{"id":1256117,"date":"2020-12-06T18:54:29","date_gmt":"2020-12-06T18:54:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1256117"},"modified":"2022-03-30T13:23:58","modified_gmt":"2022-03-30T12:23:58","slug":"los-periodistas-como-historiadores-del-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2020\/12\/los-periodistas-como-historiadores-del-presente\/","title":{"rendered":"Los periodistas como historiadores del presente"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>*La democracia es imposible sin libertad de expresi\u00f3n y diversidad informativa<\/p>\n<p>*El buen periodismo es siempre de \u201ccompromiso\u201d; la neutralidad no existe<\/p><\/blockquote>\n<p>Con la fundaci\u00f3n de las primeras escuelas de periodismo surgi\u00f3 la necesidad de definir los contenidos del plan de estudios de la que se instalaba como carrera universitaria, adem\u00e1s de precisar la misi\u00f3n y el perfil profesional de sus egresados. Se trataba de ponerle c\u00e1tedra a una de las actividades m\u00e1s antiguas de la historia, ejercida desde el pasado por personas de la m\u00e1s variada condici\u00f3n. Siempre en el prop\u00f3sito de difundir los acontecimientos con las destrezas necesarias para alcanzar y ser comprendido por un lector o auditor lo m\u00e1s amplio y heterog\u00e9neo posible.<\/p>\n<p>Por cierto que en esta tarea de organizar el curr\u00edculo acad\u00e9mico de los nuevos comunicadores influy\u00f3 mucho el acervo acumulado por los propios medios informativos. De hecho, hasta ahora existen escuelas de periodismo ligadas a ciertos peri\u00f3dicos, radios y canales de televisi\u00f3n que ven necesario formar ellos mismos a los que ir\u00e1n reemplazando a los periodistas autodidactas o \u201cemp\u00edricos\u201d, como se los denominaba entonces. Esto es, a aquellos comunicadores formados en el quehacer cotidiano que, al igual que muchos artistas, les costaba mucho conceptualizar lo que hac\u00edan o se propon\u00edan en su actividad y creaciones. M\u00e1s all\u00e1 de buscar el sustento personal y familiar.<\/p>\n<p>Mucho se ha dicho y escrito respecto de los grandes escritores y artistas que no alcanzaron a conocer la importancia que el futuro la humanidad le asignar\u00eda a sus obras. Sabido es que el propio Cervantes no so\u00f1\u00f3, siquiera, el impacto de su Quijote de la Mancha, o el mismo Leonardo da Vinci con su Mona Liza, tan solo para se\u00f1alar dos casos conocidos y relevantes.<\/p>\n<p><strong>El legado de los grandes maestros<\/strong><\/p>\n<p>Lo que tenemos claro es que en la historia del periodismo la mayor\u00eda de sus m\u00e1s notables cultores no se propuso tanto informar sino promover las ideas que profesaban. Fray Camilo Henr\u00edquez, el fundador del periodismo chileno, lo que busc\u00f3, realmente, fue la emancipaci\u00f3n de nuestros pueblos de la Corona Espa\u00f1ola. Alentar el esfuerzo de los activistas y revolucionarios independentistas, sin sospechar que alguna vez se le reconocer\u00eda como el primero entre todos los que ejercemos esta bella profesi\u00f3n. Su intenci\u00f3n fue pol\u00edtica, m\u00e1s que period\u00edstica, por lo que su legado tampoco alcanz\u00f3 a ser tan profuso como el de los grandes maestros que se desarrollaron durante nuestra Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Lo mismo pensamos de esos primeros evangelistas empe\u00f1ados en difundir la vida y obra del Mes\u00edas para las siguientes generaciones y cuyos registros hist\u00f3ricos sin duda han logrado una vigencia extraordinariamente dilatada, si se la compara con lo ef\u00edmero que pueden ser muchos de los escritos de quienes simplemente lograron \u201chacer noticia\u201d en su tiempo y sin perseguir mayores pretensiones ideol\u00f3gicas o proselitistas.<\/p>\n<p>Cualquier revisi\u00f3n del pasado nos indica que el primer g\u00e9nero period\u00edstico fue el \u201cde opini\u00f3n\u201d. Esto es, la difusi\u00f3n y defensa documentada de ideas y valores mediante el correcto uso del idioma, ya sea mediante de la palabra escrita u oral. De esta forma, el periodismo se constituy\u00f3 desde sus inicios en un ariete, en un empe\u00f1o por convencer y ganar seguidores en las causas intelectuales y morales de quienes cultivan este g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Los otros dos arquetipos del periodismo asoman muy posteriormente en la historia de nuestra actividad. Nos referimos al periodismo \u201cinformativo\u201d y, luego, al que se le asign\u00f3 el calificativo de \u201cinterpretativo\u201d, modalidades que tienen mucha relaci\u00f3n con los procesos industriales que afectaron a los medios de comunicaci\u00f3n y se proponen imperativos como los de la competencia editorial y la necesidad de sumar lectores, auditores y telespectadores En una actividad que desgraciadamente ha sido m\u00e1s lucrativa que ideol\u00f3gica, en que la publicidad pagada y contratada se erige en el principal sost\u00e9n de los grandes medios, de las cadenas informativas y las agencias de noticias.