{"id":145518,"date":"2014-11-03T10:50:57","date_gmt":"2014-11-03T10:50:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pressenza.com\/?p=145518"},"modified":"2014-11-03T10:50:57","modified_gmt":"2014-11-03T10:50:57","slug":"sobre-coca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2014\/11\/sobre-coca\/","title":{"rendered":"Sobre la coca"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por David Sucunza S\u00e1enz para <a href=\"http:\/\/www.jotdown.es\/2014\/11\/sobre-la-coca\/\">Jot Down<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<p>Hoy por hoy, la hoja de coca es una sustancia ilegal. A pesar de sus cuatro mil a\u00f1os de uso demostrado, qued\u00f3 proscrita tras la<b> <\/b>Convenci\u00f3n \u00danica sobre estupefacientes de 1961. Su comercio internacional est\u00e1 prohibido desde entonces y solamente una empresa conserva el privilegio de introducirla legalmente en Estados Unidos. Se trata de la compa\u00f1\u00eda Stepan, que cada a\u00f1o importa entre cien y doscientas toneladas de hoja de coca de Per\u00fa a sus laboratorios en el estado de New Jersey. Con ellas elabora un extracto descocainizado que env\u00eda a Coca-Cola. Este es el secreto mejor guardado de \u00abla chispa de la vida\u00bb, pudo prescindir de la coca\u00edna, que no es parte de esta bebida desde 1903, pero no de los aromas y aceites esenciales que aporta la coca. Paradojas de la sociedad que hemos creado, los Estados Unidos han gastado miles de millones de d\u00f3lares en la erradicaci\u00f3n de un ingrediente esencial de su producto paradigm\u00e1tico, la marca que durante un siglo ha abanderado el <i>american way of life<\/i>.<\/p>\n<p>Este esquizofr\u00e9nico comportamiento con respecto a la coca no es nuevo, en cualquier caso. Tras cinco siglos de dif\u00edcil convivencia, hay que reconocer que constituye la actitud habitual de nuestra sociedad hacia la planta. La encontramos desde el primer encuentro. Cuando en 1531 un grupo de <em>desperados<\/em> comandados por Francisco Pizarro se intern\u00f3 en los Andes para sojuzgar al mayor imperio de su tiempo, se top\u00f3 con una rica civilizaci\u00f3n que no pod\u00eda entender la vida sin la hoja de coca. Presente tanto en ritos como vida diaria, era ofrecida a los dioses e intercambiada para afirmar la amistad de los hombres. Un car\u00e1cter sagrado que no pas\u00f3 desapercibido a la Iglesia, que en cuanto tom\u00f3 posesi\u00f3n de las nuevas almas incaicas quiso prohibirles su uso para alejarlas de las costumbres paganas.<\/p>\n<p>Pronto tendr\u00eda que renunciar a sus severas intenciones. En 1545 los espa\u00f1oles descubrieron a m\u00e1s de cuatro mil metros de altitud la mayor veta de plata de la que se tiene conocimiento. El Cerro Rico de Potos\u00ed, una monta\u00f1a rellena de metal que durante d\u00e9cadas aliment\u00f3 la maquina imperial espa\u00f1ola. Pero para explotarla se necesitaba a los ind\u00edgenas, los \u00fanicos capaces de realizar el \u00edmprobo trabajo minero a esa altura. A trav\u00e9s de la mita, un sistema de trabajo comunal obligatorio tomado de los incas, los conquistadores se aseguraron un flujo continuo de mano de obra. Y para que esta realizase su labor hac\u00eda falta coca, que como escribi\u00f3 el Inca Garcilaso de la Vega \u00absacia el hambre, infunde nuevas fuerzas a los fatigados y agotados y hace que los infelices olviden sus pesares\u00bb. De esta manera la planta se convirti\u00f3 en uno de los ejes de la econom\u00eda del Virreinato del Per\u00fa y los espa\u00f1oles en los principales promotores de su cultivo, que creci\u00f3 enormemente con respecto a la \u00e9poca precolombina. Incluso la Iglesia acabar\u00eda participando en tan lucrativo negocio. Haciendo gala de su proverbial pragmatismo se financi\u00f3 con los impuestos requeridos a esta actividad y se conform\u00f3 con que la hoja de coca no formase parte de los rituales religiosos.