{"id":1659582,"date":"2022-09-15T22:45:00","date_gmt":"2022-09-15T21:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1659582"},"modified":"2022-09-15T22:45:00","modified_gmt":"2022-09-15T21:45:00","slug":"cronicas-mis-ojos-aun-te-buscan-en-la-penumbra-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2022\/09\/cronicas-mis-ojos-aun-te-buscan-en-la-penumbra-iii\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas: Mis ojos a\u00fan te buscan en la penumbra III"},"content":{"rendered":"<p><em>En esta tercera entrega Lourdes Zapata, despu\u00e9s de varios a\u00f1os, recorre su memoria para relatar la desaparici\u00f3n y b\u00fasqueda se su hijo Ricardo. Adem\u00e1s ella ha empezado a perdonarse por la ausencia del \u00abflaco\u00bb para poder seguir su camino.<\/em><\/p>\n<h2>No fue mi culpa, pero tu ausencia me duele<\/h2>\n<p>\u201c\u00a1Me hubiera gustado abrazarlo una vez m\u00e1s!\u201d. Lourdes del Socorro Zapata dice eso mientras da puntadas a uno de los bolsos que hace con las dem\u00e1s Madres de la Candelaria para vender en la feria artesanal en el Parque Berrio los fines de semana.<\/p>\n<p>Toma un vaso de gaseosa y dice: \u201cyo traje unas fotos de mi hijo Ricardo desaparecido en 2007 por unos encapuchados. Espere ya se las muestro\u201d. Se levanta de una mesa blanca pl\u00e1stica de al menos 12 puestos, dispuesta en medio de la oficina de la Asociaci\u00f3n para el taller de costura y camina hacia la parte de atr\u00e1s, saca su bolso entre los dem\u00e1s que est\u00e1n encima de las sillas, lo abre y coge las fotos. Luego las trae consigo a la mesa.<\/p>\n<p>Es lunes 16 de marzo de 2020, son las 10:30 de la ma\u00f1ana y hace bastante calor. Lourdes toma de nuevo asiento en una de las sillas pl\u00e1sticas que hacen juego con la mesa, pone las fotograf\u00edas sobre esta y dice: \u201cRicardo de Jes\u00fas era mi tercer hijo de cinco que tuve, \u00e9l era callado y ten\u00eda unos cuantos amigos\u201d.<\/p>\n<p>En 2006 Lourdes hab\u00eda iniciado una peque\u00f1a areper\u00eda en su casa, ubicada en el barrio Sucre, parte alta de Boston, en la ciudad de Medell\u00edn. Tres de sus cinco hijos Ricardo, Viviana y Davinson le ayudaban en sus momentos libres, pues Viviana de 17 a\u00f1os asist\u00eda al colegio, mientras Davison de 19 a\u00f1os trabajaba en oficios varios y, Ricardo de 21 a\u00f1os, hab\u00eda empezado a asistir a la Instituci\u00f3n Educativa Ciudad Bosco, un colegio para adultos. Sus otras dos hijas \u00c1ngela Mar\u00eda, quien viv\u00eda cerca de Lourdes, se dedicaba a las labores del hogar y a cuidar a sus dos hijos y, Marisol, desde hac\u00eda m\u00e1s de tres a\u00f1os viv\u00eda en Putumayo con su pareja.<\/p>\n<p>En varias ocasiones durante ese a\u00f1o, Ricardo, un joven de tez trigue\u00f1a, delgado, ojos color caf\u00e9, cabello rizado y casta\u00f1o claro, de escasas cejas, a quien sus amigos lo apodaban \u201cel flaco\u201d o \u201cpantera\u201d, caminaba regularmente junto a su amigo Carlos para comprar el ma\u00edz en la Placita de Fl\u00f3rez, en el centro de la ciudad. Sin embargo, en una ocasi\u00f3n, Lourdes le pidi\u00f3 a su hijo que fuera comprar el ma\u00edz a la Minorista porque su precio era menor del que pagaban semanalmente. As\u00ed, \u201cel flaco\u201d se fue con Carlos esta vez a comprar el insumo para<\/p>\n<p>las arepas. Ese d\u00eda, al salir de la plaza de mercado, ubicada camino al norte de Medell\u00edn y a las afueras del centro, una camioneta negra estaba llev\u00e1ndose a los j\u00f3venes. El hijo de Lourdes y su amigo lograron evadirse del lugar y llegar hasta su casa. Cuando ambos j\u00f3venes le contaron lo sucedido, ella no les prest\u00f3 atenci\u00f3n y sigui\u00f3 preparando las arepas.