{"id":1421680,"date":"2021-08-31T01:20:12","date_gmt":"2021-08-31T00:20:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1421680"},"modified":"2021-08-31T01:20:12","modified_gmt":"2021-08-31T00:20:12","slug":"las-dos-orillas-una-nota-chovinista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2021\/08\/las-dos-orillas-una-nota-chovinista\/","title":{"rendered":"Las dos orillas (una nota chovinista)"},"content":{"rendered":"<p><em>por Aram Aharonian<\/em><\/p>\n<p>La culpa la tienen los gallegos, los conquistadores. El solar en el que est\u00e1 emplazada la Casa Rosada fue, durante toda la historia de Buenos Aires, la sede de las distintas y sucesivas autoridades pol\u00edticas que gobernaron el pa\u00eds desde que en\u00a0 1580 Juan de Garay se le dio por fundarla. O sea, la diferencia viene de la \u00e9poca de la colonia. Santa Mar\u00eda del Buen Ayre comenz\u00f3 viviendo del contrabando y del tr\u00e1fico de esclavos.<\/p>\n<p>O sea, los esclavistas y los contrabandistas eran, en aquellas \u00e9pocas del miri\u00f1aque, las personas m\u00e1s distinguidas de la aldea, apellidos \u201cilustres\u201d, algunos de los cuales llegan hasta estos pand\u00e9micos d\u00edas, tras beneficiarse de todos los gobiernos olig\u00e1rquicos, civiles o militares. Los del puerto impusieron su supremac\u00eda, su superioridad, gracias al puerto, claro.<\/p>\n<p>Pero, dicen los historiadores, que el puerto ni siquiera ten\u00eda muelle. Cuenta Santiago Varela (no por haberlo presenciado) que era un puerto al que hab\u00eda que llegar en carro tirado por mulas o caballos. \u201cIncluso G\u00fcemes en 1806 se dio el lujo de abordar una goleta inglesa, no desde otro barco, \u00a1sino con una carga de caballer\u00eda!. Fue la primera vez que un caballo escuch\u00f3 gritar \u00a1Al abordaje\u00b4\u201d.<\/p>\n<p>Fue G\u00fcemes, o mejor dicho el salte\u00f1o Mart\u00edn Miguel Juan de Mata G\u00fcemes Montero de Goyechea y la Corte, h\u00e9roe de la independencia, \u00a0que con muy escasos recursos libr\u00f3 una constante guerra de guerrilla, la Guerra Gaucha, deteniendo seis invasiones del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. Dec\u00eda, era G\u00fcemes, no Sandok\u00e1n.<\/p>\n<p>Los descendientes de los contrabandistas y esclavistas viajaban a Francia y se tra\u00edan arquitectos capaces de reproducir en Buenos Aires las mansiones, con materiales, plater\u00eda y manteler\u00eda europeas (adem\u00e1s de alguna cocotte, claro). Quer\u00eda ser la Paris del Sur, tanto que algunos a\u00f1os despu\u00e9s a las alienadas autoridades de la ciudad se les dio por tirar abajo las alas del Cabildo para poder abrir avenidas y diagonales.<\/p>\n<p>Palacios y petit hoteles son parte de la tradicional Buenos Aires a\u00fan hoy. La culpa de que se haya desarrollado as\u00ed la tienen los orientales, los de la Banda Oriental, que se les dio por reconquistar en 1806 la ciudad del Buen Ayre, que hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los soldados ingleses (los comerciantes y las empresas no se fueran nunca del puerto).<\/p>\n<p>Y Buenos Aires comenz\u00f3 a crecer de espaldas al r\u00edo de la Plata, mientras Montevideo se expand\u00eda de cara al estuario: su vida siempre fue -y es- de cara a las ramblas. Ni el puerto respet\u00f3 la seudo piqueta del progreso en Buenos Aires, los barcos fueron desapareciendo del puerto y aparecieron edificios de 30, 40 pisos, cuya tarea principal es tapar el r\u00edo para el resto de la ciudad. Para poder mirar la costa uruguaya en una ma\u00f1ana despejada, hay que tener mucha plata, habitaran en uno de esos monstruos que imitan a grandes edificios de ciudades que nada tienen que ver con nuestra idiosincracia.