{"id":1022377,"date":"2020-01-27T13:10:14","date_gmt":"2020-01-27T13:10:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pressenza.com\/?p=1022377"},"modified":"2020-01-27T13:10:14","modified_gmt":"2020-01-27T13:10:14","slug":"los-peligros-de-la-intolerancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pressenza.com\/es\/2020\/01\/los-peligros-de-la-intolerancia\/","title":{"rendered":"Los peligros de la intolerancia"},"content":{"rendered":"<p>Por Juan Pablo C\u00e1rdenas<\/p>\n<p>La intolerancia ha recorrido toda nuestra historia y nos ha causado guerras y otros conflictos fratricidas. Por lo mismo, nuestra democracia siempre ha sido precaria y hasta ef\u00edmera por la incapacidad de los grupos gobernantes de alcanzar acuerdos y respetarlos cuando \u00e9stos han sido leg\u00edtimamente demandados y hasta convenidos.<\/p>\n<p>El estallido social celebrado ampliamente por los chilenos y por quienes nos observan desde el extranjero nos abri\u00f3 la posibilidad de tener una nueva Constituci\u00f3n y una institucionalidad afincada en los derechos humanos, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales de toda nuestra naci\u00f3n. La asamblea constituyente, o como se llame, que ser\u00e1 aprobada por el pueblo en abril pr\u00f3ximo, promete ser la primera que se consolide en todo nuestro recorrido republicano. Se sabe que hasta el momento todas nuestras cartas fundamentales han sido impuestas por los gobiernos y la complicidad de los legisladores, en la ausencia completa de un proceso democr\u00e1tico que las legitime.<\/p>\n<p>En Chile hoy existe mucho entusiasmo respecto de lo que vamos a vivir este a\u00f1o, pero sin duda tambi\u00e9n surgen muchas dudas de que los constituyentes sean capaces de alcanzar consensos o mayor\u00edas s\u00f3lidas para reemplazar la carta Fundamental legada por Pinochet y retocada por el gobierno de Ricardo Lagos Escobar.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de estas dudas radica justamente en la intolerancia que se observa en la pol\u00edtica y en el conjunto de la sociedad. A manera de ejemplo, no hay partido pol\u00edtico u organizaci\u00f3n social que escape de los profundos disensos entre sus propios integrantes, lo que hace muy probable que estas diferencias se pronuncien en los pr\u00f3ximos meses y pongan en riesgo en itinerario electoral. Quiz\u00e1s ser\u00eda preferible que nuestras organizaciones rectoras de extingan o colapsen por fin para facilitar la creaci\u00f3n de referentes m\u00e1s acordes con la actualidad y no con la realidad del pa\u00eds y del mundo de los siglos XlX y XX, \u00e9poca en la que la mayor\u00eda de estas instituciones fueron consolidadas.<\/p>\n<p>La intolerancia en nuestra vida se ha hecho tan evidente y mordaz como que muchos hablan de la existencia de varios pa\u00edses distintos en nuestro territorio. Cae por su propio peso, ahora, que somos un pa\u00eds multirracial y cultural. Que nuestras desigualdades son m\u00e1s profundas e irreconciliables de lo que cre\u00edamos, y que ya no tenemos mucho en com\u00fan entre ricos y pobres, entre los capitalinos y quienes viven en regiones, entre creyentes, agn\u00f3sticos y ateos, adem\u00e1s de las cada vez m\u00e1s distintas sensibilidades que expresan j\u00f3venes y adultos.<\/p>\n<p>En el irrespeto a las ideas y derechos de los dem\u00e1s, el pueblo mapuche ya rompi\u00f3 sus cadenas con el Estado; no pocas integrantes del promisorio Movimiento Feminista ya no buscan igualdad con los hombres sino aspiraciones hegem\u00f3nicas. Hasta algunos miembros de la heroica \u201cprimera l\u00ednea\u201d de las manifestaciones callejeras se sienten con el privilegio de conducir la protesta por cauces que no son necesariamente deseados por la inmensa mayor\u00eda de los inconformes que protestan y buscan un cambio profundo en nuestra realidad.<\/p>\n<p>Asimismo, en el severo deterioro de la credibilidad de todas nuestras instituciones, por la desquiciada y criminal acci\u00f3n de muchos sacerdotes, hay quienes las emprenden con furia contra la fe, sus templos y pastores justos y ejemplares. Olvid\u00e1ndose r\u00e1pidamente de lo importante que result\u00f3\u00a0 la voz de los obispos y la acci\u00f3n de una Vicar\u00eda de la Solidaridad en los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de nuestra historia. Del mismo modo que hay maestros que son agredidos por los estudiantes, mantenemos elevad\u00edsimas tasas de femicidios y existen empresarios que se sienten con licencia para humillar y golpear a sus trabajadores. Tal como esa bochornosa cantidad de polic\u00edas corruptos facultados para reprimir brutalmente a la poblaci\u00f3n y arrancarle hasta los ojos a los disidentes.<\/p>\n<p>En el Congreso Nacional, si bien es cierto que ha predomina la connivencia legislativa y los abusos de diputados y senadores, es posible descubrir que, al menos ahora, hay quienes han recapacitado y se proponen colaborar lealmente con el proceso institucional. Pero basta la m\u00e1s m\u00ednima diferencia con lo que se estima \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d para ser tildado de oportunista, \u201cfacho\u201d, extremista y recibir toda suerte de ep\u00edtetos. Incluso si los que tropiezan piden perd\u00f3n a las pocas horas.