe una intersecci\u00f3n entre ellos nada despreciable. Trabajo de mierda es un concepto preciso: se trata de \u201cun empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo est\u00e1 haciendo cree \u00edntimamente que este empleo no deber\u00eda existir. (\u2026) [E]sa es la parte est\u00fapida, que de alg\u00fan modo tienes que fingir que hay alguna raz\u00f3n para que este empleo exista. Pero, por dentro, crees que si este trabajo no existiera o bien nada cambiar\u00eda en absoluto, o bien el mundo de hecho ser\u00eda un lugar un poco mejor\u201d[21] (Graeber, 2018). Para Graeber, el trabajo de mierda es \u201cuna ocupaci\u00f3n de tan poco sentido, tan innecesaria o tan perniciosa que ni siquiera el propio trabajador es capaz de justificar su existencia, a pesar de que, como parte de las condiciones de trabajo, este trabajador se siente obligado a fingir que la situaci\u00f3n no es as\u00ed\u201d (Graeber, 2018). Seg\u00fan distintas encuestas citadas en este mismo libro de Graeber, un 37 % de los trabajadores y trabajadoras del Reino Unido declararon que su trabajo no aportaba nada significativo en el mundo, y la misma respuesta fue del 40 % en Holanda. El trabajo de mierda es todo menos un trabajo \u201cdigno\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, existen trabajos (o m\u00e1s exactamente, tipos de empleo) gratificantes, pero no son la norma. Seg\u00fan Forbes (31 de marzo de 2016) el 70 % de las personas detesta o se siente completamente alienada en su trabajo[22]. Quien posee solo la \u201clibertad\u201d de vender su fuerza de trabajo est\u00e1 sometido a una forma de servidumbre y, por tanto, no es libre. Lo que proporciona la dignidad es tener la existencia material garantizada[23]. Dicho lo cual, no objeta lo ya afirmado: defender la renta b\u00e1sica es perfectamente compatible con la defensa del acceso al empleo de cualquiera que opte por ello, con un margen de libertad muy superior de no disponer de la renta b\u00e1sica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las mujeres, muchas mujeres, ver\u00edan reforzado su poder de negociaci\u00f3n puesto que la renta b\u00e1sica entra\u00f1ar\u00eda, a todas luces, una mayor libertad para las mujeres. Ya hemos mencionado a una de las grandes precursoras del feminismo que se\u00f1al\u00f3 hace m\u00e1s de dos siglos que la conquista de derechos, ciudadan\u00eda y un mejor estatus para las mujeres, tanto casadas como solteras, exig\u00eda su independencia econ\u00f3mica (Wollstonecraft, 1977). En segundo lugar, muchas mujeres atrapadas hoy en la trampa de la pobreza bajo el sistema de subsidios condicionados podr\u00edan escapar de ella con una renta b\u00e1sica. La independencia econ\u00f3mica que permitir\u00eda una renta b\u00e1sica dar\u00eda la opci\u00f3n, mucho m\u00e1s que sin renta b\u00e1sica, a muchas mujeres de huir con m\u00e1s facilidad de relaciones de pareja donde hay violencia y abusos, como tambi\u00e9n para salir de trabajos remunerados en donde se producen acosos o abusos sexuales. Ante las evidentes dificultades para que una persona adulta sola pueda mantener un hogar con hijos a cargo, muchas personas, mayoritariamente mujeres, van a seguir soportando relaciones de pareja que no son necesariamente violentas, pero s\u00ed que est\u00e1n acabadas y generan sufrimiento, porque no tienen otra opci\u00f3n de supervivencia. Como la renta b\u00e1sica tiene car\u00e1cter universal e incondicional, y se paga, por ello, tanto a hombres como a mujeres, se resolver\u00edan al menos algunos de los problemas derivados de las asignaciones destinadas a los cabezas de familia (son los hombres los que deciden mayormente el destino o el reparto de estos recursos).<\/p>\n<p>El establecimiento de una renta b\u00e1sica podr\u00eda ayudar a la distribuci\u00f3n de las tareas dom\u00e9sticas entre hombres y mujeres en algunos hogares. Esta modificaci\u00f3n no tendr\u00eda, por lo general, consecuencias sobre las parejas homosexuales, los amigos que comparten casa y las personas que viven solas (una realidad creciente en las sociedades ricas), y tampoco en conventos y monasterios, donde las mujeres y los hombres no viven juntos (de forma admitida por sus religiones). Pero cualquiera que fuera el caso, el poder de negociaci\u00f3n de la mujer que recibiera una renta b\u00e1sica ser\u00eda mayor que si no la percibiera.<\/p>\n<p>Adicionalmente, como explicamos m\u00e1s adelante, con una financiaci\u00f3n que favorezca a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no rica, se produce un trasvase de dinero de los hombres a las mujeres, como resulta coherente ante las conocidas peores condiciones sociales, laborales y econ\u00f3micas que de media tienen las mujeres respecto a la media de los hombres.<\/p>\n<p>In nuce, las mujeres ganar\u00edan mucho, no solo econ\u00f3micamente, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de libertad republicana.<\/p>\n<p>En definitiva, \u00e9stas son algunas de las aportaciones de la renta b\u00e1sica a la libertad en el sentido preciso que se ha especificado.<\/p>\n<p><strong>Los impuestos<\/strong><\/p>\n<p>Investigar y escribir sobre la financiaci\u00f3n de la renta b\u00e1sica, como se har\u00e1 copiosamente en cap\u00edtulos posteriores de este libro, significa tratar de impuestos[24]. Los impuestos, como tantas otras cuestiones si bien con una superior virulencia, son valorados de forma muy diferente seg\u00fan se pertenezca a un pensamiento pr\u00f3ximo al liberalismo ortodoxo (no exactamente neoliberalismo[25]) o a uno cercano al republicanismo socialista. Para los primeros ser\u00eda algo as\u00ed como un robo hacia los m\u00e1s ricos[26], por ejemplo, Rallo (2019) o Machan (2002), y para los segundos una condici\u00f3n de la libertad. En medio podemos encontrar todo tipo de gradaciones.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar, seg\u00fan nuestro entender, una sociedad sin impuestos. Evidentemente, la concreci\u00f3n de c\u00f3mo deben ser estos impuestos tambi\u00e9n es un tema de primera magnitud. Los impuestos pueden favorecer a los m\u00e1s ricos o a las partes de la poblaci\u00f3n con menos renta y riqueza. Depende de los objetivos de los gobiernos. Todo ello es evidente. Pero antes de especificar a qui\u00e9n perjudica y a qui\u00e9n favorece un dise\u00f1o concreto de impuestos, la afirmaci\u00f3n de que es dif\u00edcil imaginar una sociedad sin impuestos prevalece. Por decirlo con las palabras de Saez y Zucman (2021): \u201cSin impuestos no hay cooperaci\u00f3n, ni prosperidad ni destino com\u00fan; no hay ni tan siquiera una naci\u00f3n que necesite un presidente\u201d.