{"id":1443823,"date":"2021-10-05T01:39:24","date_gmt":"2021-10-05T00:39:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1443823"},"modified":"2021-10-05T01:39:24","modified_gmt":"2021-10-05T00:39:24","slug":"las-falacias-de-chile-causas-del-malestar-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2021\/10\/las-falacias-de-chile-causas-del-malestar-popular\/","title":{"rendered":"Las falacias de Chile: causas del malestar popular"},"content":{"rendered":"<p>Por Jorge Molina y Patricio Mery Bell<\/p>\n<p>El movimiento mapuche desde fines de la d\u00e9cada de 1990; el movimiento estudiantil, secundario y universitario: mochilazo, en 2002; revoluci\u00f3n ping\u00fcina, en 2006; movimiento por la educaci\u00f3n p\u00fablica, en 2011; el movimiento \u201cNo + AFP\u201d desde 2016; el \u201cmayo feminista\u201d de 2018; los diversos movimientos socio ambientalistas y de lucha por el agua y los territorios; las luchas y huelga de los profesores en 2018 y el estallido social de 2019 son el fiel reflejo del malestar que lat\u00eda en este falso oasis de crecimiento econ\u00f3mico y estabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El consenso se mov\u00eda en dos direcciones: a) La desigualdad estructural de la sociedad chilena; b) La acumulaci\u00f3n de abusos y alzas en los servicios p\u00fablicos de luz y transportes, de salud (sobre todo, medicamentos), viviendas e incluso de productos de primera necesidad. Se podr\u00edan sumar otras razones, como la precarizaci\u00f3n de los derechos sociales y el creciente endeudamiento de la poblaci\u00f3n, especialmente la m\u00e1s pobre con las tarjetas de cr\u00e9dito, que van desde el supermercado hasta la ropa, el auto y los art\u00edculos electr\u00f3nicos. Las pensiones de hambre y el sistema de AFP, los bajos salarios, el sistema de educaci\u00f3n p\u00fablica, que solo se pudo cambiar parcialmente, el sistema de salud p\u00fablica, el acceso a vivienda, etc.<\/p>\n<p>En suma, las largas sombras de la dictadura implicaron que la pol\u00edtica fuera monopolio de los poderes de facto, especialmente del gran empresariado y de los partidos pol\u00edticos; que la promesa de la transici\u00f3n, de que \u201cla alegr\u00eda ya viene\u201d, solo alcanz\u00f3 para algunos y excluy\u00f3 a las grandes mayor\u00edas, que solo fueron vistas como objeto de pol\u00edticas p\u00fablicas \u2013administradas por variados tecn\u00f3cratas- y nunca como derecho a la participaci\u00f3n y a la iniciativa del propio pueblo.<\/p>\n<p>La actual revuelta en Chile, que comenz\u00f3 contra el alza el pasaje del metro, desnud\u00f3 la realidad de un pa\u00eds que durante a\u00f1os fue tomado como un ejemplo del \u00e9xito neoliberal. El cuestionamiento profundo a la herencia del pinochetismo dej\u00f3 expuesta la miseria y la precarizaci\u00f3n social de millones de personas, mientras que una casta empresarial y pol\u00edtica se enriquece cada d\u00eda m\u00e1s. Una fractura social que parece haber tocado fondo.<\/p>\n<p>Desde 1990 a 2018 Chile pas\u00f3 de una poblaci\u00f3n de 13 a 17 millones de habitantes. En ese lapso tuvo un crecimiento del PIB acumulado del 748 %: de US$33.000 millones de producci\u00f3n de bienes y servicios anuales, a US$280.000 millones. El PIB per c\u00e1pita pas\u00f3 de 4.500 a 23.500 d\u00f3lares. El viejo trauma de la inflaci\u00f3n qued\u00f3 atr\u00e1s, y las crisis externas, como la asi\u00e1tica de 1998 o la del 2008, golpearon pero ninguna termin\u00f3 en cat\u00e1strofe, como la mayor\u00eda de las veces del siglo XX. La pobreza oficial se redujo de un 38,6 % en 1990, al 14,4 % el a\u00f1o 2015 y emergi\u00f3 una nueva clase media.