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, y viendo lo bien que combinaron trabajo y coca, parecer\u00eda l\u00f3gico que se hubiese adoptado su empleo al otro lado del charco. Este nunca se produjo, sin embargo. La hoja se conoci\u00f3 en Europa, el m\u00e9dico sevillano Nicol\u00e1s Monardes la describi\u00f3 en su libro <em>Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales<\/em>, pero su utilizaci\u00f3n no se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de Sudam\u00e9rica. Distintos factores contribuyeron a este desinter\u00e9s, desde culturales \u2014la coca siempre fue vista como cosa de indios\u2014 hasta econ\u00f3micos, las prioridades de la corona espa\u00f1ola en su comercio con Am\u00e9rica se llamaron plata y oro. Pero no son causas menores lo dificultoso de su transporte, ya que se pudre con facilidad y con ello pierde sus propiedades estimulantes, y la imposibilidad de su cultivo en Europa. Y aqu\u00ed, entre unas cosas y otras, se le fue a la coca la ocasi\u00f3n de convertirse en una planta de amplio uso a nivel mundial.<\/p>\n<p>El siglo XVI fue una \u00e9poca pr\u00f3diga en el descubrimiento de nuevas sustancias estimulantes. El tabaco, el cacao y la coca de Am\u00e9rica, el caf\u00e9 y el t\u00e9 orientales, todos llegaron a Europa en un intervalo relativamente corto, siendo sus diferentes condicionamientos de orden pr\u00e1ctico los que marcaron su destino. Mientras unos, como la yerba mate o la coca, pasaron sin causar impacto alguno, otros, como el cultivable en Espa\u00f1a tabaco o los m\u00e1s f\u00e1cilmente transportables caf\u00e9 y t\u00e9, se fueron asentando. Pero no por ello dejaron de provocar recelos durante decenios. Hasta el caf\u00e9 sufri\u00f3 prohibiciones en varios pa\u00edses y tan solo su uso continuado durante generaciones permiti\u00f3 eliminar las suspicacias que despertaba y dar paso a su reconocimiento como la costumbre inocua que es. La coca, por el contrario, nunca goz\u00f3 de un periodo de adaptaci\u00f3n similar y por ello ha quedado estigmatizada hasta hoy.<\/p>\n<p>Transcurrir\u00edan trescientos a\u00f1os hasta el siguiente encuentro entre la coca y otra sociedad que no fuese la andina, un largo olvido que finaliz\u00f3 con el desarrollo cient\u00edfico del siglo XIX. Todo comenz\u00f3 con un prop\u00f3sito puramente acad\u00e9mico, fruto de las expediciones geogr\u00e1ficas que los pa\u00edses europeos enviaron por todo el mundo. Los naturalistas que visitaron Sudam\u00e9rica volvieron a describir las bondades de la hoja de coca y enviaron muestras a Europa. De ah\u00ed surgir\u00eda un renacido inter\u00e9s que en principio no pas\u00f3 de an\u00e9cdota. Pero apareci\u00f3 <strong>Angelo Mariani<\/strong>, un ayudante de farmacia corso con un fin\u00edsimo olfato para los negocios que en 1863 patent\u00f3 el Vin Tonique Mariani, un vino de Burdeos macerado con hojas de coca. Y, contra todo pron\u00f3stico, esta invenci\u00f3n se convirti\u00f3 en la bebida m\u00e1s glamurosa de su tiempo.