Es sobre todo en estos días, que no consigo apartar de mi vista la imagen de las ratas mordiendo a los niños y niñas de Gaza. Es insoportable. ¿Sucumbir a la tentación de una rabia moral feroz ante tanta injusticia y dejar que el odio invada a quien carga con la responsabilidad de todo ello? ¿Sucumbir a la tentación de una emigración interior que, incapaz de soportar el dolor y la impotencia, acaba derivando en desesperación o indiferencia?

Como suele decir Sulaiman Khatib, cofundador de Combatants for Peace, hay que tener un pie en la realidad y un pie en el sueño.

El 2 de julio se celebraron en todo Israel manifestaciones contra el Gobierno con motivo de los mil días transcurridos desde el 7 de octubre de 2023. La principal exigencia de los manifestantes era la creación inmediata de una comisión estatal e independiente de investigación. Aunque estas movilizaciones siguen centradas sobre todo en las víctimas israelíes y en la crisis política interna, pueden abrir un primer resquicio. Y, desde luego, no son la única expresión del descontento.

Al mismo tiempo, palestinos e israelíes que viven entre el río Jordán y el mar Mediterráneo han optado por encarnar otra manera de hacer las cosas (una expresión habitual en Combatants for Peace) y por construir esperanza juntos, en palabras de los activistas Maoz Inon y Aziz Abu Sarah.

El próximo 6 de noviembre, el movimiento conjunto de israelíes y palestinos Combatants for Peace cumplirá 20 años.

Hace apenas unos días, la coalición It’s Time, de la que Combatants for Peace es miembro, recordaba en un mensaje que hace dos años comenzaba el camino de un nuevo movimiento por la paz, la seguridad y la justicia en Israel.

It’s Time forma parte de la red que promueve el Festival Re-Imagine Peace, que se celebrará en Florencia el próximo fin de semana, donde se podrá encontrar a palestinos e israelíes que co-resisten y re-imaginan la paz, palabra traicionada y abusada.

Vean en este enlace el programa del festival:

Combatants for Peace reflexionan sobre su 20.º aniversario: —«Mirando atrás hoy, lo que parece más extraordinario no es tanto la fundación de Combatants for Peace, sino su capacidad para resistir durante veinte años de conflicto, ocupación, guerra, trastornos políticos y pérdidas profundas. Han crecido generaciones enteras que apenas han conocido otra cosa que violencia, desplazamiento, desposesión y miedo… Y, sin embargo, nuestro movimiento ha persistido porque nunca se basó en un acuerdo absoluto. Se ha fundado sobre un compromiso compartido con la no violencia, los derechos humanos y la conciencia de que ninguno de los dos pueblos puede alcanzar la libertad, la dignidad o la seguridad a costa del otro.»

Una de las capacidades más necesarias en este momento histórico es precisamente la de —«saber estar en el desacuerdo», —recordando la interconexión que lo subyace: poder seguir dialogando partiendo de puntos de vista diferentes, sin deshumanizar al otro, sin competir por superioridad moral instrumentalizando la propia victimización; manteniendo al mismo tiempo una conciencia de las asimetrías de poder y un sentido de justicia que se oriente hacia la responsabilidad y la reconciliación.

—«Durante todo este tiempo, muchos se han preguntado si palestinos e israelíes podrían realmente colaborar, sobre todo frente a la realidad de la ocupación, la desigualdad y la negación de los derechos fundamentales.»

Las acusaciones de «normalización» contra los encuentros y actividades que reúnen a palestinos e israelíes, estarán siempre a la vuelta de la esquina. A veces son necesarias para recordar lo dicho más arriba sobre las asimetrías de poder; otras, quizá obedecen a planteamientos ideológicos que impiden ver las posibilidades existentes.

Probablemente, parte del escepticismo proviene del abuso del binomio «paz y diálogo», drogada por una «industria de la paz liberal» que confunde paz con quietud y statu quo.