<\/p>\n<p>Estas cifras constituyen un cierto paradigma: la idea del \u201cmilagro chileno\u201d, el \u201cjaguar\u201d de Am\u00e9rica Latina. S\u00edmbolo de crecimiento econ\u00f3mico, estabilidad pol\u00edtica y progreso social.<\/p>\n<p>Sin embargo, detr\u00e1s de esas cifras est\u00e1 oculto el Chile real, de alguna forma desgarrado en contradicciones y antagonismos sociales crecientes en los pilares del capitalismo chileno. No solo son las bases del crecimiento, sino que a la vez las de un creciente malestar social, de profundas aspiraciones sociales y democr\u00e1ticas de millones de j\u00f3venes y trabajadores, mujeres y pueblos oprimidos incapaces de ser satisfechas en los marcos del capitalismo chileno.<\/p>\n<p>El plan econ\u00f3mico de los Chicago Boys hab\u00eda sido esbozado previamente al Golpe del 11 de septiembre de 1973 como un programa econ\u00f3mico frente a la crisis econ\u00f3mica; luego, con sus representantes como ministros de la dictadura, lo aplicar\u00edan contra las masas trabajadoras. Conocido posteriormente como El Ladrillo y como \u201cplan de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d, desde 1978 se vivi\u00f3 una especie de terapia de shock econ\u00f3mico: abrupta reducci\u00f3n del gasto fiscal (liquidando servicios p\u00fablicos, reduciendo gasto en salud, educaci\u00f3n o vivienda, privatizando empresas), dr\u00e1stica disminuci\u00f3n de las importaciones para estabilizar la balanza de pagos, apertura comercial cuasi-absoluta y liberalizaci\u00f3n financiera, unido a una amplia privatizaci\u00f3n de empresas estatales (desde recursos estrat\u00e9gicos, industrias, hasta servicios esenciales, m\u00e1s de 500 empresas entre las que estaban CTC, Endesa, Entel, CAP, LAN).<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito social los principales cambios fueron: 1) el Plan Laboral que intent\u00f3 desarticular legalmente a los trabajadores y el movimiento sindical a trav\u00e9s de un profundo cambio en las relaciones laborales a favor del capital, reflejado actualmente en el C\u00f3digo del Trabajo, con sindicatos chicos y sin peso, negociaciones limitadas y ausencia de efectivo derecho a huelga; 2) la reforma de pensiones con la creaci\u00f3n de las AFP, que destruy\u00f3 el sistema de reparto y se bas\u00f3 en la capitalizaci\u00f3n individual, que tiene como principal objetivo entregar millonarios recursos al mercado de capitales y la bolsa; 3) la reforma en la salud, en la que el sector privado es el principal beneficiario de los recursos estatales, bajo instituciones de salud previsional privadas (ISAPRE) para el fortalecimiento de cl\u00ednicas y negocios, debilitando el Fondo Nacional de Salud (FONASA); 4) la reforma educacional, donde comenz\u00f3 un proceso de privatizaci\u00f3n casi completa de la educaci\u00f3n regulada por la relaci\u00f3n entre oferentes y demandantes de servicios educativos, desmantelando progresivamente la educaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>La primera prueba de fuego de estas medidas fue la crisis econ\u00f3mica de 1982, la mayor que conozca el pa\u00eds en las \u00faltimas d\u00e9cadas, que tuvo como consecuencia una cat\u00e1strofe econ\u00f3mica brutal sobre las masas. El PIB disminuy\u00f3 un 14,3% solo el primer a\u00f1o, el desempleo salt\u00f3 al 30%, la pobreza super\u00f3 el 45%. El r\u00e9gimen devalu\u00f3 el peso en 18% contra las masas trabajadoras, mientras rescataba el sistema bancario privado estatizando las deudas con la intervenci\u00f3n, a la vez que abri\u00f3 otra ronda de venta de empresas estatales como Chilectra y la Compa\u00f1\u00eda de Tel\u00e9fonos. El costo del \u201crescate\u201d fue de 35% el PIB, a base de la deuda p\u00fablica externa, que ya en 1987 alcanz\u00f3 el 86% del PIB.