<\/p>\n<p>Medios period\u00edsticos que incluso buscaron aparentar un oficio as\u00e9ptico para sumar audiencia y lector\u00eda, adem\u00e1s de cumplir con el imperativo de seleccionar, filtrar el enorme caudal de noticias que estimularos los avances de la ciencia y tecnolog\u00eda. Una transformaci\u00f3n mundial derivada de la irrupci\u00f3n de la radio y la televisi\u00f3n luego de las grandes guerras mundiales, hasta ahora en que el internet y las redes sociales vienen desplazando a los medios tradicionales y han consolidado el mundo globalizado y la era de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos medios, como la revista estadounidense Time, hasta llegaron a procurar redactores que escribieran bajo un estilo com\u00fan, casi uniforme, sin que sus lectores llegaran a sospechar la mano de quienes escrib\u00edan sus notas y reportajes. Por lo mismo que \u00e9stas se difund\u00edan como an\u00f3nimas y solo a algunos contados redactores se les permit\u00eda alcanzar notoriedad o fama dentro de sus p\u00e1ginas. Lo curioso es que esta impersonalidad se les impon\u00eda solamente a los periodistas, especialmente a los reci\u00e9n egresados de las escuelas, a pesar de que \u00e9ste y otros influyentes medios siempre tuvieron l\u00ednea editorial, serv\u00edan intenciones pol\u00edticas o de otra \u00edndole, mas fuera solamente para obtener grandes ganancias y asentar a sus editores y propietarios entre los m\u00e1s acaudalados de la Tierra.<\/p>\n<p>De esta forma, la \u201copini\u00f3n\u201d pr\u00e1cticamente quedaba reservada para los editores de los peri\u00f3dicos, su c\u00edrculo de amigos y plumarios con quienes coincid\u00edan ideol\u00f3gicamente o les conven\u00eda fichar como columnistas para dar la impresi\u00f3n de que su medio era pluralista e independiente. Una impostura que se extiende hasta hoy, especialmente en los medios de derecha tan acostumbrados a reclutar a diversos intelectuales u opin\u00f3logos de izquierda para aparecer objetivos y pluralistas. Columnistas y redactores que \u2013digamos de paso- casi siempre terminan asimil\u00e1ndose a las ideas de sus empleadores. En efecto, es corriente observar c\u00f3mo algunos de los m\u00e1s radicales y jacobinos han acabado en las p\u00e1ginas de aquellos peri\u00f3dicos que m\u00e1s los hab\u00edan censurado, fustigado y condenados en el pasado. \u00a1Qu\u00e9 duda cabe que la historia de la prensa nacional, por ejemplo, podemos registrar el caso de destacadas figuras vanguardistas que hoy enfilan sus plumas en aquellos medios que antes los tildaran de extremistas, alentando, incluso, su proscripci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El ideal de un periodista<\/strong><\/p>\n<p>Si nos remontamos a la fundaci\u00f3n y pr\u00e1ctica de nuestras primeras escuelas de periodismo, podemos comprobar que se lleg\u00f3 a concebir como el ideal del periodista el que fuera capaz de constre\u00f1irse a lo meramente informativo, es decir que hiciera de la \u201cobjetividad\u201d su primer y hasta \u00fanico prop\u00f3sito. Un profesional que, si ten\u00eda ideas filos\u00f3ficas, religiosas y pol\u00edticas, deb\u00eda dejarlas fuera de la redacci\u00f3n o salas de prensa. Es as\u00ed como hemos tenido varias generaciones de periodistas que hasta llegaron a cubrir guerras, golpes de estado y sucesivas pandemias (como las que hemos o estamos viviendo hoy) tratando de no fruncir el ce\u00f1o frente al horror y las injusticias m\u00e1s extremas y fragrantes. Reporteros cuya tarea deb\u00eda acotarse a responder las interrogantes primarias del periodismo (las cinco W, en ingl\u00e9s) que les instruyeran sus profesores como pauta estricta de sus escritos, tratando de soslayar las causas y las consecuencias previsibles de los acontecimientos a los cuales asist\u00edan y deb\u00edan difundir. Esto es evitando plantearse los porqu\u00e9 y las posibles consecuencias de las noticias, especulaciones que deb\u00edan se propias de los expertos y no de los reporteros.<\/p>\n<p>Se pens\u00f3 en la necesidad de que el periodista deb\u00eda ser objetivo, libre de todo juicio y prejuicio, como si no estuviera en nuestra propia condici\u00f3n de g\u00e9nero, edad, nivel educacional o social apreciar los acontecimientos de distinta manera, bajo nuestras propias \u00f3pticas y escala de valores. Por lo mismo es que algunos maestros, contrariando el prop\u00f3sito pedag\u00f3gico declarado por algunas escuelas de periodismo, se demarcaban del r\u00edgido plan de estudios para hacernos comprobar c\u00f3mo hasta un accidente del tr\u00e1nsito pod\u00eda observarse y analizarse de muy distintas formas, de acuerdo a nuestra particular manera de ser y pensar. Por algo que la misma judicatura distingue como leg\u00edtima la existencia de abogados defensores y fiscales, y hasta las sentencias definitivas dependan de la calidad, concepciones e intereses de los jueces y tribunales. Por lo que sus veredictos, nunca pueden asegurar que se tratan de plenos actos de justicia, incluso si consideraron adecuadamente los agravantes o atenuantes de todas las conductas criminales.