<\/p>\n<p>Recordemos el t\u00edtulo y subt\u00edtulo de un libro cl\u00e1sico de Holmes y Sunstein (2000): El costo de los derechos. Por qu\u00e9 la libertad depende de los impuestos. A un liberal m\u00e1s o menos al uso eso le puede resultar dif\u00edcil de admitir. Pero ser\u00eda dif\u00edcil rebatir algo con mucha evidencia emp\u00edrica: las riquezas privadas existen porque las hacen posibles las instituciones p\u00fablicas. Para estos dos autores, \u201cLa definici\u00f3n, asignaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n y protecci\u00f3n del derecho de propiedad es un servicio que el gobierno presta a los que tienen propiedades, pero es financiado por los ingresos generales obtenidos de los contribuyentes\u201d. Los derechos privados son bienes p\u00fablicos. Y la propiedad, los derechos de propiedad no ser\u00edan nada si no hubiera, en el ordenamiento legal, la coerci\u00f3n para excluir a los no propietarios. De ah\u00ed que Holmes y Sunstein concluyan: \u201cAsociar los derechos de propiedad con \u2018verse libre del gobierno\u2019 tiene tan poco sentido como asociar el derecho a jugar al ajedrez con la vana ilusi\u00f3n de eludir las reglas. Los derechos de propiedad existen porque el derecho crea y regula la posesi\u00f3n y el uso de \u00e9sta\u201d (Holmes y Sunstein, 2000: 82). Que el derecho crea la propiedad, formas cada vez m\u00e1s sofisticada de propiedad, es algo que la gran jurista Katharina Pistor ha investigado muy pormenorizadamente desde hace a\u00f1os y en uno de sus \u00faltimos trabajos documenta c\u00f3mo el \u201ccapital est\u00e1 codificado en la ley\u201d y que la ley crea riqueza y desigualdad. Y una de sus conclusiones merece ser meditada: \u201cLos subsidios y otros derechos similares son normalmente vistos con reticencia, al considerar que distorsionan el mercado y llevan a la ineficiencia o incluso a la corrupci\u00f3n. Sin embargo, se puede argumentar que la protecci\u00f3n legal de la que goza el capital es la madre de todos los subsidios\u201d (Pistor, 2022).<\/p>\n<p>Sistema judicial, polic\u00eda, ej\u00e9rcito forman parte de la protecci\u00f3n de la propiedad privada. Y esto cuesta dinero a toda la poblaci\u00f3n contribuyente. De la misma manera que no existen los mercados sin los gobiernos (todo mercado est\u00e1 regulado pol\u00edticamente), no existe propiedad sin instituciones p\u00fablicas. De ah\u00ed una de las importantes conclusiones que extraen Holmes y Sunstein: \u201cel derecho de propiedad es un servicio p\u00fablico que se disfruta de forma privada\u201d. Evidentemente, los derechos tal como est\u00e1n legislados pueden merecer distintas valoraciones seg\u00fan la convicci\u00f3n pol\u00edtica de quien los juzgue. El Estado, el parlamento que legisla, puede ser m\u00e1s o menos proclive a la igualdad o a la m\u00e1s absoluta desigualdad. Depende de los objetivos de quien legisla. Pero lo que aqu\u00ed se est\u00e1 defendiendo es que, independientemente de lo justa o no que pueda parecer una legislaci\u00f3n determinada, los derechos tienen costes econ\u00f3micos cuantificables. Y el derecho a la propiedad privada tiene muchos costes. El derecho a enriquecerse y a tener una gran fortuna, tiene costos para toda la poblaci\u00f3n que paga impuestos. No se trata solamente de que la persona que recibe un subsidio tiene un coste, que lo tiene, sino que disponer de una gran riqueza resulta que es mucho m\u00e1s costosa para la misma poblaci\u00f3n contribuyente. De ah\u00ed que algunos liberales hayan propuesto la creaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos privados y de polic\u00eda privada que defiendan las grandes fortunas, y que los pague quien quiera hacerlo. No presagia una sociedad muy agradable, en realidad se tratar\u00eda de una distop\u00eda terror\u00edfica, pero su propuesta no hay duda que evitar\u00eda que todos pag\u00e1ramos para proteger, entre otros derechos, el de la riqueza privada. En una entrevista a Cass Sunstein en la revista de la Universidad de Chicago, insisti\u00f3: \u201cEl argumento de que la libertad depende de los impuestos es tan elemental que uno puede abrigar cierta esperanza de que al menos alguna versi\u00f3n del mismo sea aceptada. No es que el punto sea sorprendente; lo verdaderamente sorprendente es que existan argumentos en contra\u201d (Sunstein, 1999). Deber\u00edamos a\u00f1adir: que \u201cla libertad depende de los impuestos\u201d tambi\u00e9n depende de quien gobierne y en beneficio de quien lo haga.<\/p>\n<p>Al respecto, vale la pena rese\u00f1ar un importante caso para ejemplificar lo que un gobierno puede llegar a hacer si act\u00faa en beneficio de una minor\u00eda social privilegiada. Es un ejemplo plagado de lecciones morales y\u2026 fiscales. Conocido es que el 23 de agosto de 1833 se aprob\u00f3 la Slavery Abolition Act en el Reino Unido y a partir del 1 de agosto del a\u00f1o siguiente los esclavos de las colonias de este imperio quedaban libres. Pero no es tan conocido que esta ley establec\u00eda unas generosas indemnizaciones para los esclavistas. Quiz\u00e1s alguien pudiera pensar de forma justificada que quienes deb\u00edan ser indemnizadas eran las personas hasta el momento esclavas, pero no fue as\u00ed. La ley establec\u00eda que quien deb\u00eda ser indemnizados eran los esclavistas para ser compensados por la p\u00e9rdida de\u2026 esclavos. Estas indemnizaciones supusieron aproximadamente unos 20 millones de libras esterlinas, un 5% de la renta nacional del Reino Unido de aquel entonces, para los 4.000 propietarios de esclavos que se hab\u00edan quedado sin esclavos. \u201cSi un Gobierno decidiera hoy dedicar la misma proporci\u00f3n de la renta nacional del Reino Unido a esa pol\u00edtica, tendr\u00eda que desembolsar unos 120.000 millones de euros, lo que equivale a unos 30 millones de euros de media a cada uno de los 4.000 propietarios\u201d (Piketty, 2021). Estamos hablando de propietarios de centenares y, en algunos casos, de miles de esclavos cuyas generosas indemnizaciones fueron pagadas por los modestos contribuyentes, dada la enorme regresividad del sistema impositivo de la \u00e9poca basado en impuestos indirectos. Todo un ejemplo de lo que pueden hacer los impuestos dirigidos en favor de los ricos.