<\/p>\n<p>Es falso que el plan de shock neoliberal trajo mejores condiciones de vida para las masas. Desde 1978 a 1989, las masas trabajadoras vivieron una d\u00e9cada de penuria, crisis y degradaci\u00f3n de sus condiciones. El \u201cshock\u201d catastr\u00f3fico fue el papel sucio que jug\u00f3 la dictadura para sentar las bases del \u201ccrecimiento\u201d de la d\u00e9cada de 1990. Entre 1990 a 1997, el crecimiento anual promedio fue de 7,7 %, un PIB promedio in\u00e9dito de crecimiento en el pa\u00eds. Pero no lleg\u00f3 de \u201cmilagro\u201d, sino de una \u201ccat\u00e1strofe\u201d. Ya entrando en 1998, no terminaban de recuperarse las condiciones pre-crisis y ya llegaban los golpes de la crisis asi\u00e1tica. El \u201cmilagro\u201d para las masas trabajadoras, significaba m\u00e1s una \u201crecuperaci\u00f3n\u201d que un nuevo salto.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de 1980, el plan de shock, implic\u00f3 una enorme apertura al capital extranjero, una privatizaci\u00f3n sin precedentes de los recursos estrat\u00e9gicos y empresas estatales, y un saqueo basado en el principal recurso estrat\u00e9gico del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El cobre y la miner\u00eda, que constituyen la quinta parte de la producci\u00f3n total del pa\u00eds, representan sin embargo casi la mitad de las exportaciones. Es clave, en el marco de una econom\u00eda relativamente peque\u00f1a en el escenario internacional, el rol que juegan las exportaciones y en particular el cobre. Chile es una econom\u00eda basada centralmente en dos bases centrales en la acumulaci\u00f3n del capital: 1) la renta de la miner\u00eda \u2013no es la \u00fanica, pero s\u00ed la principal\u2013, y; 2) la alta tasa de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Ambas condiciones son ampliamente favorables para el desarrollo del capital, extranjero y nacional.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio Nuevas Estimaciones de la Riqueza Regalada a las Grandes Empresas de la Miner\u00eda Privada del Cobre: Chile 2005-2014, la renta econ\u00f3mica, solo de las 10 grandes empresas de la gran miner\u00eda privada, fue de 120.000 millones de d\u00f3lares solo entre el 2005 y 2014. Esto sobre los 10.000 millones de d\u00f3lares de ganancia anuales de estas compa\u00f1\u00edas. Entre ellas predomina el capital extranjero: BHP Billiton o AngloAmerican, junto a otros grupos nacionales como el grupo Luksic con Antofagasta Minerals. El 71 % de la producci\u00f3n est\u00e1 en manos privadas.<\/p>\n<p>Solo la ganancia generada por la renta minera y la explotaci\u00f3n laboral, podr\u00eda financiar la gratuidad universal de la educaci\u00f3n superior, resolver en un a\u00f1o el problema del d\u00e9ficit habitacional y las listas de espera. Sin embargo, son recursos que en su gran mayor\u00eda se fugan al extranjero, y cuyos precios se imponen en la bolsa de metales de Londres en la puja entre las grandes compa\u00f1\u00edas multinacionales. As\u00ed est\u00e1 ocurriendo tambi\u00e9n con el recurso estrat\u00e9gico del litio. En el mar, los recursos est\u00e1n en manos fundamentalmente de 7 familias. Los bosques, con casi 3 millones de hect\u00e1reas en manos de los grupos Matte y Angelini, que controlan la industria de exportaci\u00f3n de la madera.