<\/p>\n<p>Por cierto que cualquier digresi\u00f3n en este sentido era penada en nuestras calificaciones acad\u00e9micas, tanto as\u00ed que a los m\u00e1s rebeldes, a los que insist\u00edan en contar los hechos de forma diferente o cultivar un relato m\u00e1s personal, se los instaba muchas veces a que desistieran del periodismo o emigrasen a las escuelas de historia, sociolog\u00eda, psicolog\u00eda y otras disciplinas en que exist\u00eda mayor tolerancia frente a la diversidad de pensamiento y \u00f3ptica.<\/p>\n<p>Sin embargo, estos absurdos prop\u00f3sitos de algunas escuelas y comunicadores hasta hoy le han hecho creer a parte importante de la poblaci\u00f3n que el periodismo debe y puede ser \u201cobjetivo\u201d como si esto en realidad fuera posible, sin que cultivemos el cinismo y nos convirtamos en seres insensibles o impert\u00e9rritos. Hace poco, le\u00edmos una entrevista de un viejo banquero, pero tambi\u00e9n propietario de importantes medios de prensa chilenos, en la cual sigui\u00f3 propiciando la objetividad de sus periodistas, pese a ser el mismo un verdadero activista del sistema imperante, as\u00ed como antes lo fue de la Dictadura y, ahora, se muestra encantado por la democracia chilena a medias. Desde siempre un empresario convencido del af\u00e1n de lucro como motor de la econom\u00eda, con lo que lleg\u00f3 en breve tiempo a convertirse en uno de los grandes millonarios del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los largos a\u00f1os de aquel devenir de periodistas \u201cas\u00e9pticos\u201d solo bien calificados para concurrir a las conferencias de prensa y reproducir lo m\u00e1s literalmente posible las opiniones de sus entrevistados, los propios acontecimientos llevaron a muchos comunicadores a practicar la denuncia, fustigar a las autoridades y asumir un f\u00e9rreo compromiso con los dolientes, discriminados y abusados. A muchos profesionales se les hizo intolerable, por supuestro, observar la realidad y limitarse a dar la versi\u00f3n oficial de los hechos, como defender la posici\u00f3n adoptada por los propietarios de sus medios.<\/p>\n<p>Las violaciones de los DDHH, por ejemplo, fueron el detonante en Chile y otros pa\u00edses en el surgimiento de llamado periodismo comprometido. Dispuesto a servir realmente a la gran causa humana de comprender y cambiar el mundo, tanto como acabar con las injusticias y abusos flagrantes. De all\u00ed que con la dictadura de Pinochet se abriera otra de las p\u00e1ginas m\u00e1s brillantes del periodismo y la voluntad de numerosos periodistas j\u00f3venes diera sustento a la prensa clandestina y disidente que tanto aportar\u00eda a la conciencia del pueblo, a su movilizaci\u00f3n social y leg\u00edtima insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Corriendo severos riesgos, enfrentando toda suerte de persecuciones, estas j\u00f3venes generaciones dieron tributo a las ense\u00f1anzas de los viejos maestros del periodismo en cuanto a que este oficio cuando m\u00e1s l\u00facido se muestra es en \u00e9pocas de restricciones y persecuciones. En esta toma de conciencia sobre el deber ser de nuestra profesi\u00f3n debemos reconocer la influencia de algunas escuelas de periodismo cat\u00f3licas, alentadas por ciertos mensajes pastorales como el del Papa Pablo Sexto, particularmente por su Instrucci\u00f3n pastoral <em>Communio et Progressio<\/em> en la que inst\u00f3 a los comunicadores a hacer \u201cvoz de los sin voz\u201d como a cumplir con la ley primordial de la honradez y sinceridad.<\/p>\n<p>Las mismas escuelas de periodismo preocupadas de formar egresados \u201cobjetivos\u201d y dotados de una cultura amplia pero de apenas \u201cun cent\u00edmetro de profundidad\u201d(como se nos propon\u00eda) tuvieron que variar sus programas de estudio y reconocer el legado que en nuestro propio pa\u00eds hab\u00edan dejado sus m\u00e1s notables cultores. Analistas pol\u00edticos como Luis Hern\u00e1ndez Parker y Mario Planet, o columnistas como Andr\u00e9s Sabella, Tito Mundt, Ricardo Boizard y tantos otros que por su renombre tuvimos la suerte de tenerlos como maestros antes de que fallecieran, fueran exonerados o confinados en el extranjero por el Golpe de Estado de 1973.<\/p>\n<p>De pronto los profesores y estudiantes empezamos a descubrir la pluma de un Ryszard Kapushinki, posiblemente el cultor m\u00e1s eximio de la cr\u00f3nica period\u00edstica, el m\u00e1s brillante y l\u00facido estilo de hacer periodismo, cuando se persigue difundir convicciones derivadas de la observaci\u00f3n minuciosa y libre de la realidad. All\u00ed est\u00e1n sus notables art\u00edculos y libros de viajes, un extraordinario aporte al conocimiento de pa\u00edses y reg\u00edmenes que nos eran tan distantes, y respecto de los cuales a lo sumo ten\u00edamos err\u00f3neos prejuicios o sentimientos.