{"id":1418766,"date":"2021-08-24T19:26:13","date_gmt":"2021-08-24T18:26:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1418766"},"modified":"2021-08-24T19:26:13","modified_gmt":"2021-08-24T18:26:13","slug":"afganistan-el-fin-de-la-ocupacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2021\/08\/afganistan-el-fin-de-la-ocupacion\/","title":{"rendered":"Afganist\u00e1n, el fin de la ocupaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Por Nancy Lindisfarne y Jonathan Neale &#8211; Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s por S. Segu\u00ed (Tlaxcala), publicado por Politika<\/p>\n<p><em>En Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos se escriben muchas tonter\u00edas sobre Afganist\u00e1n. La mayor\u00eda de estas tonter\u00edas ocultan una serie de verdades importantes:<\/em><\/p>\n<p><em>En primer lugar, que los talibanes han derrotado a Estados Unidos.<\/em><\/p>\n<p><em>En segundo lugar, que los talibanes han vencido porque tienen m\u00e1s apoyo popular.<\/em><\/p>\n<p><em>En tercer lugar, ello no se debe a que la mayor\u00eda de los afganos amen a los talibanes sino a que la ocupaci\u00f3n estadounidense ha sido insoportablemente cruel y corrupta.<\/em><\/p>\n<p><em>En cuarto lugar, la Guerra contra el Terror tambi\u00e9n ha sido derrotada pol\u00edticamente en Estados Unidos. La mayor\u00eda de los estadounidenses est\u00e1n ahora a favor de la retirada de Afganist\u00e1n y en contra de m\u00e1s guerras extranjeras.<\/em><\/p>\n<p><em>En quinto lugar, estamos ante un punto de inflexi\u00f3n en la historia del mundo. La mayor potencia militar mundial ha sido derrotada por el pueblo de un pa\u00eds peque\u00f1o y desesperadamente pobre, lo cual debilitar\u00e1 el poder imperial estadounidense en todo el mundo<\/em><\/p>\n<p><em>En sexto lugar, la ret\u00f3rica de salvar a las mujeres afganas se ha utilizado ampliamente para justificar la ocupaci\u00f3n, y muchas feministas de Afganist\u00e1n han elegido el lado de la ocupaci\u00f3n. El resultado es una tragedia para el feminismo.<\/em><\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo desarrolla estos puntos. Como se trata de un art\u00edculo breve, afirmamos m\u00e1s de lo que demostramos. Pero hemos escrito mucho sobre g\u00e9nero, pol\u00edtica y guerra en Afganist\u00e1n desde que hicimos trabajo de campo all\u00ed como antrop\u00f3logos hace casi cincuenta a\u00f1os. Al final de este art\u00edculo ofrecemos enlaces a gran parte de este trabajo que permiten explorar nuestros argumentos con m\u00e1s detalle [1].<\/em><\/p>\n<p>Una victoria militar<\/p>\n<p>Se trata de una victoria militar y pol\u00edtica de los talibanes. Es una victoria militar porque los talibanes han ganado la guerra. Desde hace al menos dos a\u00f1os, las fuerzas gubernamentales afganas \u2013el ej\u00e9rcito nacional y la polic\u00eda\u2014 han estado perdiendo cada mes m\u00e1s miembros, muertos y heridos, que los efectivos que reclutaban. As\u00ed que esas fuerzas se reduc\u00edan.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos diez a\u00f1os, los talibanes han ido tomando el control de cada vez m\u00e1s pueblos y algunas ciudades. En los \u00faltimos doce d\u00edas han tomado todas las ciudades.<\/p>\n<p>No ha sido un avance rel\u00e1mpago a trav\u00e9s de las ciudades y luego hacia Kabul. La gente que tom\u00f3 cada ciudad llevaba mucho tiempo en los alrededores, en las aldeas, esperando el momento. Lo significativo es que, en el norte, los talibanes hab\u00edan estado reclutando constantemente a tayikos, uzbekos y \u00e1rabes.<\/p>\n<p>Esta es tambi\u00e9n una victoria pol\u00edtica para los talibanes, ya que ninguna insurgencia guerrillera en el mundo puede obtener tales victorias sin el apoyo popular. Pero quiz\u00e1s apoyo no sea la palabra correcta, es m\u00e1s bien que los afganos han tenido que elegir un bando y son m\u00e1s los que han elegido el lado de los talibanes que el de los ocupantes estadounidenses. No todos, s\u00f3lo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son m\u00e1s los afganos que han elegido el lado de los talibanes que el del gobierno del presidente Ashraf Ghani. De nuevo, no todos, pero s\u00ed m\u00e1s que los que apoyan a Ghani. Y m\u00e1s afganos han elegido ponerse del lado de los talibanes que de los antiguos se\u00f1ores de la guerra. La derrota de Dostum en Sheberghan y de Ismail Khan en Herat es una prueba contundente de ello.<\/p>\n<p>Los talibanes de 2001 eran mayoritariamente pastunes y su pol\u00edtica era chovinista. En 2021, combatientes talibanes de muchas etnias han tomado el poder en zonas dominadas por uzbekos y tayikos, con la importante excepci\u00f3n de las zonas dominadas por los hazara en las monta\u00f1as centrales. Volveremos a hablar de esta excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por supuesto, no todos los afganos han decidido ponerse del lado de los talibanes. Esta es una guerra contra los invasores extranjeros, pero tambi\u00e9n es una guerra civil. Muchos han luchado para los estadounidenses, el gobierno o los se\u00f1ores de la guerra, y muchos m\u00e1s han llegado a compromisos con ambos bandos para sobrevivir. Y otros tantos no estaban seguros de qu\u00e9 lado tomar y est\u00e1n a la espera, con diferentes mezclas de miedo y esperanza hacia el futuro.<\/p>\n<p>Dado que se trata de una derrota militar para la potencia estadounidense, los llamamientos a Biden para que haga esto o aquello son simplemente una tonter\u00eda. Si las tropas estadounidenses hubieran permanecido en Afganist\u00e1n, habr\u00edan tenido que rendirse o morir, lo que hubiera sido una humillaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s grave para el poder estadounidense que la debacle actual. Biden, como Trump antes que \u00e9l, se qued\u00f3 sin opciones.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 tantos afganos optaron por los talibanes<\/p>\n<p>El hecho de que m\u00e1s personas hayan elegido a los talibanes no significa que la mayor\u00eda de los afganos apoyen necesariamente a aqu\u00e9llos. Significa que, dadas las limitadas opciones disponibles, \u00e9sta ha sido su opci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>La respuesta breve es que los talibanes son la \u00fanica organizaci\u00f3n pol\u00edtica importante que lucha contra la ocupaci\u00f3n estadounidense, y la mayor\u00eda de los afganos han llegado a odiar esa ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No siempre fue as\u00ed. Estados Unidos envi\u00f3 por primera vez aviones bombarderos y algunas tropas a Afganist\u00e1n un mes despu\u00e9s del 11-S. Estados Unidos cont\u00f3 con el apoyo de las fuerzas de la Alianza del Norte, una coalici\u00f3n de se\u00f1ores de la guerra no pastunes del norte del pa\u00eds. Pero los soldados y los l\u00edderes de la Alianza no estaban realmente dispuestos a luchar junto a los estadounidenses. Dada la larga historia de resistencia afgana a la invasi\u00f3n extranjera, la m\u00e1s reciente a la ocupaci\u00f3n rusa de 1980 a 1987, hubiera sido demasiado vergonzoso.<\/p>\n<p>Por otro lado, sin embargo, casi nadie estaba dispuesto a luchar para defender al gobierno talib\u00e1n entonces en el poder. Las tropas de la Alianza del Norte y los talibanes se enfrentaron en una guerra falsa. Entonces, Estados Unidos, los brit\u00e1nicos y sus aliados extranjeros comenzaron a bombardear.<br \/>\nLos servicios militares y de inteligencia paquistan\u00edes negociaron poner fin al callej\u00f3n sin salida: se permitir\u00eda a Estados Unidos tomar el poder en Kabul e instalar un presidente de su elecci\u00f3n. A cambio, se permitir\u00eda a los l\u00edderes y a las bases talibanes regresar a sus aldeas o exiliarse al otro lado de la frontera, en Pakist\u00e1n.