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>Los granos de ma\u00edz<\/h3>\n<p>Termin\u00f3 el 2006 y la areper\u00eda de Lourdes no ten\u00eda ventas significativas, pero esto cambi\u00f3 el primer semestre de 2007, cuando los mellizos del barrio, como llamaban a un par de hermanos de 19 a\u00f1os que trabajaban en la vigilancia y alba\u00f1iler\u00eda, ganaron la confianza de Lourdes. Ellos empezaron ayudarle a conseguir contratos en tiendas del barrio para vender sus arepas y la convencieron de pedir un pr\u00e9stamo en Actuar Famiempresas, con el fin de comprar m\u00e1s implementos para la areper\u00eda y construir una habitaci\u00f3n en la parte trasera de la casa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recibir el pr\u00e9stamo, los mellizos acusaron a Ricardo de haberles robado un celular; No obstante, ese d\u00eda Ricardo estuvo trabajando con Lourdes, por lo que ella les dijo a los mellizos: \u201cel flaco no ha soltado las arepas hoy, porque no hace una llamada a su celular y miramos d\u00f3nde est\u00e1 y qui\u00e9n lo tiene\u201d. Cuando empez\u00f3 a sonar el dispositivo m\u00f3vil lo ten\u00eda uno de los mellizos y, desde ese momento, Lourdes empez\u00f3 a sospechar de ellos. Por ello, ya no les ped\u00eda que fueran a comprar el ma\u00edz, sino que ella misma lo hac\u00eda. As\u00ed se dio cuenta que ellos no hab\u00edan pagado los bultos de ma\u00edz hac\u00eda tres meses. En cambio, se hab\u00edan gastado el dinero que ella les hab\u00eda dado y deb\u00eda pagar una deuda de m\u00e1s de 200 mil pesos en la Placita de Fl\u00f3rez. Lourdes para, suspira y dice: \u201cyo cre\u00ed que esos muchachos eran buenos y mire c\u00f3mo me pagaron\u201d. Pero eso no fue todo y, agrega, \u201call\u00ed empez\u00f3 mi calvario\u201d.<\/p>\n<p>A inicios del mes de marzo de 2007, Ricardo lleg\u00f3 un s\u00e1bado hacia las seis de la tarde con golpes en la cara, en el cuerpo y le sangraba la nariz. Al verlo, \u201cyo supuse que se hab\u00eda peleado con alguien del barrio o hab\u00edan intentado robarlo\u201d, recuerda. Despu\u00e9s de insistirle esa noche para que le contara, \u00e9l dijo: \u201cmam\u00e1 a m\u00ed no me gusta andar de sapo por ah\u00ed. Solo le voy a decir que los mellizos que tanto le colaboran no son lo que usted piensa\u201d.<\/p>\n<p>Transcurrieron tres d\u00edas, en los que Lourdes del Socorro intent\u00f3 averiguar qu\u00e9 hab\u00eda pasado entre los mellizos y Ricardo, hasta que \u00c1ngela Mar\u00eda Zapata, la segunda hija de Lourdes y quien ya no viv\u00eda con ella, fue a su casa y le cont\u00f3 que en el barrio dec\u00edan que los mellizos hab\u00edan golpeado a Ricardo porque \u00e9l no hab\u00eda querido robar una tienda y los amenaz\u00f3 con denunciarlos tras haber asesinado a un muchacho a golpes en un lugar conocido como el hueco, en el barrio Sucre.