<\/p>\n<p>Pudimos conocer tambi\u00e9n las magn\u00edficas entrevistas de un Tibor Mende y, luego, de Oriana Fallaci, entre otros grandes periodistas que nos ense\u00f1aron a conocer en sus virtudes y miserias a los m\u00e1s renombrados gobernantes y l\u00edderes de la humanidad. Ciertamente que con su pluma hicieron gala de sus profundos conocimientos, como de su abnegada y sistem\u00e1tica investigaci\u00f3n previa y arrojo para encarar situaciones de riesgo. Tanto que esta periodista italiana nos visitara durante la Dictadura y tratara in\u00fatilmente de entrevistar a Augusto Pinochet, quien rehus\u00f3 recibirla, luego del fiasco que le hiciera pasar un equipo de la televisi\u00f3n alemana que burl\u00f3 a su guardia y le puso c\u00e1mara y texto a su verdadera y funesta personalidad.<\/p>\n<p>Con estas lecturas tambi\u00e9n accedimos a las magn\u00edficas cr\u00f3nicas de escritores continentales de la talla de Truman Capote, John Reed, Eduardo Galiano y Osvaldo Soriano que supieron conciliar perfectamente la ficci\u00f3n con el fiel relato de acontecimientos reales. Prop\u00f3sito que lograra tan plenamente nuestro querido Luis Sep\u00falveda, el mexicano Ignacio Taibo ll y tantos otros autores latinoamericanos. Con lo que se evidenci\u00f3 como tantas veces que la literatura cuando m\u00e1s brillante se manifiesta es tambi\u00e9n en los tiempos dif\u00edciles y de zozobra social. Isabel Allende, Elena Poniatowska, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y tantos otros que oficiaron y siguen ejerciendo de periodistas a trav\u00e9s de sus documentadas cr\u00f3nicas, donde han plasmado que no conciben un buen periodismo sin asumir compromiso y pasi\u00f3n por lo que se cree.<\/p>\n<p>Por otro lado, no faltaron quienes quisieron convencernos de que la historia era oficio reservado para quienes fung\u00edan como historiadores. A quienes los periodistas, a los sumo, podr\u00edamos serviles como fuentes de datos, convencidos de que no se pod\u00eda hacer seriamente historia de los acontecimiento muy recientes o contempor\u00e1neos; que necesariamente hab\u00eda que remitirse al pasado para conocer la trayectoria humana sobre la Tierra. Esto es, que cada historiador ten\u00eda que darse tambi\u00e9n un ba\u00f1o de profilaxis, prescindir del presente, para poder escribir \u201cobjetivamente\u201d cuando los hechos quedaran muy atr\u00e1s. Dispuestos a que nunca los traicionaran sus ideas y valores.<\/p>\n<p>Tanto as\u00ed que durante los horrores del genocidio nazi hubo historiadores que se negaron a tomar partido frente a lo sucedido, a fin de no contaminarse con la realidad y evitar toda influencia en ellos. Confiando en otros que m\u00e1s adelante contaran lo sucedido. Mantenerse Inmutables, como sabemos, frente a los espantos de la guerra, los genocidios y campos de tortura y exterminio. Impasibles, incluso, frente al asesinato de m\u00e1s de sesenta millones de personas, cifra que ha superado con creces todas las v\u00edctimas de pandemias y desastres medio ambientales de nuestra actual \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d. \u00a1C\u00f3mo no acordarnos que en nuestras escolares clases de historia solo pod\u00edamos llegar a enterarnos de lo que hab\u00eda pasado cincuenta, cien o muchos m\u00e1s a\u00f1os atr\u00e1s, seg\u00fan las propias recomendaciones o exigencias del Ministerio de Educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pienso que los libros de historia m\u00e1s exitosos son las biograf\u00edas, mejor aun cuando estas carecen del prop\u00f3sito imposible de la objetividad. En este sentido, es l\u00f3gico que en estos escritos se descubran las tendencias o puntos de vista de muchos narradores, las diametrales diferencias entre el relato de unos y otros frente a los mismos personajes y circunstancias. Y no nos referimos con ello a los mercenarios o plumarios de siempre contratados por los poderes f\u00e1cticos para dar una versi\u00f3n antojadiza del pasado. Aludimos, m\u00e1s bien, a las mismas contradicciones que existen entre los distintos historiadores que, por m\u00e1s de proyectarse hacia un pasado remoto, se demuestran felizmente incapaces de sacudirse de sus ideas y valores del presente para juzgar lo que sucedi\u00f3 antes.<\/p>\n<p>De all\u00ed es que figuras anotadas como h\u00e9roes por algunos pueblos sean tan repudiados por otros. Muy dif\u00edcil ser\u00eda evaluar el aporte o la val\u00eda de personajes como Alejandro Magno, Carlo Magno, los papas Borgia, como de cada uno de nuestros conquistadores espa\u00f1oles o, incluso, los mismos l\u00edderes y caudillos de la gesta emancipadora. Hoy se reconoce, por ejemplo, que el pensamiento griego dej\u00f3 muy pocos textos escritos por Her\u00e1clito, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles y otros, y que hasta de la historia de Cristo se conocen diversas y muchas veces contradictorias versiones. Las que no han llegado casi siempre de o\u00eddas y, naturalmente, vienen algo desfiguradas por el tiempo transcurrido.