{"id":1093388,"date":"2020-04-27T17:37:34","date_gmt":"2020-04-27T16:37:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1093388"},"modified":"2020-04-27T18:27:47","modified_gmt":"2020-04-27T17:27:47","slug":"el-evento-covid-19-y-una-perspectiva-de-especie-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2020\/04\/el-evento-covid-19-y-una-perspectiva-de-especie-i\/","title":{"rendered":"El evento Covid-19 y una perspectiva de especie (I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carles Mart\u00edn<\/strong><\/p>\n<p>Si hay algo especialmente extraordinario en el fen\u00f3meno de la actual pandemia es, precisamente, que se trata de un evento de especie, incontestable en cuanto a las implicaciones que se extienden por todas las \u00e1reas geogr\u00e1ficas, afectando simult\u00e1neamente a diversas conformaciones sociales, culturales y pol\u00edticas. Todos los seres humanos est\u00e1n viendo cambios en sus vidas, que dejar\u00e1n algo m\u00e1s que la huella biogr\u00e1fica individual. Estamos ante una importante huella en la memoria colectiva, que a\u00fan no sabemos c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 ni qu\u00e9 balance nos dejar\u00e1, una vez resuelta esta crisis.<\/p>\n<p>Aun siendo pronto para las conclusiones, podemos ir recapitulando sobre el propio proceso humano y sus crisis anteriores, en busca de indicios.<\/p>\n<p><strong>Naturaleza y gen\u00e9tica<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Rastreando en los or\u00edgenes de la especie, encontramos que la respuesta evolutiva ha salido adelante, inicialmente, a trav\u00e9s de cambios m\u00e1s o menos importantes en la gen\u00e9tica. Por ejemplo, hace entre dos y tres millones de a\u00f1os, nuestro antecesor hom\u00ednido, ya muy diezmado por las adversidades del clima, se encontraba concentrado geogr\u00e1ficamente en una zona restringida del continente africano. Con una poblaci\u00f3n ya escasa, se vio amenazado por una versi\u00f3n altamente letal de la malaria, hasta el punto de estar muy cerca de la extinci\u00f3n. Entonces, apenas un peque\u00f1o porcentaje de espec\u00edmenes, quiz\u00e1 unas pocas decenas de individuos en total, present\u00f3 un cambio irreversible en su genoma. Esta mutaci\u00f3n implic\u00f3 la p\u00e9rdida de la mol\u00e9cula Neo5Gc, com\u00fan entonces al resto de mam\u00edferos, necesaria para aquella versi\u00f3n del Plasmodium que les infectaba. Fue sintetizada en su lugar otra mol\u00e9cula, la Neo5Ac, que cumpl\u00eda con la misma funci\u00f3n en su membrana celular, pero que no permit\u00eda la utilizaci\u00f3n de los eritrocitos por el par\u00e1sito. De este modo, el reducido n\u00famero de mutantes que sobrevivi\u00f3, constituy\u00f3 un cuello de botella evolutivo, a partir del cual se continu\u00f3 con un nuevo linaje. A lo largo de la l\u00ednea evolutiva, sucesivos cuellos de botella fueron determinando cambios gen\u00e9ticos m\u00e1s o menos relevantes. Algunos de ellos dieron lugar a saltos importantes, definidos por la Paleogen\u00f3mica como especies distintas, hasta llegar al Homo Sapiens actual. Incluso en \u00e9ste, a lo largo de su migraci\u00f3n desde \u00c1frica, sucesivos cuellos de botella locales produjeron diversas morfolog\u00edas, caracter\u00edsticas de su adaptaci\u00f3n a las condiciones que encontraba en las zonas geogr\u00e1ficas donde se fue asentando.<\/p>\n<p>Otros cambios evolutivos fueron consecuencia de adaptaciones m\u00e1s eficaces y no siempre fueron la respuesta a una amenaza por la supervivencia. En el caso de las adaptaciones al medio natural de distintas zonas, fue la propia especie quien en su desplazamiento indujo estos cambios, al variar su entorno. Una serie de polimorfismos menores son hoy rastreables y explican esos cambios, en funci\u00f3n de una mejor respuesta a condiciones de menor luz solar, m\u00e1s fr\u00edo u otras, distintas a su regi\u00f3n de origen. Encontramos, a\u00fan hoy, muestras en la pigmentaci\u00f3n de la piel, la mayor o menor presencia de grasa parda y otros rasgos.