<\/p>\n<p>Ante este hecho, Lourdes no volvi\u00f3 a recibir a los mellizos en su casa y le pidi\u00f3 a Ricardo que no saliera por un tiempo. \u201c\u00c9l estuvo en casa durante una semana, pero el encierro le pudo\u201d, dice Lourdes. Al cabo de una semana, \u201cel flaco\u201d ya estaba nuevamente compartiendo con Carlos, su amigo de la infancia a quien apodaban \u201cgomelina\u201d. Todo parec\u00eda que hab\u00eda vuelto a la normalidad. Lourdes segu\u00eda en la areper\u00eda, Ricardo hab\u00eda vuelto al instituto para adultos y los mellizos no hab\u00edan vuelto acercarse a la casa de ella.<\/p>\n<p>No obstante, el viernes 20 de abril de 2007, Ricardo no hab\u00eda ido en la tarde a la casa a ayudarle a Lourdes para hacer arepas como era la costumbre, ni tampoco lleg\u00f3 en la noche. Ese d\u00eda ella no pudo dormir. Por eso desde las cuatro de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, Lourdes estaba sentada en una silla en la cocina, impaciente y esperando que \u201cel flaco\u201d llegara. El reloj marc\u00f3 las seis, las siete, las ocho de la ma\u00f1ana y el flaco no lleg\u00f3. \u201cEstaba desesperada, tantas horas y no sab\u00eda nada de \u00e9l. Yo pensaba lo peor\u201d, rememora.<\/p>\n<p>Hacia la ocho y media de la ma\u00f1ana tocaron a la puerta. Lourdes se levant\u00f3 muy r\u00e1pido de la silla y fue abrir, era \u201cel flaco\u201d. \u00c9l ten\u00eda heridas superficiales de arma blanca en sus brazos, la ropa la ten\u00eda sucia, le sangraba la ceja derecha y ten\u00eda un morado en el ojo derecho. Ella asustada, le pidi\u00f3 que se sentara en la silla que estaba en la cocina, mientras le pasaba la mitad de una papa para que \u00e9l se la pusiera en el ojo. Luego, ella le limpi\u00f3 la sangre que sal\u00eda por su ceja.<\/p>\n<p>Lourdes del Socorro recuerda que tras preguntarle qu\u00e9 le hab\u00eda pasado, \u00e9l le respondi\u00f3: \u201cMa, usted ya sabe lo que pas\u00f3, lo mismo de la vez pasada. Ellos no me van a dejar en paz hasta que yo no me pierda del barrio\u201d. Por lo que ella le pidi\u00f3 que se quedara, pues no ten\u00eda otra parte a donde ir. El acept\u00f3 quedarse, pero a los tres d\u00edas se encontr\u00f3 con los mellizos entrando al barrio, lo cogieron y nuevamente lo golpearon, adem\u00e1s lo amenazaron a \u00e9l y a sus hermanos Davinson y Viviana para que dejaran el barrio.<\/p>\n<p>Lourdes desconcertada ve\u00eda como esa noche sus hijos pensaban en dejar la casa para salvar su vida. Al siguiente d\u00eda, 25 de abril de 2007, ella se levant\u00f3 muy temprano y decidi\u00f3 ir a buscar a los mellizos para hablar con ellos. Al encontrarlos a la salida de una tienda tom\u00e1ndose una gaseosa, ella se les acerc\u00f3 y les dijo: \u201coigan muchachos, ustedes por qu\u00e9 amenazan a mis hijos, si yo les abr\u00ed las puertas de mi casa, les di confianza y ustedes me pagan golpeando a Ricardo, amenazando a mis hijos y llev\u00e1ndose la plata que les di para comprar los bultos de ma\u00edz\u201d. Lourdes recuerda su respuesta: \u201cmire vieja, no sea tan metida, que si sus hijos no se van, nos los llevamos puestos y a usted tambi\u00e9n si no se calla\u201d. Lourdes se devolvi\u00f3 asustada para la casa, pues los mellizos ten\u00edan fama de cumplir lo que dec\u00edan.