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n Bonaparte es un preciso ejemplo de lo que se\u00f1alamos. Catalogado de genio y sublime estratega, como tambi\u00e9n tildado de ambicioso, jactancioso y d\u00e9spota. Respecto de \u00e9l no existe sin duda historiador \u201cobjetivo\u201d; de all\u00ed que hace algunos a\u00f1os el mejor perfil que pudimos formarnos de \u00e9l fue por un libro cuyo autor, Jean Savant, lo \u00fanico que se propuso fue reproducir muchos testimonios de testigos relevantes y, tambi\u00e9n, comunes y corrientes que tuvieron la oportunidad de conocerlo y legarnos sus impresiones. Es decir, de lo que observaron del Emperador muchas veces en los pocos minutos que lo trataron y divisaron. Una rica diversidad de opiniones que constatan que el Emperador fue un personaje de suyo controvertido, cargado de luces y sombras, cuanto de aviesos prop\u00f3sitos y grandes realizaciones. Nada de ejemplar, sin duda, como para haberlo elevado a los mayores altares de la gloria francesa, sin negar obviamente su esplendor hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>\u201c<em>Odio a los indiferentes<\/em>\u201d, escribi\u00f3 Antonio Gramci. \u201c<em>Creo que vivir quiere decir tomar partido. La indiferencia y la abulia son parasitismo y bellaquer\u00eda<\/em>\u201d, agreg\u00f3. \u201c<em>La neutralidad es imposible o m\u00e1s bien es abominable<\/em>\u201d sentencia tambi\u00e9n el periodista valenciano Pascual Serrano. En su misma selecci\u00f3n de las noticias, los editores y redactores ya toman partido, imponen un \u201ccriterio de subjetividad\u201d. Lo que lleva a afirmar en estos d\u00edas a la destacada periodista estadounidense Amy Goodman que \u201c<em>los periodistas deben ir donde est\u00e1 el silencio. Dar voz a quien ha sido olvidado, abandonado o golpeado por el poderoso<\/em>\u201d. El trabajo del periodista radica, como nos dice el mismo Kapuscinski, en que \u201c<em>el lector pueda entender el mundo que lo rodea, para ense\u00f1arle, para educarlo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><strong>El desprop\u00f3sito de la neutralidad<\/strong><\/p>\n<p>Podr\u00edamos asegurar que todos los grandes periodistas que recordamos se propusieron la misi\u00f3n de cambiar el mundo. Al contrario, asumimos que las estrellas que siempre cautivan por la TV y los medios esclavos del <em>rating<\/em>, son flores de un d\u00eda y que dif\u00edcilmente nos dejen alg\u00fan legado. De all\u00ed lo que se repita dentro de los mismos canales de TV que si un periodista se propone decir algo significativo debe hacerlo a trav\u00e9s de un libro\u2026<\/p>\n<p>Es evidente que los comunicadores que buscan ser neutrales u objetivos terminan d\u00e1ndonos una visi\u00f3n de la realidad finalmente err\u00f3nea o farsante. Una caricatura del mundo cogido por los grandes intereses creados, los gobernantes y, hoy, los multimillonarios que dominan los medios informativos y los poderes del estado. De quienes se creen hasta benefactores del periodismo por sustentar la onerosa tarea de publicar un diario; cuando en realidad lo que arriesgan o pierden en ello habitualmente lo recuperan con creces en su connivencia con las autoridades y los poderes factuales que representan o temen.<\/p>\n<p>Dispuesto a ejercer como corresponsal de guerra, el notable reportero Edgar Snow, conocido como el hombre que descubri\u00f3 Asia a Occidente, lleg\u00f3 a abrazar la causa de la revoluci\u00f3n china, a pesar de que los que lo enviaron a ese pa\u00eds ten\u00edan la intenci\u00f3n de que sus escritos desacreditaran ese proceso que inquietaba o fastidiaba tanto a los Estados Unidos. Pues bien, con el tiempo Snow reconoci\u00f3 que se hizo antiimperialista y se dispuso \u201c<em>a combatir este fen\u00f3meno dondequiera asomara<\/em>\u201d. Por lo mismo que despu\u00e9s la propia Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica lo acusara de ser un agente imperialista, irritado el r\u00e9gimen estalinista por lo que escribiera sobre la desaparecida Yugoslavia. \u00a1Vaya cu\u00e1ntos otros redactores y reporteros sufrieron persecuciones y desaires durante la Guerra Fr\u00eda y los reg\u00edmenes totalitarios! \u201c<em>Si no soy fiel a m\u00ed mismo, no puedo ser fiel a quienes me leen<\/em>\u201d, asegura el notable periodista y deont\u00f3logo colombiano Tomas Eloy Mart\u00ednez.