<\/p>\n<p>No hace falta retroceder dos siglos atr\u00e1s. Veamos el incre\u00edble caso de la instituci\u00f3n conocida, no por muchos, como family office. Se trata de una organizaci\u00f3n dedicada a \u201cpreservar y gestionar el patrimonio de una sola familia\u201d (Collins, 2022). Parece algo inocuo y razonable. En realidad, son organizaciones que mediante la planificaci\u00f3n del pago (o impago) de impuestos, obras de caridad \u2014las donaciones de caridad dan m\u00faltiples bonificaciones o beneficios fiscales\u2014 (Ravent\u00f3s y Wark, 2018) y actividades similares, gastan millones de euros o d\u00f3lares para evitar pagar miles de millones[27]. Hace pocos a\u00f1os hab\u00eda unos centenares de family office, actualmente se contabilizaban del orden de 10.000 en todo el mundo, seg\u00fan Credit Suisse. Se trata de bancos, asociaciones de inversi\u00f3n privada, abogados, economistas, asesores financieros que son propiedad de una familia muy rica y cuya finalidad es preservar las fortunas que ahora existen y seguir acumulando m\u00e1s, para transmitirla a las generaciones futuras de la familia. Estamos hablando de un peque\u00f1o ej\u00e9rcito de gente muy bien pagada, extremadamente bien pagada, al servicio de una familia muy rica. \u201cConforme aumenta la desigualdad en todo el planeta, los family office se ocupan de preservar la riqueza din\u00e1stica ocultando activos para siglos venideros. Como consecuencia, se han convertido en enormes concentraciones de capital privado an\u00f3nimo no regulado\u2026 administran el equivalente al 7 por ciento de las bolsas de valores de todo el mundo\u201d como explica uno de sus buenos conocedores (Collins, 2022). Uno de los principales objetivos de los family office es pagar el m\u00ednimo de impuestos utilizando todas las grietas legales y las ilegales. Los que trabajan muy bien recompensados en los family office al servicio m\u00e1s fiel de las familias muy ricas forman parte de la Industria de la Defensa de la Riqueza. Industria a la que no le falta cobertura acad\u00e9mica. Conocida y muy influyente es la llamada curva de Laffer, como ejemplo de la cobertura acad\u00e9mica. En realidad, ha servido durante muchos a\u00f1os para que muchos gobiernos tuvieran la cobertura acad\u00e9mica necesaria, si falta les hac\u00eda, para rebajar los impuestos especialmente a los ricos. No hay mejor forma de resumir lo que es y representa la llamada curva como la que presenta Paul Waldman (2019): \u201cLaffer esboz\u00f3 su curva en una servilleta durante una cena en Washington en 1974, entre cuyos asistentes se encontraba el influyente director de The Wall Street Journal, Jude Wanniski (que seguir\u00eda difundiendo este evangelio) y dos funcionarios de la administraci\u00f3n Ford, Donald Rumsfeld y Dick Cheney. La curva ten\u00eda como objetivo mostrar que, si teniendo un tipo fiscal del 100% nadie se molestar\u00eda en trabajar y los ingresos fiscales se reducir\u00edan a cero, entonces rebajar el tipo fiscal a casi cualquier punto debe producir inevitablemente un incremento en los ingresos fiscales. Era una idea que, pese a ser idiota en su n\u00facleo, mostraba un potente atractivo. \u00bfPodemos recortar impuestos y elevar la recaudaci\u00f3n? \u00bfReducir el d\u00e9ficit sin tener que tomar opciones dif\u00edciles? \u00a1Qu\u00e9 forma tan espectacular de que ganen todos!\u201d. Adem\u00e1s, no existe, simplemente, evidencia emp\u00edrica que corrobore la &#8216;teor\u00eda del goteo o la curva de Laffer&#8217;. El an\u00e1lisis publicado en 2012 por el Congressional Research Service encontr\u00f3 que las reducciones en las tasas impositivas m\u00e1ximas no estaban correlacionadas con el crecimiento econ\u00f3mico. En cambio, estaban mucho m\u00e1s asociadas con el aumento de la desigualdad de ingresos (Roberts, 2022a).<\/p>\n<p>La Slavery Abolition Act y la Industria de la Defensa de la Riqueza son dos formas, una directa la otra indirecta, de utilizar (o de evadir) los impuestos en beneficio de las grandes fortunas. Pero hay otras formas de utilizar los impuestos que no sea para beneficio de la mayor parte de la poblaci\u00f3n extremadamente rica. Este libro es un ejemplo de c\u00f3mo se puede utilizar determinados impuestos para financiar una renta b\u00e1sica para toda la poblaci\u00f3n que garantice la existencia material. \u201cLos impuestos normalizan la reasignaci\u00f3n de la propiedad privada al Estado y, por tanto, ejercen el poder cotidiano de la pol\u00edtica sobre la econom\u00eda\u201d, es la manera de expresarlo de Williamson (2022). Garantizar la existencia material de toda la ciudadan\u00eda por medio de una renta b\u00e1sica, financiada de determinada forma mediante los impuestos, es una elecci\u00f3n pol\u00edtica sobre la sociedad que se quiere y muy especialmente de las que no se quieren.<\/p>\n<p>Acostumbra a atacarse cualquier pol\u00edtica de impuestos dirigida a los ricos que proviene de un conjunto que incluye economistas liberales, representantes de las patronales y directamente por parte de los ricos y sus representantes, como los ya mencionados family office, por ejemplo. \u201cA los ricos (\u2026) no les gusta pagar impuestos cuando las tasas impositivas son elevadas. Tampoco les gusta pagar impuestos cuando las tasas son bajas\u201d (Pizzigati, 2015: 473). Directamente o indirectamente los ricos aducen argumentos del tipo: los impuestos limitan la actividad lo que provoca que haya menos puestos de trabajo; no es justo gravar dinero, por elevado que sea, que se ha ganado como recompensa de una actividad legal; el dinero ganado legalmente (o incluso un poco ilegalmente) solamente pertenece a su propietario y a quien \u00e9ste decida compartirlo. Y similares. Quiz\u00e1s quien lo resumi\u00f3 de forma muy clara fue John D. Rockefeller: \u201cCuando un hombre ha acumulado una suma de dinero siguiendo la ley, es decir, de la forma legalmente correcta, el resto de personas ya no tienen derecho a participar en las ganancias resultantes de esta acumulaci\u00f3n\u201d (Pizzigati, 2015: 99). Que emp\u00edricamente pueda demostrarse que estos argumentos y similares no van de la mano, no importa. Se repiten en \u00e9pocas distintas y de formas similares. Como es conocido, aunque no tanto como deber\u00eda serlo, en EEUU en los a\u00f1os 40, 50, 60 del siglo pasado, as\u00ed como en el Reino Unido, las rentas m\u00e1s ricas estaban gravadas entre el 90 y el 98%. Fueron d\u00e9cadas en donde la econom\u00eda de estos dos Estados no estuvo precisamente mal. De hecho, para algunos economistas fueron las d\u00e9cadas m\u00e1s pr\u00f3speras del siglo XX.