<\/p>\n<p>Al llegar a la casa, sus hijos le dijeron que en la siguiente semana ellos se ir\u00edan, y as\u00ed lo hicieron cuatro d\u00edas despu\u00e9s. Viviana y Ricardo fueron a la casa de la abuela materna, Mar\u00eda Ofelia Zapata Correa, una mujer de 68 a\u00f1os con la entereza de un roble que viv\u00eda en el barrio Robledo. Ambos j\u00f3venes dejaron el estudio; mientras que Davinson arrend\u00f3 una habitaci\u00f3n en el barrio Prado Centro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>El viaje<\/h3>\n<p>Lourdes se qued\u00f3 en casa sola con la areper\u00eda, pero los mellizos empezaron a frecuentarla para pedirle dinero a cambio de cada uno de los contratos que le hab\u00edan ayudado a conseguir. Ella al principio acept\u00f3; aunque al incrementar esta suma cada semana y no tener los recursos para d\u00e1rselos, decidi\u00f3 empacar sus cosas despu\u00e9s de cerrar la areper\u00eda el 20 de mayo a las ocho de la noche. Sali\u00f3 a las cuatro de la ma\u00f1ana para la terminal de buses, rumbo a Putumayo, donde viv\u00eda su hija mayor Marisol Zapata.<\/p>\n<p>Lourdes dej\u00f3 su casa con los cerrojos puestos, y se fue esperando que, cuando regresara, todo se hubiera calmado para seguir con la areper\u00eda y sus hijos vivieran con ella nuevamente. A pesar de ello, estaba muy lejos de imaginar lo que acontecer\u00eda en los siguientes meses de ese 2007.<\/p>\n<p>En Putumayo tuvo varias discusiones con Marisol, lo que la llev\u00f3 a pensar en retornar a Medell\u00edn. A pesar de no estar decidida, la noticia de la muerte de su hermano Alberto la llev\u00f3 a regresar a la ciudad el 25 de junio de 2007 para asistir al entierro.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00f3 a su casa hab\u00eda un letrero en el terreno que dec\u00eda que estaba en venta, esta hab\u00eda sido saqueada, su ropa no estaba, los utensilios que usaba para trabajar en la areper\u00eda hab\u00edan sido sustra\u00eddos y el material de construcci\u00f3n que hab\u00eda comprado para la habitaci\u00f3n hab\u00eda sido vendido. \u201cUna se\u00f1ora cerca a la casa ten\u00eda la puerta, otra la ventana con un bulto de cemento y no hab\u00eda pr\u00e1cticamente nada en la casa\u201d dice Lourdes. Despu\u00e9s de que ella averigu\u00f3 con los vecinos qu\u00e9 hab\u00eda pasado en su casa durante su ausencia, supo que los mellizos hab\u00edan entrado, se llevaron sus cosas y las vendieron. \u201cMe dejaron sin con qu\u00e9 trabajar\u201d, agrega.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Un esfuerzo en vano<strong>\u00a0<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de organizar su casa y guardar la poca ropa que tra\u00eda consigo de Putumayo, Lourdes cogi\u00f3 un bus que la llevar\u00eda a Robledo a casa de su madre. Al llegar la salud\u00f3 y le pregunt\u00f3 por sus hijos Viviana y Ricardo, a lo que ella le respondi\u00f3: \u201cViviana hace diez d\u00edas se fue para Bogot\u00e1 a buscar empleo y Ricardo intent\u00f3 conseguir empleo, pero no consigui\u00f3 nada. Por ello estaba vendiendo confites en los buses y en la calle; aunque dec\u00eda que eso no le daba. Y como no quiso escuchar razones para buscar trabajo en construcci\u00f3n, empez\u00f3 a vender vicio en la calle y se fue de la casa\u201d.<\/p>\n<p>Lourdes detiene el relato, se despide de sus compa\u00f1eras de taller en la Asociaci\u00f3n. Luego, atiende una llamada telef\u00f3nica. Al volver, pide seguir el relato en la terraza de la oficina, que da hacia el Pasaje de la Bastilla. Lleva consigo las fotos, un documento, un vaso de agua, un pa\u00f1uelo desechable y la silla en la que estaba sentada.