<\/p>\n<p><strong>El fuego y el cerebro<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Podemos decir que hay un punto de inflexi\u00f3n y un cambio de cualidad en el proceso evolutivo a partir del control del fuego que realiza el Homo Erectus, hace aproximadamente un mill\u00f3n de a\u00f1os. La incorporaci\u00f3n del cocinado de los alimentos permite cambios sustanciales en la alimentaci\u00f3n. Estos cambios, a su vez, inducen nuevos cambios diferenciales, a costa de algunas aparentes p\u00e9rdidas. Por ejemplo, perdimos la capacidad de sintetizar la vitamina C, pero podemos desde entonces digerir grandes cantidades de prote\u00edna y grasa de origen animal, especialmente el marisco, que fue clave entonces, aportando fosfol\u00edpidos, con los cuales se construy\u00f3 el cerebro. Notablemente, esta dieta enriquecida, permiti\u00f3 aumentar espectacularmente el volumen encef\u00e1lico, habilitador de funciones cognitivas y reducir el tramo de intestino grueso, ya menos necesario, al ingerir alimentos cocinados y abandonar ciertos alimentos de origen vegetal y menor rendimiento, en favor de otros alimentos de mayor densidad nutricional. Este cambio progresivo, cuyo resultante fue el Homo Sapiens, llev\u00f3 800.000 a\u00f1os. Y, lo m\u00e1s importante, abri\u00f3 una nueva v\u00eda de cambios evolutivos, puesto que no se modific\u00f3 \u00fanicamente la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica, sino que se externalizaron las transformaciones m\u00e1s all\u00e1 de nuestra biolog\u00eda. Se avanz\u00f3 enormemente en la producci\u00f3n de objetos tecnol\u00f3gicos y se dieron las bases de un sistema de organizaci\u00f3n social. El legado a nuestra especie incluy\u00f3 la base biol\u00f3gica necesaria para que se pudieran formar las redes neuronales capaces de sustentar y gestionar esa incipiente tecnolog\u00eda y esa primaria organizaci\u00f3n social. En la base de estos cambios, hubo una ganancia significativa en la cantidad de energ\u00eda disponible. Ese plus energ\u00e9tico fue el que permiti\u00f3 reinvertir en mejoras adaptativas y aumentar el control sobre las condiciones que impon\u00eda el medio natural.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed, los saltos adaptativos en nuestra especie han ido teniendo una menor dependencia de la biolog\u00eda y se han apoyado cada vez menos en modificaciones gen\u00e9ticas, lo cual ha permitido acelerar los tiempos y el ritmo evolutivo. Tras una larga di\u00e1spora, que le llev\u00f3 a cubrir el planeta, los sucesivos cambios del Homo Sapiens han ido siendo sustentados por revoluciones tecnol\u00f3gicas y sociales, antes que por los genes.<\/p>\n<p><strong>El homo sapiens y lo social<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de 200.000 a\u00f1os, se consolidaron las adaptaciones neuronales para la imprescindible vida social, las crecientes funciones cognitivas adaptadas a estos intercambios cada vez m\u00e1s complejos, y a la pr\u00f3spera tecnolog\u00eda de las herramientas y la transformaci\u00f3n de los materiales. Esa actividad compleja y realizada socialmente impuls\u00f3 un lenguaje cada vez m\u00e1s preciso y diverso, que a su vez fue la herramienta de nuevas funciones abstractivas y nuevas formas de expresi\u00f3n emocionales. As\u00ed como las mejoras en la dieta proporcionaron antes los pilares fisiol\u00f3gicos, imprescindibles para el desarrollo cognitivo, la organizaci\u00f3n social facilit\u00f3 el surgimiento de la cultura y la expresi\u00f3n de la conciencia, no solamente como una respuesta adaptativa a las necesidades materiales de la supervivencia, sino tambi\u00e9n como una progresiva forma de comprender y explicar el mundo, tanto tangible como intangible, manifest\u00e1ndose tambi\u00e9n el sentimiento compartido de lo trascendente. Las funciones sociales se organizaron para resolver colectivamente las necesidades y aparecieron expresiones de arte. Durante cientos de miles de a\u00f1os, evolucion\u00f3 socialmente un ser, a\u00fan fr\u00e1gil en su biolog\u00eda, pero cada vez m\u00e1s capaz y competente como colectivo solidario, donde la tribu