<\/p>\n<p>Una persona muy rica prefiere pensar que se lo ha ganado m\u00e1s o menos duramente, sea por su gran capacidad y originalidad innovadora, sea por su inteligente capacidad de ver nuevas oportunidades de negocio all\u00e1 donde otros no son capaces de hacerlo, sea porque su capacidad de trabajo es muy elevada, sea porque son listos (y a m\u00e1s riqueza, m\u00e1s listos o m\u00e1s capaces)[28], sea porque estaba en el lugar oportuno en el momento oportuno y supo evaluarlo, sea porque ha aportado beneficios a la sociedad gracias a sus inversiones[29], y otras m\u00e1s o menos parecidas. Prefiere alguno de estos motivos de su riqueza que la mucho m\u00e1s prosaica raz\u00f3n de que es rico porque ha heredado, en no pocos casos, la riqueza. \u201cPodr\u00edamos denominarlo romnesia[30]: la capacidad de los muy ricos para olvidarse del contexto en el que hicieron su dinero. De olvidar su educaci\u00f3n, herencia, redes familiares, contactos y presentaciones. De olvidar a los trabajadores cuya labor les enriqueci\u00f3. Olvidarse de las infraestructuras y la sociedad, la mano de obra preparada, los contratos, subsidios y rescates suministrados por el Estado\u201d (Monbiot, 2012). Y la ley: \u201cEl capital manda, y manda a trav\u00e9s de la ley\u201d, como lo expresa Pistor. Y a\u00f1ade: \u201cLa acumulaci\u00f3n de riqueza a lo largo del tiempo requiere una fortaleza que s\u00f3lo un c\u00f3digo respaldado por los poderes coercitivos del Estado puede ofrecer\u201d (Pistor, 2022). La justificaci\u00f3n de las grandes riquezas forma un grupo al que Sam Pizzigati califica de chearleaders. Acad\u00e9micos y publicistas que consideran que las grandes riquezas privadas son una bendici\u00f3n para el resto de la sociedad. Uno de los maestros del liberalismo desde la segunda mitad del siglo pasado hasta la actualidad, Frederick Hayek, justificaba incluso a los ricos m\u00e1s par\u00e1sitos, vagos y dilapidadores que podamos imaginar porque nos gratificaban con nuevos gustos y creencias; con \u201cnuevos estilos de vida\u201d, vaya[31].<\/p>\n<p>Son muchos los informes que proliferan sobre qu\u00e9 porcentaje de las fortunas son heredadas y qu\u00e9 otra parte obtenidas desde cero. Como los resultados var\u00edan en funci\u00f3n de los a\u00f1os realizados, la metodolog\u00eda empleada, la muestra del estudio, no vale la pena aportar una relaci\u00f3n de estos informes, pero si algo queda claro es que un porcentaje nada despreciable que en algunos casos supera el 70% son fortunas heredadas. Claro que son fortunas que se han incrementado en muchos casos, pero no se part\u00eda de cero. Las fortunas acostumbran a crecer porque un ej\u00e9rcito de la mencionada Industria de la Defensa de la Riqueza est\u00e1 al servicio de la elusi\u00f3n de impuestos, la compra de favores, la planificaci\u00f3n burs\u00e1til, etc. Tres familias de EEUU (la Mars, la Walton y la Koch) tienen (o ten\u00edan hace tres a\u00f1os, ahora tienen deben tener mucho m\u00e1s) una fortuna de 348.700 millones de d\u00f3lares, nada menos que cuatro millones de veces el patrimonio medio de una familia estadounidense. Y \u201cdesde 1982 estas tres familias han visto crecer su fortuna casi un 6.000 por ciento (incluida la inflaci\u00f3n)\u201d (Collins, 2022). Lo que cuesta m\u00e1s de entender es que haya quien siga justificando las grandes fortunas \u201cporque se lo merecen\u201d sin matices, as\u00ed como las remuneraciones descabelladas de los grandes ejecutivos. Al respecto, hay un caso, entre otros, que es chocante. En 1975 el legendario director de la General Electric, Reginald Jones, quiz\u00e1s el ejecutivo m\u00e1s prestigioso del momento, gan\u00f3 por su cargo medio mill\u00f3n de d\u00f3lares, 36 veces los ingresos de la familia media de EEUU. Su sucesor en General Electric, Jack Welsh, gan\u00f3 en el a\u00f1o 2000 1.445 millones de d\u00f3lares por el cargo, unas 3.500 veces los ingresos de la familia media de EEUU. Hab\u00eda pasado un cuarto de siglo. \u00bfSe debe esta desproporci\u00f3n a una valoraci\u00f3n objetiva del mercado o a una pol\u00edtica econ\u00f3mica y a una ley que permiten y posibilitan que esto ocurra? \u00bfHay realmente razones econ\u00f3micas que merezcan el nombre de razones y no pura apolog\u00e9tica que justifique esta realidad entre dos directores de la misma empresa en un margen de pocos a\u00f1os? \u00bfExisten datos que muestren que esto beneficia a la sociedad de EEUU o, m\u00e1s modestamente, a los consumidores y trabajadores de General Electric? Los beneficios privados no conllevan autom\u00e1ticamente beneficios sociales, m\u00e1s bien al contrario (Pistor, 2022).<\/p>\n<p>Hay ricos que dan consejos morales y pr\u00e1cticos a los que no lo son. Gina Rinehart es una rica minera de Australia, con un patrimonio neto en 2022 de 29.000 millones de d\u00f3lares seg\u00fan Forbes. En su opini\u00f3n, toda su fortuna es merecida y quien no lo vea as\u00ed, es un envidioso. Y da consejos: si tienes envidia de quienes tienen m\u00e1s dinero, no te quedes sentado quej\u00e1ndote; haz algo para ganar m\u00e1s dinero: gasta menos dinero en beber, fumar o alternar y pasa m\u00e1s tiempo trabajando, crea tu propio \u00e9xito. George Monbiot (2012) escrib\u00eda: \u201crecordar sus ra\u00edces es lo que Rinehart no sabe hacer. Se le olvid\u00f3 a\u00f1adir que si quieres convertirte en millonario, en su caso milmillonaria, ayuda heredar una mina de mineral de hierro y una fortuna de tu padre, y cabalgar sobre un auge espectacular de las materias primas. Si se hubiera pasado la vida metida en cama tirando dardos a la pared, seguir\u00eda siendo estupendamente rica\u201d. Y m\u00e1s adelante: \u201cLas listas de gente rica est\u00e1n repletas de gente que o bien hered\u00f3 su fortuna o la hizo gracias a actividades rentistas: por otros medios que no fueron innovaci\u00f3n y esfuerzo productivo. Son un cat\u00e1logo de especuladores, barones inmobiliarios, duques, monopolistas de tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n, usureros, jefes de la banca, jeques del petr\u00f3leo, magnates mineros, oligarcas y ejecutivos remunerados de forma absolutamente desproporcionada respecto a cualquier valor que generen.\u201d Y concluye: \u201chace un siglo, los emprendedores trataban de pasar ellos mismos por par\u00e1sitos: adoptaban el estilo y las formas de la clase rentista con t\u00edtulo. Hoy los par\u00e1sitos pretenden que son emprendedores\u201d.