<\/p>\n<p>Por razones obvias, este acuerdo no fue muy publicitado en Estados Unidos y Europa en su momento, pero nosotros informamos sobre \u00e9l y fue ampliamente entendido en Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>La mejor prueba de este acuerdo negociado es lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s. Durante dos a\u00f1os no hubo resistencia a la ocupaci\u00f3n estadounidense. Ninguna, en ninguna poblaci\u00f3n, y muchos miles de antiguos talibanes permanecieron en sus aldeas.<\/p>\n<p>Es algo extraordinario. Pensemos en el contraste con Iraq, donde la resistencia fue generalizada desde el primer d\u00eda de la ocupaci\u00f3n, en 2003. O pensemos en la invasi\u00f3n rusa de Afganist\u00e1n en 1979, que se encontr\u00f3 con el mismo muro de ira.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n no era simplemente que los talibanes no luchaban. Era que la gente com\u00fan, incluso en la zona de m\u00e1s influencia de los talibanes en el sur, se atrevi\u00f3 a esperar que la ocupaci\u00f3n estadounidense trajera la paz a Afganist\u00e1n y desarrollara la econom\u00eda para acabar con la terrible pobreza.<\/p>\n<p>La paz era crucial. En 2001 los afganos llevaban veintitr\u00e9s a\u00f1os atrapados en la guerra, primero una guerra civil entre comunistas e islamistas, luego una guerra entre islamistas e invasores sovi\u00e9ticos, despu\u00e9s una guerra entre se\u00f1ores de la guerra islamistas, y luego una guerra en el norte del pa\u00eds entre se\u00f1ores de la guerra islamistas y los talibanes.<\/p>\n<p>Veintitr\u00e9s a\u00f1os de guerra hab\u00edan tra\u00eddo muerte, mutilaci\u00f3n, exilio y campos de refugiados, pobreza, muchos tipos de dolor y un miedo y una ansiedad interminables. Quiz\u00e1s el mejor libro sobre lo que se sent\u00eda en esos momentos es el de Klaits y Gulmanadova Klaits, Love and War in Afghanistan (2005). La gente esperaba la paz desesperadamente. En 2001, incluso los partidarios de los talibanes consideraban que una mala paz era mejor que una buena guerra.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Estados Unidos era un pa\u00eds fabulosamente rico y muchos pensaron que la ocupaci\u00f3n podr\u00eda conducir a un desarrollo que los rescatara de la pobreza.<\/p>\n<p>Los afganos esperaron, pero Estados Unidos les trajo la guerra, no la paz<\/p>\n<p>Los militares estadounidenses y brit\u00e1nicos instalaron bases en las aldeas y las peque\u00f1as ciudades del nucleo central de influencia talib\u00e1n, es decir las zonas principalmente pastunes del sur y el este. A estas unidades nunca se les inform\u00f3 del acuerdo informal negociado entre los estadounidenses y los talibanes. No se les pod\u00eda decir, porque eso dejar\u00eda en una situaci\u00f3n vergonzosa al gobierno del presidente Bush. As\u00ed que las unidades estadounidenses consideraron que su misi\u00f3n consist\u00eda en erradicar a los \u201cmalos\u201d restantes, que obviamente segu\u00edan all\u00ed.<\/p>\n<p>Las incursiones nocturnas, reventando puertas, humillando y aterrorizando a las familias, llev\u00e1ndose a los hombres para ser torturados para obtener informaci\u00f3n sobre otros \u201cmalos\u201d. Fue aqu\u00ed, y en otros agujeros negros de todo el mundo, donde los militares y los servicios de inteligencia estadounidenses desarrollaron nuevas formas de tortura que el mundo vislumbrar\u00eda brevemente en Abu Ghraib, la prisi\u00f3n estadounidense de Iraq.<\/p>\n<p>Algunos de los detenidos eran talibanes que no hab\u00edan combatido, otros eran simplemente personas denunciadas ante los estadounidenses por enemigos locales que codiciaban sus tierras o ten\u00edan cuentas pendientes con ellos.<\/p>\n<p>Las memorias del soldado estadounidense Johnny Rico, Blood Makes the Grass Grow Green, ofrecen una narraci\u00f3n \u00fatil de lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s. Familiares y aldeanos indignados comenzaron a disparar a los estadounidenses en la oscuridad, militares estadounidenses siguieron derribando m\u00e1s puertas y torturando a m\u00e1s hombres, la poblaci\u00f3n sigui\u00f3 dispar\u00e1ndoles. Ante ello, los estadounidenses ped\u00edan ataques a\u00e9reos y sus bombas mataban a una familia tras otra. La guerra volvi\u00f3 al sur y al este del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las desigualdades y la corrupci\u00f3n se dispararon<\/p>\n<p>Los afganos hab\u00edan confiado en un desarrollo que pudiera mejorar la vida tanto a los ricos como a los pobres, parec\u00eda algo tan obvio y tan f\u00e1cil de hacer. El problema es que no entend\u00edan la pol\u00edtica exterior estadounidense. Y tampoco entend\u00edan la profunda dedicaci\u00f3n que tiene el 1% en Estados Unidos al desarrollo de las desigualdades en su propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>As\u00ed que el dinero estadounidense empez\u00f3 a llegar en grandes cantidades a Afganist\u00e1n, pero fue a parar a la gente del nuevo gobierno encabezado por Hamid Karzai; fue a parar a la gente que trabajaba con los estadounidenses y las tropas de ocupaci\u00f3n de otras naciones; y fue a parar a los se\u00f1ores de la guerra y a s\u00e9quitos, profundamente implicados en el comercio internacional de opio y hero\u00edna, un comercio facilitado por la CIA y el ej\u00e9rcito pakistan\u00ed. Fue a parar a las personas que ten\u00edan la suerte de poseer casas de lujo bien defendidas en Kabul que pod\u00edan alquilar al personal extranjero expatriado, y tambi\u00e9n fue a parar a los hombres y mujeres que trabajaban en ONG financiadas con fondos extranjeros.<\/p>\n<p>Por supuesto, todos estos grupos se solapaban.<br \/>\nLos afganos estaban acostumbrados desde hac\u00eda tiempo a la corrupci\u00f3n. La consideraban inevitable y a la vez la odiaban, pero ahora su magnitud no ten\u00eda precedentes. Y a los ojos de la poblaci\u00f3n pobre y de ingresos medios, toda esta nueva y obscena riqueza, no importa c\u00f3mo se hubiera obtenido, aparec\u00eda como corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la pasada d\u00e9cada, los talibanes han ofrecido dos cosas en todo el pa\u00eds: la primera es la ausencia de corrupci\u00f3n, del mismo modo como no fueron corruptos cuando estuvieron en el poder antes de 2001. Son la \u00fanica fuerza pol\u00edtica del pa\u00eds de la que se puede decir esto con certeza.<\/p>\n<p>Lo fundamental es que los talibanes han gestionado un sistema judicial honesto en las zonas rurales bajo su control. Su reputaci\u00f3n es tan reconocida que muchas personas involucradas en juicios civiles en las ciudades han acordado por ambas partes acudir a los jueces talibanes en el campo. Esto les permite una justicia r\u00e1pida, barata y justa sin necesidad de sobornos masivos. Como la justicia es equivativa, ambas partes pueden vivir con ella.<\/p>\n<p>Para los habitantes de las zonas controladas por los talibanes, la justicia imparcial es tambi\u00e9n una protecci\u00f3n contra la desigualdad. Cuando los ricos son capaces de sobornar a los jueces, pueden hacer lo que quieran con los pobres. La tierra era lo m\u00e1s importante. Los hombres ricos y poderosos, los se\u00f1ores de la guerra y los funcionarios del gobierno pod\u00edan apoderarse, robar o enga\u00f1ar para hacerse con el control de las tierras de los peque\u00f1os agricultores y oprimir a los aparceros, a\u00fan m\u00e1s pobres. Pero era de convencimiento general que los jueces talibanes estaban dispuestos a dictar sentencia a favor de los pobres.<\/p>\n<p>El odio a la corrupci\u00f3n, la desigualdad y la ocupaci\u00f3n se mezclaban.