<\/p>\n<p>De parte de los historiadores tradicionales en general existi\u00f3 un verdadero desprecio o menoscabo hacia los periodistas, hasta que en algunos de estos arrogantes cr\u00edticos surgi\u00f3 la idea de convertirse en \u201dhistoriadores de lo contempor\u00e1neo\u201d. Es decir, cuando empezaron a vindicar su derecho a escribir sobre el presente y arriesgar en sus escritos una falta de objetividad o ecuanimidad, renunciando, as\u00ed, a ese proclamado distanciamiento de los hechos que siempre se defendieron. Ello mismo los llev\u00f3 a convertirse en asiduos seguidores de la prensa, empezar a valorar el esfuerzo de reporteros y analistas. Sobre todo en este mundo tan interrelacionado y dependiente, donde resulta pr\u00e1cticamente imposible fraccionar la realidad de cualquier pa\u00eds, continente y suceso. Cuando es imposible o muy dif\u00edcil entender cualquier fen\u00f3meno mundial sin extender tambi\u00e9n la mirada hacia el mundo, su pasado y circunstancias del presente.<\/p>\n<p>Claro: por siglos las naciones y los continentes no ten\u00edan ninguna necesidad de mirar m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Incluso muchos conquistadores y gobernantes no llegaron a pisar sus dominios de ultramar o siquiera traspasaron los accidentes geogr\u00e1ficos que realmente separaban a los distintos pueblos que avasallaban. Pero hoy es imposible que las fluctuaciones de la moneda, el precio de las materias primas y las propias epidemias no tengan casi inmediata repercusi\u00f3n hasta en los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos del mundo. Sucede en la econom\u00eda, la pol\u00edtica, el futbol y, qu\u00e9 decir, en la ciencia y el medio ambiente. Sin que antes se sospechara que un sismo en Jap\u00f3n pod\u00eda ocasionar un maremoto en las costas de Am\u00e9rica. O que los desprop\u00f3sitos y mentiras de un presidente como Donald Trump pudieran habernos arriesgado a una nueva conflagraci\u00f3n mundial. O que los atentados contra las torres gemelas en 2002 hayan sido concebidos en el Asia, al otro lado del orbe.<\/p>\n<p>Si la Edad Media, la \u00e9poca del oscurantismo, se prolong\u00f3 por tantos siglos se explica en lo aislados que viv\u00edan los pueblos y los seres humanos como en lo que tardaba el pensamiento en recorrer la Tierra. De all\u00ed que las ambiciones y agresiones imperiales demoren ahora tan breve tiempo en imponer hegemon\u00eda y disvalores. Que surgieran las dictaduras militares en Am\u00e9rica del Sur, por ejemplo, al toque de clar\u00edn de la Casa Blanca y del Pent\u00e1gono. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda hoy descifrar la historia de uno de estos reg\u00edmenes sin considerar a los agentes externos que los fomentaron, financiaron y ejecutaron y que, incluso, ellos mismos les pusieran fin, posteriormente?<\/p>\n<p>M\u00e1s absurdo aparece, entonces, que haya periodistas y medios de comunicaci\u00f3n que se propongan ser objetivos sin servir de comparsa o hacerse c\u00f3mplices de quienes los financian y manejan como instrumentos de sus intereses y privilegios. Empe\u00f1ados en ejercer una falsa neutralidad que no tiene otro prop\u00f3sito que provocar el adormecimiento moral de las naciones, mediante la robotizaci\u00f3n de la inteligencia y la conducta humana.<\/p>\n<p>La incompatibilidad entre el buen periodismo y los intereses del poder ha quedado de manifiesto en los \u00faltimos a\u00f1os con lo que le ha sucedido a Edward Snowden, un destacado experto en seguridad inform\u00e1tica desde que se resolvi\u00f3 denunciar las operaciones secretas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) donde trabajaba en Estados Unidos, luego de ser un alto colaborador de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA). Convencido de la necesidad de dejar al descubierto estas ileg\u00edtimas acciones que indagaban hasta en la vida personal de un conjunto de gobernantes del mundo, supuestamente aliados del gobierno de su pa\u00eds. Un cometido que le ha significado convertir a Snowden en uno de los seres humanos m\u00e1s buscados y perseguidos por su pa\u00eds de origen, lo que lo oblig\u00f3 a buscar asilo en Rusia. Despu\u00e9s de que varios de los gobernantes espiados por Estados Unidos le agradecieran su invaluable denuncia, pero finalmente les cerraran sus fronteras en el temor de afectar la relaci\u00f3n o dependencia de sus pa\u00edses con la potencia imperial.<\/p>\n<p>O el calvario vivido por el periodista australiano Julian Assange, el fundador de Wikileaks, quien difundiera un conjunto de archivos secretos estadounidenses con el prop\u00f3sito de \u201c<em>impedir que los poderosos sigan explotando a los seres humanos del mundo entero<\/em>\u201d, seg\u00fan advirtiera. Pues bien, las escalofriantes develaciones de Assange, aplaudidas desde todo el orbe, no le impidieron recibir el portazo posterior de muchas naciones y gobernantes para terminar asilado en la embajada de Ecuador en Londres y, ahora, tratar de salvar de aquellas calumniosas acusaciones que se le han presentado ante los tribunales ingleses y suecos a fin de confinarlo de por vida o remitirlo a Estados Unidos, pa\u00eds obsesionado con su captura. Acusaciones que no buscan desmentir lo que devel\u00f3, por supuesto, sino desacreditarlo moralmente.