<\/p>\n<p><strong>Derechas e izquierdas en la defensa de la renta b\u00e1sica<\/strong><\/p>\n<p>Se ha defendido la propuesta de la renta b\u00e1sica desde posiciones pol\u00edticas de derechas y de izquierdas. Esta realidad ha motivado cierta confusi\u00f3n. Nos hemos encontrado en muchas ocasiones y en \u00e1mbitos acad\u00e9micos, pol\u00edticos, sindicales, de movimientos sociales diferentes haciendo la misma pregunta, aunque con formulaciones no necesariamente id\u00e9nticas: \u00bfc\u00f3mo es que las izquierdas y las derechas que defienden la renta b\u00e1sica que tan distintas son en otros terrenos coinciden en esta propuesta? Es tan recurrente esta pregunta en los \u00faltimos a\u00f1os que creemos que debemos dedicarle una breve aclaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede constatarse que de \u00e1mbitos de derecha y de izquierda se ha defendido la renta b\u00e1sica. Van Parijs y Vanderborght (2017: cap\u00edtulo 7) ofrecen una detallada descripci\u00f3n de ejemplos a lo largo del mundo.<\/p>\n<p>Las coincidencias entre las propuestas de defensa de la renta de derecha y de izquierda son aparentes. En realidad, no hay coincidencias m\u00e1s all\u00e1 de alguna palabra y de alg\u00fan aspecto menor. En cambio, las diferencias son sustanciales. Algunas de las m\u00e1s importantes son las siguientes.<\/p>\n<p>En la financiaci\u00f3n: qu\u00e9 parte de la poblaci\u00f3n gana y qu\u00e9 parte pierde. La financiaci\u00f3n de la renta b\u00e1sica significa una redistribuci\u00f3n de la renta que es equivalente a mostrar qu\u00e9 parte de la poblaci\u00f3n se beneficia de la propuesta y qu\u00e9 parte debe contribuir m\u00e1s. Para las propuestas claras de izquierda, como los ejemplos que se muestran en este libro, la financiaci\u00f3n de la renta b\u00e1sica supone una reforma fiscal que implica una redistribuci\u00f3n de parte de la renta de las personas m\u00e1s ricas al resto de la poblaci\u00f3n. Ello comporta que la igualdad en la distribuci\u00f3n de la renta se incremente, aunque m\u00e1s ajustado a la realidad es decir que la desigualdad se reduce. Las propuestas de financiaci\u00f3n de la derecha no pretenden este objetivo de ninguna de las maneras. Es m\u00e1s, consideran este objetivo no deseable.<\/p>\n<p>Otra de las grandes diferencias se encuentra en las medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica que adicionalmente se proponen junto a la renta b\u00e1sica. La izquierda asume la defensa de la sanidad y la educaci\u00f3n p\u00fablicas, y en general, del llamado Estado de bienestar. La derecha no. Los defensores de derechas pretenden desmantelar el Estado de bienestar o seguir desmantel\u00e1ndolo como as\u00ed se empez\u00f3 a hacer a partir de la d\u00e9cada de los 70 del siglo pasado. Uno de los ejemplos m\u00e1s claros que podemos aportar es el del economista Charles Murray que defiende desde hace d\u00e9cadas la renta b\u00e1sica entre otros medios en las p\u00e1ginas de The Wall Street Journal. El t\u00edtulo y subt\u00edtulo de uno de sus libros, de 2006, es suficientemente expl\u00edcito In Our Hands: A Plan to Replace Welfare State\u2014 en el que defiende los consabidos objetivos liberales de \u201cadelgazamiento\u201d del Estado \u2014 excepto la polic\u00eda, el ej\u00e9rcito y los tribunales de justicia, significativamente\u2014 y de reducci\u00f3n de la presi\u00f3n fiscal a los ricos. Otro ejemplo de defensor de derechas de la renta b\u00e1sica con el que uno de los autores, DR, tuvo la ocasi\u00f3n de debatir 4 o 5 veces en Bogot\u00e1: el miembro del prestigioso think tank liberal Cato Institute, Michael Tanner[32]. La izquierda republicano-socialista no concibe la libertad de forma independiente de las condiciones materiales de existencia, como se ha explicado en este mismo cap\u00edtulo. Para esta izquierda, una renta b\u00e1sica podr\u00eda, y deber\u00eda, ir acompa\u00f1ada de m\u00e1s y mejores servicios p\u00fablicos. La Red Mundial de Renta B\u00e1sica (BIEN por sus siglas en ingl\u00e9s) que fue fundada en 1986 y que ahora dispone de secciones en todos los continentes, tiene entre sus miembros personas pol\u00edticamente de distintas sensibilidades. Para evitar ambig\u00fcedades, en una resoluci\u00f3n aprobada en la Asamblea General de la BIEN en Se\u00fal en 2016, se vot\u00f3 que la renta b\u00e1sica que defiende esta organizaci\u00f3n es la siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEstable en cantidad y frecuencia y lo suficientemente alta como para ser, en combinaci\u00f3n con otros servicios sociales, parte de una estrategia pol\u00edtica para eliminar la pobreza material y posibilitar la participaci\u00f3n social y cultural de cada individuo. Nos oponemos a la sustituci\u00f3n de derechos o servicios sociales si esa sustituci\u00f3n empeora la situaci\u00f3n de personas relativamente desfavorecidas, vulnerables o de ingresos bajos\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Otra diferencia entre las propuestas de defensa de la renta de derecha y de izquierda es que los defensores de izquierdas de la renta b\u00e1sica tambi\u00e9n entienden que aumentar\u00eda el poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores y de las mujeres, como se ha explicado. Cuando la relaci\u00f3n laboral es tan institucionalmente asim\u00e9trica, aunque los contratos entre una multinacional o gran empresa y cualquier trabajador toman legalmente a ambas partes como \u201ciguales\u201d (el contrato libre que tanto gusta a los liberales) resulta evidente ver c\u00f3mo una renta b\u00e1sica mejorar\u00eda la posici\u00f3n de la parte m\u00e1s vulnerable del citado contrato. La parte d\u00e9bil del contrato tendr\u00eda un ingreso por encima o al menos igual al umbral de la pobreza sobre el que apoyarse. El aumento del poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores y de las mujeres que supondr\u00eda la renta b\u00e1sica, seg\u00fan argumenta la izquierda que defiende la propuesta, no es admitido como bueno o deseable por la derecha. Adicionalmente, la derecha prefiere cantidades reducidas de renta b\u00e1sica por debajo del umbral de la pobreza para \u201cincentivar\u201d el trabajo remunerado. Sobre el cada vez m\u00e1s desarrollado porcentaje de trabajos con pocos incentivos, desagradables, peligrosos\u2026 la derecha justifica que siempre se han tenido que desarrollar este tipo de trabajos para hacer posible el crecimiento.