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s<\/p>\n<p>De 2001, cuando los talibanes cayeron en manos de los estadounidenses tras el 11-S, hace ya veinte a\u00f1os. En veinte a\u00f1os de guerra y crisis se han producido importantes cambios en los movimientos pol\u00edticos de masas. Los talibanes han aprendido y han cambiado, como no pod\u00eda ser de otra manera. Muchos afganos y expertos extranjeros lo han comentado, y Giustozzi (ver abajo) es el autor de la \u00fatil expresi\u00f3n\u00a0neotalib\u00e1n\u00a0[2].<\/p>\n<p>Este cambio, tal y como se presenta p\u00fablicamente, tiene varios aspectos. Los talibanes se han dado cuenta de que el chovinismo past\u00fan era una gran debilidad. Ahora, hacen hincapi\u00e9 en que son musulmanes, hermanos de todos los dem\u00e1s musulmanes, y que quieren y tienen el apoyo de los musulmanes de muchos grupos \u00e9tnicos.<\/p>\n<p>Pero en los \u00faltimos a\u00f1os se ha producido una amarga divisi\u00f3n en las fuerzas talibanes: una minor\u00eda de combatientes y simpatizantes talibanes se ha aliado con el Estado Isl\u00e1mico. La diferencia es que el Estado Isl\u00e1mico lanza ataques terroristas contra chiitas, sijs y cristianos. Los talibanes de Pakist\u00e1n hacen lo mismo, al igual que la peque\u00f1a red Haqqani, patrocinada por los servicios de inteligencia pakistan\u00edes. Pero la mayor\u00eda de los talibanes han sido fiables en la condena de esos ataques.<\/p>\n<p>Volveremos sobre esta divisi\u00f3n m\u00e1s adelante, ya que tiene implicaciones para lo que suceder\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Los nuevos talibanes tambi\u00e9n han destacado su preocupaci\u00f3n por los derechos de la mujer. Afirman que aceptan la m\u00fasica y los v\u00eddeos, y han moderado los aspectos m\u00e1s feroces y puritanos de su anterior gobierno. Ahora afirman una y otra vez que quieren gobernar en paz, sin vengarse de la gente del r\u00e9gimen anterior.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil saber cu\u00e1nto de ello es propaganda y cu\u00e1nto es verdad. Adem\u00e1s, lo que suceda de ahora en adelante depender\u00e1 en gran medida de lo que ocurra con la econom\u00eda y de las acciones de las potencias extranjeras. Sobre este punto hablaremos m\u00e1s adelante. Lo que queremos se\u00f1alar aqu\u00ed es que los afganos tienen razones para preferir a los talibanes a los estadounidenses, a los se\u00f1ores de la guerra y al gobierno de Ashraf Ghani.<\/p>\n<p>\u00bfY el rescate de las mujeres afganas?<\/p>\n<p>Muchos lectores se preguntar\u00e1n ahora con insistencia \u00bfpero, qu\u00e9 pasa con las mujeres afganas? La respuesta no es sencilla.<\/p>\n<p>Hay que empezar por remontarse a los a\u00f1os 70. En todo el mundo, los sistemas espec\u00edficos de desigualdad de g\u00e9nero se entremezclan con sistemas espec\u00edficos de desigualdad de clase. Afganist\u00e1n no era diferente.<\/p>\n<p>Nancy Lindisfarne realiz\u00f3 un trabajo de campo antropol\u00f3gico con mujeres y hombres pastunes en el norte del pa\u00eds a principios de los a\u00f1os setenta. Viv\u00edan de la agricultura y el pastoreo de animales. El libro posterior de Nancy,\u00a0Bartered Brides: Politics and Marriage in a Tribal Society, explica la conexi\u00f3n existente entre las divisiones de clase, g\u00e9nero y etnia en aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Y para quien desee conocer lo que esas mismas mujeres pensaban sobre sus vidas, problemas y alegr\u00edas, Nancy y su antiguo compa\u00f1ero Richard Tapper han publicado recientemente\u00a0Afghan Village Voices, una traducci\u00f3n de muchas de las cintas que las mujeres y los hombres les grabaron sobre el terreno.<\/p>\n<p>Esa realidad era compleja, amarga, opresiva y llena de amor. En ese sentido profundo, no era diferente de las complejidades del sexismo y la clase social en Estados Unidos. Pero la tragedia del siguiente medio siglo cambiar\u00eda en gran parte esta realidad. Ese largo sufrimiento produjo el particular sexismo de los talibanes, que no es un producto autom\u00e1tico de la tradici\u00f3n afgana.<\/p>\n<p>La historia de este nuevo giro comienza en 1978. Ese a\u00f1o comenz\u00f3 la guerra civil entre el gobierno comunista y la resistencia islamista de los muyaidines. Los islamistas iban ganando, as\u00ed que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica invadi\u00f3 a finales de 1979 para respaldar al gobierno comunista. Siguieron siete a\u00f1os de guerra brutal entre los sovi\u00e9ticos y los muyaidines. En 1987 las tropas sovi\u00e9ticas se retiraron, derrotadas.<br \/>\nCuando viv\u00edamos en Afganist\u00e1n, a principios de los a\u00f1os 70, los comunistas eran parte de la mejor gente. Les mov\u00edan tres pasiones: quer\u00edan desarrollar el pa\u00eds, quer\u00edan acabar con el poder de los grandes terratenientes y repartir la tierra, y quer\u00edan la igualdad para las mujeres.<\/p>\n<p>Pero en 1978 los comunistas tomaron el poder en un golpe militar, dirigido por oficiales progresistas que sin embargo no lograron el apoyo pol\u00edtico de la mayor\u00eda de los campesinos, en un pa\u00eds abrumadoramente rural. El resultado fue que la \u00fanica forma de lidiar con la resistencia islamista rural fueron las detenciones, las torturas y los bombardeos. Cuantas m\u00e1s crueldades comet\u00eda el ej\u00e9rcito dirigido por los comunistas, m\u00e1s crec\u00eda la revuelta.<\/p>\n<p>Entonces, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica invadi\u00f3 para apuntalar a los comunistas. Su principal arma fue el bombardeo desde el aire, y grandes partes del pa\u00eds se convirtieron en zonas de fuego libre. Entre medio mill\u00f3n y un mill\u00f3n de afganos murieron, y al menos otro mill\u00f3n qued\u00f3 mutilado de por vida. Entre seis y ocho millones se exiliaron a Ir\u00e1n y Pakist\u00e1n, y millones m\u00e1s se convirtieron en refugiados internos. Todo esto en un pa\u00eds de s\u00f3lo veinticinco millones de habitantes.<\/p>\n<p>Cuando llegaron al poder, lo primero que intentaron hacer los comunistas fue la reforma agraria y la legislaci\u00f3n sobre los derechos de la mujer. Cuando los rusos invadieron el pa\u00eds, la mayor\u00eda de los comunistas se pusieron de su lado, y muchos de esos comunistas eran mujeres. El resultado fue manchar el nombre del feminismo por su apoyo a la tortura y la matanza.<\/p>\n<p>Imaginen que Estados Unidos fuera invadido por una potencia extranjera que matara a entre doce y veinticuatro millones de estadounidenses, torturara a la gente en todas las ciudades y llevara al exilio a cien millones de personas. Imaginen tambi\u00e9n que casi todas las feministas de Estados Unidos apoyaran a los invasores, Despu\u00e9s de esa experiencia, \u00bfc\u00f3mo creen que se sentir\u00eda la mayor\u00eda de los estadounidenses ante una segunda invasi\u00f3n por parte de otra potencia extranjera, o ante el feminismo? \u00bfC\u00f3mo creen que se sintieron la mayor\u00eda de las mujeres afganas ante una nueva invasi\u00f3n, esta vez por parte de los estadounidenses, justificada por la necesidad de rescatar a las mujeres afganas? Recuerden que esas estad\u00edsticas sobre los muertos, los mutilados y los refugiados bajo la ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica no eran n\u00fameros abstractos. Eran mujeres vivas, y sus hijos e hijas, maridos, hermanos y hermanas, madres y padres.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, cuando la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se fue, derrotada, la mayor\u00eda de la gente respir\u00f3 aliviada. Pero entonces los l\u00edderes locales muyahidines de la resistencia a los comunistas y los invasores se convirtieron en se\u00f1ores de la guerra y lucharon entre s\u00ed por el bot\u00edn de la victoria. La mayor\u00eda de los afganos hab\u00edan apoyado a los muyahidines, pero ahora estaban asqueados por la codicia, la corrupci\u00f3n y la interminable guerra in\u00fatil.