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos gobiernos estadounidenses, incluido el de Barack Obama, han mantenido una misma actitud frente a estos dos personajes convertidos en verdaderos h\u00e9roes de nuestro tiempo por renunciar a su neutralidad, rebelarse frente a la hegemon\u00eda norteamericana y entregarle al mundo el producto de sus investigaciones y descubrimientos. Qu\u00e9 duda cabe que ambos comunicadores renunciaron a sus excelentes posiciones, a su holgada forma de vida y estipendios para servir al derecho de informaci\u00f3n de los pueblos y ejercer su libertad individual, de la que tanto se jactan respetar Estados Unidos y sus aliados de occidente. Nada todav\u00eda se vislumbra qu\u00e9 pasar\u00e1 con ambos personajes, pero de lo que no tenemos duda es que, aunque sea despu\u00e9s de muertos, van a ser reconocidos por la historia del periodismo como dos de sus m\u00e1s valientes y dignos profesionales.<\/p>\n<p>Dicho sea de paso, ha sido doloroso comprobar la cobard\u00eda de tantos gobiernos y l\u00edderes mundiales que, junto con reconocer y agradecer en privado los m\u00e9ritos de Snowden y Assange, se han hecho c\u00f3mplices de la mordaza que se les ha impuesto a objeto de no incomodar al pa\u00eds hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p><strong>Historiadores contempor\u00e1neos<\/strong><\/p>\n<p>Es un m\u00e9rito reconocido el papel que cumplieron en Chile un pu\u00f1ado de medios de comunicaci\u00f3n disidentes de la dictadura pinochetista y cuyos periodistas y colaboradores sufrieron las consecuencias de desafiar al poder absoluto y las normas que el r\u00e9gimen dict\u00f3 para restringir la libertad de expresi\u00f3n. Revistas y algunas pocas radioemisoras que legaron un magn\u00edfico registro de lo sucedido durante diecisiete a\u00f1os especialmente en materia de violaciones de los Derechos Humanos, luctuosos acontecimientos que callara y, muchas veces, alentara la prensa adicta y uniformada.<\/p>\n<p>El poder Judicial ha valorado mucho lo escrito en estas p\u00e1ginas libertarias para posteriormente reconstruir los m\u00faltiples episodios de horror padecidos por la poblaci\u00f3n, se\u00f1alar a los culpables y reivindicar a esos miles de chilenos que fueron ajusticiados, confinados en campos de tortura y exterminio, expulsados al exterior o relegados a distintas y apartadas zonas del pa\u00eds. En una realidad que convenciera a Juan Luis Cebri\u00e1n, fundador del diario El Pa\u00eds de Espa\u00f1a, en cuanto a que \u201c<em>en tiempos de dictadura el periodismo no puede ser neutral<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Los reporteros y redactores de estos medios por cierto asumieron una tarea bajo el compromiso de servir a la informaci\u00f3n, comprometidos de seguro con sus valores \u00e9ticos y una buena cuota de arrojo. Hab\u00eda entre ellos militantes pol\u00edticos, agn\u00f3sticos o seguidores de las m\u00e1s diversas ideolog\u00edas, pero con el objetivo com\u00fan de \u201cponer luz en la oscuridad\u201d, promover sin ambig\u00fcedades el t\u00e9rmino de la tiran\u00eda y contribuir al retorno de la democracia. J\u00f3venes generaciones que prefirieron permanecer el Chile para asumirse en verdaderos testigos de lo contempor\u00e1neo. La historia de c\u00f3mo se desarrollaron estos medios, de c\u00f3mo sortearon las m\u00faltiples y duras dificultades y de c\u00f3mo la posdictadura despu\u00e9s les cort\u00f3 las alas dar\u00eda para escribir muchos libros y ejemplares biograf\u00edas.<\/p>\n<p>Nadie podr\u00eda haberse imaginado en ese tiempo que los que llegar\u00edan despu\u00e9s de Pinochet a La Moneda se dieran a la tarea de alentar la recuperaci\u00f3n de los diarios, radios y canales de televisi\u00f3n m\u00e1s espurios controlados y digitados por la Dictadura. Lo que se tradujo que se les condonaran millonarias deudas con el aval del Estado y garantizarles la impunidad completa a sus principales plumarios. Al mismo tiempo, los gobiernos de la Concertaci\u00f3n destinaran enormes recursos para impedir la reaparici\u00f3n, por ejemplo, del diario El Clar\u00edn, cuyas propiedades e imprenta fueran confiscadas por el R\u00e9gimen Militar. O el ins\u00f3lito desenlace de cada una de las revistas y diarios disidentes que fueran v\u00edctimas de una pol\u00edtica de exterminio medi\u00e1tico patrocinada por el gobierno de Patricio Aylwin, pero con el silencio y complicidad de la nueva clase pol\u00edtica chilena que, ciertamente, no quiso arriesgarse a la observaci\u00f3n y cr\u00edtica de los medios informativos. Prefirieron, de esta forma, llevar a cabo una estrategia de \u201cencantamiento\u201d hacia los poderosos medios de comunicaci\u00f3n adictos a la Dictadura.