<\/p>\n<p>Existe otra gran diferencia entre los defensores de la renta b\u00e1sica de derechas y de izquierdas. Podemos resumirlo en su respectiva concepci\u00f3n de la llamada neutralidad del Estado. Para la derecha la neutralidad significa que el Estado no intervenga en las negociaciones y disputas de los distintos agentes y sectores sociales. Que no tome partido por ninguna concepci\u00f3n de la vida buena que puedan tener la muy diversa ciudadan\u00eda de un lugar determinado. Obvio es que una persona fundamentalista cristiana y una atea tienen concepciones muy distintas de lo que es una vida buena. Para la izquierda partidaria de la libertad republicana esto es obvio. El problema realmente importante para la izquierda republicano-socialista es si la existencia material de una persona o de un buen grupo de ellas debe depender, dada la actual configuraci\u00f3n institucional de los derechos de propiedad y la posibilidad legal de su inmensa acumulabilidad, de los planes de inversi\u00f3n de una transnacional. O si los recursos energ\u00e9ticos de pa\u00edses enteros deben estar a disposici\u00f3n de los consejos de administraci\u00f3n de algunas grandes empresas. O si los dogmas de algunas iglesias pueden llevar a la expropiaci\u00f3n de la existencia material de determinadas personas. En estos casos, nos hallamos ante planes de vida, ante nociones de la vida buena, que quedan erosionados, cuando no completamente mutilados, para muchas personas por la destrucci\u00f3n de la base material que los hubieran hecho posibles. De manera que para la izquierda republicano-socialista, la neutralidad del Estado significa que este debe intervenir activamente para impedir que los grandes poderes privados, como las multinacionales gigantes, impongan su voluntad privada a los Estados, con el ataque a la libertad de la mayor\u00eda no rica que eso supone. Un Estado republicano debe intervenir activamente para que la neutralidad sea un hecho, y no una superficial consigna de \u201cequidistancia entre los distintos proyectos de buena vida\u201d. Republicanamente, se presupone que el Estado deba ser equidistante entre las distintas concepciones de la buena vida, pero, cuando grandes poderes privados disponen de la capacidad de imponer a la ciudadan\u00eda su concepci\u00f3n privada del bien, cuando la constituci\u00f3n oligop\u00f3lica de los mercados permite el secuestro del Estado por parte de los inmensos imperios privados, la neutralidad republicana significa intervenci\u00f3n activa, no tolerancia pasiva y que gane el m\u00e1s fuerte. La renta b\u00e1sica para la izquierda es una forma, junto a otras que deben complementarse, de posibilitar efectivamente la neutralidad del Estado.<\/p>\n<p>Finalmente, las derechas y las izquierdas que defienden la renta b\u00e1sica se diferencian tambi\u00e9n en las medidas que deber\u00edan acompa\u00f1arla. La renta b\u00e1sica ser\u00eda una medida propia de la esfera de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, pero no es una \u201cpol\u00edtica econ\u00f3mica\u201d completa y acabada por s\u00ed sola. La diferencia entre las propuestas de izquierdas y de derechas tambi\u00e9n se hace evidente por la cantidad de renta b\u00e1sica propuesta y por el tipo de medidas adicionales de pol\u00edtica econ\u00f3mica. Por ejemplo, gravar con impuestos significativos a las grandes fortunas, como se ha mencionado, es inadmisible para la derecha. Para la izquierda republicana gravar de forma severa a las grandes fortunas ser\u00eda una medida muy necesaria para la libertad del conjunto de la ciudadan\u00eda. Y as\u00ed lo intentaremos mostrar en este mismo libro en los cap\u00edtulos 8 y 9.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">_____________________________________________________________<\/p>\n<p>[1] No es necesario desarrollar el complejo tema de lo que constituye el conjunto interior de oportunidad. Valga para nuestros prop\u00f3sitos apuntar lo que al respecto escribi\u00f3 Antoni Dom\u00e8nech. Hay cosas que queriendo o deseando hacerlas no podemos conseguirlas no porque est\u00e9n fuera de nuestro conjunto exterior de oportunidades, no porque sea debido a constricciones exteriores del medio, no porque poderes humanos o naturales lo impidan, sino \u201cporque hay algo en nuestro yo, algo que seguramente desconocemos, que nos impide ejecutar nuestra voluntad\u201d. \u201c[S]i me conozco muy bien, si mi capacidad introspectiva es robusta (\u2026) entonces podr\u00e9 modificar, ampli\u00e1ndolo, mi actual conjunto interior de oportunidad (liber\u00e1ndome de constricciones informativas, mejorando las t\u00e9cnicas de introspecci\u00f3n, acumulando recursos psico-som\u00e1ticos)\u201d (Dom\u00e8nech, 1989: 109).<\/p>\n<p>[2] \u201cLibertariana\u201d, \u201clibertariano\u201d no son palabras admitidas en castellano. Libertarian en ingl\u00e9s suele traducirse por \u201clibertario\u201d, pero creemos que lleva a confusi\u00f3n incluir con la misma palabra a partidarios del m\u00e1s puro neoliberalismo \u2014que no es sin\u00f3nimo de libertarianismo estrictamente, \u00e9ste \u00faltimo es un t\u00e9rmino filos\u00f3fico-pol\u00edtico y el primero es b\u00e1sicamente econ\u00f3mico, pero son primos hermanos doctrinariamente\u2014 y anarquistas libertarios. De ah\u00ed nuestra opci\u00f3n de traducci\u00f3n de lo que en ingl\u00e9s se llama libertarian.<\/p>\n<p>[3] Ricos no porque naden en una generosa abundancia necesariamente, sino porque tienen la existencia material garantizada debido a la propiedad o propiedades que puedan disponer; y pobres no porque necesariamente sean indigentes, sino porque justamente dependen de los anteriores, de los ricos, para vivir socialmente ya que no disponen de la existencia material garantizada y deben alquilarse a cambio de un salario, una manutenci\u00f3n o una protecci\u00f3n, dependiendo de las \u00e9pocas.<\/p>\n<p>[4] Precisamente esta es otra de las grandes diferencias con la concepci\u00f3n liberal est\u00e1ndar: \u201cLibertad e igualdad son contradictorios en su misma esencia\u201d (Rallo, 2019).<\/p>\n<p>[5] No son ejemplos arbitrarios. Cuando el equipo de f\u00fatbol local pierde un partido el fin de semana, algunos estudios han mostrado que los jueces de tribunales de menores toman decisiones los lunes que son m\u00e1s severas. Otros jueces conced\u00edan mayor n\u00famero de libertades condicionales despu\u00e9s de comer que poco antes de hacerlo (Kahneman, Sibony y Sunstein, 2021).