<\/p>\n<p>El papa Le\u00f3n XIII siempre llevaba consigo un frasco de Vin Mariani, el presidente norteamericano Ulisses Grant tom\u00f3 una cucharadita diaria en sus \u00faltimos meses de vida, Emile Zola lo calific\u00f3 como elixir de vida\u2026 Hasta mil ochenta y seis personalidades enviaron por escrito sus elogios a Mariani, que h\u00e1bilmente los utilizaba en la promoci\u00f3n de su t\u00f3nico. Entre ellas figuran tres papas, diecis\u00e9is reyes y reinas, seis presidentes de la Rep\u00fablica Francesa y celebridades como Thomas Edison, Sarah Bernhardt, H. G. Wells, Julio Verne o Augusto Rodin. Lo m\u00e1s granado de la sociedad occidental se aficion\u00f3 al vino de coca, que por un momento dej\u00f3 su estigma aparcado. Y, por supuesto, no tardaron en aparecer centenares de copias. La que m\u00e1s \u00e9xito obtuvo a la larga fue un cura lo todo que naci\u00f3 como bebida carbonatada ya que en su Atlanta natal el alcohol estaba prohibido. Tom\u00f3 su nombre de las dos plantas estimulantes que conten\u00eda, la sudamericana coca y la africana cola.<\/p>\n<p>Merece la pena recordar que este <em>boom<\/em> de bebidas basadas en la hoja de coca se desarroll\u00f3 sin que se tenga noticia de casos de adicci\u00f3n asociados. Y es que, al igual de lo que ocurre con el consumo tradicional de la planta, la cantidad de coca\u00edna presente en ellas y su lento metabolismo al ser tomadas de esta manera las convierten en sustancias tan inocuas como cualquier otro estimulante legal. Como dej\u00f3 escrito el m\u00e9dico y alquimista suizo Paracelso \u00absolamente la dosis hace al veneno\u00bb. Por ello, habr\u00eda que esperar al consumo de coca\u00edna pura para ver los primeros casos de adicci\u00f3n, lo que en cualquier caso se produjo por la misma \u00e9poca.<\/p>\n<p>En 1884, un joven m\u00e9dico austriaco que con el tiempo ganar\u00eda renombre mundial public\u00f3 una monograf\u00eda sobre los usos terap\u00e9uticos de la coca\u00edna. Este alcaloide, aislado por primera vez veinticinco a\u00f1os antes, llevaba dos d\u00e9cadas siendo comercializado por la compa\u00f1\u00eda farmac\u00e9utica Merck sin excesivo \u00e9xito. Pero un a\u00fan inexperto Sigmund Freud hab\u00eda empezado a experimentar en propia persona con su uso y estaba encantado de lo que ve\u00eda. A su novia Martha le escrib\u00eda cartas procaces en las que bromeaba \u00aby ver\u00e1s qui\u00e9n es m\u00e1s fuerte, si una dulce ni\u00f1ita que no come lo suficiente o un viejo alborotado con coca\u00edna en el cuerpo\u00bb. Y en su consulta la prescrib\u00eda para diversos tratamientos, que inclu\u00edan las curas de desintoxicaci\u00f3n de alcohol y morfina. Tambi\u00e9n la recomend\u00f3 a colegas amigos y uno de ellos, Carl Koller, dio con su verdadera utilidad m\u00e9dica.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.jotdown.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Publicidad-de-productos-con-coca%C3%ADna.-Imagen-DP..jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Publicidad de productos con coca\u00edna. En la imagen de Mariani puede verse al papa Le\u00f3n XIII. Imagen: DP.\" src=\"http:\/\/www.jotdown.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Publicidad-de-productos-con-coca%C3%ADna.-Imagen-DP..jpg\" width=\"680\" height=\"764\" \/><\/a><\/p>\n<p>Publicidad de productos con coca\u00edna. En la imagen de Mariani Wine vemos al papa Le\u00f3n XIII. Imagen: DP.<\/p>\n<p>La coca\u00edna revolucion\u00f3 la cirug\u00eda ocular, pr\u00e1cticamente inviable hasta aquel entonces por falta de anest\u00e9sicos locales. Este alcaloide fue el primer compuesto que demostr\u00f3 su eficacia para tal fin, lo que le catapult\u00f3 definitivamente a la fama. En medio de una euforia exagerada, se recet\u00f3 con alegr\u00eda y comenzaron a observarse los primeros casos de dependencia, muchos de ellos agravados por el uso de otro adelanto de finales del siglo XIX, la jeringuilla hipod\u00e9rmica. El poder de adicci\u00f3n de la coca\u00edna depende principalmente de dos factores, la dosis y la manera en que se suministra. Y si al ser tomada oralmente parte de ella se metaboliza en el h\u00edgado, cuando es inyectada produce un efecto r\u00e1pido e intenso que genera una gran dependencia en el consumidor. Sorprendentemente, nadie repar\u00f3 en este problema durante una buena temporada y por unos a\u00f1os casi tuvo consideraci\u00f3n de f\u00e1rmaco milagroso, lo que dispar\u00f3 su demanda. Merck pas\u00f3 de vender menos de un kilogramo de coca\u00edna en 1883 a tonelada y media en 1884 y setenta y dos toneladas en 1886. Y esto solamente en los albores de lo que estaba por llegar.