<\/p>\n<p>\u00bfO s\u00ed?. El porte\u00f1o promedio jam\u00e1s ve el r\u00edo, el montevideano convive con \u00e9l, con sus playas, con sus ramblas. Es m\u00e1s, en 1973 llegu\u00e9 a conocer una playa en la Costanera Norte llamada Saint Tropez (siempre queriendo imitar a los franceses), una verdadera olla de agua sucia frente al monumento de Lola Mora, all\u00ed donde ahora aparece el Parque Ecol\u00f3gico. Hoy, el gobierno neoliberal de la ciudad quiere construir edificios en los terrenos p\u00fablicos al lado del r\u00edo, para que sus inmobiliarias hagan sus negocios, a cinco mil d\u00f3lares el metro cuadrado.<\/p>\n<p>Por ahora, la gente se lo ha impedido. Algunos, en defensa de los espacios p\u00fablicos, otros porque temen que alg\u00fan avi\u00f3n no le emboque al Aeroparque Metropolitano. Pero seguramente habr\u00e1 quien proponga desde los medios hegem\u00f3nicos trasladar el aeropuerto a alguna localidad lejana, para que no moleste a los nuevos ricos porte\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero la piqueta del progreso, que nos dej\u00f3 sin el Conventillo del Medio en Montevideo, en manos del gobierno neoliberal de la ciudad de Buenos Aires acaba de asesinar al \u00faltimo potrero porte\u00f1o, en el Parque Centenario, de cara al Hospital naval, donde a cualquier hora del d\u00eda hab\u00eda gente jugando al f\u00fatbol y ahora amenazan con torres de apartamentos con amenities.<\/p>\n<p>Lo cierto es que siempre, los que viv\u00edan al este de los r\u00edos Uruguay y de la Plata, fueron orientales: primero cuando viv\u00edan en la Banda Oriental del virreinato del R\u00edo de la Plata y luego, cuando en 1825 los ingleses deciden que se deb\u00eda declarar la independencia de ese estado tap\u00f3n que hab\u00edan creado, y le ponen el nombre de Rep\u00fablica Oriental del Uruguay. Orientales en la vida, y en la muerte tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda que en la noche del 18 de abril de 1825, Juan Antonio Lavalleja, y sus 32 hombres (conocidos luego como los 33 Orientales) embarcaron y avanzaron cuidadosamente por las islas del delta del rio Paran\u00e1, evitando la vigilancia de la flota brasile\u00f1a, cruzaron el r\u00edo Uruguay en dos lanchas y desembarcaron en la Playa de la Agraciada, donde desplegaron la bandera de tres franjas horizontales roja, azul y blanca, colores tradicionalmente usados desde los tiempos del Pepe Artigas, con la inscripci\u00f3n Libertad o Muerte.<\/p>\n<p>Hac\u00eda meses que los orientales preparaban el cruce para comenzar la liberaci\u00f3n de la Banda Oriental del dominio brasile\u00f1o, pero \u2013cuenta la leyenda negra- a Lavalleja y sus hombres les gustaban las pulper\u00edas, las payadas \u2013Juan Antonio era uno de los guitarreros que no dejaban dormir a los espa\u00f1oles en el Sitio de Montevideo- , las vidalas, el vino, y la invasi\u00f3n no fue tan planificada sino que fue apurada por el ultim\u00e1tum que le dieron los hacendados argentinos que financiaban la expedici\u00f3n y la compra de caballos, del otro lado del r\u00edo, a los hermanos Ruiz.<\/p>\n<p>La broma de los uruguayos es que los 33 orientales eran 34, con el que sac\u00f3 la foto (el \u00f3leo de Juan Manuel Blanes que no falta en ninguna escuela).<\/p>\n<p>Pucha. Uno va a Wikipedia y se entera que Montevideo est\u00e1 catalogado como una ciudad global de categor\u00eda \u00abbeta\u00bb. Se posiciona como la s\u00e9ptima urbe de Latinoam\u00e9rica y la 73 del mundo. Fue la octava ciudad m\u00e1s visitada de Am\u00e9rica Latina por extranjeros en 2013. Ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida de dicha regi\u00f3n en 2018, puesto que ha mantenido cada a\u00f1o desde 2006 (hasta la llegada de Cuquito Lacalle y su banda neoliberal al gobierno).<\/p>\n<p>Y uno sabe que el Uruguay no es un r\u00edo, sino un cielo azul que viaja, pintor de nubes, caminos, con sabor a mieles ruanas\u2026 como dir\u00eda An\u00edbal Zampayo.<\/p>\n<p>Montevideo pas\u00f3 de mano continuamente. Cuenta la historia que el 22 de noviembre de 1723, el portugu\u00e9s Manuel de Freytas Fonseca fund\u00f3 el fuerte de Montevideo. El 22 de enero de 1724 los espa\u00f1oles de Buenos Aires, organizada por el gobernador espa\u00f1ol en esa ciudad, Bruno Mauricio de Zabala, desplazaron a los portugueses y comenzaron a poblar la zona con seis familias provenientes del otro lado del charco.<\/p>\n<p>Obviamente, su importancia como principal puerto del virreinato le granje\u00f3 en varias oportunidades enfrentamientos con la capital, Buenos Aires.\u00a0 Una rivalidad que comenz\u00f3 hace apenas 245 a\u00f1os. Pero siempre los espa\u00f1oles fueron los que metieron la pata. El 3 de febrero de 1807 las tropas inglesas al mando del general Samuel Aychamuty ocuparon la ciudad, que fue reconquistada por las tropas enviadas por Montevido, que pas\u00f3 a ser \u201cla muy fiel y reconquistadora\u201d. Lo que no me qued\u00f3 en claro es si los se\u00f1oritos porte\u00f1os realmente quer\u00edan librarse de los ingleses.<\/p>\n<p>A Montevideo lo descubrieron los portugueses, dicen:\u00a0 Monte vide eu, grit\u00f3 el marino, dicen unos, Monte VI de este a oeste, alegan otros.\u00a0 Montevideo qu\u00e9 lindo te veo, con tu Cerro y la fortaleza, cantaban en los carnavales de los a\u00f1os 50. El Cerro tiene 132 metros de altitud y es un granito que se destaca en la lisa orograf\u00eda de un pa\u00eds cuya altura mayor es\u00a0 la del Cerro de las \u00c1nimas, oficialmente de 501 metros de altura (as\u00ed puede figurar en los mapas), pero que en realidad no llega a esa altitud.<\/p>\n<p>Puerto de inmigrantes que ven\u00edan a Am\u00e9rica y ca\u00edan en Montevideo, del que nunca hab\u00edan o\u00eddo hablar, a trabajar en sus frigor\u00edficos cargando medias reses. Pero, de todas formas, una ciudad hecha de cara al mar (bueno, al r\u00edo), aprovechando las playas que bordean la amplia bah\u00eda y siguen hasta que el r\u00edo se convierten en Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, 125 kil\u00f3metros al este, justo ah\u00ed donde los porte\u00f1os con plata van a veranear, Punta del Este.<\/p>\n<p>Montevideo del delantal o t\u00fanica y mo\u00f1o para que todos los ni\u00f1os fueran iguales en la escuela, la de silencio-hospital, dir\u00eda Mario Benedetti. No es nada raro que uno vea a un se\u00f1or salir de su oficina con un portafolios o bolso, caminar unas cuadras, quitarse la ropa, quedarse en traje de ba\u00f1o. Ni que del bolso o portafolios aparezca un termo y un mate.<\/p>\n<p>O que en cualquier estaci\u00f3n los muchachos, los viejos, los ni\u00f1os, aprovechen las anchas veredas de la rambla para sentarse a tomar unos mates, alguna cerveza, comer algunos bizcochos o s\u00e1ndwiches de salame y queso, reunirse con amigos, con la familia, con los compa\u00f1eros; mirar las gaviotas y el atardecer, mientras hablan de f\u00fatbol, de pol\u00edtica, de los hijos, de la novia o el novio, de lo de todos los d\u00edas. Alguna vez tambi\u00e9n hablaron de librarse de la dictadura.