<\/p>\n<p>La apertura econ\u00f3mica de Chile, con 26 Tratados de Libre Comercio, est\u00e1 atada a las exportaciones a China, EE.UU., Europa y Am\u00e9rica Latina, fundamentalmente de: cobre y minerales; madera y celulosa; salm\u00f3n, frutas y vino; y cuyo consumo de bienes de servicio son fundamentalmente importados, desde China, EE.UU. y Europa, y una total dependencia de la importaci\u00f3n de maquinaria frente al desarrollo tecnol\u00f3gico. Un 25 % del PIB se va en importaciones. A trav\u00e9s del DL 600 y la Inversi\u00f3n Extranjera Directa (IED), pr\u00e1cticamente la inversi\u00f3n en su conjunto depende de capitales extranjeros, y un tercio de ella solamente va a la miner\u00eda, y otro tercio en servicios financieros, es decir, en el desarrollo de las finanzas y los bancos (en este caso, el capital extranjero controla casi el 50% del sistema bancario, encabezado por el banco espa\u00f1ol Santander, que tiene una cuota del 20% del mercado financiero; los dem\u00e1s grupos nacionales los principales son BCI y Banco de Chile, en manos de las familias Yarur y Luksic).<\/p>\n<p>As\u00ed, la IED torna en uno de los mecanismos privilegiados del saqueo y la dependencia frente al capital extranjero. El caso de la miner\u00eda, la celulosa y madera, el salm\u00f3n, los vinos y la fruta, no solo casi no hay libre competencia, sino que la concentraci\u00f3n capitalista en un pu\u00f1ado de monopolios (u oligopolios) en las principales ramas de la econom\u00eda depende fundamentalmente de la inversi\u00f3n extranjera de las grandes corporaciones imperialistas, quienes a su vez imponen los precios, y favorecen sus propias exportaciones. Aunque la balanza comercial no sea deficitaria, la dependencia extrema de una materia prima particular (el cobre) y la inversi\u00f3n extranjera, hace a Chile fr\u00e1gil de mayores golpes a la econom\u00eda mundial. El gran ejemplo chileno descansa fundamentalmente en este saqueo, junto a las condiciones favorables de explotaci\u00f3n y precariedad sobre las masas trabajadoras.<\/p>\n<p>La segunda base de la acumulaci\u00f3n, la tasa de explotaci\u00f3n con el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, muestra las paup\u00e9rrimas condiciones a la que est\u00e1n expuestas millones de personas en el pa\u00eds. Seg\u00fan Fundaci\u00f3n SOL, en su informe Los verdaderos sueldos de Chile, el 50% de los trabajadores chilenos gana menos de $380.000 y 7 de cada 10 trabajadores menos de $550.000 l\u00edquidos. El salario m\u00ednimo, de acuerdo a organismos internacionales como la OIT, es catalogado como \u201cmini salario m\u00ednimo\u201d. Mientras en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas desde 1998 la productividad del trabajo creci\u00f3 cerca de un 90%, los salarios reales solo un 20%.<\/p>\n<p>Las pensiones son miserables. El 50 % de las y los jubilados recibe montos inferiores a los $150 mil. Los pensionados en Chile son mayoritariamente pobres, no por nada uno de los movimientos m\u00e1s masivos y con alta popularidad fue el movimiento No + AFP que devel\u00f3 esta cr\u00edtica situaci\u00f3n que afecta a por lo menos 3 millones de ancianos y ancianas.<\/p>\n<p>El estudio de la Fundaci\u00f3n SOL, La pobreza del modelo chileno, la insuficiencia de los ingresos del trabajo y pensiones, hace una medici\u00f3n de la pobreza donde se consideran exclusivamente los ingresos del mundo del trabajo (ingresos laborales y pensiones contributivas): \u201cLa micro simulaci\u00f3n basada en CASEN 2017 confirma la hip\u00f3tesis de que la pobreza en Chile al considerar los ingresos del mundo del trabajo supera con creces al indicador oficialmente divulgado. Para el caso de las mujeres, la pobreza pasa de un 9% a un 31,7% mientras que en los hombres, de un 8,2% a un 26,8%. En el total, la pobreza pasa de un 8,6% a un 29,4%\u201d.