<\/p>\n<p>Los antecedentes de clase y de refugiados de los talibanes<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1994, los talibanes llegaron a Kandahar, una ciudad mayoritariamente past\u00fan y la m\u00e1s grande del sur de Afganist\u00e1n. Los talibanes no se parec\u00edan a nada anterior en la historia de Afganist\u00e1n. Eran producto de dos innovaciones por excelencia del siglo XX: los bombardeos a\u00e9reos y los campos de refugiados en Pakist\u00e1n. Pertenec\u00edan a una clase social diferente de las \u00e9lites que hab\u00edan gobernado Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>Los comunistas hab\u00edan sido los hijos e hijas de las clases medias urbanas y de los agricultores de nivel medio rurales con suficiente tierra para llamarla suya. Hab\u00edan sido dirigidos por personas que hab\u00edan seguido clases en la \u00fanica universidad del pa\u00eds, en Kabul, y quer\u00edan acabar con el poder de los grandes terratenientes y modernizar el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los islamistas que lucharon contra los comunistas eran personas con unos antecedentes de clase similares y, en su mayor\u00eda, antiguos alumnos de la misma universidad. Ellos tambi\u00e9n quer\u00edan modernizar el pa\u00eds, pero de forma diferente. Y se fijaron en las ideas de los Hermanos Musulmanes y de la Universidad de Al-Azhar de El Cairo.<\/p>\n<p>La palabra talib\u00e1n significa alumno de una escuela isl\u00e1mica, no de una escuela estatal o de una universidad. Los combatientes talibanes que entraron en Kandahar en 1994 eran j\u00f3venes que hab\u00edan estudiado en las escuelas isl\u00e1micas gratuitas de los campos de refugiados en Pakist\u00e1n. Hab\u00edan sido ni\u00f1os que no pose\u00edan nada.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes de los talibanes eran mul\u00e1s de las aldeas afganas, sin las conexiones de \u00e9lite de muchos de los imanes de las mezquitas de las ciudades. Los mul\u00e1s de las aldeas sab\u00edan leer y gozaban de cierto respeto por parte de los dem\u00e1s aldeanos, pero su estatus social estaba muy por debajo del de un terrateniente o un graduado de escuela secundaria en una oficina gubernamental.<\/p>\n<p>Los talibanes estaban dirigidos por un comit\u00e9 de doce hombres. Los doce hab\u00edan perdido una mano, un pie o un ojo por las bombas sovi\u00e9ticas en la guerra. Los talibanes eran, entre otras cosas, el partido de los hombres de clase baja y media de las aldeas pastunes [3].<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os de guerra hab\u00edan hecho de Kandahar una ciudad sin ley y a merced de las milicias beligerantes. El punto de inflexi\u00f3n se produjo cuando los talibanes persiguieron a un comandante local que hab\u00eda violado a un ni\u00f1o y a dos mujeres (posiblemente tres). Los talibanes lo capturaron y lo colgaron. Lo que hizo sorprendente su intervenci\u00f3n no fue s\u00f3lo su determinaci\u00f3n de poner fin a las luchas internas asesinas y restaurar la dignidad y la seguridad de la gente, sino su disgusto por la hipocres\u00eda de los dem\u00e1s islamistas.<\/p>\n<p>Desde el principio, los talibanes fueron financiados por los saud\u00edes, los estadounidenses y los militares paquistan\u00edes. Washington quer\u00eda un pa\u00eds pac\u00edfico que pudiera albergar los oleoductos y gasoductos de Asia Central. Los talibanes destacaban por no admitir excepciones a los mandatos que pretend\u00edan imponer, y por la severidad con la que hac\u00edan cumplir las normas.<\/p>\n<p>Muchos afganos agradecieron el regreso del orden y un m\u00ednimo de seguridad, pero los talibanes eran sectarios e incapaces de controlar el pa\u00eds y, en 1996, los estadounidenses les retiraron su apoyo. Cuando lo hicieron, desataron una nueva y mort\u00edfera versi\u00f3n de islamofobia contra los talibanes.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente de la noche a la ma\u00f1ana, las mujeres afganas fueron consideradas indefensas y oprimidas, mientras que los hombres afganos \u2013tambi\u00e9n conocidos como talibanes&#8211; fueron aborrecidos como salvajes fan\u00e1ticos, ped\u00f3filos y s\u00e1dicos patriarcas, apenas personas.<\/p>\n<p>Durante cuatro a\u00f1os antes del 11-S, los talibanes hab\u00edan sido el objetivo de los estadounidenses, mientras que las feministas y otros clamaban por la protecci\u00f3n de las mujeres afganas. Cuando comenzaron los bombardeos estadounidenses, todo el mundo deb\u00eda entender que las mujeres afganas necesitaban ayuda. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda salir mal?<\/p>\n<p>El 11-S y la guerra americana<br \/>\nLos bombardeos comenzaron el 7 de octubre. En pocos d\u00edas, los talibanes se vieron obligados a esconderse &#8211;o quedaban literalmente castrados&#8211;, como anunciaba una fotograf\u00eda en la portada del Daily Mail. Las im\u00e1genes publicadas de la guerra eran realmente impactantes por la violencia y el sadismo que retrataban. Mucha gente en Europa estaba horrorizada por la magnitud de los bombardeos y la absoluta despreocupaci\u00f3n por las vidas afganas [4].<\/p>\n<p>Sin embargo, en Estados Unidos ese oto\u00f1o, la mezcla de venganza y patriotismo hizo que las voces discrepantes fueran escasas y casi inaudibles. Preg\u00fantese, como hizo Saba Mahmood en su momento, por qu\u00e9 las condiciones de la guerra (migraci\u00f3n, militarizaci\u00f3n) y el hambre (bajo los muyahidines) se consideraron menos perjudiciales para las mujeres que la falta de educaci\u00f3n, empleo y, sobre todo, en la campa\u00f1a medi\u00e1tica, los estilos de vestir occidentales (bajo los talibanes), [5]<\/p>\n<p>Entonces preg\u00fantense de nuevo, con m\u00e1s vehemencia: \u00bfc\u00f3mo es posible \u201csalvar a las mujeres afganas\u201d bombardeando a una poblaci\u00f3n civil que inclu\u00eda, junto a las propias mujeres, a sus hijos, sus maridos, padres y hermanos? Deber\u00eda haber sido la pregunta que pusiera fin a la discusi\u00f3n, pero no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n m\u00e1s atroz de la islamofobia feminista se produjo a poco m\u00e1s de un mes de iniciada la guerra. Una guerra de venganza enormemente desigual no queda muy bien a los ojos del mundo, as\u00ed que mejor hacer algo que parezca virtuosa. En v\u00edsperas de la fiesta estadounidense de Acci\u00f3n de Gracias, el 17 de noviembre de 2001, Laura Bush, la esposa del presidente, se lamentaba en voz alta de la dif\u00edcil situaci\u00f3n de las mujeres afganas con velo. Cherie Blair, la esposa del Primer Ministro brit\u00e1nico, se hizo eco de sus sentimientos unos d\u00edas despu\u00e9s. Esas ricas esposas guerreristas estaban utilizando todo el peso del paradigma orientalista para culpar a las v\u00edctimas y justificar una guerra contra algunos de los pueblos m\u00e1s pobres de la tierra. Y \u201cSalvar a las mujeres afganas\u201d se convirti\u00f3 en el grito persistente de muchas feministas liberales para justificar la guerra estadounidense [6].<\/p>\n<p>Con la elecci\u00f3n de Obama en 2008, el coro de la islamofobia se hizo hegem\u00f3nico entre los liberales estadounidenses. Ese a\u00f1o, la alianza antib\u00e9lica estadounidense se disolvi\u00f3 efectivamente para ayudar a la campa\u00f1a de Obama. Los dem\u00f3cratas y las feministas que apoyaron a la secretaria de Estado halc\u00f3n de Obama, Hillary Clinton, no pod\u00edan aceptar la realidad de que tanto Afganist\u00e1n como Iraq eran guerras por petr\u00f3leo [7].