<\/p>\n<p>Con las categor\u00edas decimon\u00f3nicas que todav\u00eda prevalecen en Chile, del Movimiento Sindical se asegura que est\u00e1 infectado de anarquistas y marxistas, y sus dirigentes pueden ser severamente desautorizados si es que tienen la m\u00e1s m\u00ednima duda respecto de lo que, se dice, deben pensar o hacer. Lo m\u00e1s incre\u00edble de todo es que en los propios estudiantes secundarios se descalifica tanto a los m\u00e1s audaces, como a los que tienen razonables dudas o vacilaciones respecto de lo que ordenen sus l\u00edderes y asambleas que muchas veces funcionan entre c\u00fapulas, \u201cgallos y medianoche\u201d. Los demonios de nuestros hist\u00f3ricos desencuentros vuelven a aparecer, aunque estemos tan distantes de la Revoluci\u00f3n de 1891 como de la propia Dictadura c\u00edvico Militar de 1973.<\/p>\n<p>La vida familiar y laboral frecuentemente se transforma en un infierno por la necesidad que tantos tienen de manifestar su intolerancia. Es corriente que se moteje a los que se expresan correctamente, son consecuentes con su forma de vivir, comer e, incluso, entretenerse; a los que son m\u00e1s pulcros en su forma de expresarse y relacionarse, como a los que buscan diferenciarse por sus atuendos, peinado o cubren sus cuerpos con tatuajes o leyendas dogm\u00e1ticas y provocadoras. Sin que se entienda que nuestra poblaci\u00f3n ya nunca ser\u00e1 como antes, cuando a los chilenos se los identificaba con el uniformado color gris y azul de sus vestimentas.<\/p>\n<p>Incluso en las formas de alimentarse y beber empezamos a comprobar, incluso, el extremo \u201cfundamentalismo\u201d de los vegetarianos y veganos que andan buscando hasta en el pan nuestro de cada d\u00eda ingredientes lesivos para nuestra salud corporal y que se obtengan del sacrificio animal. As\u00ed como en muchos de los que defienden los derechos de los caballos, perros y gatos poco les importan muchas veces los derechos de los ni\u00f1os, ancianos y discapacitados. A todos los chilenos nos har\u00eda muy bien viajar por el mundo para observar c\u00f3mo tantos pa\u00edses son capaces de vivir arm\u00f3nicamente, por ejemplo, en las diversas y exc\u00e9ntricas pr\u00e1cticas culinarias. En la aceptaci\u00f3n de que somos seres omn\u00edvoros, sin justificar con ello los desprop\u00f3sitos que se cometen en las dietas de tantos pueblos. Para aceptar, en definitiva, que todos tenemos el derecho de vivir como queramos aunque sin avasallar los derechos y particularidades de los otros. As\u00ed como ahora de la naturaleza.<\/p>\n<p>Si de construir democracia se trata, como la que nunca\u00a0 hemos tenido, es necesario asumir que bajo este r\u00e9gimen pol\u00edtico pueden expresarse las m\u00e1s diversas formas de ejercer la soberan\u00eda popular, como la autonom\u00eda de los poderes del Estado. Con reg\u00edmenes presidencialistas o parlamentarios, con elecciones m\u00e1s o menos frecuentes, con distintos grados de libertades de expresi\u00f3n, reuni\u00f3n y asociaci\u00f3n. Que no es conveniente adoptar formas a rajatabla y que lo m\u00e1s conveniente ser\u00eda construir nuestro r\u00e9gimen sobre el m\u00e1s desapasionado estudio de todo lo que existe en el mundo en esta materia. As\u00ed como ser\u00eda un desprop\u00f3sito persistir en el pasado y sus fracasos o copiar lo que puede ser bueno para los escandinavos y europeos, pero no necesariamente para los que somos tan distintos. Por algo hay democracias que persisten en mantener a sus arcaicas monarqu\u00edas, mientras otras, como la suiza, pueden darse el lujo de ser altamente participativas, gracias al verdadero esp\u00edritu c\u00edvico de sus habitantes, como su alto nivel educacional. Por algo es que muchos cientistas pol\u00edticos estiman que una de las condiciones fundamentales de la democracia y del voto informado es la diversidad informativa, como la formaci\u00f3n intelectual y moral del pueblo soberano.<\/p>\n<p>Pero lo fundamental, parece ser, la capacidad de escuchar, valorar y respetar las opiniones ajenas. Sacudirse de lo prejuicios y mirar hacia al ancho mundo de posibilidades que nos ofrece la historia. Por supuesto, saber ganar y saber perder. Proponerse la idea de sumar voluntades y no de escandalizar y segregar con nuestros voluntarismos. Convencer, antes de vencer a los adversarios. Nunca transigir con los principios, pero aceptar que los fines pueden trazar distintos medios de b\u00fasqueda y lucha e incluso compatibilizarlos.<\/p>\n<p>Especialmente la construcci\u00f3n de un pa\u00eds distinto y solidario debe saber respetar nuestras diferencias generacionales y culturales. As\u00ed como nuestros distintos h\u00e1bitos de vida. Aunque siempre la reconciliaci\u00f3n de una sociedad tan lacerada como la nuestra debe proponerse, primero,\u00a0 la justicia social y la reparaci\u00f3n. De all\u00ed que la agenda social demandada por los chilenos sea m\u00e1s urgente y necesaria que la propia Constituci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Pablo C\u00e1rdenas La intolerancia ha recorrido toda nuestra historia y nos ha causado guerras y otros conflictos fratricidas. 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