<\/p>\n<p>Se sienta y dice: \u201cesa noticia me dej\u00f3 sin aliento. Yo hab\u00eda luchado mucho por mis hijos, no les pude dar grandes cosas, pero yo esperaba que Ricardo terminara el colegio para que buscara un empleo en algo bueno. Yo con las arepas pod\u00eda darles comida y ya ten\u00edamos la casa\u201d. Los ojos negros de Lourdes se tornan llorosos y sus l\u00e1grimas empiezan a rodar por sus mejillas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de secar sus l\u00e1grimas y respirar profundo, ella decide continuar. Antes de despedirse de su madre aquel d\u00eda le pidi\u00f3 algo: \u201csi Ricardo la llama, d\u00edgale yo lo estoy buscando\u201d, pues en su casa no hab\u00eda tel\u00e9fono fijo ni ten\u00eda celular. Lourdes regres\u00f3 a su casa y comenz\u00f3 a vender nuevamente arepas. A uno de los mellizos lo asesinaron, al parecer, por disputas con algunos reinsertados de las Autodefensas.<\/p>\n<p>Pasaron los meses de julio y agosto sin que Ricardo llamara a su abuela Mar\u00eda Ofelia. A principios de septiembre de 2007, Lourdes so\u00f1\u00f3 que Ricardo iba caminando por la calle, un carro paraba junto a \u00e9l, unos hombres se bajaron y lo subieron al veh\u00edculo, al tiempo que su hijo gritaba pidiendo ayuda. Esa noche ella se levant\u00f3 asustada y, a la ma\u00f1ana siguiente, antes de empezar a vender arepas, fue hasta la casa de su mam\u00e1 y le pregunt\u00f3 si sab\u00eda algo de Ricardo, a lo que ella le contest\u00f3 que no.<\/p>\n<p>Lourdes ese d\u00eda volvi\u00f3 y empez\u00f3 a moler el ma\u00edz para las arepas cuando tocaron la puerta, era Mariana, una sobrina suya, que ven\u00eda a darle un mensaje: \u201cRicardo llam\u00f3 a la abuela, est\u00e1 detenido en la Alpujarra por vender marihuana. \u00c9l pide el favor de bajarle una coquita con comida, porque desde ayer no ha comido nada\u201d. Lourdes para ese momento no hab\u00eda preparado nada de comer, as\u00ed que le pidi\u00f3 a Mariana que le dijera a la abuela, si ella le pod\u00eda llevarle algo de comer a Ricardo.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Ofelia en efecto le empac\u00f3 y le baj\u00f3 la comida a Ricardo hasta la Alpujarra. Sin embargo, cuando lleg\u00f3, vio que a Ricardo le hab\u00edan levantado los cargos y se estaba acomodando la bota de la sudadera gris clara. Adem\u00e1s, recuerda Ofelia que su nieto llevaba unos tenis grises claros marca Nike, un buzo claro y una camiseta azul oscura. \u201cAl verme Ricardo se emocion\u00f3, me salud\u00f3 de beso en la mejilla y me abraz\u00f3\u201d, rememora Mar\u00eda Ofelia. Despu\u00e9s ella le dijo que se comiera en ese momento lo que le hab\u00eda llevado, pero Ricardo le contest\u00f3: \u201cno, mejor me llevo la coquita con la comida y me la como despu\u00e9s, porque ahora me est\u00e1n esperando unos parceros\u201d. As\u00ed que se despidi\u00f3 de su abuela con un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, Mar\u00eda Ofelia nunca se imagin\u00f3 que ella ser\u00eda la \u00faltima persona de la familia que lo ver\u00eda. Ella se devolvi\u00f3 a su casa y, en cuanto pudo, su nieta Mariana fue hasta la casa de Lourdes y le cont\u00f3 lo que hab\u00eda sucedido ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Lourdes trabaj\u00f3 la siguiente semana en la areper\u00eda, cada vez ten\u00eda menos ventas, pero se negaba a cerrarla, pues pensaba que en cualquier momento volver\u00eda a darle buenos ingresos. En los d\u00edas posteriores