<\/p>\n<p>En noviembre de 2017 la l\u00ednea de la pobreza por ingresos en Chile para un hogar promedio de cuatro personas estaba en $417.348. \u201cSi consideramos solo a los asalariados del sector privado que trabajan jornada completa, el 50% gana menos de $402.355, esto quiere decir que ni siquiera podr\u00edan sacar a su grupo familiar de la pobreza\u201d, concluyen en Fundaci\u00f3n SOL. Sumado a esto se registra que casi 1 mill\u00f3n de asalariados no tiene contrato de trabajo y el 80% percibe sueldos inferiores a $420.000. En Chile, los trabajadores y jubilados son pobres.<\/p>\n<p>El acceso al consumo ha sido mediante el endeudamiento de las masas trabajadoras y sectores populares. El monto total de deuda de los hogares llega al 71,1% del ingreso promedio de la clase trabajadora, unos 153.000 millones de d\u00f3lares. De cada 10 pesos de ingreso de las familias, 7 pesos constituyen deuda. Solo en t\u00e9rminos de carga financiera, es decir, aquella porci\u00f3n de ingresos que se destina al pago de intereses y amortizaciones, llega al 25% de los ingresos. El cr\u00e9dito hipotecario (vivienda) alcanza casi el 38% de la deuda, los cr\u00e9ditos de consumo el 18,2% y las casas comerciales, compa\u00f1\u00edas de seguros y cajas de compensaci\u00f3n el 15,5% del ingreso disponible. El 14 % del endeudamiento es con prestamistas no regulados, amigos o familiares (cuentas nacionales BC).<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos del XXI Informe de Deuda Personal Universidad San Sebasti\u00e1n- Equifax, en junio de 2018, se registraron 4,48 millones de deudores morosos. Seg\u00fan el INE, el 70% de los hogares est\u00e1 endeudado. En el caso de los j\u00f3venes entre 18 y 29 a\u00f1os la cifra de endeudamiento supera los 3 millones, alcanzando un 21%, centralmente por educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para poder sostener el crecimiento de la tasa de rentabilidad mediante una mano de obra de salarios relativamente bajos y mayores tendencias a la precarizaci\u00f3n sindical, un aspecto fundamental en la pol\u00edtica neoliberal impuesta en dictadura fue pulverizar la organizaci\u00f3n sindical a trav\u00e9s del Plan Laboral, posteriormente llamado C\u00f3digo del Trabajo. Creado por Jos\u00e9 Pi\u00f1era, tuvo cuatro pilares claves. \u00bfC\u00f3mo hacer que exista un \u201cderecho\u201d laboral sin que los sindicatos, sus negociaciones y huelgas tengan fuerza, o mejor: no existan realmente existiendo formalmente. Un primer punto fue establecer sindicatos y negociaci\u00f3n colectiva centrada en la empresa o establecimiento, y con grupos negociadores para conseguir un cierto paralelismo con los sindicatos. Esto en el marco de excluir a enormes grupos de trabajadores de la negociaci\u00f3n colectiva, como las federaciones y confederaciones, los trabajadores p\u00fablicos, profesores y negando el derecho tambi\u00e9n a negociar a los sectores estrat\u00e9gicos determinados cada 2 a\u00f1os arbitrariamente por el poder ejecutivo (seg\u00fan el art\u00edculo 6.\u00ba del DL 2.758, \u201cno podr\u00e1n declarar la huelga los trabajadores de aquellas empresas que: a) atiendan servicios de utilidad p\u00fablica, o b) cuya paralizaci\u00f3n cause grave da\u00f1o a la salud, al abastecimiento de la poblaci\u00f3n, a la econom\u00eda del pa\u00eds o a la seguridad nacional\u201d). Hoy en d\u00eda, solo el 8% de los trabajadores tiene derecho a negociaci\u00f3n colectiva, y un 2 % de la fuerza laboral tiene instrumentos colectivos de trabajo.