<\/p>\n<p>S\u00f3lo ten\u00edan una justificaci\u00f3n para las interminables guerras del petr\u00f3leo: el sufrimiento de las mujeres afganas. El giro feminista fue una t\u00e1ctica inteligente. Evit\u00f3 las comparaciones entre el indudable gobierno sexista de los talibanes y los sexismos en Estados Unidos. Y lo que es m\u00e1s impactante, el giro feminista domestic\u00f3 y desplaz\u00f3 de forma efectiva las feas verdades de una guerra tremendamente desigual. Y separ\u00f3 a esas supuestas \u201cmujeres que hay que salvar\u201d de las decenas de miles de mujeres, hombres y ni\u00f1os afganos que murieron, resultaron heridos, quedaron hu\u00e9rfanos o quedaron sin hogar y hambrientos a causa de las bombas estadounidenses.<\/p>\n<p>Muchos de nuestros amigos y familiares en Estados Unidos son feministas y creyeron de coraz\u00f3n gran parte de esta propaganda. Pero lo que se les ped\u00eda que apoyaran era una red de mentiras, una perversi\u00f3n del feminismo. Era el feminismo del invasor y de la \u00e9lite gobernante corrupta, era el feminismo de los torturadores y de los\u00a0drones.<br \/>\nNosotros creemos que otro feminismo es posible,<\/p>\n<p>Pero sigue siendo cierto que los talibanes son profundamente sexistas. La misoginia ha obtenido una victoria en Afganist\u00e1n, pero no ten\u00eda por qu\u00e9 ser as\u00ed.<\/p>\n<p>Las comunistas que se pusieron del lado de las crueldades de los invasores sovi\u00e9ticos hab\u00edan desacreditado el feminismo en Afganist\u00e1n durante al menos una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero entonces Estados Unidos invadi\u00f3, y una nueva generaci\u00f3n de mujeres profesionales afganas se puso del lado de los nuevos invasores para intentar conseguir derechos para las mujeres. Su sue\u00f1o tambi\u00e9n termin\u00f3 en colaboracionismo, verg\u00fcenza y sangre. Algunas eran arribistas, por supuesto, y lanzaban verdades de Perogrullo a cambio de financiaci\u00f3n. Pero muchas otras estaban motivadas por un sue\u00f1o honesto y desinteresado. El fracaso de \u00e9stas resulta tr\u00e1gico.<\/p>\n<p>Estereotipos y confusiones<\/p>\n<p>Fuera de Afganist\u00e1n, existe mucha confusi\u00f3n sobre los estereotipos de los talibanes elaborados durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. Pero reflexionen detenidamente cuando oigan los estereotipos de su feudalismo, brutalidad y primitivismo. Se trata de personas que manejan ordenadores port\u00e1tiles, que han estado negociando con los estadounidenses en Qatar durante los \u00faltimos catorce a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los talibanes no son un producto de la \u00e9poca medieval. Son el producto de algunos de los peores momentos de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Si contemplan un pasado de una \u00e9poca mejor imaginada, no es de extra\u00f1ar. Pero han sido moldeados por la vida bajo los bombardeos a\u00e9reos, los campos de refugiados, el comunismo, la Guerra contra el Terror, los interrogatorios que eran torturas, el cambio clim\u00e1tico, la pol\u00edtica de Internet y la espiral de desigualdad del neoliberalismo. Viven, como todo el mundo, en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Sus ra\u00edces en una sociedad tribal tambi\u00e9n pueden resultar confusas. Pero como ha argumentado Richard Tapper, las tribus no son instituciones at\u00e1vicas. Son la forma en que los campesinos de esta parte del mundo organizan su relaci\u00f3n con el Estado. Y la historia de Afganist\u00e1n nunca ha sido simplemente una cuesti\u00f3n de grupos \u00e9tnicos en conflicto, sino m\u00e1s bien de complejas alianzas entre grupos y divisiones dentro de los mismos [8].<\/p>\n<p>Hay un conjunto de prejuicios en la izquierda que inclinan a algunas personas a preguntarse c\u00f3mo pueden los talibanes estar del lado de los pobres y ser antiimperialistas si no son \u201cprogresistas\u201d. Dejemos de lado por el momento el hecho de que la palabra progresista significa poco. Por supuesto que los talibanes son hostiles al socialismo y al comunismo. Ellos mismos, o sus padres o abuelos, fueron asesinados y torturados por socialistas y comunistas. Adem\u00e1s, cualquier movimiento que haya librado una guerra de guerrillas de veinte a\u00f1os y haya derrotado a un gran imperio es antiimperialista, o sino las palabras no tienen sentido.<\/p>\n<p>La realidad es la que es. Los talibanes son un movimiento de campesinos pobres, contra una ocupaci\u00f3n imperial, profundamente mis\u00f3gina, apoyada por muchas mujeres, a veces racista y sectaria, a veces no. Es un conjunto de contradicciones producidas por la historia.<\/p>\n<p>Otra fuente de confusi\u00f3n es la pol\u00edtica de clase de los talibanes. \u00bfC\u00f3mo pueden estar del lado de los pobres, como es obvio que est\u00e1n, y sin embargo oponerse tan amargamente al socialismo? La respuesta es que la experiencia de la ocupaci\u00f3n rusa elimin\u00f3 la posibilidad de formulaciones socialistas sobre cuestiones de clase. Pero no cambi\u00f3 la realidad de la clase social. Nadie ha construido nunca un movimiento de masas entre los campesinos pobres que haya tomado el poder sin ser considerado del lado de los pobres.<\/p>\n<p>Los talibanes no hablan en el lenguaje de la clase social, sino en el de la justicia y la corrupci\u00f3n. Esas palabras describen el mismo bando.<\/p>\n<p>Nada de esto significa que los talibanes vayan a gobernar necesariamente en inter\u00e9s de los pobres. Hemos visto suficientes revueltas campesinas llegar al poder en el \u00faltimo siglo y m\u00e1s, s\u00f3lo para convertirse en gobiernos de las \u00e9lites urbanas. Y nada de esto debe distraernos de la verdad de que los talibanes pretenden ser dictadores, no dem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>Un cambio hist\u00f3rico en Estados Unidos<br \/>\nLa ca\u00edda de Kabul marca una derrota decisiva para el poder estadounidense en el mundo, pero tambi\u00e9n marca, o deja claro, un profundo alejamiento del imperio americano entre los estadounidenses.<\/p>\n<p>Una prueba de ello son las encuestas de opini\u00f3n. En 2001, justo despu\u00e9s del 11-S, entre el 85% y el 90% de los estadounidenses aprobaban la invasi\u00f3n de Afganist\u00e1n. Las cifras han ido bajando constantemente, y el mes pasado, el 62% de los estadounidenses aprobaba el plan de Biden para la retirada total, y el 29% se opon\u00eda.<\/p>\n<p>Este rechazo a la guerra es com\u00fan tanto en la derecha como en la izquierda. La base de clase trabajadora del Partido Republicano y de Trump est\u00e1 en contra de las guerras en ultramar. Muchos soldados y sus familias provienen de las zonas rurales y del sur, donde Trump es fuerte, y est\u00e1n en contra de m\u00e1s guerras, porque son ellos y sus seres queridos los que sirvieron, murieron y fueron heridos.<\/p>\n<p>El patriotismo de derecha en Estados Unidos es ahora militarista, pero eso significa pro soldado, no pro guerra. Cuando dicen \u201cMake America Great Again\u201d, quieren decir que Estados Unidos no es grande ahora para los propios estadounidenses, no que Estados Unidos deber\u00eda participar m\u00e1s en el mundo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n entre los dem\u00f3cratas, la base de clase trabajadora est\u00e1 en contra de las guerras.<\/p>\n<p>Y luego, hay los que apoyan una mayor intervenci\u00f3n militar. Son los dem\u00f3cratas de Obama, los republicanos de Romney, los generales, muchos profesionales liberales y conservadores, y casi todo el mundo perteneciente a la \u00e9lite de Washington. Pero el pueblo estadounidense en su conjunto, y especialmente la clase trabajadora &#8211;negra, morena y blanca&#8211; se ha vuelto contra el imperio estadounidense.