<\/p>\n<p>Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, la elaboraci\u00f3n de coca\u00edna se convirti\u00f3 en uno de los negocios m\u00e1s lucrativos de la industria farmac\u00e9utica. La pionera Merck dio el pistoletazo de salida en Europa y su rival Parke-Davis le tom\u00f3 el testigo en los Estados Unidos. Ambas contaron con factor\u00edas en Per\u00fa que procesaban la hoja de coca para aislar la llamada pasta base que luego enviaban a sus f\u00e1bricas centrales, donde se obten\u00eda el alcaloide refinado. Pronto se les sumar\u00edan otras compa\u00f1\u00edas y, como en los Andes no hab\u00eda sitio para todas, el cultivo de la coca se extendi\u00f3 a otras zonas. No fue este un salto problem\u00e1tico porque en aquel momento la mayor\u00eda del mundo estaba en manos europeas. Cada cual utiliz\u00f3 sus dominios, los holandeses establecieron plantaciones en la isla de Java, los brit\u00e1nicos en Nigeria y la actual Sri Lanka y los japoneses, potencia colonial del extremo oriente, en Taiw\u00e1n e Iwo Jima. A todos les fue bastante bien pero la coca de Java sobresali\u00f3 particularmente. Los holandeses acertaron a sembrar una variedad que conten\u00eda en sus hojas una cantidad particularmente alta de coca\u00edna, hasta un 2%, m\u00e1s del doble de lo habitual, y lleg\u00f3 un momento en que la producci\u00f3n proveniente de Asia domin\u00f3 el mercado, en un auge desmedido que concluir\u00eda en un final igual de abrupto.<\/p>\n<p>Una vez pasado el entusiasmo inicial, el potencial adictivo de la coca\u00edna se fue haciendo evidente y la comunidad m\u00e9dica acab\u00f3 renegando de su criatura. Su uso qued\u00f3 restringido al de anest\u00e9sico local e incluso en este campo terminar\u00eda siendo superado por otros f\u00e1rmacos m\u00e1s eficientes. Aunque ser\u00eda otro factor el principal causante del r\u00e1pido declive. La condena definitiva vino de la mano de los movimientos por la templanza que proliferaron en Estados Unidos y otros pa\u00edses de mayor\u00eda protestante. Alcohol, coca\u00edna, hero\u00edna y marihuana quedaron asociados a violencia dom\u00e9stica, delincuencia, corrupci\u00f3n y otros males colectivos y se extendi\u00f3 la idea de que solamente su prohibici\u00f3n frenar\u00eda estas calamidades. La ley seca estadounidense pondr\u00eda en evidencia la ingenuidad de esta teor\u00eda pero al revocarse solo se redimi\u00f3 al alcohol, que adem\u00e1s de una mayor aceptaci\u00f3n social contaba con una fuerte industria local detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Conforme avanz\u00f3 el siglo XX, la influencia de Estados Unidos fue creciendo en el resto del mundo y con ella su visi\u00f3n sobre la necesidad de ilegalizar las drogas, pese a que nunca qued\u00f3 del todo claro hasta d\u00f3nde llega este t\u00e9rmino. Los pa\u00edses productores se resistieron en mayor o menor medida pero, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y con el liderazgo estadounidense definitivamente implantado, este planteamiento termin\u00f3 por imponerse. Las plantaciones de coca fueron arrancadas en todos los pa\u00edses donde se hab\u00eda introducido y su cultivo volvi\u00f3 a quedar restringido al \u00e1rea donde tradicionalmente se ha consumido su hoja. Tambi\u00e9n este h\u00e1bito quedar\u00eda en entredicho y empezaron las presiones para que una costumbre \u00edntimamente ligada a la vida en la cordillera andina fuese abandonada.