En la senda de llevar temas del humanismo en nuevos espacios, tuve la oportunidad y privilegio de realizar un taller de «Diálogo generacional con docentes encargados de la convivencia escolar«. En mi calidad de profesor y funcionario municipal en Arica, Chile, pude hacer el taller dentro de un encuentro comunal de dicho grupo de docentes. Durante 90 minutos estuvimos abordando el tema de la brecha generacional que naturalmente existe entre profesores y estudiantes. Decir que, para quienes conocen el Humanismo Universalista, es una adaptación del antiguo, querido y siempre vigente tema del “Paisaje de Formación”.
Mediante una guía didáctica los docentes fueron haciendo un reconocimiento de cómo la historia personal moldea la forma de ser y estar en el mundo, cómo va configurando todo un trasfondo de interpretación que también determina nuestra visión acerca de la docencia en aula.
En todo el mundo la escuela es un espacio privilegiado de encuentro intergeneracional, por ello la importancia de tener más conciencia de la llamada «brecha generacional», reconociendo siempre que hay factores políticos, sociales y culturales que dificultan el acercamiento y diálogo.
Este taller nos insta a reconocer qué hay en nuestra propia mirada y utilizar eso como una llave que nos permita comprender y empatizar respecto a la mirada y sensibilidad de otros que pertenecen a una generación distinta. En definitiva, es un valioso ejercicio que fortalece la empatía y mutua comprensión en las relaciones interpersonales, y en educación, nos da luces para mejorar la convivencia escolar y los aprendizajes, para descubrir que el Diálogo Generacional es un camino de humanización del espacio educativo, familiar y social.