<\/p>\n<p>Un segundo aspecto fue el ataque a la huelga como herramienta de lucha. Para esto se impuso el concepto de \u201chuelga que no paraliza\u201d y el reemplazo en huelga que se utiliza hasta la actualidad, ahora \u201cno permitido\u201d aunque s\u00ed aplicado de facto por las empresas, y con \u201cservicios m\u00ednimos\u201d establecidos para los sindicatos.<\/p>\n<p>La despolitizaci\u00f3n sindical y libertad sindical (para formar grupos paralelos al sindicato) fue otro concepto que abord\u00f3 el Plan Laboral. As\u00ed se demuestra en el considerando n.\u00ba 7 del Decreto 2.756, el que plantea de forma expl\u00edcita que \u201ces indispensable que la organizaci\u00f3n sindical sea aut\u00f3noma y despolitizada, para que pueda dedicarse a sus finalidades propias, evitando que sea instrumentalizada por grupos o intereses extra\u00f1os a la propia organizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>No solo las grandes compa\u00f1\u00edas multinacionales del cobre, cuya renta y ganancia es el principal saqueo del pa\u00eds se benefician del falaz milagro econ\u00f3mico chileno, sino tambi\u00e9n son los grandes grupos econ\u00f3micos nacionales, algunos de ellos de d\u00e9cadas de riqueza y acumulaci\u00f3n, y otros tantos que hicieron su fortuna tras la dictadura militar, o los grupos creados con la apertura comercial de los TLC post a\u00f1o 2000. Hay 3 familias: Angelini, Matte y Luksic, que controlan la mitad de los activos cotizados en la Bolsa de Valores de Santiago, y su patrimonio representa casi el 20% del Producto Interno Bruto (PIB).<\/p>\n<p>El 8.\u00b0 Informe de la Riqueza Mundial de 2017, del banco de inversi\u00f3n suizo CreditSuisse, revela que en Chile, dentro de un total de 13 millones de habitantes adultos, existen unas 57.000 personas que tienen m\u00e1s de un mill\u00f3n de d\u00f3lares o m\u00e1s. 79.000 chilenos son parte del 1% m\u00e1s rico del mundo. Seg\u00fan la Fundaci\u00f3n SOL, el 1% de los considerados \u201cocupados\u201d, que son capitalistas (gerentes, directores de empresas y empresarios) o peque\u00f1o-burgues\u00eda alta (m\u00e9dicos, abogados, ingenieros) tiene sueldos superiores a tres millones de pesos, que pueden alcanzar hasta los 30 millones de pesos mensuales. En el otro polo, el 70% de los trabajadores tiene salarios inferiores a $400.000, bajo la canasta b\u00e1sica familiar, y m\u00e1s de 1 mill\u00f3n de jubilados cobran pensiones mis\u00e9rrimas.<\/p>\n<p>Finalmente, el pseudo milagro no llega a todos, y es m\u00e1s bien una quimera para los trabajadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jorge Molina y Patricio Mery Bell El movimiento mapuche desde fines de la d\u00e9cada de 1990; el movimiento estudiantil, secundario y universitario: mochilazo, en 2002; revoluci\u00f3n ping\u00fcina, en 2006; movimiento por la educaci\u00f3n p\u00fablica, en 2011; el movimiento \u201cNo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2052,"featured_media":1443824,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11389,81,161,67],"tags":[54626,29,816],"class_list":["post-1443823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-contenido-original","category-economia-es","category-opiniones","category-sudamerica","tag-brecha-economica","tag-chile","tag-pobreza-es"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.1.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las falacias de Chile: causas del malestar popular<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Por Jorge Molina y Patricio Mery Bell El movimiento mapuche desde fines de la d\u00e9cada de 1990; 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