se encontr\u00f3 a Carlos, el amigo de Ricardo en el barrio. \u00c9l era un joven trabajador y ambicioso que le gustaba el dinero. Carlos le pregunt\u00f3 a Lourdes si sab\u00eda de Ricardo, a lo que ella le contest\u00f3 que no sab\u00eda de \u00e9l y le pregunt\u00f3 si ten\u00eda alguna informaci\u00f3n del \u201cflaco\u201d; Carlos le dijo que hab\u00eda estado en el centro de Medell\u00edn y, en un parque, hab\u00eda encontrado a un chatarrero a quien le hab\u00eda preguntado por Ricardo y le dijo que hac\u00eda unos d\u00edas una camioneta negra hab\u00eda parado donde \u00e9l se encontraba y se lo hab\u00eda llevado.<\/p>\n<p>\u201cYo me qued\u00e9 sin palabras cuando \u00e9l me dijo eso. No le cre\u00ed porque era un cuento muy rebuscado\u201d menciona Lourdes. Entonces, ella le pregunt\u00f3 en qu\u00e9 parque del centro de Medell\u00edn, c\u00f3mo era el chatarrero, para ir a buscarlo y hablar con \u00e9l; no obstante, Carlos no supo darle una respuesta y solo le dijo que ya no se acordaba.<\/p>\n<p>Lourdes al cabo de los d\u00edas record\u00f3 que ella hab\u00eda so\u00f1ado algo parecido a lo que le relat\u00f3 Carlos, as\u00ed que decidi\u00f3 ir a buscar al amigo de su hijo, pero \u00e9l hab\u00eda conseguido un empleo en Pereira y hace dos d\u00edas se hab\u00eda ido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>La espera<\/h3>\n<p>Pasaron dos a\u00f1os en los que Lourdes esper\u00f3 tener noticias de Ricardo, pero fue en vano. Durante este tiempo, ella recorri\u00f3 el centro de Medell\u00edn y los barrios aleda\u00f1os, estuvo en los hospitales, crey\u00f3 verlo en contadas ocasiones como persona en situaci\u00f3n de calle, fue a Medicina Legal, a los comedores y albergues de Medell\u00edn para personas en situaci\u00f3n de calle y, a pesar de ello, no lo encontr\u00f3.<\/p>\n<p>En febrero de 2009, Lourdes interpuso la denuncia de la desaparici\u00f3n de su hijo Ricardo de Jes\u00fas Zapata. El 13 de febrero de ese a\u00f1o, ella lleg\u00f3 a Madres de la Candelaria, por la invitaci\u00f3n de Ana Ligia, una vecina que viv\u00eda un poco m\u00e1s hacia la monta\u00f1a que ella. Ana Ligia, una mujer a quien le desaparecieron a su \u00fanico hijo, pasaba a visitar a Lourdes una vez a la semana desde que ella qued\u00f3 sola. \u201cLourdes, aunque parec\u00eda fuerte, la desaparici\u00f3n de Ricardo era su debilidad\u00bb, comenta Ana Ligia.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, Ana Ligia le dec\u00eda cuando la ve\u00eda llorando: \u201c\u00a1deje esa lloradera! Venga vamos para Madres de la Candelaria que all\u00e1 le buscan a su hijo\u201d y ella le contestaba: \u201c\u00bfme buscan a mi hijo? Si yo no he sido capaz de encontrarlo que es mi hijo; \u00bflo va a encontrar otra persona que no es nada de \u00e9l? A esto su vecina le respond\u00eda: \u201cno pierda las esperanzas, no pierda la f\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Ese 13 de febrero de 2009, Lourdes se decidi\u00f3 y acompa\u00f1\u00f3 a Ana Ligia a la oficina de Madres de la Candelaria. Ella llevaba las fotos, la denuncia ante la Fiscal\u00eda por la desaparici\u00f3n de Ricardo, una fotocopia de su c\u00e9dula y el registro civil, como le hab\u00eda dicho Ana Ligia. Al llegar, la recibi\u00f3 Teresita Gaviria, la directora. \u201cEn ese momento no pude ni hablar y me puse a llorar. Teresita me abraz\u00f3, recibi\u00f3 los papeles que llevaba y se puso a llorar conmigo\u201d recuerda Lourdes.