amparaba y proteg\u00eda al individuo de amenazas externas, le ofrec\u00eda una funcionalidad en la cual poder aportar y le brindaba los productos materiales e inmateriales compartidos, que hicieron despegar su calidad de vida mucho m\u00e1s all\u00e1 de la mera supervivencia. Ese sentimiento m\u00e1s espiritual, quiz\u00e1 ordenado en algunos casos como religiones primitivas, le mantuvo conectado con la Naturaleza y con la Vida, como muestra la presencia de restos de antiguos rituales de fertilidad y de caza, o de una finalidad m\u00e1s trascendente, como los funerarios. La forma de vida n\u00f3mada o semi-n\u00f3mada, no permit\u00eda la propiedad permanente de la tierra, ni mucho menos una estructura social que garantizara la transmisi\u00f3n ni la defensa de dicha propiedad, entonces inexistente. Tampoco exist\u00edan las guerras territoriales, aunque hubiera episodios de violencia inter-tribal, de canibalismo y de predaci\u00f3n dentro de la especie. Se considera probable que la presi\u00f3n por fricci\u00f3n entre colectividades, compartiendo \u00e1reas de influencia y compitiendo por recursos alimentarios, fuera uno de los impulsos de la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica. En cualquier caso, la forma de organizaci\u00f3n social era entonces b\u00e1sicamente colaborativa. Los ejes fundamentales de la convivencia en la tribu estaban relacionados con la alimentaci\u00f3n y con la crianza, tomando las mujeres un papel predominante en la organizaci\u00f3n social, probablemente matriarcal. Se puede hablar de una econom\u00eda de lo compartido, especialmente de las herramientas y los bienes necesarios para el sost\u00e9n de la tribu, que ser\u00edan de propiedad com\u00fan. El plus que permiti\u00f3 todos esos avances provino de la cooperaci\u00f3n social y de la mayor eficacia en el reparto solidario de funciones. A su vez, el crecimiento de la complejidad neuronal y emocional, fue estimulado por el creciente n\u00famero de interacciones sociales. Tambi\u00e9n la actividad relacional modific\u00f3 la fisiolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n agr\u00edcola y la brecha<\/strong><\/p>\n<p>En esta escala de tiempos, es muy reciente el \u00faltimo gran cambio de tendencia en nuestro modo de vida, hace apenas 10.000 a\u00f1os, la llamada revoluci\u00f3n agr\u00edcola o revoluci\u00f3n del Neol\u00edtico. Muy concentradas en poco tiempo, se produjeron grandes alteraciones. El asentamiento en un territorio para poder cultivar. El agrupamiento en asentamientos cada vez mayores. La propiedad de la tierra y de los animales dom\u00e9sticos. La defensa de la propiedad territorial y la competencia sistematizada por los recursos. El patriarcado emergi\u00f3 como un nuevo ordenamiento social basado en el ejercicio de la fuerza para mantener la propiedad, la autoridad y los privilegios de una parte, por encima del conjunto social. La Naturaleza se vio como algo que se pod\u00eda poseer y la Vida como algo controlable. El conocimiento de los mecanismos de la fecundaci\u00f3n y la reproducci\u00f3n situ\u00f3 a las mujeres en un papel social secundario. Los mitos, las cosmogon\u00edas y las religiones que surgieron, amplificaron y justificaron el ordenamiento patriarcal, con dioses masculinos y autoritarios. Se produjo lo que denominamos \u201cla Brecha\u201d, por ser un distanciamiento del ser humano de aquel \u00e1mbito mayor de lo Sagrado, que antes se identificaba con la Naturaleza, que qued\u00f3 como algo controlable y sujeto a las nuevas reglas de la propiedad. Hubo una gran abundancia de alimentos, que permiti\u00f3 una expansi\u00f3n demogr\u00e1fica sin precedentes. En esta nueva organizaci\u00f3n colectiva, qued\u00f3 institucionalizada la guerra como actividad peri\u00f3dica, con una casta de guerreros fuertemente vinculada al poder que se centralizaba en un rey o gobernante, que manten\u00eda continuos litigios b\u00e9licos con los reinos colindantes y, ocasionalmente, emprend\u00eda campa\u00f1as expansivas para someter territorios y constituir imperios. La competencia por