<\/p>\n<p>Por supuesto, los nuevos moradores de La Moneda cumplieron con la encomienda hecha por el Departamento de Estado, las empresas transnacionales y los propios militares. Arreglos que los llevar\u00eda a cometer aquellos pecados que hoy se descubren y, muy especialmente, en el respeto irrestricto por m\u00e1s de tres d\u00e9cadas con Constituci\u00f3n de 1980 que antes juraron suprimir. Junto con darle continuidad a un modelo econ\u00f3mico social tan cargado de inequidades y seguir cometiendo nuevos horrores contra los Derechos Humanos. Tanto que hoy los m\u00e1s eminentes cientistas sociales del mundo se\u00f1alan al Chile como la experiencia m\u00e1s extrema y feroz del capitalismo que se haya dado en la historia.<\/p>\n<p>Cuando se admite y se proclama que uno de los pilares de la Democracia es la \u201cdiversidad informativa\u201d, no hay duda de que en nuestro pa\u00eds la deuda al respecto es enorme, si no fuera por el compromiso de algunos medios y periodistas que, especialmente por el internet y las redes sociales, siguen empe\u00f1ados en combatir las lacras vigentes del pinochetismo. Adem\u00e1s de las perversiones del r\u00e9gimen que lo sucediera por m\u00e1s de tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u00a1Vaya que habr\u00eda sido hip\u00f3crita apelar a la objetividad period\u00edstica despu\u00e9s del aquel bombardeo a La Moneda, el magnicidio del presidente constitucional y la violaci\u00f3n programada y masiva de los derechos humanos! \u00a1Vaya que resulta abominable que ahora se siga apelando a tal neutralidad, cuando ella el \u00fanico dividendo que traer\u00eda ser\u00eda la continuidad en el poder de una clase pol\u00edtica y empresarial completamente desacreditada pero, sobre todo, ileg\u00edtima. Si consideramos nada m\u00e1s que pr\u00e1cticamente la mitad de los ciudadanos ni siquiera sufraga y que el da\u00f1o social provocado por el sistema imperante es tanto o m\u00e1s letal que todas las pandemias que nos han golpeado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Porque el sistema en que vivimos lo cierto es que ampara la pavorosa voracidad de los poderosos y de sus representantes en el poder.<\/p>\n<p>Vaya que resulta absurda la propuesta acad\u00e9mica de ciertas escuelas de periodismo cuando se proponen formar profesionales \u201cobjetivos\u201d, cuando en realidad la mayor\u00eda de sus egresados resultan ignorantes e indolentes con cart\u00f3n universitario, como se puede observar pat\u00e9ticamente en los noticiarios de la televisi\u00f3n. Donde hacen gala, en realidad, de un nivel cultural de \u201cun cent\u00edmetro de profundidad\u201d. O si observamos cu\u00e1ntos de sus egresados tienen como destino integrarse a las planillas mercenarias de las autoridades p\u00fablicas , de los partidos pol\u00edticos y de la burocracia estatal.<\/p>\n<p>Ser \u201cvoz de los sin voz\u201d contin\u00faa siendo un gran imperativo \u00e9tico. Prop\u00f3sito que le deja espacio solamente a la independencia que el periodismo debe mantener respecto de los consabidos poderes f\u00e1cticos que siempre buscan someterlo o neutralizarlo. Ya sea en dictadura o bajo las abominables democracias que realmente no lo son.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*La democracia es imposible sin libertad de expresi\u00f3n y diversidad informativa *El buen periodismo es siempre de \u201ccompromiso\u201d; la neutralidad no existe Con la fundaci\u00f3n de las primeras escuelas de periodismo surgi\u00f3 la necesidad de definir los contenidos del plan&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1739,"featured_media":1254677,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11389,75,161,67],"tags":[29,441,84845,523,16832],"class_list":["post-1256117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-contenido-original","category-cultura-es","category-opiniones","category-sudamerica","tag-chile","tag-derechos-humanos","tag-fray-camilo-henriquez","tag-medios-de-comunicacion","tag-periodismo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.1.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los periodistas como historiadores del presente<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"*La democracia es imposible sin libertad de expresi\u00f3n y diversidad informativa *El buen periodismo es siempre de \u201ccompromiso\u201d; 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En el 2005 recibi\u00f3 en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federaci\u00f3n Mundial de la Prensa. Tambi\u00e9n obtuvo el Premio Latinoamericano de Periodismo, la Houten Camara de Holanda (1989) entre otras m\u00faltiples distinciones nacionales y extranjeras. Forma parte de los sesenta periodistas del mundo considerados H\u00e9roes de la Libertad de Expresi\u00f3n, reconocimiento hecho por la Federaci\u00f3n Internacional de Periodistas. Ha sido director y columnista de las revistas Debate Universitario, An\u00e1lisis y Los Tiempos, as\u00ed como del diario electr\u00f3nico primeral\u00ednea.cl. Tambi\u00e9n fue por m\u00e1s 18 a\u00f1os director de la Radio Universidad de Chile y de su diario digital. 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