<\/p>\n<p>En ese momento, vuelven a rodar las l\u00e1grimas por sus mejillas, ella sonr\u00ede y dice \u201cyo sent\u00ed despu\u00e9s de dos a\u00f1os que me pod\u00eda desahogar y llor\u00e9 hasta m\u00e1s no poder\u201d. Luego, Teresita le ofreci\u00f3 agua arom\u00e1tica y la recibi\u00f3 en su oficina. All\u00ed le pregunt\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda desaparecido Ricardo de Jes\u00fas, abri\u00f3 una carpeta con su expediente y le indic\u00f3 que a la semana siguiente Anita de Dios Zapata la acompa\u00f1ar\u00eda a poner la denuncia ante la Procuradur\u00eda y la Defensor\u00eda del Pueblo, adem\u00e1s le tomar\u00edan una muestra de su ADN.<\/p>\n<p>El lunes siguiente, 16 de febrero, Lourdes del Socorro Zapata, lleg\u00f3 a las 8 de la ma\u00f1ana a la Asociaci\u00f3n Madres de la Candelaria para encontrarse con Anita e ir para hacer las denuncias. Desde ese momento, Lourdes hace parte de la Asociaci\u00f3n y asiste a los talleres de costura, huertas sostenibles, reconciliaci\u00f3n y perd\u00f3n. Adem\u00e1s, es una de las madres que no falta a los plantones, a las conferencias o seminarios que les otorgan otras entidades. Para ella estar en Madres de la Candelaria \u201ces estar en casa, yo aqu\u00ed he encontrado tranquilidad y a una familia que ha estado pendiente de m\u00ed\u201d.<\/p>\n<h6><\/h6>\n<h3>\u00c9l es mi hijo<\/h3>\n<p>En marzo de 2013, dos j\u00f3venes investigadores de la Fiscal\u00eda se contactaron con Lourdes a trav\u00e9s de Madres de la Candelaria. Ellos viajaron hasta Medell\u00edn para entrevistarla, pues al parecer ten\u00edan una pista de su hijo. Ella recuerda: \u201cme preguntaron de todo. Ellos tra\u00edan consigo la historia cl\u00ednica de Ricardo que estaba en el Hospital Pablo Tob\u00f3n Uribe. Adem\u00e1s, estuvimos como dos horas hablando\u201d. Al finalizar cotejaron las caracter\u00edsticas f\u00edsicas que Lourdes les hab\u00eda dado de su hijo con unos restos que encontraron en La Uni\u00f3n, Antioquia, e hicieron un retrato hablado que era muy parecido al \u201cflaco\u201d, recuerda Lourdes.<\/p>\n<p>Ella toma el documento en sus manos, el que los investigadores le dieron de los restos que encontraron y lo lee en voz alta:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 Los restos son de un joven que portaba camiseta azul oscura con letras rojas Nike; un pantal\u00f3n de sudadera color gris con l\u00edneas al costado color negro; tenis color gris marca Nike. Rasgos f\u00edsicos: edad aproximadamente entre 17 y 22 a\u00f1os, raza mestiza, cabello ondulado negro, cejas escasas pobladas, ojos color caf\u00e9, nariz chata de base ancha, labios gruesos; y presenta una cicatriz de cirug\u00eda por laparotom\u00eda abdominal en el lado izquierdo.<\/p>\n<p>Al terminar de leer, no puede contener el llanto por unos minutos y dice: \u201cno es f\u00e1cil, han pasado muchos a\u00f1os, pero uno nunca se recupera de esto, solo trata de aprender a vivir con el dolor\u201d.