fabricar mejores armas, fue incluso m\u00e1s importante que la tecnolog\u00eda de las herramientas de labor. Todo tend\u00eda hacia la concentraci\u00f3n de poder, en todos los campos. Aquel orden social era tambi\u00e9n beligerante internamente. Los amplios colectivos humanos de las ciudades, desbordaron la capacidad neuronal anteriormente conseguida y, en respuesta, se formaron clanes familiares, adecuados para repartir el poder parcialmente desde una figura patriarcal y as\u00ed controlar la transmisi\u00f3n de \u00e9ste, vinculado a propiedades materiales hereditarias. Prevaleci\u00f3 la competencia sobre la solidaridad, no solamente entre clanes familiares, tambi\u00e9n internamente se ejerci\u00f3 la autoridad masculina en el seno de las familias. La brecha tambi\u00e9n se produjo en la relaci\u00f3n entre los sexos, reduciendo frecuentemente a las mujeres a ser objeto de propiedad de los patriarcas. Las nuevas religiones, aliadas con el poder, reforzaron estructuras ideol\u00f3gicas que mantuvieron y promovieron esa estructura social, ahondando la brecha entre el sentimiento religioso y los ritos oficializados. Como contrapartida biol\u00f3gica, la incorporaci\u00f3n de nuevos alimentos cultivados y criados por su gran rendimiento, empeor\u00f3 la salud: menor expectativa de vida del adulto, nuevas enfermedades y menor calidad de vida. El creciente desarrollo de la tecnolog\u00eda puso al ser humano en situaci\u00f3n de modificar el mundo natural a su medida, incluyendo, hasta cierto punto, a su propio cuerpo. El uso de todo tipo de pr\u00f3tesis y m\u00e1quinas le permiti\u00f3 alcanzar un creciente dominio del mundo natural y, a la vez, sirvi\u00f3 de base para el desarrollo de nuevos conceptos y nuevos t\u00e9rminos ling\u00fc\u00edsticos que los definieran. Podemos hablar de un creciente desarrollo de la inteligencia, necesaria para el manejo de un mundo crecientemente m\u00e1s complicado. Sobre una base fisiol\u00f3gica m\u00e1s endeble, se formaron redes neuronales de mayor complejidad, apoyadas por invenciones externas para las funciones m\u00e1s b\u00e1sicas, como la memoria o el c\u00e1lculo, respaldadas por medios de soporte material y por maquinaria m\u00e1s sofisticada. A su vez, se desarrollaron variaciones intangibles del pensamiento, como la ciencia, m\u00e1s apta para comprender y manejar un universo m\u00e1s amplio. Incluso hubo apariciones de una conciencia m\u00e1s profunda, que se manifest\u00f3 en \u00e9pocas m\u00e1s concentradas, de variada producci\u00f3n m\u00edstica y filos\u00f3fica, como la llamada Era Axial. O de forma m\u00e1s puntual, mediante aportes particulares de individuos y escuelas en dichos campos. Gracias a la memoria escrita, existe muy abundante producci\u00f3n relatando e interpretando los \u00faltimos milenios; no es la idea entrar en detalles. Sin embargo, en esa visi\u00f3n reciente, parece haberse olvidado el enorme peso que todos los milenios precedentes tuvieron en la creaci\u00f3n de una profunda huella de identidad en nuestra especie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Carles Mart\u00edn es miembro del Centro Mundial de Estudios Humanistas y tiene una larga trayectoria como humanista militante y con experiencia en los medios. Actualmente es acupuntor y terapeuta seg\u00fan la Psiconeuroinmunolog\u00eda.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carles Mart\u00edn Si hay algo especialmente extraordinario en el fen\u00f3meno de la actual pandemia es, precisamente, que se trata de un evento de especie, incontestable en cuanto a las implicaciones que se extienden por todas las \u00e1reas geogr\u00e1ficas, afectando&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":1093402,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11389,1240],"tags":[28184,21273],"class_list":["post-1093388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-contenido-original","category-humanismo-espiritualidad","tag-evolucion","tag-ser-humano"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.1.1 - 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