<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda de Saig\u00f3n, el gobierno estadounidense no pudo lanzar grandes intervenciones militares durante los siguientes quince a\u00f1os. Es posible que pase m\u00e1s tiempo a\u00fan despu\u00e9s de la ca\u00edda de Kabul<\/p>\n<p>Las consecuencias internacionales<\/p>\n<p>Desde 1918, hace 103 a\u00f1os, Estados Unidos es la naci\u00f3n m\u00e1s poderosa del mundo. Ha habido potencias competidoras: primero Alemania, luego la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y ahora China. Pero Estados Unidos ha sido dominante. Ese \u201csiglo americano\u201d est\u00e1 ahora llegando a su fin.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n a largo plazo es el ascenso econ\u00f3mico de China y el relativo declive econ\u00f3mico de Estados Unidos. Pero la pandemia de Covid y la derrota afgana hacen que los dos \u00faltimos a\u00f1os sean un punto de inflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>La pandemia de Covid ha revelado la incompetencia institucional de la clase dirigente, y del gobierno de Estados Unidos. El sistema ha fracasado a la hora de proteger al pueblo, y este ca\u00f3tico y vergonzoso fracaso es evidente para los pueblos de todo el mundo.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 Afganist\u00e1n. A juzgar por los gastos y el material, Estados Unidos es la potencia militar dominante a nivel mundial. Pues bien, esta potencia ha sido derrotada por gente pobre en sandalias en un peque\u00f1o pa\u00eds que no tiene m\u00e1s que resistencia y coraje.<\/p>\n<p>La victoria de los talibanes tambi\u00e9n dar\u00e1 \u00e1nimos a islamistas de muy diversa \u00edndole en Siria, Yemen, Somalia, Pakist\u00e1n, Uzbekist\u00e1n, Turkmenist\u00e1n, Tayikist\u00e1n y Mal\u00ed. Pero la realidad ir\u00e1 m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Tanto el fracaso con la Covid como la derrota afgana reducir\u00e1n el\u00a0soft power\u00a0de Estados Unidos. Pero Afganist\u00e1n es tambi\u00e9n una derrota del\u00a0hard power. La fuerza del imperio informal de Estados Unidos se ha sostenido durante un siglo sobre tres pilares diferentes. Uno era ser la mayor econom\u00eda del mundo, y su dominio del sistema financiero global. El segundo ha sido su reputaci\u00f3n, entre muchos sectores, de democracia, competencia y liderazgo cultural. El tercero era que si el poder blando fallaba, Estados Unidos pod\u00eda invadir pa\u00edses para apoyar a las dictaduras y castigar a sus enemigos.<\/p>\n<p>Ese poder militar ya no existe. Ning\u00fan gobierno puede ahora creer que Estados Unidos va a rescatarlos de un invasor extranjero o de su propio pueblo. Las matanzas con drones continuar\u00e1n y causar\u00e1n gran sufrimiento. Pero en ning\u00fan lugar los drones por s\u00ed solos ser\u00e1n militarmente decisivos.<\/p>\n<p>Este es el principio del fin del siglo americano<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 ahora?<br \/>\nNadie sabe qu\u00e9 ocurrir\u00e1 en Afganist\u00e1n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Pero podemos identificar algunas de las tendencias.<\/p>\n<p>La primera, y m\u00e1s esperanzadora, es el profundo anhelo de paz en los corazones del pueblo afgano. Han vivido ya cuarenta y tres a\u00f1os de guerra. En este sentido hay que pensar de qu\u00e9 manera s\u00f3lo cinco o diez a\u00f1os de guerra civil e invasi\u00f3n han marcado a tantos pa\u00edses. Ahora imaginen en cuarenta y tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Kabul, Kandahar y Mazar, las tres ciudades m\u00e1s importantes, han ca\u00eddo sin ninguna violencia. Esto se debe a que los talibanes, como insisten sin cesar, quieren un pa\u00eds en paz, y no quieren venganza. Pero tambi\u00e9n se debe a que las personas que no los apoyan, que incluso los odian, tambi\u00e9n han decidido no combatir.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes talibanes son claramente conscientes de que tienen que conseguir la paz.<br \/>\nPara ello tambi\u00e9n es esencial que sigan impartiendo una justicia equitativa. Los antecedentes son buenos, pero las tentaciones y presiones de la gobernanza han corrompido muchos movimientos sociales en muchos pa\u00edses antes de ahora.<\/p>\n<p>El colapso econ\u00f3mico tambi\u00e9n es muy posible. Afganist\u00e1n es un pa\u00eds pobre y \u00e1rido, donde menos del 5% de la tierra es cultivable. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os las ciudades han crecido enormemente. Ese crecimiento ha dependido del dinero procedente de la ocupaci\u00f3n y, en menor medida, del dinero procedente del cultivo del opio. Sin una ayuda extranjera sustancial procedente de alguna parte, el colapso econ\u00f3mico ser\u00e1 una amenaza.<\/p>\n<p>Como los talibanes son conscientes de ello, han propuesto expl\u00edcitamente a Estados Unidos una negociaci\u00f3n. Los estadounidenses proporcionar\u00e1n ayuda, y a cambio los talibanes no proporcionar\u00e1n un hogar a terroristas que pudieran lanzar ataques como el del 11 de septiembre. Tanto el gobierno de Trump como el de Biden han aceptado este trato. Pero no est\u00e1 nada claro que Estados Unidos vaya a cumplir esa promesa.<\/p>\n<p>De hecho, es totalmente posible que ocurra algo peor. Anteriores gobiernos de Estados Unidos han castigado a Iraq, Ir\u00e1n, Cuba y Vietnam por su desaf\u00edo con sanciones econ\u00f3micas destructivas y de larga duraci\u00f3n. Y en Estados Unidos se alzar\u00e1n muchas voces a favor de tales sanciones, a fin de matar de hambre a los ni\u00f1os afganos en nombre de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 la amenaza de la intromisi\u00f3n internacional, de que diferentes potencias apoyen a diferentes fuerzas pol\u00edticas o \u00e9tnicas dentro de Afganist\u00e1n. Estados Unidos, India, Pakist\u00e1n, Arabia Saud\u00ed, Ir\u00e1n, China, Rusia y Uzbekist\u00e1n pueden sentir la tentaci\u00f3n. Ya ha ocurrido antes, y en una situaci\u00f3n de colapso econ\u00f3mico podr\u00eda provocar otras guerras por delegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, por el momento, los gobiernos de Ir\u00e1n, Rusia y Pakist\u00e1n desean claramente la paz en Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>Los talibanes tambi\u00e9n han prometido no gobernar con crueldad. Es m\u00e1s f\u00e1cil decirlo que hacerlo. Enfrentados a familias que han amasado grandes fortunas mediante la corrupci\u00f3n y el delito \u00bfqu\u00e9 creen que querr\u00e1n hacer los pobres soldados provenientes del medio rural?<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica. En 1971, una sequ\u00eda y una hambruna en el norte y el centro del pa\u00eds devastaron reba\u00f1os, cosechas y vidas. Fue la primera se\u00f1al de los efectos del cambio clim\u00e1tico en la regi\u00f3n, que ha tra\u00eddo m\u00e1s sequ\u00edas en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. A medio y largo plazo, la agricultura y la ganader\u00eda ser\u00e1n m\u00e1s precarias [9].<\/p>\n<p>Todos estos peligros son reales, pero el experto en seguridad Antonio Giustozzi, con su perspicacia habitual, est\u00e1 en contacto con el pensamiento tanto de los talibanes como de los gobiernos extranjeros y los talibanes. Su art\u00edculo en The Guardian del 16 de agosto era esperanzador. Terminaba as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cDado que la mayor\u00eda de los pa\u00edses vecinos desean la estabilidad en Afganist\u00e1n, al menos por el momento es improbable que cualquier fisura en el nuevo gobierno de coalici\u00f3n sea aprovechada por actores externos para crear divisi\u00f3n. Del mismo modo, a los perdedores de 2021 les costar\u00e1 encontrar a alguien dispuesto o capaz de apoyarles para iniciar alg\u00fan tipo de resistencia. Mientras el nuevo gobierno de coalici\u00f3n incluya a aliados clave entre sus vecinos, se trata del comienzo de una nueva fase en la historia de Afganist\u00e1n\u201d\u00a0[10].