Por Jorge Nuñez Arzuaga
Verónica Flores es una artista plástica que supo interpretar desde su mirada los paisajes de los lugares que camina. No sólo es una pincelada de la naturaleza, sino más bien un gesto emocional que descubre en las personas lo que anima cada escena, el movimiento, la risa y el color que la inspira.
El origen: el mar y la libertad
– Mi historia comienza frente a la línea del horizonte, allí donde el cielo y el agua se funden en uno solo. Soy Verónica Alejandra Flores, tengo 42 años y crecí en Mar del
Plata, Argentina, en el seno de una familia de clase media que entendía el mundo a través del esfuerzo y la tierra: mi padre, pescador; mi madre, agricultora. Ser la menor de seis hermanos significó crecer en un hogar donde la expresión no era un lujo, sino una necesidad. Gracias a la visión de mis padres, tuve una doble escolaridad que me permitió jugar con la danza, la poesía y la música, mientras en casa, la geografía y la historia formaban parte de nuestra educación cotidiana.
– Recuerdo perfectamente el día en que decidí ser pintora. No fue un impulso, fue una responsabilidad. Entendí que para ser libre primero necesitaba aprender a comunicarme, y encontré en los pinceles la herramienta para elegir mi propio destino. Creo que crecer frente al mar otorga una sensación de libertad única; mirar el horizonte es saber que hay todo un mundo por delante.

La comparación: el puerto como puente cultural
– Muchos me preguntan por qué elegí Paraty (estado de Río de Janeiro, Brasil) habiendo crecido en una ciudad tan grande como Mar del Plata. Para mí, la respuesta es simple: el tamaño de una ciudad no define su grandeza, sino el compromiso de su gestión cultural.
– Paraty es un espejo de mis raíces. Al caminar por sus calles, percibo los mismos aromas, los colores de los barcos y la gastronomía de frutos del mar que marcó mi
infancia. Pero lo que realmente une a estas dos ciudades es la Costa Atlántica. El puerto es un organismo vivo; es un punto de entrada y salida de diversidad cultural, de personas que van y vienen dejando fragmentos del mundo por donde pasan. Me gusta haber salido de mi zona de confort para seguir avanzando en mi investigación cultural.

La misión: investigadora y habitante del mundo
– No busco un lugar fijo en el mundo, sino que entiendo mi vida como un recorrido a pie, difundiendo el arte desde un punto de vista más verdadero, real y humano. Me considero una investigadora cultural e ilustradora; mi propósito es dejar un patrimonio y una huella histórica en cada contexto que visito, pintando obras que perduren en el tiempo.
– En mi proceso creativo utilizo técnicas mixtas, trabajando con acrílicos, óleos y acuarelas, aunque mi técnica más fuerte y personal es la tiza pastel (chalk pastel). Mis
piezas no son simples objetos; son mensajes vivos, registros del contexto cultural en el tiempo. Cada vez que miro al mar, veo un lienzo en blanco listo para ser pintado con ideas frescas.

Contacto Instagram: Verónica flores artista. @veronicafloresartista.