<\/p>\n<p>La ratificaci\u00f3n de esta tendencia tendr\u00eda lugar en la ya mencionada Convenci\u00f3n \u00danica sobre estupefacientes, donde los estatus de coca\u00edna y hoja de coca quedaron injustamente equiparados. Como para entonces el Vin Mariani no era m\u00e1s que un lejano recuerdo y Coca-Cola manten\u00eda su f\u00f3rmula en secreto, nadie sac\u00f3 la cara por la planta andina. As\u00ed seguimos, en una desigual pugna entre la reivindicaci\u00f3n de los usos tradicionales de la hoja de coca, avalados por estudios que muestran su estimable valor nutricional, y la desconfianza que despierta internacionalmente por su vinculaci\u00f3n al narcotr\u00e1fico. Y aqu\u00ed, llegados a este punto, topamos con la verdadera tragedia de esta historia.<\/p>\n<p>Cuando en 1961 se firm\u00f3 la Convenci\u00f3n \u00danica, el tr\u00e1fico de coca\u00edna no supon\u00eda ning\u00fan peligro real. Sus rutas comerciales hab\u00edan quedado cortadas durante la Segunda Guerra Mundial y su consumo no pasaba de ser una curiosidad entre ciertas \u00e9lites. Todo cambi\u00f3 a principios de la d\u00e9cada siguiente, sin embargo. La presi\u00f3n ejercida sobre las sustancias ilegales m\u00e1s consumidas en ese momento, hero\u00edna, <i>speed<\/i> y marihuana, condujo a un paulatino cambio de h\u00e1bitos en favor de la coca\u00edna, que adem\u00e1s se consideraba una droga blanda y con cierto <em>glamour<\/em>. Y siempre que nace una nueva demanda hay alguien interesado en cubrirla, por lo que este alcaloide comenz\u00f3 una nueva vida, esta vez como rey del narcotr\u00e1fico internacional.<\/p>\n<p>Hoy se estima que unos veinte millones de personas consumen coca\u00edna en el mundo, un mercado colosal que mueve alrededor de sesenta y seis mil millones de euros al a\u00f1o. \u00bfDe qu\u00e9 manera? Pongamos un ejemplo. Un productor, posiblemente colombiano, vende un kilogramo de coca\u00edna pura. Recibir\u00e1 setecientos d\u00f3lares. Cuando el paquete atraviese Panam\u00e1 costar\u00e1 dos mil quinientos. Ser\u00e1n quince mil en la parte mexicana de la frontera con los Estados Unidos y cinco mil m\u00e1s al otro lado de R\u00edo Grande. En su destino, pongamos por ejemplo Nueva York, habr\u00e1 alcanzado un valor de treinta mil. Y el verdadero negocio comienza ah\u00ed. Ese kilogramo de coca\u00edna pura ser\u00e1 cortado para obtener cuatro veces m\u00e1s producto de mercado, que una vez vendido en peque\u00f1as dosis habr\u00e1 reportado ciento veinte mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico de coca\u00edna, combinado con el del resto de drogas ilegales, supone un negocio superlativo. Tanto, que no es de extra\u00f1ar que a su alrededor se haya creado una monstruosa estructura que, como la hidra, regenera cada cabeza que se le corta. Y, sin embargo, la comunidad internacional se ha propuesto decapitarla, en un esfuerzo que se ha demostrado tan herc\u00faleo como vano. Durante d\u00e9cadas, la llamada guerra contra las drogas se ha centrado exclusivamente en perseguir la oferta, sin tener en cuenta la enorme demanda que la mueve. El objetivo puede ser loable: que la menor cantidad de droga llegue a las calles para que quede fuera del alcance de los consumidores, bien por la propia escasez, bien por el encarecimiento que esta causar\u00eda. Pero para lograrlo se ha criminalizado a campesinos y drogadictos, se han gastado miles de millones de d\u00f3lares en planes de represi\u00f3n que no resultan y, como perversa consecuencia, se ha puesto en manos criminales una formidable f\u00e1brica de dinero capaz de corromper, y ba\u00f1ar en sangre, todo lo que toca.