<\/p>\n<p>En ese mismo puerto de Montevideo, el 25 de febrero de 1833 fueron embarcados Mar\u00eda Micaela Guyunusa, embarazada de dos meses, \u00a0Laureano Tacuab\u00e9 Mart\u00ednez, el cacique Vaimaca Pir\u00fa y el cham\u00e1n Senacua Senaqu\u00e9, ind\u00edgenas charr\u00faas, para ser exhibidos y estudiados en un zool\u00f3gico humano de Par\u00eds, y evaluados por los miembros de la Academia de Ciencias de Francia, por orden del primer presidente uruguayo, Fructuoso Rivera, quien ya hab\u00eda encabezado la matanza de indios en la batalla de Salsipuedes, vendiendo como esclavos a los sobrevivientes.<\/p>\n<p>El grupo es conocido en Uruguay como \u201clos \u00faltimos charr\u00faas\u201d. En el env\u00edo se inclu\u00edan tambi\u00e9n un par de \u00f1and\u00faes, considerados \u00a0tan ex\u00f3ticos como los ind\u00edgenas y todos fueron introducidos en Francia sin siquiera cumplir con los requisitos legales de la \u00e9poca. La historia de su desgracia, convertida en leyenda, marc\u00f3 toda la historia del nuevo pa\u00eds-tap\u00f3n, que un lustro antes hab\u00edan \u201cinventado\u201d los ingleses. Hoy s\u00f3lo se los recuerda en un monumento, en las riberas del arroyo Miguelete, de espaldas al Rosedal.<\/p>\n<p>La revancha lleg\u00f3 en los primeros Juego Ol\u00edmpicos de la modernidad, precisamente en Par\u00eds, en 1924. La primera pr\u00e1ctica de los \u201csalvajes\u201d uruguayos (seg\u00fan la prensa parisina), fue una humorada: los jugadores, con el inolvidable Jos\u00e9 Nazazzi a la cabeza, salieron a\u00a0 la cancha con plumas en la cabeza, y reventaban la pelota lo m\u00e1s lejos que pod\u00edan. Moraleja: vencieron 7-0 a Yugoslavia, 3-0 a Estados Unidos, 5-1 a Francia, 2-1 a Holanda y 3-0 a Suiza en la final: los descendientes de Guyunusa, Tacuab\u00e9, Vaimaca y Senacua, \u00a0fueron los primeros campeones ol\u00edmpicos de f\u00fatbol\u2026<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi tres siglos, uno aprende que uruguayo que triunfe en Buenos Aires pasa a ser rioplatense. Perdemos todo aquello de anarquistas-conservadores, que no nos guste que nadie nos mande\u2026y tampoco nos gusta cambiar. En realidad los uruguayos vivimos en una continua contradicci\u00f3n con lo que fue el pa\u00eds o lo que fuimos como pueblo. Porque no fuimos uruguayos sino orientales, de la Rep\u00fablica Oriental del Uruguay (Rodel\u00fa, para los amigos).<\/p>\n<p>Pero cambia, todo cambia: estamos orgullosos del puerto de Montevideo, pero h\u00e9te aqu\u00ed que est\u00e1 en manos de una trasnacional belga hasta las carnestolendas griegas, al igual que toda la ribera de los r\u00edos entregada a las forestales-papeleras n\u00f3rdicas, para que nos dejen sin agua ni vegetaci\u00f3n. Dec\u00eda Galeano que tenemos cierta tendencia a creer que nuestro pa\u00eds existe, pero que el mundo no se entera. Yo les contestaba que el Uruguay es s\u00f3lo un estado de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Pero, en Buenos Aires, para ver un poco de r\u00edo hay que pasar por per\u00edmetros portuarios de dudosa seguridad, atravesar zonas industriales y evitar que un tren de carga o un cami\u00f3n de doble tracci\u00f3n te pise. Pero es cierto que van sacando los barcos del puerto, pero no por higiene, sino para poder construir edificios de 30 pisos que cumplan su cometido de taparle el r\u00edo al resto de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Me consta que hay muchos, muchos porte\u00f1os que nunca vieron el r\u00edo. \u00a1Pobres!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Aram Aharonian La culpa la tienen los gallegos, los conquistadores. 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