<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede hacer? Acoger a los refugiados<\/p>\n<p>Muchas personas en Occidente se preguntan ahora: \u201c\u00bfqu\u00e9 podemos hacer para ayudar a las mujeres afganas?\u201d A veces esta pregunta da por sentado que la mayor\u00eda de las mujeres afganas se oponen a los talibanes, y que la mayor\u00eda de los hombres afganos los apoyan. Esto no tiene sentido y es casi imposible imaginar un tipo de sociedad en la que esto pudiera ser cierto.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed hay una cuesti\u00f3n m\u00e1s estrecha. Concretamente, \u00bfc\u00f3mo ayudar a las feministas afganas? Se trata de una pregunta v\u00e1lida y respetable. La respuesta es organizarse para comprarles billetes de avi\u00f3n y darles refugio en Europa y Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Pero no son s\u00f3lo las feministas las que necesitar\u00e1n asilo. Decenas de miles de personas que trabajaron para la ocupaci\u00f3n est\u00e1n desesperadas por obtener asilo, con sus familias. Y otro tanto un n\u00famero mayor de personas que trabajaron para el gobierno afgano.<\/p>\n<p>Algunas de estas personas son admirables, otras son monstruos corruptos, muchas se encuentran en un punto intermedio, y muchas son simplemente ni\u00f1os. Pero estamos aqu\u00ed ante un imperativo moral. Estados Unidos y los pa\u00edses de la OTAN han ocasionado un inmenso sufrimiento durante veinte a\u00f1os. Lo m\u00ednimo, lo m\u00e1s m\u00ednimo, que deber\u00edan hacer es rescatar a las personas cuyas vidas han destrozado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay otra cuesti\u00f3n moral aqu\u00ed. Lo que muchos afganos han aprendido en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os tambi\u00e9n ha quedado claro en la \u00faltima d\u00e9cada del tormento de Siria. Es demasiado f\u00e1cil comprender los accidentes de fondo y la historia personal que llevan a las personas a hacer las cosas que hacen. La humildad nos obliga a mirar a la joven comunista, a la feminista culta que trabaja para una ONG, al terrorista suicida, al marine estadounidense, al mul\u00e1 de aldea, al combatiente talib\u00e1n, a la madre afligida por la muerte de un hijo bajo las bombas estadounidenses, al cambista sij, al polic\u00eda, al pobre agricultor que cultiva opio, y a decir: \u201cPor el amor de Dios, aqu\u00ed estoy yo\u201d.<\/p>\n<p>El fracaso de los gobiernos estadounidense y brit\u00e1nico en el rescate de las personas que trabajaban para ellos ha sido tan vergonzoso como revelador. En realidad no se trata de un fracaso, sino de una opci\u00f3n. El racismo contra la inmigraci\u00f3n ha pesado m\u00e1s en Johnson y Biden que sus deudas para con la Humanidad.<\/p>\n<p>Las campa\u00f1as para acoger a los afganos siguen siendo posibles. Por supuesto, un argumento moral tan s\u00f3lido se topar\u00e1 con el racismo y la islamofobia a cada paso. Pero ya en la \u00faltima semana los gobiernos de Alemania y Holanda han suspendido cualquier deportaci\u00f3n de afganos.<\/p>\n<p>Hay que pedir a todos los pol\u00edticos, en cualquier lugar, que alcen la voz en apoyo de las mujeres afganas, una y otra vez, que abran las fronteras a todos los afganos.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 lo que pueda pasar con los hazaras. Como hemos dicho, los talibanes han dejado de ser simplemente un movimiento past\u00fan y se han vuelto nacionales, reclutando a muchos tayikos y uzbekos. Y tambi\u00e9n, dicen, a algunos hazaras. Pero no muchos.<\/p>\n<p>Los hazaras son el pueblo que tradicionalmente habitaba las monta\u00f1as del centro del pa\u00eds. Muchos tambi\u00e9n emigraron a ciudades como Mazar y Kabul, donde trabajan como porteadores y en otros trabajos mal pagados. Son alrededor del 15% de la poblaci\u00f3n afgana. Las ra\u00edces de la enemistad entre pashtunes y hazaras se encuentran en parte en antiguas disputas por la tierra y los derechos de pastoreo.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s recientemente tambi\u00e9n importa mucho el hecho de que los hazaras son chi\u00edtas, y casi todos los dem\u00e1s afganos son sunitas.<\/p>\n<p>Los enconados conflictos entre sunitas y chi\u00edtas en Iraq han provocado una escisi\u00f3n en la tradici\u00f3n militante islamista. Esta divisi\u00f3n es complicada, pero importante, y necesita un poco de explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tanto en Iraq como en Siria, el Estado Isl\u00e1mico ha cometido matanzas contra los chiitas, al igual que las milicias chiitas han masacrado a los sun\u00edes en ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Las redes m\u00e1s tradicionales de Al Qaeda se han opuesto firmemente a atacar a los chiitas y han defendido la solidaridad entre musulmanes. Se suele se\u00f1alar que la propia madre de Osama Bin Laden era chi\u00edta, aunque en realidad era una alauita de Siria. Pero la necesidad de unidad ha sido m\u00e1s importante. Este fue el motivo principal de la divisi\u00f3n entre Al Qaeda y el Estado Isl\u00e1mico.<\/p>\n<p>En Afganist\u00e1n, los talibanes tambi\u00e9n han defendido con fuerza la unidad isl\u00e1mica. La explotaci\u00f3n sexual de las mujeres por parte del Estado Isl\u00e1mico tambi\u00e9n repugna profundamente a los valores talibanes, que son profundamente sexistas pero puritanos y modestos. Durante muchos a\u00f1os los talibanes afganos han sido coherentes en su condena p\u00fablica de todos los atentados terroristas contra chiitas, cristianos y sijs.<\/p>\n<p>Sin embargo, esos ataques se producen. Las ideas del Estado Isl\u00e1mico han influido especialmente en los talibanes pakistan\u00edes. Los talibanes afganos son una organizaci\u00f3n; los talibanes paquistan\u00edes forman una red m\u00e1s dispersa, no controlada por los afganos, y han llevado a cabo repetidos atentados contra chi\u00edtas y cristianos en Pakist\u00e1n.<\/p>\n<p>Son el Estado Isl\u00e1mico y la red Haqqani quienes han llevado a cabo los recientes atentados terroristas racistas contra los hazaras y los sijs en Kabul. Los dirigentes talibanes han condenado todos esos ataques.<\/p>\n<p>Pero la situaci\u00f3n es cambiante. El Estado Isl\u00e1mico en Afganist\u00e1n es una escisi\u00f3n minoritaria de los talibanes, basada en gran medida en la provincia de Ningrahar, en el este del pa\u00eds. Son ac\u00e9rrimos antichi\u00edtas, como lo es tambi\u00e9n la red Haqqani, un antiguo grupo muyahid\u00edn controlado en gran medida por la inteligencia militar paquistan\u00ed. Sin embargo, en la combinaci\u00f3n actual la red Haqqani est\u00e1 integrada en la organizaci\u00f3n talib\u00e1n, y su l\u00edder es uno de los dirigentes de los talibanes.<\/p>\n<p>Pero nadie puede estar seguro de lo que vaya a deparar el futuro. En 1995, un levantamiento de trabajadores hazaras en Mazar impidi\u00f3 que los talibanes se hicieran con el control del norte. Pero las tradiciones de resistencia de los hazaras son mucho m\u00e1s profundas y antiguas.<\/p>\n<p>Los refugiados hazaras en los pa\u00edses vecinos tambi\u00e9n pueden estar ahora en peligro. El gobierno de Ir\u00e1n se est\u00e1 aliando con los talibanes y les ruega que sean pac\u00edficos. Lo hacen porque ya hay unos tres millones de refugiados afganos en Ir\u00e1n. La mayor\u00eda de ellos llevan a\u00f1os all\u00ed, la mayor\u00eda son trabajadores urbanos pobres y sus familias, y la mayor\u00eda son hazaras. Recientemente, el gobierno iran\u00ed, que se halla en una situaci\u00f3n econ\u00f3mica desesperada, ha comenzado a deportar afganos de regreso a Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay cerca de un mill\u00f3n de refugiados hazaras en Pakist\u00e1n. En la regi\u00f3n de Quetta, m\u00e1s de 5.000 de ellos han muerto en asesinatos y matanzas sectarias en los \u00faltimos a\u00f1os. Y la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito paquistan\u00edes no hacen nada. Dado el prolongado apoyo del ej\u00e9rcito y los servicios de inteligencia paquistan\u00edes a los talibanes afganos, esas personas corren ahora un mayor riesgo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debe hacerse, fuera de Afganist\u00e1n? Como la mayor\u00eda de los afganos, rezar por la paz. Y unirse a las protestas por la apertura de las fronteras.