<\/p>\n<p>[6] Para un liberal si estos trabajadores est\u00e1n satisfechos son libres. Como los esclavos que \u201cestaban satisfechos\u201d. Uno de los padres del liberalismo y de la escuela austr\u00edaca de econom\u00eda, Ludwig Von Mises, afirmaba tan pimpante: \u201cExisten, quiz\u00e1, individuos, grupos de individuos y hasta pueblos y razas enteras que gozan de la seguridad y de la protecci\u00f3n brindadas por la servidumbre; que, sin sentirse ni humillados ni ofendidos, se conforman contentos pagando con una cantidad moderada de trabajo el privilegio que supone compartir las comodidades de una casa acomodada y para los cuales la sumisi\u00f3n a los caprichos y cambios de humor del amo es solo un mal menor (Mises, 2007: 629). Pocas veces puede ofrecerse una muestra m\u00e1s clara de la concepci\u00f3n liberal de la libertad. David Casassas (2018: 64) comenta muy oportunamente despu\u00e9s de esta misma cita \u201cHay esclavos, pues, que lo son porque as\u00ed lo prefieren, porque as\u00ed lo aconseja su particular psicolog\u00eda\u201d (las cursivas son de Casassas).<\/p>\n<p>[7] \u201cLiberalismo es palabra inventada en Espa\u00f1a en las Cortes de C\u00e1diz de 1812. El liberalismo es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico del siglo xix, y es un anacronismo \u2014nada inocente, por cierto, y pre\u00f1ado de consecuencias pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas\u2014 calificar de liberales a autores del xvii o del xviii\u201d (Dom\u00e8nech, 2009). El Oxford English Dictionary registra entradas de \u201cliberalism\u201d s\u00f3lo a partir de comienzos del siglo XIX \u2014la primera en 1819 (OED, 2009).<\/p>\n<p>[8] En el c\u00f3digo civil napole\u00f3nico de 1804, \u201cEl artesano deja de ser un arrendatario, para convertirse en un arrendador de su propio trabajo, igual que el criado\u201d (Scotto, 2020).<\/p>\n<p>[9] Una explicaci\u00f3n m\u00e1s desarrollada se encuentra en distintos pasajes de la magistral y monumental obra de GEM de Ste. Croix (1988).<\/p>\n<p>[10] Cicer\u00f3n, un ejemplo claro de la variante republicana olig\u00e1rquica de la que despu\u00e9s especificaremos su caracter\u00edstica distintiva, escribi\u00f3 p\u00e1rrafos con los que a buen seguro se podr\u00edan sentir identificados muchos liberales a l\u00e0 Von Mises y Hayek y los muchos disc\u00edpulos que vinieron despu\u00e9s. Escrib\u00eda: \u201cTambi\u00e9n es bajo y servil [el oficio] de los jornaleros, y de todos aquellos a quienes se compra, no sus artes, sino su trabajo.\u201d Y a\u00f1ade un poco despu\u00e9s: \u201cTampoco son de nuestra aprobaci\u00f3n aquellos oficios que suministran los deleites, los pescadores, carniceros, cocineros, mondongueros, como dice Terencio\u201d (\u00e9nfasis en el original). Y para el remate final: \u201cEn primer lugar ha de cuidar el que gobierna un Estado de que cada ciudadano posea lo suyo, y que no padezcan detrimento los bienes de los particulares bajo el pretexto de utilidad p\u00fablica\u201d, (Lib. II, cap. XXI). Este cuidado que ha de tener el estadista para preservar la propiedad, debe ir bien acompa\u00f1ado con la abstenci\u00f3n de cualquier impulso para redistribuirla: \u201c\u2026 igualar las haciendas\u2026 el m\u00e1s grave perjuicio que pod\u00eda introducirse, porque las ciudades y rep\u00fablicas fueron fundadas por causa de conservar la propiedad\u201d. Sin fisuras.<\/p>\n<p>[11] Si bien el propio Blackstone se proteg\u00eda afirmando sobre los or\u00edgenes poco edificantes de muchas propiedades: \u201cLa investigaci\u00f3n de esos asuntos [el origen de muchas propiedades], podr\u00eda arg\u00fcirse, ser\u00eda improductiva e incluso podr\u00eda resultar problem\u00e1tica para la vida en com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>[12] Jan Narveson, citado por Rallo (2019). Una pregunta razonable es: \u00bfy la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de cualquier lugar del mundo que no tiene propiedad alguna? No es libre, siguiendo el razonamiento.<\/p>\n<p>[13] Uno de los que se considera habitualmente como un fundador del liberalismo, John Locke, un hombre que muri\u00f3 en 1704, un siglo antes de que se inventara el t\u00e9rmino, ten\u00eda una concepci\u00f3n de la propiedad muy republicana, por cierto. Por ejemplo, para este autor \u201cLos humanos s\u00f3lo tienen un derecho (de propiedad) natural sobre aquello que garantiza su supervivencia, pero en modo alguno pueden poseer en sentido absoluto lo que va m\u00e1s all\u00e1, que pasa a ser considerado una propiedad inherentemente p\u00fablica. La propiedad privada de todo lo necesario para la vida y la libertad (inalienables) estar\u00eda, pues, concebida como un fideicomiso que, como tal, no es absoluto, exclusivo y excluyente, sino que es revocable, puesto que en \u00faltimo t\u00e9rmino debe servir al bien com\u00fan\u201d (Mund\u00f3, 2017: 451). La confusi\u00f3n de presentar a Adam Smith y a John Locke como padres del liberalismo est\u00e1 muy extendida. Para un tratamiento de esta confusi\u00f3n v\u00e9ase Casassas (2010) y Mund\u00f3 (2006), respectivamente.<\/p>\n<p>[14] Se atribuye a Louis Blanc a mediados del siglo XIX la primera utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201ccapitalismo\u201d.<\/p>\n<p>[15] Como el libro p\u00f3stumo del maestro de historiadores Josep Fontana (2019) est\u00e1 dedicado a analizar. Y el famoso cap\u00edtulo 24 del primer tomo de El Capital es otra descripci\u00f3n de parte de este proceso.<\/p>\n<p>[16] \u201c[A] finales de los sesenta del siglo XIX, no s\u00f3lo el socialismo pol\u00edtico se presentaba doctrinalmente como el heredero del republicanismo democr\u00e1tico, sino que la tradici\u00f3n republicana, m\u00e1s o menos conscientemente asumida, era el suelo compartido, el denominador com\u00fan de las m\u00e1s diversas tendencias del movimiento obrero real en Europa y Am\u00e9rica\u201d (Dom\u00e8nech, 2004: 160).<\/p>\n<p>[17] Para una mayor especificaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n \u201cimpersonal\u201d o \u201cestructural\u201d v\u00e9ase Casassas, Mart\u00ednez-Cava y Ravent\u00f3s (2021), Leipold, Nabulsi y White (2020) y Gourevitch (2003).<\/p>\n<p>[18] \u00c9nfasis en el original.<\/p>\n<p>[19] Lo que a continuaci\u00f3n se desarrolla acerca del poder de negociaci\u00f3n de personas asalariadas y de mujeres est\u00e1 m\u00e1s detallado en Ravent\u00f3s (2021).<\/p>\n<p>[20] \u201c\u2026[E]n las cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de una igualdad de fuerzas, mientras que, en caso contrario, los m\u00e1s fuertes determinan lo posible y los d\u00e9biles lo aceptan\u201d, escrib\u00eda Tuc\u00eddides ya cuatro siglos antes de nuestra era (citado por Sancho, 2021: 154).