—«Y sin embargo, a pesar de todas las suposiciones, nuestro movimiento sigue creciendo, apoyado por personas que comprenden que nuestros futuros están interconectados y que una paz duradera exigirá igualdad, libertad y derechos humanos para todos y todas. Con ocasión de este aniversario, rendimos homenaje no solo a nuestra organización, sino también a una comunidad que ha seguido insistiendo en que otra vía sigue siendo posible, cuando a menudo esto resultaba difícil, impopular y profundamente personal.»

Combatants for Peace se prepara para poner en marcha la mayor campaña digital de solidaridad internacional de su historia, junto con un encuentro que reunirá a participantes locales e internacionales para apoyar la campaña de recogida de aceitunas en Cisjordania. Ambas iniciativas culminarán con la celebración de su vigésimo aniversario, el 6 de noviembre de 2026. Para recibir actualizaciones, suscríbanse al canal de WhatsApp del grupo italiano Friends of Combatants for Peace.

Imagino y rezo para que, en los próximos años, —o mejor aún, desde ahora mismo, Combatants for Peace pueda contribuir a la reconciliación: a un tiempo en que hayan cesado la violencia y la deshumanización, se asuman las responsabilidades, las personas se liberen del miedo y de la ira y estén dispuestas a sanar juntas y a reparar el tejido de sus relaciones; un tiempo en que los líderes actúen con compasión y se dejen guiar por la Vida, y la Tierra pueda ser lo que siempre ha sido: generosa, abundante y capaz de alimentar a todos quienes la habitan.

El 1 de julio de 2024 se celebró el primer evento de la coalición It’s Time en la Menora Arena. Fue el mayor evento por la paz en la historia reciente de Israel. Desde entonces, la coalición no ha dejado de crecer y expandirse. Hoy cuenta con unas 85 organizaciones por la paz y por una sociedad inclusiva.

Entre sus iniciativas figuran la Cumbre por la Paz de Jerusalén (mayo de 2025) y la Cumbre Popular por la Paz (finales de abril de 2026; eventos sobre educación para la paz; sesiones de presentación de iniciativas de «presencia protectora». A sí como una conferencia sobre salud mental y muchos actos más. Miles de personas, mujeres y hombres; judíos y palestinos; jóvenes y mayores; miembros de la Knéset; además de periodistas, figuras públicas, artistas, educadores, profesionales de la salud mental, activistas y voluntarios de las iniciativas de presencia de protección, han formado y siguen formando parte de este esfuerzo colectivo.

Arab ‘Aramin y Yigal Elhanan, durante los actos de la Cumbre Popular de Paz de 2026, recordaron cada uno a su hermana: Arab recordó a su hermana Abir, asesinada delante de la escuela por un soldado israelí. Yigal recordó a su hermana Smadar, asesinada en un atentado suicida perpetrado por dos palestinos. Pero Yigal añadió que Smadar también fue asesinada —«por la política de ocupación, robo, desposesión, asesinatos, separación y aniquilación».

Arab dijo con tono asertivo: —«No somos ingenuos, sabemos que la paz no es fácil. La política de destrucción total del pueblo palestino, en la devastada Gaza, en Cisjordania que sufre el terrorismo de los colonos respaldados por el ejército israelí… no traerá seguridad a los israelíes. La solución es que todos y todas, desde el río hasta el mar, gocen de libertad e igualdad… En la sociedad civil la esperanza está viva y está trabajando».

La coalición continúa su labor con la convicción de que —«Los dos pueblos que comparten esta tierra merecen vivir con seguridad y dignidad. Nuestros hijos e hijas merecen un futuro de igualdad, justicia y paz. ¡Ha de ser así. Puede ser así. Será así!».


Notas:

Fragmentos citados de Combatants for Peace.

Fragmentos de It’s Time: Mensaje del 1 de julio, canal de WhatsApp

Fragmentos de la Cumbre Popular de Paz 2026