<\/p>\n<p>Dejaremos la \u00faltima palabra a Graham Knight. Su hijo, el sargento Ben Knight de la Real Fuerza A\u00e9rea Brit\u00e1nica, fue muerto en Afganist\u00e1n en 2006. Esta semana, Graham Knight declar\u00f3 a la Press Association que el gobierno brit\u00e1nico deber\u00eda haber actuado con rapidez para rescatar a los civiles:<\/p>\n<p>\u201cNo nos sorprende que los talibanes hayan tomado el control, porque en cuanto los estadounidenses y los brit\u00e1nicos dijeron que se iban a ir, sab\u00edamos que esto iba a ocurrir. Los talibanes dejaron muy clara su intenci\u00f3n de que, en cuanto nosotros nos fu\u00e9ramos, ellos entrar\u00edan. En cuanto a si se perdieron vidas de personas en una guerra que no se pod\u00eda ganar, creo que as\u00ed es. Creo que el problema era que est\u00e1bamos luchando contra poblaci\u00f3n nativa del pa\u00eds. No luch\u00e1bamos contra terroristas, luch\u00e1bamos contra gente que realmente viv\u00eda all\u00ed y a la que no le gustaba que nosotros estuvi\u00e9ramos all\u00ed.\u201d\u00a0[11]<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Fluri, Jennifer L. y Rachel Lehr. 2017. The Carpetbaggers of Kabul and Other American-Afghan Entanglements. Athens OH: University of Georgia Press.<br \/>\nGiustozzi, Antonio. 2007. Koran, Kalashnikov and Laptop: The Neo-Taliban Insurgency in Afghanistan. Londres: Hurst.<br \/>\n\u2014, ed. 2009. Decoding the New Taliban: Insights from the Afghan Field. Londres: Hurst.<br \/>\n\u2014, 2021. \u2018The Taliban have retaken Afghanistan \u2013 this time, how will they rule it?\u2019 The Guardian, August 16.<br \/>\nGregory, Thomas. 2011. \u2018Rescuing the Women of Afghanistan: Gender, Agency and the Politics of Intelligibility.\u2019 Universidad de M\u00e1nchester, tesis doctoral<br \/>\nHirschkind, Charles y Saba Mahmood. 2002. \u2018Feminism, the Taliban and the Politics of Counterinsurgency.\u2019 Anthropological Quarterly, 75(2): 339-354.<\/p>\n<p>Hughes, Dana. 2012. \u2018The First Ladies Club: Hillary Clinton and Laura Bush for the Women of Afghanistan, ABC News, 21 de marzo<br \/>\nJalalzai, Zubeda and David Jefferess, eds. 2011. Globalizing Afghanistan: Terrorism, War, and the Rhetoric of Nation Building. Durham: Duke University Press.<br \/>\nKlaits, A. &amp; G. Gulmanadova-Klaits. 2005. Love and War in Afghanistan, Nueva York: Seven Stories.<br \/>\nKolhatkar, Sonali and James Ingalls. 200. Bleeding Afghanistan: Washington, Warlords, and the Propaganda of Silence. Nueva York: Seven Stories.<br \/>\nLindisfarne, Nancy. 2002a. \u2018Gendering the Afghan War.\u2019 Eclipse: The Anti-War Review, 4: 2-3.<br \/>\n\u2014. 2002b. \u2018Starting from Below: Fieldwork. Gender and Imperialism Now.\u2019 Critique of Anthropology, 22(4): 403-423, y en Armbruster and Laerke, 23-44.<br \/>\n\u2014. 2012. \u2018Exceptional Pashtuns?\u2019 Class Politics, Imperialism and Historiography.\u2019 en Marsden and Hopkins.<br \/>\nLindisfarne, Nancy y Jonathan Neale, 2015. \u2018Oil Empires and Resistance in Afghanistan, Iraq and Syria.\u2019 Anne Bonny Pirate.<br \/>\n\u2014. 2019. \u2018Oil, Heat and Climate Jobs in the MENA Region.\u2019 In Environmental Challenges in the MENA Region: The Long Road from Conflict to Cooperation, editado por Hamid Pouran y Hassan Hakimian, 72-94. Londres: Ginko.<br \/>\nManchanda, Nivi. 2020. Imagining Afghanistan: The History and Politics of Imperial Knowledge. Cambridge: Cambridge University Press.<br \/>\nMarsden, Magnus and Benjamin Hopkins, eds. 2012. Beyond Swat: History, Society and Economy along the Afghanistan-Pakistan Frontier. Londres: Hurst.<br \/>\nMousavi, Sayed Askar, 1998. The Hazaras of Afghanistan: An Historical, Cultural, Economic and Political Study. Londres: Curzon.<br \/>\nNeale, Jonathan. 1981. \u2018The Afghan Tragedy.\u2019 International Socialism, 12: 1-32.<br \/>\n\u2014. 1988. \u2018Afghanistan: The Horse Changes Riders,\u2019 Capital and Class, 35: 34-48.<br \/>\n\u2014. 2002. \u2018The Long Torment of Afghanistan.\u2019 International Socialism 93: 31-59.<br \/>\n\u2014. 2008. \u2018Afghanistan: The Case Against \u201cthe Good War\u201d.\u2019 International Socialism, 120: 31-60.<br \/>\nNojumi, Neamatollah. 2002. The Rise of the Taliban in Afghanistan. Nueva York: Palgrave.<br \/>\nRico, Johnny. 2007. Blood Makes the Grass Grow Green: A Year in the Desert with Team America. Nueva York: Presidio.<br \/>\nTapper (Lindisfarne), Nancy. 1991. Bartered Brides: Politics, Gender and Marriage in an Afghan Tribal Society. Cambridge: Cambridge University Press.<br \/>\nTapper, Richard, ed. 1983. The Conflict of Tribe and State in Iran and Afghanistan. Londres: Croom Helm.<br \/>\nTapper, Richard, con Nancy Lindisfarne. 2020. Afghan Village Voices: Stories from a Tribal Community. Londres: I.B. Tauris.<br \/>\nThe Guardian, 2021. \u2018Afghanistan Live News\u2019, agosto 16.<br \/>\nWard, Lucy, 2001. \u2018Leader\u2019s Wives Join Propaganda War.\u2019 The Guardian, nov. 17.<br \/>\nZaeef, Abdul, 2010. My Life with the Taliban. Londres: Hirst.<br \/>\nZilizer, Barbie. 2005. \u2018Death in Wartime: Photographs and the \u2018Other War\u2019 in Afghanistan.\u2019 The Harvard International Journal of Press\/Politics, 10(3): 26-55.<br \/>\n________________________________________<br \/>\n[1] V\u00e9ase especialmente Nancy Tapper (Lindisfarne), 1991; Lindisfarne, 2002a, 2002b and 2012; Lindisfarne y Neale, 2015; Neale, 1981, 1988, 2002 and 2008; Richard Tapper con Lindisfarne, 2020.<br \/>\n[2] Giustozzi, 2007 y 2009 son especialmente \u00fatiles.<br \/>\n[3] Respecto a la base social de los talibanes, v\u00e9ase Lindisfarne, 2012, y otros cap\u00edtulos de otros autores en Marsden y Hopkins, 2012. V\u00e9ase tambi\u00e9n Moussavi, 1998; Nojumi, 2002; Giustozzi, 2008 y 2009; Zareef, 2010.<br \/>\n[4] Zilizer, 2005.<br \/>\n[5] Hay una amplia literature sobre el tema del rescate de mujeres afganas. V\u00e9ase Gregory, 2011; Lindisfarne, 2002a; Hirschkind y Mahmood, 2002; Kolhatkar e Ingalls, 2006; Jalalzai y Jefferess,2011; Fluri y Lehr, 2017; Manchanda, 2020.<br \/>\n[6] Ward, 2001.<br \/>\n[7] Lindisfarne y Neale, 2015<br \/>\n[8] Richard Tapper, 1983.<br \/>\n[9] Para la sequ\u00eda de 1971 v\u00e9ase Tapper y Lindisfarne, 2020. Para el cambio clim\u00e1tico m\u00e1s reciente v\u00e9ase Lindisfarne y Neale, 2019.<br \/>\n[10] Giustozzi, 2021.<br \/>\n[11] The Guardian, 2021.<\/p>\n<p>Otros<br \/>\nThinking about Feminism and Islamophobia 6: The Class Basis of the Taliban, abril 22, 2015. En \u00abIslamophobia\u00bb.<br \/>\nOil Empires and Resistance in Afghanistan, Iraq and Syria, noviembre 16, 2015. En \u00abMiddle East\u00bb.<br \/>\nThinking about Feminism and Islamophobia (3) The new grand alliance in the Middle East, marzo 19, 2015. En \u00abIslamophobia\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Nancy Lindisfarne y Jonathan Neale &#8211; Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s por S. Segu\u00ed (Tlaxcala), publicado por Politika En Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos se escriben muchas tonter\u00edas sobre Afganist\u00e1n. 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