<\/p>\n<p>[21] No necesariamente se trata de trabajos en malas condiciones o mal pagados, como se ha apuntado. \u201cCuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo ir\u00f3nico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que est\u00e9s en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto m\u00e1s beneficioso sea tu trabajo para los dem\u00e1s, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. As\u00ed, puede verse casi como una contradicci\u00f3n. Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente \u00fatiles. Si est\u00e1s limpiando ba\u00f1os o algo as\u00ed, los ba\u00f1os necesitan ser limpiados, as\u00ed que al menos tienes la dignidad de saber que est\u00e1s haciendo algo beneficioso para los dem\u00e1s, incluso si no obtienes mucho m\u00e1s. Y, por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente in\u00fatil\u201d (Graeber, 2018).<\/p>\n<p>[22] V\u00e9ase tambi\u00e9n https:\/\/yougov.co.uk\/news\/2015\/08\/12\/british-jobs-meaningless\/<\/p>\n<p>[23] No pretendemos poner en duda que una persona pobre es tan \u201cdigna\u201d como cualquier otra. Abordamos la forma de existir socialmente, forma que tiene condicionantes hist\u00f3ricos, culturales y econ\u00f3micos. En el texto se quiere afirmar la necesidad de tener la existencia material garantizada para poder vivir en sociedad de forma digna sin depender de la arbitrariedad de otros. Existencia republicanamente libre.<\/p>\n<p>[24] \u201cUna de las principales controversias que siempre ha existido sobre la conveniencia de implantar una renta b\u00e1sica universal (\u2026) es la relativa a su coste financiero\u201d (Torres, 2019: 152).<\/p>\n<p>[25] La palabra \u201cneoliberalismo\u201d, que ya hemos empleado con anterioridad, es muchas veces utilizada y pocas veces definida con cierta precisi\u00f3n. Entendemos por este concepto el tipo de capitalismo hist\u00f3rico que empez\u00f3 a desarrollarse a partir de mediados de la d\u00e9cada de los 70 del siglo pasado. Sus caracter\u00edsticas b\u00e1sicas y distintivas ser\u00edan: regulaci\u00f3n de los mercados en beneficio de los m\u00e1s ricos con una pol\u00edtica fiscal de reducci\u00f3n de impuestos a los percentiles de renta y riqueza m\u00e1s opulentos, desmantelamiento parcial de algunas de las conquistas del Estado de Bienestar que hab\u00edan prevalecido hasta entonces, ofensiva contra los sindicatos, financiarizaci\u00f3n de las econom\u00edas e incremento de las desigualdades de una forma nunca antes vista en el interior de los pa\u00edses ricos. El capitalismo siempre ha estado regulado, aunque de forma muy distinta seg\u00fan el momento hist\u00f3rico. Desde la segunda guerra mundial hasta los a\u00f1os 70 lo estuvo de forma diferente a como lo ha estado posteriormente a aquella fecha que es el per\u00edodo al que nos referimos, el que abarca el t\u00e9rmino neoliberalismo. No se trata de algo tan repetido como que el capitalismo se ha desregulado desde entonces. Por resumirlo con el economista Dean Baker: \u201c[L]a derecha tiene tanto inter\u00e9s como los progresistas en que el sector p\u00fablico se implique en la econom\u00eda. La diferencia radica en que los conservadores quieren que el sector p\u00fablico intervenga de un modo que redistribuya la renta en provecho de los m\u00e1s pudientes. La otra diferencia est\u00e1 en que la derecha es lo suficientemente lista como para ocultar estas intervenciones, tratando de que parezca que las estructuras que redistribuyen la renta hacia los de arriba no son m\u00e1s que el resultado del funcionamiento natural del mercado\u201d (Baker, 2010).<\/p>\n<p>[26] \u201cEl Estado s\u00f3lo est\u00e1 legitimado a regular las libertades personales y a establecer los impuestos m\u00ednimamente necesarios para asegurar el orden p\u00fablico\u201d, o \u201cLos impuestos [no] respetan el derecho de las personas a disponer libremente de su propiedad y, en consecuencia, son contrarios a un orden pol\u00edtico liberal\u201d, son una muestra (Rallo, 2019) clara de la opini\u00f3n liberal, o de una variante liberal con cierto predicamento, sobre los impuestos.<\/p>\n<p>[27] Jack London lo dec\u00eda con su habitual agudeza: \u201cDar un hueso a un perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando est\u00e1s tan hambriento como \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>[28] El bi\u00f3logo evolutivo Theodosius Dobzhansky (1962) ya escribi\u00f3 hace 60 a\u00f1os que \u201cEl argumento favorito de los conservadores siempre ha sido que el estatus social y econ\u00f3mico s\u00f3lo refleja la capacidad intr\u00ednseca de las personas\u201d (Dobzhansky,1962: 112).<\/p>\n<p>[29] Dos ejemplos de los muchos justificadores de la riqueza: \u201c[E]l grupo m\u00e1s rico ha hecho una contribuci\u00f3n significativa a la econom\u00eda y en consecuencia se ha llevado una parte importante de las ganancias\u201d (Mankiw, 2013: 22). Otro ejemplo, The Economist en un reportaje del a\u00f1o 2011 dec\u00eda: \u201cPara llegar a ser ricos, por regla general han tenido que hacer algo extraordinario\u201d.<\/p>\n<p>[30] Monbiot se refiere a Mitt Romney, que \u201cpersonifica el parasitismo econ\u00f3mico\u201d.<\/p>\n<p>[31] Citado por Pizzigati, 2018.<\/p>\n<p>[32] Ravent\u00f3s, 2018. En este encuentro qued\u00f3 claro que el desacuerdo era sistem\u00e1tico en absolutamente todos los puntos tratados y que se especifican en este mismo apartado del texto principal.<\/p>\n<p><em>Jordi Arcarons es catedr\u00e1tico de Econom\u00eda Aplicada en la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona y miembro de la Red Renta B\u00e1sica. Es coautor de \u00abEn defensa de la Renta B\u00e1sica. Por qu\u00e9 es justa y c\u00f3mo se financia\u00bb (Deusto, 2023)<\/em><\/p>\n<p><em>Julen Bollain es doctor en Estudios sobre Desarrollo, profesor e investigador en Mondragon Unibertsitatea. Miembro de la Basic Income Earth Network (BIEN) y de la Red Renta B\u00e1sica, es autor de Renta B\u00e1sica: Una herramienta de futuro (Editorial Milenio, 2021).<\/em><\/p>\n<p><em>Daniel Ravent\u00f3s es doctor en Ciencias Econ\u00f3micas y profesor titular en la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona. Ha sido conferenciante invitado en universidades europeas y americanas, y uno de los introductores de la propuesta de la renta b\u00e1sica, sobre la que ha escrito varios libros. Es editor de la revista pol\u00edtica internacional Sin Permiso (www.sinpermiso.info).<\/em><\/p>\n<p><em>Llu\u00eds Torrens es Magister en An\u00e1lisis Econ\u00f3mico. Actualmente es Secretario de Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya. Es miembro de la Red Renta B\u00e1sica y de la Asociaci\u00f3n Revo Prosperidad Sostenible. 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