<\/p>\n<p>Los investigadores al conocer la historia que le relat\u00f3 Carlos a Lourdes acerca de la desaparici\u00f3n de su hijo y el lugar donde fueron hallados los restos que se asemejaban a las descripci\u00f3n f\u00edsica hallado Ricardo, le dijeron a Lourdes del Socorro que su hijo probablemente hab\u00eda sido un falso positivo, dado que por esa \u00e9poca hubo masivas desapariciones de j\u00f3venes que fueron dados por guerrilleros ca\u00eddos en combate. Por ello, ambos funcionarios de la Fiscal\u00eda viajaron a Pereira, donde se encontraba Carlos, para tomar su declaraci\u00f3n sobre lo sucedi\u00f3 a Ricardo. Luego, la llamaron y le dijeron que el mi\u00e9rcoles de esa semana se comunicar\u00edan con ella para comentarle cu\u00e1l era el siguiente paso en el proceso, ya que hab\u00edan conseguido el permiso ante el ente judicial para trasladar los restos de Ricardo a Medell\u00edn y hacerle la prueba de ADN.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles pas\u00f3 y ellos no se comunicaron con Lourdes, as\u00ed que ella en m\u00faltiples ocasiones fue a la Fiscal\u00eda para averiguar sobre el caso de su hijo y, en agosto de 2014, le indicaron que el Fiscal 32 ten\u00eda el caso de su hijo, pero que el ADN de los restos no coincid\u00eda con el suyo. Por esta raz\u00f3n, el Fiscal encargado le pregunt\u00f3 si exist\u00eda la posibilidad que le hubieran cambiado al beb\u00e9 en el hospital despu\u00e9s del nacimiento y ella le respondi\u00f3 que no era posible porque Ricardo de Jes\u00fas Zapata naci\u00f3 en casa.<\/p>\n<p>El proceso estuvo quieto hasta 2018, cuando en una de las m\u00faltiples visitas de Lourdes a la Fiscal\u00eda para averiguar el caso de su hijo, el nuevo Fiscal encargado del caso le dijo que en los papeles aparec\u00eda que los restos ya le hab\u00edan sido entregados a la familia. Ante esta<\/p>\n<p>respuesta, ella recuerda que le dijo: \u201ca m\u00ed no me han entregado a mi hijo Ricardo. No puede decirme eso porque no es cierto. Ustedes deben tener los restos de \u00e9l\u201d. Lourdes interrumpe el relato y agrega en medio de sollozos: \u201ces que es mi hijo, no de ellos, por eso no entienden el dolor que siento. Yo solo quiero que me entreguen a mi hijo y me digan qu\u00e9 le pas\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Lourdes, hoy ya no tiene la areper\u00eda, ahora cr\u00eda gallinas y vende huevos. Tambi\u00e9n aprendi\u00f3 a crear una huerta sostenible y a coser en los talleres que le ofrecen en Madres de la Candelaria. Todav\u00eda el caso de su hijo no ha sido resuelto, pero espera que sea pronto. Ella cree que Carlos, el amigo de Ricardo, pudo haberlo vendido como falso positivo, porque en ese momento ofrec\u00edan 200 mil pesos por cada joven que fuera se\u00f1alado.<\/p>\n<p>Finalmente, despu\u00e9s de m\u00e1s de diez a\u00f1os ha empezado a dejar de culparse por la desaparici\u00f3n de Ricardo, pues la psic\u00f3loga de Madres de la Candelaria le ha mostrado que era imposible prever la desaparici\u00f3n del \u201cflaco\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta cr\u00f3nica hace parte del trabajado de grado de Aldana, S. (2020). Mis ojos a\u00fan te buscan en la penumbra. Historias de desaparici\u00f3n forzada de la Asociaci\u00f3n Madres de la Candelaria (Trabajo de grado. Universidad de Antioquia). Bibliotecadigital.udea.edu.co<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta tercera entrega Lourdes Zapata, despu\u00e9s de varios a\u00f1os, recorre su memoria para relatar la desaparici\u00f3n y b\u00fasqueda se su hijo Ricardo. Adem\u00e1s ella ha empezado a perdonarse por la ausencia del \u00abflaco\u00bb para poder seguir su camino. 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