<\/p>\n<p>Es hora de admitir que esta t\u00e1ctica no funciona. En lo que refiere a los consumidores, la coca\u00edna sigue fiel a su cita con quien la busque. A pesar de todos los esfuerzos, la producci\u00f3n se mantiene en cerca de mil toneladas anuales, lo que garantiza su presencia en las calles a precios accesibles, por no hablar de sus suced\u00e1neos baratos y especialmente da\u00f1inos <em>crack<\/em> y paco. Y si miramos a los pa\u00edses que forman parte de las rutas del narcotr\u00e1fico, la situaci\u00f3n se vuelve sangrante. Por dar un solo dato, entre 2007 y 2012 se produjeron en M\u00e9xico setenta mil asesinatos vinculados a esta actividad. Durante la primera parte del siglo XX el comercio de la coca\u00edna fue un negocio legal que transcurri\u00f3 sin causar miles de muertes violencias. Naturalmente existi\u00f3 un problema de adicci\u00f3n en muchos consumidores pero esta cuesti\u00f3n no ha mejorado con la ilegalizaci\u00f3n, de hecho, en cifras, ha empeorado. \u00bfNo nos estaremos equivocando?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.jotdown.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/La-Guardia-Costera-de-Estado-Unidos-incauta-un-cargamente-de-coca.-Foto-Official-US-Navy-Page-Lt.-Cmdr.-Corey-Barker-CC.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"La Guardia Costera de Estado Unidos incauta un cargamente de coca. Foto: Official US Navy Page \/ Lt. Cmdr. Corey Barker (CC)\" src=\"http:\/\/www.jotdown.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/La-Guardia-Costera-de-Estado-Unidos-incauta-un-cargamente-de-coca.-Foto-Official-US-Navy-Page-Lt.-Cmdr.-Corey-Barker-CC.jpg\" width=\"680\" height=\"452\" \/><\/a><\/p>\n<p>La Guardia Costera de Estado Unidos incauta un cargamente de coca. Foto: Official US Navy Page \/ Lt. Cmdr. Corey Barker (CC)<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>-\u00abA Brief History of Cocaine\u00bb, Steven B. Karch, CRC Press, 2\u00ba Ed., 2005.<\/p>\n<p>-\u00abHigh Society: Mind-Altering Drugs in History and Culture\u00bb, Mike Jay, Thames &amp; Hudson, 2010.<\/p>\n<p>-\u00abEl r\u00edo\u00bb, Wade Davis, Editorial Pre-Textos, 2004.<\/p>\n<p>-\u00ab<a href=\"http:\/\/www.tni.org\/sites\/www.tni.org\/files\/download\/losmitosdelacoca.pdf\" target=\"_blank\">Los mitos de la coca<\/a>\u00bb, Drogas y Conflicto Nr. 17, Junio de 2009, Transnational Institute (TNI).<\/p>\n<p><b>&#8211;<\/b>\u00ab<a href=\"http:\/\/www.jotdown.es\/2014\/11\/sobre-la-coca\/%20http:\/\/www.lse.ac.uk\/IDEAS\/publications\/reports\/SR014_Spanish.aspx\" target=\"_blank\">Regulando las Guerras Contra las Drogas<\/a>\u00bb, LSE IDEAS Special Report SR014, Octubre de 2012.<\/p>\n<p>-\u00ab<a href=\"https:\/\/www.unodc.org\/documents\/wdr\/WDR_2010\/1.3_The_globa_cocaine_market.pdf\" target=\"_blank\">The global cocaine market<\/a>\u00bb, United Nation Office on Drugs and Crime (UNODC), 2010.<\/p>\n<p>-\u00ab<a href=\"http:\/\/www.unodc.org\/documents\/wdr2014\/World_Drug_Report_2014_web.pdf\" target=\"_blank\">World Drug Report 2014<\/a>\u00bb, United Nation Office on Drugs and Crime (UNODC), 2014.<\/p>\n<p>-\u00ab<a href=\"http:\/\/eleconomista.com.mx\/columnas\/columna-especial-politica\/2013\/11\/05\/cocaina-produccion-precio\" target=\"_blank\">La coca\u00edna: producci\u00f3n y precio<\/a>\u00ab, Rub\u00e9n Aguilar Valenzuela, El Economista, 6 Noviembre de 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por David Sucunza S\u00e1enz para Jot Down Hoy por hoy, la hoja de coca es una sustancia ilegal. 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